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Por
arquitectura de España se entiende la existente en lo que
actualmente es territorio español y la realizada por arquitectos
españoles en el mundo. Debido a la amplitud temporal y
geográfica que tiene la historia de España, la arquitectura
española ha tenido multitud de influencias y manifestaciones.
Incluso desde antes de los poblados que pudieron describir las
fuentes romanas (como los de iberos, celtíberos, cántabros...),
existen en la Península Ibérica vestigios de formas
arquitectónicas comparables a otros ejemplos de las culturas
mediterráneas y de Europa del norte.
Un auténtico desarrollo vino con la llegada de los romanos, que
dejaron atrás algunos de sus monumentos más impresionantes en
Hispania. La llegada de los visigodos supuso una profunda
decadencia en las técnicas, al igual que ocurrió en el resto del
imperio. La invasión árabe en el año 711 supuso un cambio
radical en los siguientes ocho siglos y llevó a grandes avances
en la cultura, incluyendo la arquitectura. Córdoba, capital de
la dinastía Omeya y Granada, de la nazarí, fueron centros
culturales de extraordinaria importancia. A la vez, los reinos
cristianos surgieron gradualmente y desarrollaron sus propios
estilos, inicialmente aislados de las influencias europeas y más
tarde integrados en las corrientes arquitectónicas románica y
gótica. El estilo mudéjar, del siglo XII al XVII, se caracterizó
por una mezcla de estas corrientes culturales.
Hacia finales del siglo XV y antes de influenciar a América
Latina con la arquitectura colonial, España experimentó con la
arquitectura renacentista, desarrollada principalmente por
arquitectos locales (Pedro Machuca, Juan de Herrera, Andrés de
Vandelvira...). El barroco español se caracteriza sobre todo por
el exuberante churrigueresco y se distinguió de las influencias
internacionales posteriores. El estilo colonial, que se mantuvo
durante siglos, aun tiene una gran influencia en América Latina.
El neoclasicismo tuvo su cumbre en el trabajo de Juan de
Villanueva y sus discípulos.
El siglo XIX tuvo dos facetas: el esfuerzo en ingeniería para
alcanzar un nuevo lenguaje y mejoras estructurales con hierro y
vidrio como principales materiales, y la corriente académica que
primero se enfocó en el historicismo y el eclecticismo y más
tarde en los regionalismos. La entrada del modernismo en las
corrientes académicas produjo figuras como Antonio Gaudí en la
arquitectura del siglo XX. El estilo internacional fue liderado
por grupos como el GATEPAC.
España está sufriendo una revolución dentro de la arquitectura
contemporánea y los arquitectos españoles como Rafael Moneo,
Santiago Calatrava y Ricardo Bofill se han convertido en
referentes internacionales.
Por la relevancia artística de muchas de las estructuras
arquitectónicas de España, incluyendo partes enteras de
ciudades, han sido designadas Patrimonio de la Humanidad. El
país posee el segundo puesto en número de lugares declarados
Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, superado.
Naveta des Tudons en MenorcaDurante la Edad de Piedra el
megalito más extendido en la Península Ibérica era el dolmen.
Los planos de estas cámaras funerarias solían ser seudocírculos
o trapezoides, formados por enormes piedras hincadas en el suelo
y otras que las cubrían, formando un techo. Según iba
evolucionando la tipología, apareció una entrada en corredor,
que gradualmente fue tomando importancia hasta ser tan ancho
como la cámara. En el estadio más avanzado, eran comunes techos
abovedados y falsas cúpulas. El complejo de Antequera contiene
los dólmenes más grandes de Europa. El mejor conservado, la
Cueva de Menga, tiene 25m de profundidad, cuatro metros de alto
y fue construido con 32 megalitos.
En la Edad de Bronce, los ejemplos mejor conservados están en
las Islas Baleares, donde aparecen tres tipos de construcciones:
la taula, en forma de T, el talayot y la naveta. Los talayots
eran torres de defensa troncocónicas o troncopiramidales. Solían
tener un pilar central. Las navetas eran construcciones
realizadas con grandes piedras y su forma era similar a los
cascos de los barcos.
Asentamiento celta en Galicia: Castro de BaroñaLas
construcciones características de los celtas eran los castros,
pueblos amurallados, habitualmente situados en lo alto de una
colina o un monte. Se desarrollaron en las áreas de asentamiento
celtas en el valle del Duero y en Galicia. Ejemplos incluyen Las
Cogotas, en Ávila, y el Castro de Santa Tecla, en Pontevedra.
Las casas en los castros tienen de unos 3,5 a 5 m de longitud y
son generalmente circulares, existiendo algunas rectangulares,
de piedra y con techos de paja, con una columna central. Sus
calles eran generalmente regulares, sugiriendo algún tipo de
organización central.
Las ciudades construidas por los arévacos están relacionadas con
la cultura íbera, cuyas ciudades desarrollaron un desarrollo
urbano notable, como Numancia. Otras son más primitivas y a
menudo excavadas en la roca, como Termantia.
La conquista romana de Hispania, comenzada en el 218 adC, supuso
una romanización casi completa del a Península Ibérica. La
cultura romana fue asumida profundamente por la población:
antiguos campamentos militares y asentamientos iberos, fenicios
y griegos fueron transformados en grandes ciudades, como por
ejemplo Emerita Augusta en la Lusitania, Corduba, Itálica,
Hispalis, Gades en la Bética, Tarraco, Caesar Augusta, Asturica
Augusta, Legio Septima Gemina y Lucus Augusti en la
Tarraconensis, unidas por una compleja red de carreteras. El
desarrollo de la construcción incluye algunos monumentos de
calidad comparable a los de la capital, Roma.
La
conquista romana de Hispania, comenzada en el 218 adC, supuso
una romanización casi completa del a Península Ibérica. La
cultura romana fue asumida profundamente por la población:
antiguos campamentos militares y asentamientos iberos, fenicios
y griegos fueron transformados en grandes ciudades, como por
ejemplo Emerita Augusta en la Lusitania, Corduba, Itálica,
Hispalis, Gades en la Bética, Tarraco, Caesar Augusta, Asturica
Augusta, Legio Septima Gemina y Lucus Augusti en la
Tarraconensis, unidas por una compleja red de carreteras. El
desarrollo de la construcción incluye algunos monumentos de
calidad comparable a los de la capital, Roma.
Puente de Alcántara.La ingeniería civil está representada en
imponentes construcciones como el Acueducto de Segovia o el de
Mérida (Acueducto de los Milagros), en puentes como los de
Alcántara, Mérida sobre el Tajo o el de Córdoba sobre el
Guadalquivir. También se construyeron faros como el que aun está
en uso en La Coruña, la Torre de Hércules. Las construcciones
civiles se vieron impulsadas sobre todo bajo el emperador
Trajano (98 adC - 117 adC).
La arquitectura lúdica está
representada por edificios como los teatros de Mérida, Sagunto,
Tiermes o Cádiz, los anfiteatros de Mérida, Itálica, Tarraco y
Segóbriga y los circos de Mérida, Córdoba, Toledo, Sagunto y
muchos otros.
La arquitectura religiosa también se
extendió por la península como se puede ver en los templos de
Córdoba, Vic, Mérida (Diana y Marte) y Talavera la Vieja, entre
otros. Los principales monumentos funerarios son las torres de
los escipiones de Tarragona., el dístilo de Zalamea de la Serena
y los mausoleos de la familia Atilii en Sádaba y Fabara. Arcos
de triunfo se pueden encontrar en Caparra, Bará y Medinaceli.
El término prerrománico se refiere al arte cristiano tras la
antigüedad clásica y antes del arte románico. Cubre
realizaciones artísticas muy diversas, puesto que fueron
realizadas en siglos distintos y por culturas diferentes. El
territorio español tiene una gran variedad en arquitectura
prerrománica: alguna de sus ramas, como el arte asturiano,
llegaron a un gran nivel de refinamiento para su época y
contexto cultural.
San
Pedro de la Nave, en ZamoraDel siglo VI casi sólo cabe mencionar
los restos de la basílica de Cabeza de Griego, en Cuenca y la
pequeña iglesia de San Cugat del Vallés, en Barcelona. Esta,
aunque muy deteriorada, muestra una planta de nave única que
termina en un ábside. Del siglo siguiente son las de San Pedro
de la Nave, San Juan de Baños, Santa María de Quintanilla de las
Viñas, cuya traza se repetirá luego en otros templos posteriores
pertenecientes al «estilo de repoblación» (mal llamados
«mozárabes»). Por lo demás, en esta época se sigue básicamente
la tradición paleocristiana en la arquitectura religiosa. Como
edificios más representativos pueden relacionarse los
siguientes:
- San Pedro de la
Nave (Zamora)
- Santa Comba de
Bande (Orense)
- San Juan de Baños
de Cerrato (Palencia)
- Cripta de San
Antolín de Palencia
- San Pedro de la
Mata (Toledo)
- Santa María de
Quintanilla de las Viñas (Burgos
Santa María del Naranco, AsturiasEl Reino de Asturias aparece en
718, cuando las tribus astures, reunidas en asamblea, deciden
nombrar a Don Pelayo su jefe. Pelayo reunió a las tribus locales
y a los refugiados visigodos bajo sus órdenes con la intención
de restaurar progresivamente el orden godo.
El
prerrománico asturiano es un estilo singular, que, combinando
elementos de otros estilos, como el visigodo y las tradiciones
locales, creó y desarrolló su propia personalidad y
características, alcanzando un notable nivel de refinamiento, no
sólo en cuanto a la construcción, sino también en cuanto a
estética.
En cuanto a su evolución, el prerromano
asturiano siguió una «evolución estilística claramente asociada
a la evolución política del reino, sus etapas marcadas con
nitidez». Fue principalmente una arquitectura de la corte y se
distinguen cinco etapas: primer periodo (737-791) desde el reino
de Favila al de Bermudo I de Asturias. El segundo periodo
incluye los reinos de Alfonso II de Asturias (791-842), entrando
en una etapa de definición estilística. Estos dos periodos se
incluyen dentro del llamado prerramirense. La iglesia más
importante es la de San Julián de los Prados, en Oviedo, con un
sistema de volúmenes interesante y un programa de frescos
iconográficos interesantes, estrechamente relacionados con las
pinturas murales romanas. Las celosías y las ventanas
trifoliadas en el ábside aparecen por primera vez en esta etapa.
La Cámara Santa de la Catedral de Oviedo, San Pedro de Nora y
Santa María de Bendones también pertenecen al prerramirense.
El tercer periodo comprende los reinos de Ramiro I (842-850) y
Ordoño I (850-866). Es el llamado ramirense y es considerado
como la culminación de este estilo, debido al trabajo de un
arquitecto desconocido que trajo nuevos estilos ornamentales y
estructuras, como la bóveda de cañón y el uso consistente de
arcos transversales y contrafuertes, acercando el estilo a los
logros obtenidos por la arquitectura románica dos siglos más
tarde. Algunos autores han señalado una inexplicable influencia
siria en la ornamentación. En este periodo florecieron la
mayoría de las obras maestras de este estilo: los pabellones del
palacio del Monte Naranco (Santa María del Naranco y San Miguel
de Lillo) y la iglesia de Santa Cristina de Lena.
