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I
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Sigue abajo los demás
apartados relacionados a España
DALE EN
LOS ICONOS 1 - 2 - 3 - 4 - 12 - 13 PARA QUE SE
DESPLIEGUEN
Por
arquitectura de España se entiende la existente en lo que
actualmente es territorio español y la realizada por arquitectos
españoles en el mundo. Debido a la amplitud temporal y
geográfica que tiene la historia de España, la arquitectura
española ha tenido multitud de influencias y manifestaciones.
Incluso desde antes de los poblados que pudieron describir las
fuentes romanas (como los de iberos, celtíberos, cántabros...),
existen en la Península Ibérica vestigios de formas
arquitectónicas comparables a otros ejemplos de las culturas
mediterráneas y de Europa del norte.
Un auténtico desarrollo vino con la llegada de los romanos, que
dejaron atrás algunos de sus monumentos más impresionantes en
Hispania. La llegada de los visigodos supuso una profunda
decadencia en las técnicas, al igual que ocurrió en el resto del
imperio. La invasión árabe en el año 711 supuso un cambio
radical en los siguientes ocho siglos y llevó a grandes avances
en la cultura, incluyendo la arquitectura. Córdoba, capital de
la dinastía Omeya y Granada, de la nazarí, fueron centros
culturales de extraordinaria importancia. A la vez, los reinos
cristianos surgieron gradualmente y desarrollaron sus propios
estilos, inicialmente aislados de las influencias europeas y más
tarde integrados en las corrientes arquitectónicas románica y
gótica. El estilo mudéjar, del siglo XII al XVII, se caracterizó
por una mezcla de estas corrientes culturales.
Hacia finales del siglo XV y antes de influenciar a América
Latina con la arquitectura colonial, España experimentó con la
arquitectura renacentista, desarrollada principalmente por
arquitectos locales (Pedro Machuca, Juan de Herrera, Andrés de
Vandelvira...). El barroco español se caracteriza sobre todo por
el exuberante churrigueresco y se distinguió de las influencias
internacionales posteriores. El estilo colonial, que se mantuvo
durante siglos, aun tiene una gran influencia en América Latina.
El neoclasicismo tuvo su cumbre en el trabajo de Juan de
Villanueva y sus discípulos.
El siglo XIX tuvo dos facetas: el esfuerzo en ingeniería para
alcanzar un nuevo lenguaje y mejoras estructurales con hierro y
vidrio como principales materiales, y la corriente académica que
primero se enfocó en el historicismo y el eclecticismo y más
tarde en los regionalismos. La entrada del modernismo en las
corrientes académicas produjo figuras como Antonio Gaudí en la
arquitectura del siglo XX. El estilo internacional fue liderado
por grupos como el GATEPAC.
España está sufriendo una revolución dentro de la arquitectura
contemporánea y los arquitectos españoles como Rafael Moneo,
Santiago Calatrava y Ricardo Bofill se han convertido en
referentes internacionales.
Por la relevancia artística de muchas de las estructuras
arquitectónicas de España, incluyendo partes enteras de
ciudades, han sido designadas Patrimonio de la Humanidad. El
país posee el segundo puesto en número de lugares declarados
Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, superado.
Naveta des Tudons en MenorcaDurante la Edad de Piedra el
megalito más extendido en la Península Ibérica era el dolmen.
Los planos de estas cámaras funerarias solían ser seudocírculos
o trapezoides, formados por enormes piedras hincadas en el suelo
y otras que las cubrían, formando un techo. Según iba
evolucionando la tipología, apareció una entrada en corredor,
que gradualmente fue tomando importancia hasta ser tan ancho
como la cámara. En el estadio más avanzado, eran comunes techos
abovedados y falsas cúpulas. El complejo de Antequera contiene
los dólmenes más grandes de Europa. El mejor conservado, la
Cueva de Menga, tiene 25m de profundidad, cuatro metros de alto
y fue construido con 32 megalitos.
En la Edad de Bronce, los ejemplos mejor conservados están en
las Islas Baleares, donde aparecen tres tipos de construcciones:
la taula, en forma de T, el talayot y la naveta. Los talayots
eran torres de defensa troncocónicas o troncopiramidales. Solían
tener un pilar central. Las navetas eran construcciones
realizadas con grandes piedras y su forma era similar a los
cascos de los barcos.
Asentamiento celta en Galicia: Castro de BaroñaLas
construcciones características de los celtas eran los castros,
pueblos amurallados, habitualmente situados en lo alto de una
colina o un monte. Se desarrollaron en las áreas de asentamiento
celtas en el valle del Duero y en Galicia. Ejemplos incluyen Las
Cogotas, en Ávila, y el Castro de Santa Tecla, en Pontevedra.
Las casas en los castros tienen de unos 3,5 a 5 m de longitud y
son generalmente circulares, existiendo algunas rectangulares,
de piedra y con techos de paja, con una columna central. Sus
calles eran generalmente regulares, sugiriendo algún tipo de
organización central.
Las ciudades construidas por los arévacos están relacionadas con
la cultura íbera, cuyas ciudades desarrollaron un desarrollo
urbano notable, como Numancia. Otras son más primitivas y a
menudo excavadas en la roca, como Termantia.