Un
cuarto periodo se extiende durante el reinado de Alfonso III
(866-910), en la que se detecta la llegada de una fuerte
influencia mozárabe a la arquitectura asturiana, expandiéndose
el uso del arco de herradura. Una quinta y última etapa coincide
con el traslado de la corte a León, con lo que deja de hablarse
propiamente de Reino de Asturias, prefiriéndose el término Reino
de León. El prerrománico entra en la fase que puede denominarse
arte de repoblación.
La
arquitectura mozárabe fue llevada a cabo por los mozárabes,
cristianos que vivían en la España musulmana desde la invasión
árabe (711) hasta finales del siglo XI, y que mantuvieron su
personalidad diferenciada también frente a los cristianos de los
reinos del norte, a los que fueron emigrando en oleadas
sucesivas o siendo incorporados por la Reconquista. Un ejemplo
de esta arquitectura es la iglesia de Bobastro, un templo
rupestre que se encuentra en el lugar conocido como Mesas de
Villaverde, en Ardales (Málaga), de la que sólo quedan algunas
ruinas. Otro edificio representante de esta arquitectura es la
iglesia de Santa María de Melque, situada en las proximidades de
La Puebla de Montalbán (Toledo). Con respecto a este templo se
duda en su filiación estilística, pues comparte rasgos visigodos
con otros más propiamente mozárabes, no estando tampoco clara su
datación. La ermita de San Baudelio de Berlanga presenta una
tipología inédita, incluyendo en su planta rectangular una
tribuna sobre una pequeña sala hipóstila, a la manera de las
mezquitas, y siendo sustentada su cubierta por un único pilar
central con forma de palmera. Tanto dicho pilar como los muros
interiores están profusamente decorados con frescos
representando escenas de caza y animales exóticos. Se puede
establecer cierta conexión tipológica como templo iniciático, ya
en época románica, con la iglesia de Eunate y las demás
construcciones templarias de planta centralizada, como la de
Torres del Río o la Veracruz de Segovia.
Como ya se ha
dicho, la identificación con lo mozárabe de construcciones en
los reinos cristianos del norte peninsular es problemática.
Entre finales del siglo IX y comienzos del siglo XI se
desarrolla en los reinos cristianos del norte una evolución del
prerrománico que tradicionalmente se ha atribuido a la
influencia mozárabe,[2], aunque en la actualidad ésta se han
puesto en discusión y se prefiere considerarla como una tercera
fase del prerrománico, tras el visigodo y el asturiano.
Históricamente coincide con la repoblación de la Meseta del
Duero y la cabecera del Ebro. Ejemplos de estos templos son los
de San Cebrián de Mazote (Valladolid), San Miguel de Escalada
(León) , Santiago de Peñalba (León), San Vicente del Valle
(Burgos), Santa María de Lebeña (Cantabria), San Baudelio de
Berlanga (Soria), el Monasterio de San Juan de la Peña (Huesca),
la iglesia prerrománica del Monasterio de Leyre (Navarra), el
Monasterio de San Millán de Suso (La Rioja) y algunos otros
ejemplos zamoranos o asturianos. Similar argumento podría
hacerse para incluir algunas pequeñas iglesias catalanas
consideradas "mozárabes", como San Julián de Boada o Santa María
de Matadars.
Maqsura de la Mezquita de CórdobaLa conquista musulmana de
Hispania por las tropas de Musa ibn Nusair y Táriq ibn Ziyad y
la caída de la dinastía Omeya de Damasco, llevaron a la creación
por Abderramán I, el único píncipe sobreviviente que escapó de
los abbasí, de un Emirato independiente con capital en Córdoba.
La ciudad se convertiría en la capital cultural de occidente de
750 a 1009.
La arquitectura construida en Al-Ándalus bajo
los omeyas evolucionó a partir de la de Damasco, con añadidos
estéticos locales: el arco de herradura, distintivo de la
arquitectura hispano-árabe, fue tomada de los visigodos.
Arquitectos, artistas y artesanos llegaron desde oriente para
construir ciudades como Medina Azahara, cuyo esplendor no podía
ni imaginarse en los reinos europeos contemporáneos.
La
construcción más importante de los Omeyas en Córdoba fue la
Mezquita de Córdoba, construida en etapas consecutivas por
Abderramán I, Abderramán II, Alhakén II y Almanzor.
Con
la desaparición del Califato, el territorio se vio dividido en
pequeños reinos llamados taifas. Su debilidad política fue
acompañada de un conservadurismo cultural, que, junto con el
avance de los reinos cristianos, llevó a que los taifas se
agarrasen al prestigio de las estructuras y formas del estilo de
Córdoba.
La recesión se manifestó en las técnicas de
construcción y en los materiales empleados, aunque no en la
profusión de la ornamentación. Los arcos polilobulados fueron
multiplicados y adelgazados y todos los elementos califales
fueron exagerados.
Algunos magníficos ejemplos de la arquitectura taifal han
llegado hasta nuertos días, como el Palacio de la Aljafería en
Zaragoza o la pequeña mezquita de Bab-Mardum en Toledo, más
tarde convertida en uno de los primeros ejemplos de arquitectura
mudéjar como la Ermita del Cristo de la Luz.
inarete almohade de La Giralda, Sevilla.Los almorávides
irrumpieron desde el norte de África en Al-Ándalus en 1086 y
unificaron los reinos taifas bajo su poder. Desarrollaron su
propia arquitectura, pero es muy poco lo que ha sobrevivido, ya
que la siguiente invasión, la de los almohades, impuso un
islamismo ultraortodoxo y destruyó prácticamente todos los
edificios almorávides importantes, junto con Medina Azahara y
otras construcciones califales.
La arquitectura almohade
es extremadamente sobria y desnuda. Emplearon el ladrillo como
principal material de construcción. Prácticamente la única
decoración empleada, la sebka, eran rejillas de rombos
realizados con ladrillo. También emplearon la palma como
decoración, pero no era más que una simplificación de la más
ornamentada palma almorávide. Con el paso del tiempo, el arte
almohade se fue haciendo ligeramente más decorativo.
El elemento mejor conocido de la arquitectura almohade es La
Giralda, antiguo minarete de la mezquita de Sevilla. Clasificada
como mudéjar, pero inmersa en la estética almohade, la sinagoga
de Santa María la Blanca, en Toledo, es un raro ejemplo de
colaboración arquitectónica de las tres culturas medievales
españolas.
a
Alhambra, patio de los leonesTras la disolución del imperio
almohade, los reinos musulmanes del sur de la Península se
reorganizaron y en 1237 se estableció el reino nazarí con
capital en Granada.
La arquitectura producida por los
nazarís iba a ser una de las más ricas del Islam. Fue heredera
de los otros estilos musulmanes de Al-Ándalus, que los nazarís
combinaron, y del estrecho contacto con los reinos cristianos
del norte. Los elementos de la ornamentación y estructurales
fueron tomados de la arquitectura cordobesa (arcos de
herradura), de los almohades (sebka y palma), pero también de
creación propia, como los capiteles prismáticos y cilíndricos y
arcos de mocárabe, en una alegre combinación de espacios
interiores y exteriores, de jardines y arquitectura, pensados
para agradar a todos los sentidos. Al contrario que la
arquitectura omeya, que empleaba materiales caros e importados
para la construcción, los nazarís emplearon sólo materiales
humildes: barro, escayola y madera. Sin embargo el resultado
estético está lleno de complejidad y es desconcertante para el
expetcador: la multiplicación de la decoración, el uso sabio de
la luz y las sombras y la incorporación del agua a la
arquitectura, son algunas de las claves del estilo[4]. También
se integró la epigrafía en las paredes de las diferentes
habitaciones, con poemas alusivos a la belleza de los
espacios[5]. Los palacios de la Alhambra y el Generalife son las
construcciones más importantes del periodo.
Iglesia mudéjar de Sahagún, LeónLa arquitectura realizada por
los musulmanes que permanecieron en territorio cristiano y que
no se convirtieron es llamado estilo mudéjar. Se desarrolló
principalmente del siglo XII al XVI con fuertes influencias del
gusto y arte árabe, pero adaptado al gusto de los señores
cristianos. Por ello, el mudéjar es apenas un estilo puro: se
combina frecuentemente técnicas y lenguaje artístico con otros
estilos dependiendo del momento histórico. Así, nos podemos
referir al mudéjar, pero también al románico mudéjar, al gótico
mudéjar o al mudéjar renacentista.
El estilo mudéjar es
una simbiosis de técnicas y formas de entender la arquitectura,
resultado de la convivencia de las culturas musulmana, judía y
cristiana. Emergió como un estilo arquitectónico en el siglo
XII. Se suele aceptar que el estilo nace en Sahagún [6]. Se
extendió al resto del Reino de León, Toledo, uno de los centros
más antiguos e importantes, Ávila, Segovia, y más tarde a
Andalucía, especialmente a Sevilla y Granada. En Toledo hay que
destacar las sinagogas de Santa María la Blanca y El Tránsito,
ambas mudéjares pero no cristianas. En Sevilla, las habitaciones
del Alcázar[7], a pesar de ser clasificadas como mudéjar, están
más relacionadas con el arte nazarí de la Alhambra que al resto
del mudéjar, puesto que fueron creados por arquitectos de
Granada con poca influencia cristiana traídos por Pedro I de
Castilla. También en Sevilla hay que destacar la Casa de
Pilatos.
Otros centros importantes del mudéjar se
encuentran en ciudades como Toro, Cuéllar, Arévalo y Madrigal de
las Altas Torres, destacando el Monasterio de Las Claras, en
Tordesillas. Un desarrollo especial lo tuvo el mudéjar aragonés,
especialmente en Zaragoza y Teruel durante los siglos XIII, XIV
y XV, destacándose las torres mudéjares de Teruel.
Se
caracteriza por el uso del ladrillo como material principal. No
creó estructuras propias, al contrario que el gótico o el
románico, sino que reinterpretó los estilos occidentales a
través de una perspectiva musulmana. El carácter geométrico,
distintivo de Islam, aparece en las artes accesorias, empleando
materiales baratos - azulejo, ladrillo, madera, yeso, metales -
trabajados de forma elaborada, destacando el artesonado. Incluso
después de que los musulmanes ya no fueran empleados en la
construcción, sus contribuciones se mantuvieron como parte
integral de la arquitectura española.
Claustro de Santo Domingo de Silos, con el famoso ciprés que
cantó Gerardo DiegoEl románico de desarrolló inicialmente en los
siglos X y XI, anterior a la influencia de Cluny, en los
Pirineos catalanes y aragoneses, simultáneamente con el norte de
Italia, en lo que se ha llamado «primer románico» o «románico
lombardo». Es un estilo muy primitivo, cuyas características son
paredes gruesas, falta de escultura y la presencia de
ornamentación rítmica con arcos, tipificada en las iglesias del
valle de Bohí (San Clemente de Tahull) y los monasterios de San
Pedro de Roda y Santa María de Ripoll.
La arquitectura
románica plena llegó con la influencia de Cluny a través del
Camino de Santiago, que finaliza en la Catedral de Santiago de
Compostela. El modelo de románico español del siglo XII era la
Catedral de Jaca, con su plano y ábsides característicos de la
planta de peregrinación basada en San Sernin de Toulouse y el
«ajedrezado» o «taqueado jaqués». Según avanzaban los reinos
cristianos hacia el sur, este modelo se extendió por las áreas
reconquistadas con algunas variaciones. Los monasterios
siguieron una estructura similar (Santo Domingo de Silos, en
Burgos).
El románico español también muestra influencias
de los estilos prerrománicos, principalmente el asturiano y el
mozárabe, pero también de la arquitectura árabe, tan próxima,
sobre todo de los techos de la Mezquita de Córdoba y los arcos
polilobulados. Así se advierte en San Juan de Duero (Soria), San
Isidoro de León o en la peculiar iglesia poligonal de Eunate en
Navarra (con muy pocos ejemplos comparables, como la Vera Cruz
segoviana). El románico segoviano se caracteriza por sus torres
solemnes y por el pórtico de arquerías sobre columnas sencillas
o pareadas, que cumplieron una importante función en la vida
urbana medieval (San Esteban). Las catedrales leonesas de Zamora
y vieja de Salamanca, así como la Colegiata de Toro, se
caracterizan por sus peculiares cimborrios y cúpulas.
En
algunas zonas, hubo una verdadera fiebre constructiva (del
románico palentino hay más de seiscientas iglesias catalogadas).
También hay un románico civil (o más bien militar, como las
murallas de Ávila y castillos como los de Pedraza o Sepúlveda).
Tal esfuerzo sólo puede entenderse como consecuencia de la
pujanza de la sociedad de los reinos cristianos, capaces incluso
de extraer recursos (pago de parias) de los divididos reinos
taifas. La oscilante frontera de la reconquista en los siglos XI
y XII produce que el románico pueda encontrarse fundamentalmente
en la mitad septentrional de la Península Ibérica. En el siglo
XIII, algunas iglesias alternan el estilo románico con el
naciente gótico.
El
estilo gótico comenzó en España debido a la influencia europea
durante el siglo XII, cuando el románico tardío alternaba con un
estilo de transición como es la arquitectura cisterciense y con
algunas expresiones de gótico puro, como la Catedral de Ávila;
ésta y la de Cuenca son las más tempranas del estilo. El gótico
pleno llega con toda su fuerza a través del Camino de Santiago
en el siglo XIII, con la creación de algunas de las más puras
catedrales góticas, de influencia francesa y alemana: las
catedrales de Burgos, León y Toledo.
Posteriormente al
siglo XIII, el estilo se extiende en variantes como el gótico
levantino y el gótico isabelino.
El gótico levantino, que
florece en el siglo XIV, está caracterizado por sus logros
estructurales y la unificación del espacio, siendo sus obras
maestras la Catedral de Palma de Mallorca, la Lonja de la Seda
de Valencia y la Iglesia de Santa María del Mar de Barcelona.
Guillermo Bofill realizará en la catedral de Gerona un
extraordinario atrevimiento al unificar las tres naves de la
cabecera en una sola de extraordinaria amplitud.
En la
Castilla del siglo XV la relación comercial y política con el
norte de Europa trae a arquitectos como Juan y Simón de Colonia,
Hanequín de Bruselas, Juan Guas y Enrique Egas que crean escuela
adaptándose a la sensibilidad local. Se sigue trabajando en las
últimas grandes catedrales góticas (Sevilla, nueva de Salamanca
y Segovia). El gótico isabelino, llamado así por coincidir con
el reinado de los Reyes Católicos, supone una transición al
renacimiento. Sus obras maestras son San Juan de los Reyes en
Toledo, la Capilla Real de Granada y la Cartuja de Miraflores en
Burgos. Las fronteras cronológicas y formales con el simultáneo
plateresco son imprecisas.
En
España, el Renacimiento comenzó unido a las formas góticas en
las últimas décadas del siglo XV. El estilo comenzó a extenderse
sobre todo a manos de arquitectos locales: es la razón de un
estilo renacentista específicamente español, que reunió la
influencia de la arquitectura del sur de Italia, a veces
proveniente de libros ilustrados y pinturas, con la tradición
gótica y la idiosincrasia local. El nuevo estilo se llama
plateresco, debido a las fachadas decoradas en exceso, que
recuerdan a los intrincados trabajos de los plateros. Órdenes
clásicas y motivos de candeleros (candelieri) se combinan con
libertad en conjuntos simétricos.
Monasterio de El
Escorial.En este contexto, el Palacio de Carlos V realizado por
Pedro Machuca, en Granada, supuso un logro inesperado dentro del
renacimiento más avanzado de la época. El palacio puede ser
definido como una anticipación al manierismo, debido a su
dominio del lenguaje clásico y sus logros estéticos rupturistas.
Fue construido antes de las principales obras de Miguel Ángel y
Palladio. Su influencia fue muy limitada y mal entendida, las
formas platerescas se imponían en el panorama general.
Según pasaban las décadas, la influencia gótica desaparece y la
búsqueda de un clasicismo ortodoxo alcanzó niveles muy altos.
Aunque el plateresco es un término usado habitualmente para
definir a la mayoría de la producción arquitectónica de finales
del siglo XV y primera mitad del siglo XVI, algunos arquitectos
adquirieron un gusto más sobrio, como Diego de Siloé y Rodrigo
Gil de Hontañón. Ejemplos de plateresco son las fachadas de la
Universidad de Salamanca y del Hostal San Marcos de León.
La cumbre del renacimiento español está representado por el
Real Monasterio de El Escorial, realizado por Juan Bautista de
Toledo y Juan de Herrera, en el que una adherencia excesiva al
arte de la antigua Roma fue superado por el estilo
extremadamente sobrio. La influencia de los techos flamencos, el
simbolismo de la escasa decoración y el preciso corte del
granito establecieron la base para un estilo nuevo, el
herreriano.
Con un estilo más próximo al manierismo, el
siglo se cierra con arquitectos como Andrés de Vandelvira
(Catedral de Jaén).
Cuando las influencias barrocas italianas llegaron a España,
gradualmente sustituyeron en el gusto popular al sobrio gusto
clasicista que había estado de moda desde el siglo XVI. Tan
pronto como en 1667, las fachadas de la Catedral de Granada de
Alonso Cano y la de Jaén de Eufrasio López de Rojas indican la
facilidad de su interpretación a la manera barroca de los
motivos tradicionales de las catedrales españolas.
Fachada del Obradoiro de la Catedral de Santiago de CompostelaEl
barroco local mantiene raíces en Herrera y en la construcción
tradicional en ladrillo, desarrollada en Madrid a lo largo del
siglo XVII (Plaza Mayor y Ayuntamiento de Madrid).
En
contraste al barroco de la Europa septentrional, el arte español
de la época busca agradar a los sentidos más que al intelecto.
La familia Churriguera, que se especializó en altares y
retablos, se rebelaron contra la sobriedad del clasicismo
herreriano y promocionaron un estilo intrincado, exagerado y
casi caprichoso de decoración superficial, conocido como
churrigueresco. En medio siglo, convirtieron Salamanca en una
ciudad churrigueresca ejemplar.
La evolución del estilo
pasó por tres fases. Entre 1680 y 1720, los Churriguera
popularizaron la mezcla de columna salomónica de Guarini y el
orden compuesto, conocido como «orden suprema». Entre 1720 y
1760, la columna churrigueresca o estípite, en forma de cono o
obelisco invertido, se estableció como elemento principal de la
decoración ornamental. Los años 1760 a 1780 vieron un
desplazamiento gradual del interés desde el movimiento retorcido
y excesivo de la ornamentación hacia el equilibrio y la
sobriedad del neoclásico.
Dos de las más espectaculares
creaciones del barroco español son las fachadas de la
Universidad de Valladolid (Diego Tomé, 1719) y del Hospicio de
San Fernando en Madrid (Pedro de Ribera, 1722), cuya
extravagancia curvilínea parece anunciar a Antonio Gaudí y el
modernismo. En este caso y en muchos otros, el diseño incluye el
juego de techos y elementos decorativos con poca relación con la
estructura y función. sin embargo, el barroco churrigueresco
ofrece alguna de las combinaciones de luz y espacio más
espectaculares, como en la Cartuja de Granada, considerada la
apoteosis del churrigueresco aplicado a espacios interiores, y
el «transparente» de la Catedral de Toledo de Narciso Tomé,
donde escultura y arquitectura se integran para conseguir un
efecto dramático de la luz.
Palacio Real de MadridEl
Palacio Real de Madrid y las construcciones del Paseo del Prado
(Salón del Prado y Puerta de Alcalá) también en Madrid, merecen
ser mencionados. Fueron construidos en el sobrio barroco
internacional, a menudo confundido con el neoclásico, por los
reyes borbones Felipe V y Carlos III. Los palacios reales de La
Granja de San Ildefonso, en Segovia, y el de Aranjuez, en
Madrid, son buenos ejemplos de la integración de arquitectura y
jardines del barroco, con notable influencia francesa (La Granja
es conocido como el «Versalles español»), pero con concepción
espacial local, que de alguna manera muestra herencia de la
ocupación musulmana.
El rococó se introduje en España por
primera vez en la Catedral de Murcia, en 1733, en su fachada
occidental. También en la zona levantina, se destaca la
exuberante decoración de la puerta del palacio del Marqués de
Dos Aguas en Valencia, diseñada por el pintor y grabador
Hipólito Rovira (1740-1744). El mejor representante del estilo
fue el maestro español Ventura Rodríguez, responsable de la
Santa Capilla de la Virgen del Pilar (1750) en el interior del
templo de Nuestra Señora del Pilar en Zaragoza.
La
combinación de influencias decorativas nativas americanas y
árabes, con una interpretación extremadamente expresiva del
churrigueresco, podría explicar la variedad y intensidad del
barroco en las colonias américanas de España. Aún más que en su
equivalente español, el barroco americano se desarrolló como un
estilo de decoración del estuco. Fachadas con torres gemelas de
muchas catedrales americanas del siglo XVII tienen raíces
medievales. El barroco pleno no aparece hasta 1664, cuando los
jesuitas construyeron su santuario en la Plaza de Armas en
Cusco.