La conquista romana de Hispania, comenzada en el 218 adC, supuso
una romanización casi completa del a Península Ibérica. La
cultura romana fue asumida profundamente por la población:
antiguos campamentos militares y asentamientos iberos, fenicios
y griegos fueron transformados en grandes ciudades, como por
ejemplo Emerita Augusta en la Lusitania, Corduba, Itálica,
Hispalis, Gades en la Bética, Tarraco, Caesar Augusta, Asturica
Augusta, Legio Septima Gemina y Lucus Augusti en la
Tarraconensis, unidas por una compleja red de carreteras. El
desarrollo de la construcción incluye algunos monumentos de
calidad comparable a los de la capital, Roma.
La
conquista romana de Hispania, comenzada en el 218 adC, supuso
una romanización casi completa del a Península Ibérica. La
cultura romana fue asumida profundamente por la población:
antiguos campamentos militares y asentamientos iberos, fenicios
y griegos fueron transformados en grandes ciudades, como por
ejemplo Emerita Augusta en la Lusitania, Corduba, Itálica,
Hispalis, Gades en la Bética, Tarraco, Caesar Augusta, Asturica
Augusta, Legio Septima Gemina y Lucus Augusti en la
Tarraconensis, unidas por una compleja red de carreteras. El
desarrollo de la construcción incluye algunos monumentos de
calidad comparable a los de la capital, Roma.
Puente de Alcántara.La ingeniería civil está representada en
imponentes construcciones como el Acueducto de Segovia o el de
Mérida (Acueducto de los Milagros), en puentes como los de
Alcántara, Mérida sobre el Tajo o el de Córdoba sobre el
Guadalquivir. También se construyeron faros como el que aun está
en uso en La Coruña, la Torre de Hércules. Las construcciones
civiles se vieron impulsadas sobre todo bajo el emperador
Trajano (98 adC - 117 adC).
La arquitectura lúdica está
representada por edificios como los teatros de Mérida, Sagunto,
Tiermes o Cádiz, los anfiteatros de Mérida, Itálica, Tarraco y
Segóbriga y los circos de Mérida, Córdoba, Toledo, Sagunto y
muchos otros.
La arquitectura religiosa también se
extendió por la península como se puede ver en los templos de
Córdoba, Vic, Mérida (Diana y Marte) y Talavera la Vieja, entre
otros. Los principales monumentos funerarios son las torres de
los escipiones de Tarragona., el dístilo de Zalamea de la Serena
y los mausoleos de la familia Atilii en Sádaba y Fabara. Arcos
de triunfo se pueden encontrar en Caparra, Bará y Medinaceli.
El término prerrománico se refiere al arte cristiano tras la
antigüedad clásica y antes del arte románico. Cubre
realizaciones artísticas muy diversas, puesto que fueron
realizadas en siglos distintos y por culturas diferentes. El
territorio español tiene una gran variedad en arquitectura
prerrománica: alguna de sus ramas, como el arte asturiano,
llegaron a un gran nivel de refinamiento para su época y
contexto cultural.
San
Pedro de la Nave, en ZamoraDel siglo VI casi sólo cabe mencionar
los restos de la basílica de Cabeza de Griego, en Cuenca y la
pequeña iglesia de San Cugat del Vallés, en Barcelona. Esta,
aunque muy deteriorada, muestra una planta de nave única que
termina en un ábside. Del siglo siguiente son las de San Pedro
de la Nave, San Juan de Baños, Santa María de Quintanilla de las
Viñas, cuya traza se repetirá luego en otros templos posteriores
pertenecientes al «estilo de repoblación» (mal llamados
«mozárabes»). Por lo demás, en esta época se sigue básicamente
la tradición paleocristiana en la arquitectura religiosa. Como
edificios más representativos pueden relacionarse los
siguientes:
- San Pedro de la
Nave (Zamora)
- Santa Comba de
Bande (Orense)
- San Juan de Baños
de Cerrato (Palencia)
- Cripta de San
Antolín de Palencia
- San Pedro de la
Mata (Toledo)
- Santa María de
Quintanilla de las Viñas (Burgos
Santa María del Naranco, AsturiasEl Reino de Asturias aparece en
718, cuando las tribus astures, reunidas en asamblea, deciden
nombrar a Don Pelayo su jefe. Pelayo reunió a las tribus locales
y a los refugiados visigodos bajo sus órdenes con la intención
de restaurar progresivamente el orden godo.
El
prerrománico asturiano es un estilo singular, que, combinando
elementos de otros estilos, como el visigodo y las tradiciones
locales, creó y desarrolló su propia personalidad y
características, alcanzando un notable nivel de refinamiento, no
sólo en cuanto a la construcción, sino también en cuanto a
estética.