El barroco peruano es especialmente exuberante, como
evidencia el monasterio de San Francisco en Lima (1673), que
muestra una fachada oscura y muy intrincada entre dos torres
gemelas de piedra local amarilla. Mientras que el barroco rural
de las misiones jesuíticas (estancias) en Córdoba (Argentina)
siguieron el modelo de Il Gesù, estilos provinciales «mestizos»
aparecieron en Arequipa, Potosi y La Paz. En el siglo XVIII, los
arquitectos de la región se inspiraron en el arte mudéjar de la
España medieval. El estilo de fachada del barroco tardío surge
por primera vez en la Iglesia de Nuestra Señora de La Merced en
Lima (1697-1704). De forma similar, en la Iglesia de La Compañía
en Quito (1722-65), la fachada parece un retablo ricamente
esculpido con un exceso de columnas salomónicas.
Al
norte, la provincia más rica del siglo XVIII, Nueva España, el
actual México, produjo una arquitectura fantásticamente
extravagante y visualmente frenética que es el churrigueresco
mexicano. Este estilo ultrabarroco culmina en los trabajos de
Lorenzo Rodríguez, cuya obra maestra es el Sagrario
Metropolitano en Ciudad de México (1749-69). Otros ejemplos
notables se encuentran en remotos pueblos mineros. Por ejemplo
el santuario de Ocotlan (comenzado en 1745) es una catedral
barroca de primer orden, cuya superficie está cubierta de
baldosas rojas brillantes, que contrastan con una plétora de
ornamentos comprimidos aplicados generosamente en la portada y
los flancos de las torres. La autentica capital del barroco
mexicano es Puebla, donde la abundancia de baldosas pintadas a
mano y piedra local gris llevaron a una evolución muy personal y
localizada del estilo, con un pronunciado sabor indio.
Los
postulados extremadamente intelectuales del neoclásico tuvieron
menos éxito en España que el mucho más expresivo barroco. El
neoclasicismo español se expandió a partir de la Real Academia
de Bellas Artes de San Fernando, fundada en 1752. Su principal
figura fue Juan de Villanueva, que adaptó las ideas de Edmund
Burke sobre la belleza y lo sublime a los requerimientos del
clima y la historia locales. Construyó el Museo del Prado (que
en principio iba a tener funciones de Gabinete de Ciencias),
combinando tres elementos: una academia, un auditorio y un
museo, en un edificio con tres entradas separadas. El Prado
formaba parte del ambicioso programa de Carlos III que pretendía
convertir Madrid en la capital de las Artes y las Ciencias. Muy
próximo al museo, Villanueva construyó el observatorio
astronómico de El Retiro y el Jardín Botánico todo ello en el
conjunto del eje del Paseo del Prado, con sus emblemáticas
fuentes de Neptuno y Cibeles (diseñadas por Ventura Rodríguez) y
cerrado por el Hospital y Real Colegio de Cirugía de San Carlos.
También diseñó algunas de las residencias de verano de los reyes
en El Escorial y Aranjuez y reconstruyó la Plaza Mayor de
Madrid, entre otras obras importantes. Los alumnos de Vilanueva
Antonio López Aguado e Isidro González Velázquez diseminarán el
estilo por el centro del país.
Palacio de Comunicaciones de Madrid.La arquitectura eclecticista
es aquella que combina varios estilos en un edificio, sin seguir
un solo orden arquitectónico. Esta corriente llegó a España en
los últimos años del siglo XIX. Uno de los edificios
eclecticistas más importantes es el Palacio de Comunicaciones de
Madrid, diseñado por Antonio Palacios y Joaquín Otamendi. Fue
inaugurado en 1909.
Desde Europa llegó en el siglo XIX el historicismo, cuyos
estilos más destacados son el neogótico y el neorrománico. Del
neogótico hay que destacar el Palacio Episcopal de Astorga y el
Palacio de Sobrellano en Comillas, la fachada de la Catedral de
Barcelona, la Catedral de San Cristóbal de La Laguna en Tenerife
y la Catedral del Espíritu Santo de Tarrasa. Del neorrománico,
menos importante que el anterior, hay que mencionar la cripta de
la Catedral de Madrid y la Basílica de Nuestra Señora de
Covadonga, en Asturias.
A finales del siglo XIX un nuevo
movimiento arquitectónico surgió en Madrid: un resurgimiento de
la arquitectura mudéjar, el neomudéjar, que enseguida se
extendió por otras regiones. Arquitectos como Emilio Rodríguez
Ayuso veían el arte mudéjar como un estilo exclusivo y
característico de España. Se comenzaron a construir edificios
empleando algunas de las características del antiguo estilo,
como los arcos de herradura y el empleo de ornamentación
abstracta en ladrillo para las fachadas. Se popularizó sobre
todo en la construcción de plazas de toros y otros edificios
públicos, pero también para la construcción de viviendas, debido
al uso de materiales baratos, principalmente ladrillo para los
exteriores. A destacar la portada de la Catedral de Teruel y La
Escalinata de la misma ciudad, obra de Aniceto Marinas, y la
plaza de toros de Las Ventas de Madrid.
A
imitación del Palacio de Cristal construido en Londres para la
Gran Exposición de 1851, también se construyeron palacios de
cristal en España. Los dos ejemplos más notables son el Palacio
de Cristal de la Arganzuela y el Palacio de Cristal del Retiro
en Madrid.
EL SIGLO XX
Interior de la Casa Batlló, de Antonio GaudíEn España, el
modernismo tuvo su centro en Barcelona. Cuando la ciudad de
Barcelona se amplió más allá de sus límites históricos,
resultando el Eixample («Ensanche»; de Ildefons Cerdá), en el
que se desarrollará el llamado modernismo catalán o modernisme.
El modernisme rompió con estilos anteriores y empleó para su
inspiración formas orgánicas, al igual que hacía el Art Noueveau
en Francia y el Jugendstil en Alemania. El arquitecto más famoso
es Antoni Gaudí, cuya obra en Barcelona (los más conocidos La
Sagrada Familia, el Parque Güell, la Casa Milà y la Casa Batlló)
y en otros lugares de España (Capricho de Gaudí, Casa Botines y
Palacio Episcopal de Astorga) mezcla la arquitectura tradicional
con otros estilos nuevos, siendo precursor de la arquitectura
moderna. Otros arquitectos catalanes notables de la época fueron
Lluís Domènech i Montaner y Josep Puig i Cadafalch.
El
modernismo también tuvo desarrollo en otras ciudades de
Cataluña, como Tarrasa (Masia Freixa y Vapor Aymerich, Amat i
Jover) y Reus (Casa Navàs), y de España, como Teruel (Casa Ferrá
o Casa de Tejidos el Torico), Zaragoza (Casino Mercantil o
Quiosco de música del Parque Primo de Rivera) o Comillas, donde,
a parte del Capricho de Gaudí, se puede admirar la Universidad
Pontificia Comillas.
La
creación en 1928 del grupo GATCPAC en Barcelona, seguido de la
creación del GATEPAC (1930) por arquitectos principalmente de
Zaragoza, Madrid, San Sebastián y Bilbao, estableció dos grupos
de jóvenes arquitectos que seguían los dictados de la
arquitectura moderna en España. Josep Lluís Sert, Fernando
García Mercadal, Jose María de Aizpurúa y Joaquín Labayen entre
otros, se organizaron en tres grupos regionales[8]. otros
arquitectos exploraron el estilo moderno desde puntos de vista
particulares: Casto Fernández Shaw con su trabajo visionario,
casi todo en papel, Josep Antoni Coderch, con su integración de
la vivienda mediterránea y los conceptos del nuevo estilo o Luis
Gutiérrez Soto, muy influenciado por tendencias expresionistas.
Santuario de Aránzazu, de Francisco Javier Sáenz de OizaEn
la Exposición Mundial de 1929 de Barcelona el Pabellón alemán
diseñado por Mies van der Rohe se convirtió instantáneamente en
un icono; amalgamando el minimalismo de Mies van der Rohe y
nociones de fidelidad a los materiales con influencias de De
Stijl en el tratamiento de los planos en el espacio. El famoso
techo se cierne sobre el espectador aparentemente sin soportes.
Durante y después de la Guerra Civil Española y la II Guerra
Mundial, España estuvo aislada política y económicamente. Como
consecuencia, unido a la preferencia de Franco por un «tipo de
kitsch nacionalista clásico y mortecino», la arquitectura
progresista moderna fue suprimida en su mayoría[9]. Sin embargo,
en las obras de algunos arquitectos pudieron coexistir la
aprobación oficial y el avance del diseño arquitectónico, como
es el caso de Luis Gutiérrez Soto, interesado en la tipología y
la distribución racional de los espacios, cuya prolífica obra
alterna con facilidad el redescubrimiento de estilos históricos
con un estilo racionalista, o los encargos de los Sindicatos
Verticales a Francisco de Asís Cabrero. Los logros de Luis Moya
Blanco en la construcción de bóvedas de ladrillo también merecen
una mención; su interés en la construcción tradicional en
ladrillo lo llevó a un estudio profundo de las posibilidades
formales modernas del material, destacando su uso de la bóveda
tabicada.
En las últimas décadas de la vida de Franco,
una nueva generación de arquitectos rescató con fuerza el legado
del GATEPAC: Alejandro de la Sota fue pionero en este nuevo
camino, y jóvenes arquitectos como Francisco Javier Sáenz de
Oíza, Fernando Higueras y Miguel Fisac, a menudo con
presupuestos modestos, investigaron en los tipos de vivienda
prefabricada y colectiva.
La muerte de Franco y la vuelta de la democracia trajo un nuevo
optimismo arquitectónico al país a finales de los 70 y en los
80. El regionalismo crítico se convirtió en la escuela dominante
para la arquitectura seria[10]. El flujo de dinero proveniente
de la Unión Europea, el turismo y una economía floreciente,
fueron campo fértil para la arquitectura española. Una nueva
generación de arquitectos emergió, entre los que se cuentan
Enric Miralles, Carme Pinós, y el arquitecto e ingeniero
Santiago Calatrava. Los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Expo
de Sevilla ambas en 1992 impulsaron internacionalmente aun más
la reputación de España, hasta el punto que muchos arquitectos
de países en recesión se desplazaron a España para participar en
el boom. En reconocimiento al apoyo a la arquitectura realizado
por la Ciudad de Barcelona, el Royal Institute of British
Architects le entregó la Royal Gold Medal en 1999, la primera
vez en la historia que el premio se entregaba a una ciudad.
Bilbao atrajo a la Fundación Solomon R. Guggenheim para
construir una nueva galería que abrió sus puertas en 1997.
Diseñado por Frank Gehry en estilo deconstructivista, el Museo
Guggenheim de Bilbao se ha hecho famoso mundialmente y por sí
sólo ha aumentado el prestigio mundial de Bilbao. El éxito del
museo al crear una arquitectura icónica se conoce en la
planificación urbana como el «efecto Bilbao.
En 2006, la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas de Richard
Rogers y Antonio Lamela ganó el Premio Stirling.
La Torre
Agbar es un rascacielos de Barcelona realizado por el arquitecto
francés Jean Nouvel. Mide 144,4 metros y tiene 38 pisos,
incluyendo 4 niveles subterráneos. Su diseño combina una serie
de conceptos arquitectónicos distintos, cuyo resultado es una
sorprendente estructura construida con hormigón armado, cubierta
con una fachada de vidrio y más de 4.400 ventanas cortadas en el
hormigón estructural.
En Madrid se lleva a cabo
actualmente la construcción de cuatro rascacielos, de los
cuales, el más alto medirá 250 metros. Este parque empresarial
se llamará Cuatro Torres Business Area, y la Torre Repsol, que
es la más alta, está diseñada por Norman Foster.
Debido a las grandes diferencias climáticas y topográficas del
país, la arquitectura popular muestra una gran variedad. Piedra
caliza, pizarra, granito, arcilla (cocida o no), madera o paja
son empleadas en las diferentes regiones. También las
estructuras y distribución varían muchos según las costumbres
regionales. Algunas de estas construcciones tienen nombres
propios: cortijo, carmen, barraca, caserío, palloza, alquería,
etc. Fuente de este artículo: Wikipedia
.
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UTA -
IGLESIA DE SANTA MARÍA DE ÁFRICA |
Historia
La primera
fundación de la Orden Seráfica en Ceuta tuvo lugar en 1.420,
estableciéndose en la antigua madraza islámica y poniendo su convento
bajo la advocación del Apóstol Santiago, emplazamiento en el que
perduraron hasta 1.568, en que lo cedieron a la Orden Trinitaria.
En 1.677 vuelven los franciscanos, esta vez procedentes de Fez,
estableciéndose en la ermita del Valle, pero por poco tiempo, pues en
1.679 comienzan a levantar un nuevo convento, del cual tras sufrir el
proceso desamortizador del siglo XIX sólo ha llegado a nuestros días la
iglesia, advocada de la Santa Cruz pero más conocida como San Francisco,
que se construía entre 1.712 y 1.723.
Arquitectura
Fachada
exterior
El edificio es de planta rectangular, compuesto de tres naves
divididas en cinco tramos, con crucero y presbiterio de planta
rectangular, rematado en testero plano. A los pies, en alto, se ubica el
coro, sobre los dos primeros tramos de la nave central.
Como
soporte, y a la vez como elemento separador de las naves, se utilizan
pilares de sección cuadrada, a los que se les adosan pilastras toscanas.
Los brazos del crucero y el presbiterio se cubren con bóveda de cañón,
mientras que el crucero lo hace con bóveda semiesférica.
Los exteriores del templo han sido sensiblemente transformados,
modificando la imagen barroca original. En este sentido, la fachada fue
reformada en los años 40 por el arquitecto municipal José Antón García,
levantando las dos torres actuales en sustitución de las dos espadañas
preexistentes.
El imafronte se compone de un módulo central -en
el que se abre la portada de acceso al templo- flanqueado por dos torres
campanario. Dicha portada se compone de un arco de medio punto
flanqueado por pilastras toscanas, con hornacina que cobija un escudo
con cruz con el lema "IHS" y corazón atravesado por clavos, todo ello
envuelto en hojarasca. En el friso se lee la inscripción "SOLI DEO HONOR
ET GLORIA 1.712", cifra esta última que alude al año de inicio de las
obras del templo. Encima de dicha portada se abre un ventanal,
coronándose todo ello por un gran frontón triangular.
A ambos
lados se alzan sendas torres campanario de planta cuadrada, en cuyo
fuste se abren ventanas. En la torre de la izquierda se abre la esfera
del reloj. El muro del Evangelio, que da a la Plaza de los Reyes, sólo
muestra los estribos.
Obras de arte
El
patrimonio artístico de este templo es muy corto, debiendo suponerse que
fuese mayor antes del proceso desamortizador.
Retablo Mayor
La pieza
más destacada es el retablo mayor, obra fechable a mediados del siglo
XVIII y ejecutado en madera pintada en verde, molduras doradas y
abundante hojarasca. Se estructura en banco, un cuerpo dividido en tres
calles y ático. En la calle central se encuentra el emblema franciscano
(globo terráqueo y los brazos cruzados de San Francisco y Cristo
Crucificado). Inmaculada
En el retablo encontramos un
conjunto de esculturas de desigual valor artístico y de cronología
imprecisa, supliendo el vacío dejado por la pérdida del programa
original. En la calle lateral izquierda, en la hornacina inferior, se
encuentra una escultura de San Francisco y en la superior una Santa
Mónica. En la hornacina central del retablo, una escultura moderna de la
Inmaculada Concepción. En la calle lateral derecha, en la hornacina
inferior, una escultura de San Pedro, y en la superior otra de Santo
Domingo. La hornacina del manifestador la ocupa una escultura moderna de
San Agustín. En el ático, una pareja de angelotes portan la Santa Cruz.
En los brazos del crucero figuran dos retablos de análoga estructura y
morfología, compuestos por banco, un cuerpo dividido en tres calles y
ático, en los que al parecer se aprovecharon y repintaron elementos
antiguos, del siglo XVIII.
Retablo izquierdo
El del
brazo izquierdo o del Evangelio lo preside una escultura de Santa Rita,
flanqueado por imágenes también modernas de San Antonio de Padua y la
Virgen del Carmen. En el ático figura una escultura de San Rafael, la
cual parece obra del XVIII. En la portezuela del Sagrario figura un
expresivo busto de Crisot de Limpias. Retablo derecho. El del brazo
derecho o de la Epístola lo preside una escultura moderna de San José
con el Niño, flanqueada por Santa Gema Galgani y Santa Beatriz de Silva.
En el ático, San Luis Gonzaga. Todas esculturas son obras modernas.
En la nave del Evangelio, en una hornacina, existe un grupo escultórico
moderno de la Virgen de las Angustias; en la de la Epístola, escultura
también moderna de San Judas Tadeo. Grupo escultórico Hermandad de las
Penas.
A
los pies de esta nave se sitúa una capilla con imágenes
procesionales, pertenecientes a la Hermandad de penitencia de
las Penas. El Crucificado y San Juan son obras modernas,
atribuyéndose la Virgen al escultor Blas Molner.
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CEUTA -
PALACIO MUNICIPAL |
De sobria y
elegante arquitectura, cuenta con un solemne y espacioso Salón del Trono
y magnífica Sala de Sesiones. Fue terminado de construir en 1.926 e
inaugurado con una cena ofrecida a S.S. M.M. el 5 de Octubre de 1.927. A
dichos salones se sube por una bonita escalera con zócalos de azulejos
talaveranos en cuyo fondo existe una vidriera que con el escudo de la
ciudad y naos de la época recuerda la estancia lusitana. El techo del
Salón de Sesiones es muy artístico, así como el conjunto del llamado del
Trono.
Escalera Principal
En él se
conserva el Pendón Real de la Ciudad. Según datos transcritos por los
Trinitarios Descalzos, fue traído a Ceuta por D. Juan I de Portugal el
14 de Agosto de 1.415. Es de paño de seda de Damasco. Por una parte
tiene las Armas de Portugal y por la otra las de Castilla, agregadas en
1.581, reinando Felipe II (unión de los reinos ibéricos). Estuvo
custodiado primeramente en la Ermita de Santiago que fue anteriormente
aula de la Universidad o Almadrasa árabe. En 1.569 al ocupar los
Trinitarios este edificio lo tuvieron a su cargo.
D. Ramón blanco
de Cartagena, escribano, hace un testimonio que dice:
"En la época constitucional, 7 de Marzo 1.820 al 23, despareció el
Convento del Real Colegio de la Santísima Trinidad, pasando el Pendón
que se encontraba en dicho Convento, al Ayuntamiento. Al abolirse
nuevamente este régimen, el día 2 de Febrero de 1.824 se hace cargo del
ya citado Convento el Rvdo. P. Fray Francisco Jesús María a quien el
Ayuntamiento vuelve a hacer depositario del Real Estandarte, después de
ser llevado por el Tte. Coronel D. Pedro Carnicero, regidor Juez de la
Ciudad, siendo escoltado por un piquete de granaderos del Regimiento del
Príncipe y acompañado de los Cabildos, oficiales de la guarnición,
Estado Mayor y pueblo".
Vidriera
Volvió a
ser entregado al Ayuntamiento para su definitiva custodia en 1.835.
Salía en las procesiones de la Concepción, Ángel Custodio, Remedios y
Corpus Christi, así como en las proclamaciones de los Reyes. Actualmente
sólo sale en la del Corpus Christi, siendo sacado de la Casa
Consistorial por la máxima autoridad militar, que lo entrega al alcalde
para que portado por él y todos los miembros de la Corporación, de
escolta al Santísimo, mientras recorre la ciudad.
Los honores que
tiene el Pendón son los de Capitán General según R.O. de 10-7-1.894,
ratificados en nombre de su hijo Alfonso XIII por la Reina Regente, Dª
Mª Cristina por R.O. que decía: "Accediendo a lo solicitado por el
Ayuntamiento en 23 de Junio, el Rey y en su nombre la Reina Regente del
Reino, ha tenido a bien ratificar los honores de Capitán General
tributados al pendón Real de Ceuta, desde su reconquista por D. Juan I
de Portugal".
Salón del Trono
El escudo
del Pendón o Estandarte Real, fue tomado como el de la ciudad. En el
Art.º 8º de las vigentes Ordenanzas Municipales se dice: Sus blasones
son: "Escudo de plata y cinco escudones de azur puestos en cruz, y
cargado cada uno de cinco bezantes de plata colocados en aspa y una
gordura de gules cargada de siete castillos de oro, dos en jefe, dos en
flancos y tres hacia la punta, que es el escudo de Portugal, a cuyo
reino perteneció la Ciudad".
|
MADRID -
PALACIO DE ARANJUEZ |
Felipe II,
haciendo suyo un antiguo proyecto de su padre, el Emperador Carlos,
ordenó en el año 1561 la sustitución de la vieja residencia maestral de
Aranjuez por un nuevo edificio que es el antecedente del actual Palacio
Real ribereño. Juan Butista de Toledo fue el arquitecto a quien el rey
encargó los planos, iniciándose la construcción de la capilla, que fue
culminada por Juan de Herrera. Unos años más tarde, se comienzan las
obras del Palacio bajo la dirección de Juan de Minjares. Cuando Felipe
II muere, en 1598, la construcción ribereña presenta acabada la llamada
torre sur, ocupada por la capilla, y una gran parte de las fachadas de
mediodía y poniente.
Hasta el
reinado de Felipe V permanecen prácticamente abandonadas las obras del
nuevo Palacio Real de Aranjuez. El rey borbónico, siguiendo los
primitivos planos de Herrera encomienda al aparejador de los Reales
Sitios, Pedro Caro Idrogo, la continuación de las obras, que se
reinician en el año 1715. Se levanta la torre norte, de idénticas
características a la construida por Minjares, y se completa la fachada
oeste, construyéndose también toda la estructura que conforma el actual
cuerpo del Palacio.