En cuanto a su evolución, el prerromano
asturiano siguió una «evolución estilística claramente asociada
a la evolución política del reino, sus etapas marcadas con
nitidez». Fue principalmente una arquitectura de la corte y se
distinguen cinco etapas: primer periodo (737-791) desde el reino
de Favila al de Bermudo I de Asturias. El segundo periodo
incluye los reinos de Alfonso II de Asturias (791-842), entrando
en una etapa de definición estilística. Estos dos periodos se
incluyen dentro del llamado prerramirense. La iglesia más
importante es la de San Julián de los Prados, en Oviedo, con un
sistema de volúmenes interesante y un programa de frescos
iconográficos interesantes, estrechamente relacionados con las
pinturas murales romanas. Las celosías y las ventanas
trifoliadas en el ábside aparecen por primera vez en esta etapa.
La Cámara Santa de la Catedral de Oviedo, San Pedro de Nora y
Santa María de Bendones también pertenecen al prerramirense.
El tercer periodo comprende los reinos de Ramiro I (842-850) y
Ordoño I (850-866). Es el llamado ramirense y es considerado
como la culminación de este estilo, debido al trabajo de un
arquitecto desconocido que trajo nuevos estilos ornamentales y
estructuras, como la bóveda de cañón y el uso consistente de
arcos transversales y contrafuertes, acercando el estilo a los
logros obtenidos por la arquitectura románica dos siglos más
tarde. Algunos autores han señalado una inexplicable influencia
siria en la ornamentación. En este periodo florecieron la
mayoría de las obras maestras de este estilo: los pabellones del
palacio del Monte Naranco (Santa María del Naranco y San Miguel
de Lillo) y la iglesia de Santa Cristina de Lena.
Un
cuarto periodo se extiende durante el reinado de Alfonso III
(866-910), en la que se detecta la llegada de una fuerte
influencia mozárabe a la arquitectura asturiana, expandiéndose
el uso del arco de herradura. Una quinta y última etapa coincide
con el traslado de la corte a León, con lo que deja de hablarse
propiamente de Reino de Asturias, prefiriéndose el término Reino
de León. El prerrománico entra en la fase que puede denominarse
arte de repoblación.
La
arquitectura mozárabe fue llevada a cabo por los mozárabes,
cristianos que vivían en la España musulmana desde la invasión
árabe (711) hasta finales del siglo XI, y que mantuvieron su
personalidad diferenciada también frente a los cristianos de los
reinos del norte, a los que fueron emigrando en oleadas
sucesivas o siendo incorporados por la Reconquista. Un ejemplo
de esta arquitectura es la iglesia de Bobastro, un templo
rupestre que se encuentra en el lugar conocido como Mesas de
Villaverde, en Ardales (Málaga), de la que sólo quedan algunas
ruinas. Otro edificio representante de esta arquitectura es la
iglesia de Santa María de Melque, situada en las proximidades de
La Puebla de Montalbán (Toledo). Con respecto a este templo se
duda en su filiación estilística, pues comparte rasgos visigodos
con otros más propiamente mozárabes, no estando tampoco clara su
datación. La ermita de San Baudelio de Berlanga presenta una
tipología inédita, incluyendo en su planta rectangular una
tribuna sobre una pequeña sala hipóstila, a la manera de las
mezquitas, y siendo sustentada su cubierta por un único pilar
central con forma de palmera. Tanto dicho pilar como los muros
interiores están profusamente decorados con frescos
representando escenas de caza y animales exóticos. Se puede
establecer cierta conexión tipológica como templo iniciático, ya
en época románica, con la iglesia de Eunate y las demás
construcciones templarias de planta centralizada, como la de
Torres del Río o la Veracruz de Segovia.
Como ya se ha
dicho, la identificación con lo mozárabe de construcciones en
los reinos cristianos del norte peninsular es problemática.
Entre finales del siglo IX y comienzos del siglo XI se
desarrolla en los reinos cristianos del norte una evolución del
prerrománico que tradicionalmente se ha atribuido a la
influencia mozárabe,[2], aunque en la actualidad ésta se han
puesto en discusión y se prefiere considerarla como una tercera
fase del prerrománico, tras el visigodo y el asturiano.
Históricamente coincide con la repoblación de la Meseta del
Duero y la cabecera del Ebro. Ejemplos de estos templos son los
de San Cebrián de Mazote (Valladolid), San Miguel de Escalada
(León) , Santiago de Peñalba (León), San Vicente del Valle
(Burgos), Santa María de Lebeña (Cantabria), San Baudelio de
Berlanga (Soria), el Monasterio de San Juan de la Peña (Huesca),
la iglesia prerrománica del Monasterio de Leyre (Navarra), el
Monasterio de San Millán de Suso (La Rioja) y algunos otros
ejemplos zamoranos o asturianos. Similar argumento podría
hacerse para incluir algunas pequeñas iglesias catalanas
consideradas "mozárabes", como San Julián de Boada o Santa María
de Matadars.
Maqsura de la Mezquita de CórdobaLa conquista musulmana de
Hispania por las tropas de Musa ibn Nusair y Táriq ibn Ziyad y
la caída de la dinastía Omeya de Damasco, llevaron a la creación
por Abderramán I, el único píncipe sobreviviente que escapó de
los abbasí, de un Emirato independiente con capital en Córdoba.
La ciudad se convertiría en la capital cultural de occidente de
750 a 1009.