Destruido
el edificio por un incendio, Fernando VI encarga su reconstrucción a
Santiago Bonavía, quien incluye en la restauración de la fachada
principal algunos cambios, como los arcos sustentadores de la terraza
del primer piso y la adición del frontis sobre el que descansan las
estatuas de los reyes Felipe II, Felipe V y Fernando VI .
En época de
Carlos III se amplía el Palacio Real de Aranjuez, siendo Francisco
Sabatini el autor de las alas de poniente, que limitan lateralmente la
soberbia plaza de Armas. En el extremo del ala derecha se levantó la
actual capilla, decorada por Bayeu, no concluyéndose el teatro que debía
ubicarse en el ala situada a la izquierda. El Palacio Real de Aranjuez
se caracteriza exteriormente por sus colores blanco, de la piedra de
Colmenar, utilizada en su construcción, y rojo, de los ladrillos
empleados en sus paramentos. El frente del edificio, excepto en su
cuerpo central, presenta una sucesión de ventanas, en su piso inferior,
y balcones, en el superior, que es rematado por una balaustrada. En el
cuerpo central, con un piso más, se encuentra el frontón con el escudo
de Fernando VI, sobre el que están colocadas las estatuas de los reyes
Felipe II, Felipe V y Fernando VI, según el proyecto de Bonavía. En la
parte inferior de este cuerpo central un pórtico de cinco arcos de medio
punto, también diseñado por Bonavía, sustenta la terraza del piso
principal con su gran balconada. La fachada orientada al Este, con dos
pisos, posee en su centro un cuerpo saliente cuyas ventanas y balcones
dominan los Jardines del Parterre. Finalmente, las fachadas Norte y Sur,
de características arquitectónicas similares, están compuestas de dos
cuerpos rematados por una balaustrada. El acceso al Palacio se realiza a
través de los pórticos de la fachada principal. La escalera, obra de
Bonavía, cuenta con una balaustrada de estilo rococó, pintada en negro y
oro, estando decoradas las mesetas con unas interesantes esculturas de
Antoine Coysevox - Luis XIV, el Gran Delfín, María Teresa de
Austria...-, colocadas en hornacinas rematadas por arcos de medio punto
sobre pilastras. La visita al Palacio Real de Aranjuez se inicia por la
Sala de Guardias de la Reina, una habitación situada en el ala Oeste que
fue destinada a los Guardias de Corps, encargados de la custodia de los
miembros de la familia real. En la decoración de esta sala destacan las
pinturas de Lucas jordán, con pasajes de la vida de Salomón, y una
escena de caza, obra de Franz Snyders. Relojes franceses, mobiliario y
jarrones de estilo Imperio, completan sus elementos decorativos.
La Saleta
de la Reina, en el ángulo noroeste del edificio, formaba partedelas
habitaciones del Palacio ribereño que estuvieron dedicadas a las
audiencias reales. De nuevo encontramos aquí cuadros de Lucas Jordán, en
esta ocasión dedicados a temas mitológicos: Júpiter y Leda, El viento y
Triptolomeo. Otro cuadro más de este mismo pintor, El Prendimiento de
Jesús, y una pintura de Carducho, La muerte de un fraile trinitario
junto a relojes y candelabros de estilo Imperio, componen los elementos
decorativos de esta sala. Las magníficas consolas son obras del taller
del ebanista francés Saumier.
Continuando
el recorrido por el ala Norte del Palacio llegamos a la Antecámara de
Música, sala que fue utilizada para la recepción de grandes
personalidades. Cuadros con escenas bíblicas pertenecientes a la escuela
italiana del siglo XVII y pinturas religiosas de Solimena, decoran sus
paredes.
La Cámara
de la Reina, otra de las habitaciones utilizadas como pieza de etiqueta
en el siglo XVIII, fue transformada en sala de música por Isabel II. Uno
de los relojes de esta sala es de la acreditada firma Geo-Grahan, de
Londres, con esfera semicircular y calendario mensual. El tapiz
pertenece a la serie Dido y Eneas, tejido en Bruselas en el siglo XVI.
En esta sala se conserva el piano regalado por la emperatriz francesa
Eugenia de Montijo a la reina Isabel II.
Por el
Anteoratorio y el Oratorio de la Reina, con ventanas al patio central
del Palacio y decorados con pinturas de Giaquinto, Maella, Bayeu y
Villanueva, y mármoles y bronces de Juan Bautista Ferroni, se accede al
Salón del Trono, en el centro del ala norte, cuyos paramentos están
tapizados con terciopelo rojo. El mobiliario del salón pertenece a la
época de Isabel II, excepto los sillones reales de madera tallada y
dorada, situados bajo el dosel, que corresponden al estilo Luis XVI. Las
pinturas de la bóveda, atribuidas a Vicente Camarón, representan la
Monarquía, cuyo símbolo, la Corona Real, es sostenido por las figuras de
Venus y la Industria.
El Despacho
de la Reina, contiguo al Salón del Trono, cuenta con un gran número de
obras pictóricas que decoran sus paredes, entre ellas el magnífico
Florero, de Jan Brueghel. Un paisaje de Martinez del Mazo, dos cuadros
de pequeño tamaño con vistas de edificios clásicos, pintados por
Francisco Galli Bibiena, y tres floreros de Arellano, son algunas otras
de las pinturas más interesantes de este despacho. En la decoración de
la bóveda, de estilo pompeyano en su arranque, obra de Maella, destacan
las representaciones de algunos pasajes de la Pasión de Cristo.
Los
muebles de esta sala son de la época de Carlos IV, construidos
en el Taller Real, destacando en ellos la fina labor de taracea.
Desde el Despacho de la Reina se accede al Gabinete de
Porcelana, una de las piezas más atractivas y famosas del
Palacio Real de Aranjuez. Considerada como la obra capital de la
Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro de Madrid, esta
habitación ocupa el ángulo noreste del edificio, con magníficas
vistas a los jardines que rodean el Palacio. La totalidad de la
extensión de las paredes y techos de este gabinete, presenta una
riquísima ornamentación de porcelana en relieve, mezcla de
estilos rococó y chinesco, realizada por Giuseppe Gricci entre
los años 1763 y 1765, por mandato del rey Carlos III.La
exuberante y abigarrada decoración del Gabinete de Porcelana
está repleta de hojas, frutas, troncos de árboles y monos.
También los seres fantásticos y las figuras humanas con
facciones y atuendos orientales, tienen cabida en esta
fantástica obra, cuya magnífica pintura en tonos suaves realza
aún más la belleza del resultado final. Las sobrepuertas y los
sobrebalcones están decorados, asimismo, con grupos escultóricos
de porcelana, destacando la policromía de las puertas, también
guarnecidas con figuras del mismo material. En el ala este del
Palacio, orientadas al jardín del Parterre, se encuentran
situadas las habitaciones privadas de los reyes.
El
Dormitorio de la Reina, con una bóveda pintada por Zacarías González
Velázquez, en la que aparecen alegorías de la Ciencia, la Virtud, el
Arte, la Ley y la Monarquía, conserva el mobiliario que la ciudad de
Barcelona regaló a Isabel II con motivo de su boda con Francisco de Asís
de Borbón. Entre sus cuadros destaca un Sagrado Corazón de Jesús, de
Ferrant y Fischermans. Comunicando con el dormitorio está situado el
Tocador de la Reina, también con muebles de la época de Isabel II, cuyas
paredes están recubiertas con seda rayada y decorada con ramos de rosas.
El
Salón de Baile, decorado a finales del siglo XIX, ocupa el
centro del ala este, separando los aposentos privados del rey y
de la reina. Contiguo a él, el Comedor de Gala luce una
espectacular bóveda con alegorías del tiempo, pintada por
Santiago Amiconi, durante el reinado de Fernando VI. De sus
paredes cuelgan cuadros de Corrado Giaquinto, de Amiconi y de
Flipart. Un reloj de pie, obra de Peter Kintzing, y otro, de
Lépine, son de los mejores de la colección que se conserva en el
Palacio.
El suelo
del comedor, diseñado en estilo rococó, fue ejecutado por el maestro
Bernasconi con mármoles de Granada, Cabra y León. Por último, el
mobiliario del comedor de gala, compuesto por sillas, sillones y
consolas, éstas de estilo muy cercano al taller del ebanista Saumier y
de la época de Carlos IV, son de estilo Imperio.
El
Gabinete Árabe, decorado durante el reinado de Isabel II, está
inspirado en la sala de las Dos Hermanas, de la Alambra
granadina. La habitación, de reducidas dimensiones, fue
utilizada como sala de fumar. En ella destaca un velador de
Sévres, elaborado en porcelana y bronce, regalo del rey Luis
Felipe de Francia, a Isabel II.
La Cámara
del Rey, con acceso desde el comedor y comunicada con el Gabinete Árabe,
está decorada con una serie de cuadros de Fernando Brambilla, que
representan distintas vistas de los Reales Sitios: Escalera principal
del monasterio de El Escorial, San Lorenzo desde la cruz del
Humilladero, Vista del monasterio de El Escorial en ocasión de adorar
los reyes la Sagrada Forma, Biblioteca del Real Monasterio de El
Escorial, Galería de Convalecientes y estanque de los monjes del Real
Monasterio de El Escorial, Patio de los Reyes del Real Monasterio de El
Escorial, Fuente de la cascada nueva en Aranjuez y - Fuente de la Fama
en Aranjuez. Los muebles, de la época de Fernando VII, relojes estilo
Imperio, así como un piano de cola y una mesa de juego de época
isabelina, completan la decoración de la cámara. La bóveda del
Dormitorio del Rey, junto al Gabinete Árabe, fue pintada por Amiconi y
Rusca, destacando en ella las alegorías de la Paz y la Justicia. La
cama, de estilo Imperio, es de caoba, con aplicaciones en bronce. El
resto de los muebles, compuesto por dos consolas, sofá, sillas y
tocador, corresponden a diversas épocas. Un Crucificado, sobre la cama,
pintado por Mengs, y otros cuadros de temas religiosos, entre ellos una
Virgen con Niño, de José de Madrazo, así como unos medallones con las
efigies de Isabel II y Francisco de Asís de Borbón, se distribuyen por
las paredes tapizadas con seda amarilla y terciopelo rojo, estilo
Imperio.
En el ala
este del Palacio se suceden, a partir del ángulo sureste, el Salón de
Espejos, la habitación mejor conservada del edificio real, decorada con
grotescos por Juan de Villanueva hacia 1790; el Despacho del Rey, con
cuadros de Magadán y mobiliario del ebanista francés Jacob Desmalter; la
Sala Estudio del Rey, con mobiliario de estilo Carlos IV; y la
Habitación de Pinturas Chinas, que conserva una importante colección de
cuadros donados a Isabel II por un emperador chino de la dinastía Quin.
También en este ala, con ventanas al patio central, se encuentra la
amplia Sala de Guardias del Rey, final de la visita al Palacio de
Aranjuez, en cuyas paredes se encuentran seis grandes cuadros de Lucas
Jordán, tres de ellos de batallas, y los otros tres de temas bíblicos:
La muerte de Absalón, David vistiendo la coraza y Construcción del
templo de Salomón. La sillería de esta sala, perteneciente al siglo
XVIII, es de las más interesantes del Palacio ribereño.