La arquitectura construida en Al-Ándalus bajo
los omeyas evolucionó a partir de la de Damasco, con añadidos
estéticos locales: el arco de herradura, distintivo de la
arquitectura hispano-árabe, fue tomada de los visigodos.
Arquitectos, artistas y artesanos llegaron desde oriente para
construir ciudades como Medina Azahara, cuyo esplendor no podía
ni imaginarse en los reinos europeos contemporáneos.
La
construcción más importante de los Omeyas en Córdoba fue la
Mezquita de Córdoba, construida en etapas consecutivas por
Abderramán I, Abderramán II, Alhakén II y Almanzor.
Con
la desaparición del Califato, el territorio se vio dividido en
pequeños reinos llamados taifas. Su debilidad política fue
acompañada de un conservadurismo cultural, que, junto con el
avance de los reinos cristianos, llevó a que los taifas se
agarrasen al prestigio de las estructuras y formas del estilo de
Córdoba.
La recesión se manifestó en las técnicas de
construcción y en los materiales empleados, aunque no en la
profusión de la ornamentación. Los arcos polilobulados fueron
multiplicados y adelgazados y todos los elementos califales
fueron exagerados.
Algunos magníficos ejemplos de la arquitectura taifal han
llegado hasta nuertos días, como el Palacio de la Aljafería en
Zaragoza o la pequeña mezquita de Bab-Mardum en Toledo, más
tarde convertida en uno de los primeros ejemplos de arquitectura
mudéjar como la Ermita del Cristo de la Luz.
inarete almohade de La Giralda, Sevilla.Los almorávides
irrumpieron desde el norte de África en Al-Ándalus en 1086 y
unificaron los reinos taifas bajo su poder. Desarrollaron su
propia arquitectura, pero es muy poco lo que ha sobrevivido, ya
que la siguiente invasión, la de los almohades, impuso un
islamismo ultraortodoxo y destruyó prácticamente todos los
edificios almorávides importantes, junto con Medina Azahara y
otras construcciones califales.
La arquitectura almohade
es extremadamente sobria y desnuda. Emplearon el ladrillo como
principal material de construcción. Prácticamente la única
decoración empleada, la sebka, eran rejillas de rombos
realizados con ladrillo. También emplearon la palma como
decoración, pero no era más que una simplificación de la más
ornamentada palma almorávide. Con el paso del tiempo, el arte
almohade se fue haciendo ligeramente más decorativo.
El elemento mejor conocido de la arquitectura almohade es La
Giralda, antiguo minarete de la mezquita de Sevilla. Clasificada
como mudéjar, pero inmersa en la estética almohade, la sinagoga
de Santa María la Blanca, en Toledo, es un raro ejemplo de
colaboración arquitectónica de las tres culturas medievales
españolas.
a
Alhambra, patio de los leonesTras la disolución del imperio
almohade, los reinos musulmanes del sur de la Península se
reorganizaron y en 1237 se estableció el reino nazarí con
capital en Granada.
La arquitectura producida por los
nazarís iba a ser una de las más ricas del Islam. Fue heredera
de los otros estilos musulmanes de Al-Ándalus, que los nazarís
combinaron, y del estrecho contacto con los reinos cristianos
del norte. Los elementos de la ornamentación y estructurales
fueron tomados de la arquitectura cordobesa (arcos de
herradura), de los almohades (sebka y palma), pero también de
creación propia, como los capiteles prismáticos y cilíndricos y
arcos de mocárabe, en una alegre combinación de espacios
interiores y exteriores, de jardines y arquitectura, pensados
para agradar a todos los sentidos. Al contrario que la
arquitectura omeya, que empleaba materiales caros e importados
para la construcción, los nazarís emplearon sólo materiales
humildes: barro, escayola y madera. Sin embargo el resultado
estético está lleno de complejidad y es desconcertante para el
expetcador: la multiplicación de la decoración, el uso sabio de
la luz y las sombras y la incorporación del agua a la
arquitectura, son algunas de las claves del estilo[4]. También
se integró la epigrafía en las paredes de las diferentes
habitaciones, con poemas alusivos a la belleza de los
espacios[5]. Los palacios de la Alhambra y el Generalife son las
construcciones más importantes del periodo.
Iglesia mudéjar de Sahagún, LeónLa arquitectura realizada por
los musulmanes que permanecieron en territorio cristiano y que
no se convirtieron es llamado estilo mudéjar. Se desarrolló
principalmente del siglo XII al XVI con fuertes influencias del
gusto y arte árabe, pero adaptado al gusto de los señores
cristianos. Por ello, el mudéjar es apenas un estilo puro: se
combina frecuentemente técnicas y lenguaje artístico con otros
estilos dependiendo del momento histórico. Así, nos podemos
referir al mudéjar, pero también al románico mudéjar, al gótico
mudéjar o al mudéjar renacentista.
El estilo mudéjar es
una simbiosis de técnicas y formas de entender la arquitectura,
resultado de la convivencia de las culturas musulmana, judía y
cristiana. Emergió como un estilo arquitectónico en el siglo
XII. Se suele aceptar que el estilo nace en Sahagún [6]. Se
extendió al resto del Reino de León, Toledo, uno de los centros
más antiguos e importantes, Ávila, Segovia, y más tarde a
Andalucía, especialmente a Sevilla y Granada. En Toledo hay que
destacar las sinagogas de Santa María la Blanca y El Tránsito,
ambas mudéjares pero no cristianas. En Sevilla, las habitaciones
del Alcázar[7], a pesar de ser clasificadas como mudéjar, están
más relacionadas con el arte nazarí de la Alhambra que al resto
del mudéjar, puesto que fueron creados por arquitectos de
Granada con poca influencia cristiana traídos por Pedro I de
Castilla. También en Sevilla hay que destacar la Casa de
Pilatos.
Otros centros importantes del mudéjar se
encuentran en ciudades como Toro, Cuéllar, Arévalo y Madrigal de
las Altas Torres, destacando el Monasterio de Las Claras, en
Tordesillas. Un desarrollo especial lo tuvo el mudéjar aragonés,
especialmente en Zaragoza y Teruel durante los siglos XIII, XIV
y XV, destacándose las torres mudéjares de Teruel.
Se
caracteriza por el uso del ladrillo como material principal. No
creó estructuras propias, al contrario que el gótico o el
románico, sino que reinterpretó los estilos occidentales a
través de una perspectiva musulmana. El carácter geométrico,
distintivo de Islam, aparece en las artes accesorias, empleando
materiales baratos - azulejo, ladrillo, madera, yeso, metales -
trabajados de forma elaborada, destacando el artesonado. Incluso
después de que los musulmanes ya no fueran empleados en la
construcción, sus contribuciones se mantuvieron como parte
integral de la arquitectura española.
Claustro de Santo Domingo de Silos, con el famoso ciprés que
cantó Gerardo DiegoEl románico de desarrolló inicialmente en los
siglos X y XI, anterior a la influencia de Cluny, en los
Pirineos catalanes y aragoneses, simultáneamente con el norte de
Italia, en lo que se ha llamado «primer románico» o «románico
lombardo». Es un estilo muy primitivo, cuyas características son
paredes gruesas, falta de escultura y la presencia de
ornamentación rítmica con arcos, tipificada en las iglesias del
valle de Bohí (San Clemente de Tahull) y los monasterios de San
Pedro de Roda y Santa María de Ripoll.
La arquitectura
románica plena llegó con la influencia de Cluny a través del
Camino de Santiago, que finaliza en la Catedral de Santiago de
Compostela. El modelo de románico español del siglo XII era la
Catedral de Jaca, con su plano y ábsides característicos de la
planta de peregrinación basada en San Sernin de Toulouse y el
«ajedrezado» o «taqueado jaqués». Según avanzaban los reinos
cristianos hacia el sur, este modelo se extendió por las áreas
reconquistadas con algunas variaciones. Los monasterios
siguieron una estructura similar (Santo Domingo de Silos, en
Burgos).
El románico español también muestra influencias
de los estilos prerrománicos, principalmente el asturiano y el
mozárabe, pero también de la arquitectura árabe, tan próxima,
sobre todo de los techos de la Mezquita de Córdoba y los arcos
polilobulados. Así se advierte en San Juan de Duero (Soria), San
Isidoro de León o en la peculiar iglesia poligonal de Eunate en
Navarra (con muy pocos ejemplos comparables, como la Vera Cruz
segoviana). El románico segoviano se caracteriza por sus torres
solemnes y por el pórtico de arquerías sobre columnas sencillas
o pareadas, que cumplieron una importante función en la vida
urbana medieval (San Esteban). Las catedrales leonesas de Zamora
y vieja de Salamanca, así como la Colegiata de Toro, se
caracterizan por sus peculiares cimborrios y cúpulas.
En
algunas zonas, hubo una verdadera fiebre constructiva (del
románico palentino hay más de seiscientas iglesias catalogadas).
También hay un románico civil (o más bien militar, como las
murallas de Ávila y castillos como los de Pedraza o Sepúlveda).
Tal esfuerzo sólo puede entenderse como consecuencia de la
pujanza de la sociedad de los reinos cristianos, capaces incluso
de extraer recursos (pago de parias) de los divididos reinos
taifas. La oscilante frontera de la reconquista en los siglos XI
y XII produce que el románico pueda encontrarse fundamentalmente
en la mitad septentrional de la Península Ibérica. En el siglo
XIII, algunas iglesias alternan el estilo románico con el
naciente gótico.
El
estilo gótico comenzó en España debido a la influencia europea
durante el siglo XII, cuando el románico tardío alternaba con un
estilo de transición como es la arquitectura cisterciense y con
algunas expresiones de gótico puro, como la Catedral de Ávila;
ésta y la de Cuenca son las más tempranas del estilo. El gótico
pleno llega con toda su fuerza a través del Camino de Santiago
en el siglo XIII, con la creación de algunas de las más puras
catedrales góticas, de influencia francesa y alemana: las
catedrales de Burgos, León y Toledo.
Posteriormente al
siglo XIII, el estilo se extiende en variantes como el gótico
levantino y el gótico isabelino.