A la
Capilla de Palacio, cuya visita se realiza independientemente del resto
del edificio real, se accede desde la Plaza de Parejas, situada junto a
la fachada Sur. Construida por Francisco Sabatini en el ala izquierda
añadida a la fachada de poniente del Palacio en 1798, esta capilla vino
a sustituir a la edificada por Felipe II. En ella destacan la bóveda,
pintada por Francisco Bayeu, y los tres retablos neoclásicos construidos
en mármol y con decoración de bronces, realizada por Fabio Vendetti.
Entre las pinturas más interesantes de la Capilla de Palacio se
encuentran un San Miguel Arcángel de Lucas Jordán, en el retablo del
lado del Evangelio, y La Concepción, en el altar mayor, de Mariano
Salvador Maella.
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MADRID -
MONASTERIO DEL ESCORIAL
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El Real
Sitio de San Lorenzo de El Escorial es un gran complejo (palacio,
monasterio, museo y biblioteca) que se encuentra en San Lorenzo de El
Escorial, municipio situado a 45 km al noroeste de Madrid, en la
Comunidad de Madrid (España).
San Lorenzo de El EscorialEl nombre
del El Escorial se debe a unos antiguos depósitos de escoria procedentes
de una ferrería de la zona de donde tomó su topónimo la aldea ubicada en
las proximidades del lugar donde se construyó este monasterio-palacio y
que en la actualidad es el municipio de El Escorial, (12.669 habitantes
en 2003), distinto del de San Lorenzo de El Escorial, (14.358 habitantes
en 2003), surgido posteriormente junto al monumento.
Situado
junto al monte Abantos en la Sierra de Guadarrama, este monumental
complejo fue mandado construir por el rey Felipe II para conmemorar la
victoria de San Quintín el 10 de agosto de 1557 sobre las tropas de
Enrique II, rey de Francia y para servir de lugar de enterramiento de
los restos de sus padres, el emperador Carlos I e Isabel de Portugal,
así como de los suyos y los de sus sucesores.
La planta del edificio, con sus torres, recuerda la forma de una
parrilla, por lo que tradicionalmente se ha afirmado que esto se hizo
así en honor a San Lorenzo, martirizado en Roma asándole en una parrilla
y cuya festividad se celebra el 10 de agosto, esto es el día que tuvo
lugar batalla de San Quintín, de ahí el nombre del conjunto y de la
localidad creada a su alrededor.
En realidad el origen
arquitectónico de su planta es muy controvertido. Dejando a un lado la
feliz casualidad de la parrilla, que no apareció hasta que Herrera
eliminó las seis torres interiores de las fachadas, la planta parece
estar basada más bien en las descripciones del Templo de Salomón del
historiador judeo-romano Flavio Josefo, modificadas por la necesidad de
adaptar esa idea a las necesidades del programa monástico y a las
múltiples funciones que Felipe II quiso que albergara el edificio:
panteón, basílica, convento, colegio, biblioteca, palacio, etc. Todo
ello llevó a duplicar las dimensiones iniciales del edificio.
Estatua del rey DavidLas estatuas de David y Salomón, flanquean la
entrada a la iglesia (ver Basílica de El Escorial) como recuerdo a ese
origen y mostrando el paralelismo con el guerrero Carlos V y el prudente
Felipe II. Del mismo modo, el fresco de Salomón se sitúa en el centro de
la biblioteca mostrando su imagen de mayor sabiduría: el famoso episodio
con la Reina de Saba.
La obra dio comienzo, con la colocación de
su primera piedra el 23 de abril de 1563. Encargada al arquitecto Juan
Bautista de Toledo, que no pudo finalizarla al morir en 1567, pasando la
dirección de la misma a Juan de Herrera, discípulo del anterior, quien
la llevó a término en 1584, con tanto acierto que su obra dio origen a
la denominada en arquitectura escuela herreriana. El 2 de noviembre de
1984 la UNESCO declaró El Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial
Patrimonio de la Humanidad.
Secciones del edificio
La BibliotecaLas principales secciones en que se puede
dividir el Real sitio son:
La Biblioteca, a la cual Felipe II
cedió los ricos códices que poseía y para cuyo enriquecimiento encargó
la adquisición de las bibliotecas y obras más ejemplares tanto de España
como del extranjero, fue proyectada por el arquitecto Juan de Herrera
que, además de la misma, se ocupó de diseñar las estanterías que
contiene. Los frescos de las bóvedas fueron pintados por Pellegrino
Tibaldi. Dotada de una colección de más de 40.000 volúmenes y de
extraordinario valor, ubicada en una gran nave de 54 metros de larga, 9
de ancha y 10 metros de altura con suelo de mármol y estanterías de
ricas maderas nobles primorosamente talladas. Arias Montano elaboró su
primer catálogo y seleccionando algunas de las obras más importantes
para la misma. En 1616 se le concede el privilegio de recibir un
ejemplar de cada obra publicada aunque nunca se llegó a cumplir de una
forma demasiado rigurosa.
La bóveda de cañón del techo de la
biblioteca está decorada con frescos representado las siete artes
liberales, esto es: Retórica, Dialéctica, Música, Gramática, Aritmética,
Geometría y Astrología. Palacio de Felipe II, formado por una serie de
estancias decoradas con austeridad, fue el lugar de residencia del rey
Felipe II. Situada junto al altar mayor de la Basílica, cuenta con una
ventana que permitía al rey seguir la misa desde la cama cuando estaba
imposibilitado a causas de la gota que padecía. Basílica, verdadero
núcleo central de todo el conjunto, en torno al cual se articulan las
demás dependencias.
Cimborrio y cúpula de la basílicaSala de las
Batallas, donde en pinturas al fresco se representan las principales
batallas ganadas los ejércitos españoles. Panteón de Reyes, consta de 26
sepulcros de mármol donde reposan los restos de los reyes de las casas
de Austria y Borbón, excepto Felipe V y Fernando VI. También reposan los
restos de los Reyes de España Don Francisco de Asís de Borbón y de su
esposa la Reina Doña Isabel II de España. Las paredes de mármoles de
Toledo pulidos están decoradas con adornos de bronce dorado. Los últimos
restos depositados en el panteón han sido los del rey Alfonso XIII y su
esposa la reina Victoria Eugenia de Battemberg.
Panteón de Infantes, finalizada su construcción en 1888, está
destinado a principes, infantes y reinas que no han sido madres de
reyes. Con paredes y pavimentos de mármol blanco es digno de especial
mención el del Infante Don Juan de Austria. Actualmente están ocupados
36 de los 60 nichos de que consta. Salas capitulares, destinadas
actualmente a pinturas, eran las salas donde los monjes celebraban sus
Capítulos, especie de confesiones mutuas para mantener la pureza de la
congregación.
Pinacoteca, formada por obras de las escuelas
Alemana, Flamenca, Veneciana, Italiana y Española, de los siglos XV, XVI
y XVII. Museo de Arquitectura, en sus once salas se muestran las
herramientas, grúas y demás material empleado en la construcción del
monumento, así como reproducciones de planos y documentos relativos a
las obras, con datos muy interesantes sobre las mismas. Jardines de los
Frailes, mandados construir por Felipe II, que era un amante de la
naturaleza, constituyen un lugar ideal para el reposo y la meditación.
Manuel Azaña, que estudió en el colegio de los frailes agustinos de este
monasterio, lo cita en sus Memorias y en su obra El jardín de los
frailes.
Relicarios Siguiendo uno de los preceptos aprobados por
el Concilio de Trento referente a la veneración de los santos, Felipe II
dotó al Monasterio de una de las mayores colecciones de reliquias del
mundo católico. La colección se compone de unas 7.500 reliquias, que se
guardan en 507 cajas o relicarios escultóricos trazados por Juan de
Herrera y la mayoría construidos, por el platero Juan de Arfe Villafañe.
Estos relicarios adoptan las más variadas formas: cabezas, brazos,
estuches piramidales, arquetas etc. Las reliquias fueron distribuidas
por todo el Monasterio concentrándose las más importantes en la
Basílica. En el lado del Evangelio, bajo la protección del Misterio de
la Anunciación de María, se guardan todos los huesos de las santas y
mártires. En el lado opuesto, en el Altar de San Jerónimo, se sitúan los
restos de los santos y mártires. Los restos sagrados se guardan en dos
grandes armarios, decorados por Federico Zúccaro, que se encuentran
divididos en dos cuerpos; se pueden abrir por delante, para ser
expuestos al culto, y por detrás, para poder acceder a las reliquias.
Otros edificios de interés
La Casita
del Infante: La Casita del Infante en el Escorial, conocida también como
la Casita de Arriba, debe su nombre al Infante Don Gabriel de Borbón,
hijo de Carlos III. Se llevó a cabo entre 1771 y 1773 y por el mismo
arquitecto que la Casita de Abajo, Juan de Villanueva. Es una pequeña
"villa", con jardines de estilo italiano, dispuestos en terrazas
descendentes. Desde ellos se disfruta de una de las más bellas vistas
del Monasterio.
La Casita del Príncipe: La Casita del Príncipe o
de Abajo fue edificada en 1772 por el arquitecto más importante del
neoclasicismo español, Juan de Villanueva, para el Príncipe de Asturias,
luego Carlos IV. La composición arquitectónica de este edificio recuerda
a la de su obra más célebre, el Museo del Prado en Madrid. Son
interesantes las decoraciones neoclásicas realizadas, entre otros, por
Ferroni, las sedas y los estucos de mármol y los techos pintados por
Vicente Gómez, Mariano Salvador Maella y Francisco Bayeu. A 15 km del
Real Sitio, se encuentra el Valle de los Caídos.
Al frente
del parque del oeste se eleva majestuosamente el faro de la Moncloa con
sus casi 100 metros de altura. Fue construido a principios de los años
90 para que así las personas que visitan el lugar puedan llegar a tener
una vista aérea de Madrid.
Un ascensor los acercará a la cima de
este ya emblemático monumento madrileño y arriba desde sala circular
cubierta y bien protegida podrás deleitarte con los paisajes madrileños.
Desde aquí podrás ver el parque del oeste, grandes avenidas, el pirulín,
las torres distribuidas a lo largo y ancho de Madrid, casa de campo, las
sierras, etc. etc.
Características de la torre - observatorio :
Está construida en acero inoxidable, y la plataforma de observación es
excéntrica del fuste de la torre, consiguiendo un aspecto de "nave u
ovni" suspendida. Esta plataforma de observación tiene una superficie de
400 metros cuadrados.
1992 - V Centenario descubrimiento América : El Faro de la
Moncloa fue finalizado en el 92, con motivo de la capitalidad europea de
la Cultura de Madrid. Madrid se unió a la celebración del V centenario
del descubrimiento de América en el 92, año en que España organizó 3
grandes eventos: Madrid capital cultural europea, la Exposición
Universal de Sevilla (Expo'92), los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.