El gótico levantino, que
florece en el siglo XIV, está caracterizado por sus logros
estructurales y la unificación del espacio, siendo sus obras
maestras la Catedral de Palma de Mallorca, la Lonja de la Seda
de Valencia y la Iglesia de Santa María del Mar de Barcelona.
Guillermo Bofill realizará en la catedral de Gerona un
extraordinario atrevimiento al unificar las tres naves de la
cabecera en una sola de extraordinaria amplitud.
En la
Castilla del siglo XV la relación comercial y política con el
norte de Europa trae a arquitectos como Juan y Simón de Colonia,
Hanequín de Bruselas, Juan Guas y Enrique Egas que crean escuela
adaptándose a la sensibilidad local. Se sigue trabajando en las
últimas grandes catedrales góticas (Sevilla, nueva de Salamanca
y Segovia). El gótico isabelino, llamado así por coincidir con
el reinado de los Reyes Católicos, supone una transición al
renacimiento. Sus obras maestras son San Juan de los Reyes en
Toledo, la Capilla Real de Granada y la Cartuja de Miraflores en
Burgos. Las fronteras cronológicas y formales con el simultáneo
plateresco son imprecisas.
En
España, el Renacimiento comenzó unido a las formas góticas en
las últimas décadas del siglo XV. El estilo comenzó a extenderse
sobre todo a manos de arquitectos locales: es la razón de un
estilo renacentista específicamente español, que reunió la
influencia de la arquitectura del sur de Italia, a veces
proveniente de libros ilustrados y pinturas, con la tradición
gótica y la idiosincrasia local. El nuevo estilo se llama
plateresco, debido a las fachadas decoradas en exceso, que
recuerdan a los intrincados trabajos de los plateros. Órdenes
clásicas y motivos de candeleros (candelieri) se combinan con
libertad en conjuntos simétricos.
Monasterio de El
Escorial.En este contexto, el Palacio de Carlos V realizado por
Pedro Machuca, en Granada, supuso un logro inesperado dentro del
renacimiento más avanzado de la época. El palacio puede ser
definido como una anticipación al manierismo, debido a su
dominio del lenguaje clásico y sus logros estéticos rupturistas.
Fue construido antes de las principales obras de Miguel Ángel y
Palladio. Su influencia fue muy limitada y mal entendida, las
formas platerescas se imponían en el panorama general.
Según pasaban las décadas, la influencia gótica desaparece y la
búsqueda de un clasicismo ortodoxo alcanzó niveles muy altos.
Aunque el plateresco es un término usado habitualmente para
definir a la mayoría de la producción arquitectónica de finales
del siglo XV y primera mitad del siglo XVI, algunos arquitectos
adquirieron un gusto más sobrio, como Diego de Siloé y Rodrigo
Gil de Hontañón. Ejemplos de plateresco son las fachadas de la
Universidad de Salamanca y del Hostal San Marcos de León.
La cumbre del renacimiento español está representado por el
Real Monasterio de El Escorial, realizado por Juan Bautista de
Toledo y Juan de Herrera, en el que una adherencia excesiva al
arte de la antigua Roma fue superado por el estilo
extremadamente sobrio. La influencia de los techos flamencos, el
simbolismo de la escasa decoración y el preciso corte del
granito establecieron la base para un estilo nuevo, el
herreriano.
Con un estilo más próximo al manierismo, el
siglo se cierra con arquitectos como Andrés de Vandelvira
(Catedral de Jaén).
Cuando las influencias barrocas italianas llegaron a España,
gradualmente sustituyeron en el gusto popular al sobrio gusto
clasicista que había estado de moda desde el siglo XVI. Tan
pronto como en 1667, las fachadas de la Catedral de Granada de
Alonso Cano y la de Jaén de Eufrasio López de Rojas indican la
facilidad de su interpretación a la manera barroca de los
motivos tradicionales de las catedrales españolas.
Fachada del Obradoiro de la Catedral de Santiago de CompostelaEl
barroco local mantiene raíces en Herrera y en la construcción
tradicional en ladrillo, desarrollada en Madrid a lo largo del
siglo XVII (Plaza Mayor y Ayuntamiento de Madrid).
En
contraste al barroco de la Europa septentrional, el arte español
de la época busca agradar a los sentidos más que al intelecto.
La familia Churriguera, que se especializó en altares y
retablos, se rebelaron contra la sobriedad del clasicismo
herreriano y promocionaron un estilo intrincado, exagerado y
casi caprichoso de decoración superficial, conocido como
churrigueresco. En medio siglo, convirtieron Salamanca en una
ciudad churrigueresca ejemplar.
La evolución del estilo
pasó por tres fases. Entre 1680 y 1720, los Churriguera
popularizaron la mezcla de columna salomónica de Guarini y el
orden compuesto, conocido como «orden suprema». Entre 1720 y
1760, la columna churrigueresca o estípite, en forma de cono o
obelisco invertido, se estableció como elemento principal de la
decoración ornamental. Los años 1760 a 1780 vieron un
desplazamiento gradual del interés desde el movimiento retorcido
y excesivo de la ornamentación hacia el equilibrio y la
sobriedad del neoclásico.