Construcción : Salvador Pérez Arroyo diseño la torre, cuya dirección de
obra estuvo a cargo de Javier Altolaguirre Lizasoain y Antonio Hernanz
Benito. Empresa constructora: Entrecanales y Tavora S.A.
La Gran Vía
es el escaparate mundana en el que se asomen todos los visitantes y que
frecuentan, como
un ritual, los madrileños que no quieren perder
el pulso de su ciudad y necesitan de cuando en cuando un baño de
multitud. Los monumentales carteles de las salas de cine, los comercios
más variados, los despachos de las compañías aéreas, las grandes
cafeterías y los restaurantes de comida rápida, invaden de color esta
avenida que, al anochecer, se viste con anuncios de neón. En la Gran Vía
el transeúnte está obligado al paso rápido ya una visión fugaz de los
numerosos reclamos que llenan -y a veces esconden- las fachadas. Todo lo
más, si el tiempo lo permite, se puede convertir en espectador de los
otros, tomando asiento en fa terraza de alguna cafetería y aprestándose
a mirar esa imparable sucesión de personajes de todo tipo que circulan
por las aceras.
La extrovertida personalidad de la Gran Vía a
veces no permite disfrutar de su propio paisaje monumental, en el que
asoman algunas de las principales tendencias arquitectónicas de la
primera mitad del siglo xx. La construcción de la popular avenida data
de principios de siglo, época en la que se llevó a cabo la demolición de
numerosas manzanas a partir de la calle de Alcalá. Es en ese primer
tramo donde se encuentran los edificios de Metrópolis y de la joyería
Grassy, con su aire afrancesado y sus atrevidos remates, y muchos otros
que se fueron levantando antes de los años 20, con la única excepción
del Oratorio del Caballero de Gracia, reliquia de finales del siglo
XVIII que se salvó de la virulencia de la piqueta. El edificio de
Telefónica descrito por Giner de los Ríos como un rascacielos americano
con decoración barroca madrileña, o las bellas tachadas, bastante
descuidadas del Palacio de la Música o del Hotel Avenida, forman también
parte de la fisonomía de esta calle que hace un quiebro en la plaza de
Callao.
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ÁLAVA -
IGLESIA DE SAN VICENTE
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La iglesia
de San Vicente se ubica en el extremo oriental de la localidad de Hueto
Abajo (Álava). El templo, en sí, presenta planta de salón y ábside
poligonal con cinco lados. La nave se encuentra dividida en dos tramos y
presbiterio, cubiertos por bóvedas de nervios cruzados en diagonal. En
su fábrica se impone la mampostería, excepción hecha del cuerpo central
de la cabecera en sillería. La intervención arqueológica llevada a cabo
en esta iglesia a lo largo del año 2002 -enmarcada dentro de las obras
de rehabilitación que el Departamento de Arquitectura, Urbanismo y Medio
Ambiente de la Diputación Foral de Álava ha efectuado en el mencionado
templo- sirve para mostrar de una manera sintética las potencialidades
que encierra la Arqueología de la Arquitectura, tanto en el ámbito de la
“gestión” del patrimonio edificado como de la “investigación básica”.
1. Desde el primer punto de vista –la arqueología aplicada a las obras
de restauración del edificio-, tras la documentación arqueológica del
edificio se dio paso a la actividad restauradora, consistente a grandes
rasgos en el saneamiento y rejuntado de los muros, la restauración de
las cubiertas y la eliminación de la casa cural y compartimentaciones
interiores del pórtico, todos ellos añadidos recientes y degradantes que
contrastaban negativamente con las características arquitectónicas de la
iglesia.
Su eliminación permitió, asimismo, la puesta en valor de
la fachada sur del templo, descubriendo varias ventanas abiertas en los
siglos XIII y XVI, así como la propia portada medieval del templo.
2. Desde el segundo punto de vista –el conocimiento histórico-, las
edificaciones deben ser consideradas también como documentos de pleno
derecho, ya que los cambios que se reflejan en sus estructuras guardan
información sobre infinidad de aspectos, como los conocimientos técnicos
de una época determinada, la estructura social de sus constructores, sus
posibilidades económicas, las redes de intercambio de conocimientos y
elementos materiales, etc.
Así, tras la lectura estratigráfica
efectuada a la iglesia de San Vicente -considerada tradicionalmente por
los historiadores del arte como uno de los ejemplos más característicos
del románico tardío existente en la Llanada alavesa- se han podido
documentar seis grandes fases histórico-constructivas, entre las que
sobresale la perteneciente a una iglesia anterior “prerrománica”, que a
pesar de conservar varios metros de alzado al oeste del actual templo,
había pasado totalmente desapercibida hasta la fecha.
Entre las
características constructivas de esta iglesia destaca la reutilización
de sarcófagos exentos para los contrafuertes y el refuerzo de los
esquinales, perfectamente diferenciados del resto de la fábrica por su
naturaleza arenisca. La aparición de estas piezas reutilizadas como
material constructivo en la edificación de la iglesia parece mostrar la
inexistencia aún de canteros produciendo sillería ex novo y, por tanto,
de ciclo productivos especializados, ausencia solucionada en la práctica
con la reutilización de materiales anteriores.
En cualquier
caso, parece lógico encuadrar a este templo dentro del contexto de
implantación y fijación de la red aldeana que en torno a los siglos IX y
X se está desarrollando en el occidente alavés –caso de la iglesia de
San Román de Tobillas-, pero que se vuelve más impreciso al este de la
provincia, y en el que las iglesias actúan como polos de atracción y
concentración del poblamiento.
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BILBAO -
MUSEO GUGGENHEIM
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El Museo
Guggenheim Bilbao constituye uno de los elementos más importantes dentro
del plan de reurbanización de la ciudad de Bilbao, junto con otros
grandes proyectos concebidos por algunos de los más prestigiosos
arquitectos del mundo: la ampliación de la capacidad operativa del
puerto, la renovación del aeropuerto de Bilbao encargada a Santiago
Calatrava, el Palacio de Congresos diseñado por Federico Soriano, la
construcción de un ferrocarril metropolitano, diseñado por Sir Norman
Foster, y la construcción de una pasarela peatonal en Uribitarte, sobre
la ría, diseñada por Santiago Calatrava.
Este plan también prevé
la urbanización de la amplia zona que discurre junto a la ría junto al
Museo Guggenheim Bilbao, concebida por César Pelli. El Museo Guggenheim
Bilbao es el resultado de una colaboración excepcional entre las
Administraciones Vascas y la Solomon R. Guggenheim Foundation que se
basa en la complementariedad de sus recursos. La Administración Vasca
aporta su autoridad política y cultural y la financiación para la
construcción y funcionamiento del Museo, mientras que la Solomon R.
Guggenheim Foundation aporta sus colecciones, los programas de
exposiciones especiales y su experiencia en los aspectos administrativos
y de gestión museística a nivel internacional.
Primeros pasos
Los
trámites para materializar la idea del Museo Guggenheim Bilbao
comenzaron en febrero de 1991, cuando responsables de las
Administraciones Vascas se pusieron en contacto con la Solomon R.
Guggenheim Foundation para proponerle su participación en una parte de
su plan de revitalización de Bilbao y del País Vasco en general. La
propuesta fue muy bien acogida por el Patronato de la Solomon R.
Guggenheim Foundation, puesto que ya se había aprobado un programa de
desarrollo de la Fundación a largo plazo basado en una estructura con
varios emplazamientos en todo el mundo, para crear un grupo coordinado
de instituciones culturales.
Tras unos meses de arduas
negociaciones, en diciembre de ese mismo año, Joseba Arregi, Consejero
de Cultura del Gobierno Vasco, José Alberto Pradera, Diputado General de
Bizkaia y Gianni de Michelis, miembro del Patronato de la Solomon R.
Guggenheim Foundation, firmaban ya, en el Palacio de la Diputación de
Bizkaia, el acuerdo de Servicios de Desarrollo y Programación para el
Museo Guggenheim Bilbao.
Puesta en marcha del proyecto
Tras
localizar el solar adecuado y elegir al arquitecto que construiría un
edificio singular, en julio de 1992 el Gobierno Vasco y la Diputación
Foral de Bizkaia constituyeron el Consorcio del Proyecto Guggenheim
Bilbao, cuyo fin sería supervisar la planificación y construcción del
Museo, nombrando a Juan Ignacio Vidarte Director Gerente de dicha
entidad. En febrero de 1993 se presentó por primera vez el diseño
esquemático del Museo proyectado por Frank O. Gehry, culminando con la
ceremonia de colocación de la primera piedra el 23 de octubre de 1993.
En octubre de 1994 comenzó a levantarse la estructura del Museo
Guggenheim Bilbao y antes de finalizar el año se firmó el Acuerdo de
Gestión entre la Solomon R. Guggenheim Foundation y las Administraciones
Vascas, en virtud del cual se establecieron los términos de su
colaboración en relación con el Museo Guggenheim Bilbao.
Finalmente, en noviembre de 1996 la Solomon R. Guggenheim Foundation
presentó a las Administraciones Vascas la propuesta del plan estratégico
de gestión para el Museo Guggenheim Bilbao para el cuatrienio 1997-2000,
iniciándose un proceso de análisis y discusión que culminaría con la
aprobación por parte del Comité Ejecutivo de la Fundación Guggenheim
Bilbao del Plan Operativo que define las directrices de funcionamiento
del Museo para sus primeros cuatro años. Tras la finalización del
edificio y su dotación de estructura técnica, el 3 de octubre de 1997 se
iniciaba una quincena de actos inaugurales que culminaba el 19 de
octubre con la apertura del Museo al público. Transcurrido menos de un
año, más de un millón trescientos mil visitantes habían visitado ya el
Museo vasco.
Me he bajado estas fotos de
Internet desde hace
tiempo. Cuando engendré esta página, ya no me
acordaba de qué sitios me las había bajado y al
publicarlas creía que la gente me iba a
encontrar y pedirme que le hiciera referencia,
o que retirara las imágenes. Por esto pongo
el siguiente anuncio: Si eres autor de alguna
de estas imágenes te pido que me disculpes por la publicación sin tu
previa autorización y te ruego que me busques para que pueda hacerte
la debida referencia. En algunos casos ya
les he hecho referencia a algunas personas y
páginas, porque éstas me han enviado un correo
avisándome de la autoría de las fotos, en otros
aun no. esf@espanolsinfronteras.com
Puede que las imágenes no aparezcan por problemas de conexión con
Flickrin
-
Si hace falta poner aquí a lguna
fuente avísame, para hacerle la referencia
-
Enciclonet
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Monografías.com
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CVC.Cervantes.es
/ Pag. Person.
Fotopaises.com /
Castillosnet.org /
Recursos.cnice.mec.es
/ Webs de Internet
FLICKR
y los fotógrafos que c/ sus cámaras captan lo
mejor de la arquitectura
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