Dos de las más espectaculares
creaciones del barroco español son las fachadas de la
Universidad de Valladolid (Diego Tomé, 1719) y del Hospicio de
San Fernando en Madrid (Pedro de Ribera, 1722), cuya
extravagancia curvilínea parece anunciar a Antonio Gaudí y el
modernismo. En este caso y en muchos otros, el diseño incluye el
juego de techos y elementos decorativos con poca relación con la
estructura y función. sin embargo, el barroco churrigueresco
ofrece alguna de las combinaciones de luz y espacio más
espectaculares, como en la Cartuja de Granada, considerada la
apoteosis del churrigueresco aplicado a espacios interiores, y
el «transparente» de la Catedral de Toledo de Narciso Tomé,
donde escultura y arquitectura se integran para conseguir un
efecto dramático de la luz.
Palacio Real de MadridEl
Palacio Real de Madrid y las construcciones del Paseo del Prado
(Salón del Prado y Puerta de Alcalá) también en Madrid, merecen
ser mencionados. Fueron construidos en el sobrio barroco
internacional, a menudo confundido con el neoclásico, por los
reyes borbones Felipe V y Carlos III. Los palacios reales de La
Granja de San Ildefonso, en Segovia, y el de Aranjuez, en
Madrid, son buenos ejemplos de la integración de arquitectura y
jardines del barroco, con notable influencia francesa (La Granja
es conocido como el «Versalles español»), pero con concepción
espacial local, que de alguna manera muestra herencia de la
ocupación musulmana.
El rococó se introduje en España por
primera vez en la Catedral de Murcia, en 1733, en su fachada
occidental. También en la zona levantina, se destaca la
exuberante decoración de la puerta del palacio del Marqués de
Dos Aguas en Valencia, diseñada por el pintor y grabador
Hipólito Rovira (1740-1744). El mejor representante del estilo
fue el maestro español Ventura Rodríguez, responsable de la
Santa Capilla de la Virgen del Pilar (1750) en el interior del
templo de Nuestra Señora del Pilar en Zaragoza.
La
combinación de influencias decorativas nativas americanas y
árabes, con una interpretación extremadamente expresiva del
churrigueresco, podría explicar la variedad y intensidad del
barroco en las colonias américanas de España. Aún más que en su
equivalente español, el barroco americano se desarrolló como un
estilo de decoración del estuco. Fachadas con torres gemelas de
muchas catedrales americanas del siglo XVII tienen raíces
medievales. El barroco pleno no aparece hasta 1664, cuando los
jesuitas construyeron su santuario en la Plaza de Armas en
Cusco.
El barroco peruano es especialmente exuberante, como
evidencia el monasterio de San Francisco en Lima (1673), que
muestra una fachada oscura y muy intrincada entre dos torres
gemelas de piedra local amarilla. Mientras que el barroco rural
de las misiones jesuíticas (estancias) en Córdoba (Argentina)
siguieron el modelo de Il Gesù, estilos provinciales «mestizos»
aparecieron en Arequipa, Potosi y La Paz. En el siglo XVIII, los
arquitectos de la región se inspiraron en el arte mudéjar de la
España medieval. El estilo de fachada del barroco tardío surge
por primera vez en la Iglesia de Nuestra Señora de La Merced en
Lima (1697-1704). De forma similar, en la Iglesia de La Compañía
en Quito (1722-65), la fachada parece un retablo ricamente
esculpido con un exceso de columnas salomónicas.
Al
norte, la provincia más rica del siglo XVIII, Nueva España, el
actual México, produjo una arquitectura fantásticamente
extravagante y visualmente frenética que es el churrigueresco
mexicano. Este estilo ultrabarroco culmina en los trabajos de
Lorenzo Rodríguez, cuya obra maestra es el Sagrario
Metropolitano en Ciudad de México (1749-69). Otros ejemplos
notables se encuentran en remotos pueblos mineros. Por ejemplo
el santuario de Ocotlan (comenzado en 1745) es una catedral
barroca de primer orden, cuya superficie está cubierta de
baldosas rojas brillantes, que contrastan con una plétora de
ornamentos comprimidos aplicados generosamente en la portada y
los flancos de las torres. La autentica capital del barroco
mexicano es Puebla, donde la abundancia de baldosas pintadas a
mano y piedra local gris llevaron a una evolución muy personal y
localizada del estilo, con un pronunciado sabor indio.
Los
postulados extremadamente intelectuales del neoclásico tuvieron
menos éxito en España que el mucho más expresivo barroco. El
neoclasicismo español se expandió a partir de la Real Academia
de Bellas Artes de San Fernando, fundada en 1752. Su principal
figura fue Juan de Villanueva, que adaptó las ideas de Edmund
Burke sobre la belleza y lo sublime a los requerimientos del
clima y la historia locales. Construyó el Museo del Prado (que
en principio iba a tener funciones de Gabinete de Ciencias),
combinando tres elementos: una academia, un auditorio y un
museo, en un edificio con tres entradas separadas. El Prado
formaba parte del ambicioso programa de Carlos III que pretendía
convertir Madrid en la capital de las Artes y las Ciencias. Muy
próximo al museo, Villanueva construyó el observatorio
astronómico de El Retiro y el Jardín Botánico todo ello en el
conjunto del eje del Paseo del Prado, con sus emblemáticas
fuentes de Neptuno y Cibeles (diseñadas por Ventura Rodríguez) y
cerrado por el Hospital y Real Colegio de Cirugía de San Carlos.
También diseñó algunas de las residencias de verano de los reyes
en El Escorial y Aranjuez y reconstruyó la Plaza Mayor de
Madrid, entre otras obras importantes. Los alumnos de Vilanueva
Antonio López Aguado e Isidro González Velázquez diseminarán el
estilo por el centro del país.
Palacio de Comunicaciones de Madrid.La arquitectura eclecticista
es aquella que combina varios estilos en un edificio, sin seguir
un solo orden arquitectónico. Esta corriente llegó a España en
los últimos años del siglo XIX. Uno de los edificios
eclecticistas más importantes es el Palacio de Comunicaciones de
Madrid, diseñado por Antonio Palacios y Joaquín Otamendi. Fue
inaugurado en 1909.
Desde Europa llegó en el siglo XIX el historicismo, cuyos
estilos más destacados son el neogótico y el neorrománico. Del
neogótico hay que destacar el Palacio Episcopal de Astorga y el
Palacio de Sobrellano en Comillas, la fachada de la Catedral de
Barcelona, la Catedral de San Cristóbal de La Laguna en Tenerife
y la Catedral del Espíritu Santo de Tarrasa. Del neorrománico,
menos importante que el anterior, hay que mencionar la cripta de
la Catedral de Madrid y la Basílica de Nuestra Señora de
Covadonga, en Asturias.
A finales del siglo XIX un nuevo
movimiento arquitectónico surgió en Madrid: un resurgimiento de
la arquitectura mudéjar, el neomudéjar, que enseguida se
extendió por otras regiones. Arquitectos como Emilio Rodríguez
Ayuso veían el arte mudéjar como un estilo exclusivo y
característico de España. Se comenzaron a construir edificios
empleando algunas de las características del antiguo estilo,
como los arcos de herradura y el empleo de ornamentación
abstracta en ladrillo para las fachadas. Se popularizó sobre
todo en la construcción de plazas de toros y otros edificios
públicos, pero también para la construcción de viviendas, debido
al uso de materiales baratos, principalmente ladrillo para los
exteriores. A destacar la portada de la Catedral de Teruel y La
Escalinata de la misma ciudad, obra de Aniceto Marinas, y la
plaza de toros de Las Ventas de Madrid.
A
imitación del Palacio de Cristal construido en Londres para la
Gran Exposición de 1851, también se construyeron palacios de
cristal en España. Los dos ejemplos más notables son el Palacio
de Cristal de la Arganzuela y el Palacio de Cristal del Retiro
en Madrid.
EL SIGLO XX
Interior de la Casa Batlló, de Antonio GaudíEn España, el
modernismo tuvo su centro en Barcelona. Cuando la ciudad de
Barcelona se amplió más allá de sus límites históricos,
resultando el Eixample («Ensanche»; de Ildefons Cerdá), en el
que se desarrollará el llamado modernismo catalán o modernisme.
El modernisme rompió con estilos anteriores y empleó para su
inspiración formas orgánicas, al igual que hacía el Art Noueveau
en Francia y el Jugendstil en Alemania. El arquitecto más famoso
es Antoni Gaudí, cuya obra en Barcelona (los más conocidos La
Sagrada Familia, el Parque Güell, la Casa Milà y la Casa Batlló)
y en otros lugares de España (Capricho de Gaudí, Casa Botines y
Palacio Episcopal de Astorga) mezcla la arquitectura tradicional
con otros estilos nuevos, siendo precursor de la arquitectura
moderna. Otros arquitectos catalanes notables de la época fueron
Lluís Domènech i Montaner y Josep Puig i Cadafalch.
El
modernismo también tuvo desarrollo en otras ciudades de
Cataluña, como Tarrasa (Masia Freixa y Vapor Aymerich, Amat i
Jover) y Reus (Casa Navàs), y de España, como Teruel (Casa Ferrá
o Casa de Tejidos el Torico), Zaragoza (Casino Mercantil o
Quiosco de música del Parque Primo de Rivera) o Comillas, donde,
a parte del Capricho de Gaudí, se puede admirar la Universidad
Pontificia Comillas.
La
creación en 1928 del grupo GATCPAC en Barcelona, seguido de la
creación del GATEPAC (1930) por arquitectos principalmente de
Zaragoza, Madrid, San Sebastián y Bilbao, estableció dos grupos
de jóvenes arquitectos que seguían los dictados de la
arquitectura moderna en España. Josep Lluís Sert, Fernando
García Mercadal, Jose María de Aizpurúa y Joaquín Labayen entre
otros, se organizaron en tres grupos regionales[8]. otros
arquitectos exploraron el estilo moderno desde puntos de vista
particulares: Casto Fernández Shaw con su trabajo visionario,
casi todo en papel, Josep Antoni Coderch, con su integración de
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