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ÍNDICE DE LOS REYES DE
NAVARRA
LOS PROTAGONISTAS DE UNA
ÉPOCA
Íñigo Arista 810-852
(c. 770-852) Primer
rey de Pamplona. Hijo del jefe vascón Íñigo. Muerto éste, su madre
se casó con Banú Qasí Musá ibn Fortún de Tudela. Con el apoyo de sus
yernos, Musá ibn Fortún y García el Malo de Jaca, Íñigo Arista luchó
contra los condes Aznar y Eblo, enviados por Ludovico Pío, y contra
los soberanos de Córdoba.
García I Íñiguez
852-870
(s. IX) Rey de Navarra
(851 u 852-870) Hijo de Íñigo Arista. En 859 fue apresado por una
expedición normanda. Liberado tras pagar un rescate, Navarra
abandonó las antiguas alianzas con los Banu Qasi y se acercó al
reino de Asturias. En 860 los musulmanes atacaron Navarra y
apresaron a su hijo Fortún Garcés.
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Fortún Garcés I
870-905
(s. IX-X) Rey de Pamplona
(c. 870-905). Hijo del rey García Iñíguez y de la reina
Urraca, fue sustituido en 905 como rey de los vascones orientales -o
de Pamplona- por Sancho Garcés I, quien creó una nueva dinastía.
Sancho Garcés I 905-925
(?-925) Rey de Pamplona
(905-925). Hijo de García Jiménez, se enfrentó a Fortún Garcés por
el dominio del reino (905) y extendió sus posesiones al valle del
Ebro. Con Ordoño II venció a un ejército cordobés en San Esteban de
Gormaz (917), pero fue derrotado por Abd al-Rahman en Valdejunquera
(920). Desempeñó un papel importante en la política de la época y
gobernó el condado de Aragón como tutor de su hijo, García Sánchez
I.
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García
Sánchez I
925-970
(?, 919-?, 970) Rey de
Navarra (926-970). Hijo de Sancho I Garcés y de Toda. Se casó con
Andregoto Galíndez, hija de Galindo II de Aragón. En 961 tomó parte
en las disputas entre el condado de Castilla y el reino de León y
apresó a Fernán González, conde de Castilla, pero se negó a
entregarlo a los musulmanes. En 963 formó una alianza cristiana
contra Al-Hakam y fue derrotado por los musulmanes.
Sancho Garcés II -
Abarca 970-994
(?-994) Rey de Pamplona y
conde de Aragón (970-994). Derrotado por los musulmanes en San
Esteban de Gormaz (975) y Rueda (981), decidió pactar con Almanzor;
entregó al musulmán a su hija en matrimonio, del que nació el que
había de ser Abd al-Rahman Sanchuelo. Fundó los monasterios de San
Andrés de Cirueña (972) y de San Millán de la Cogolla.
García Sánchez
II el Temblón 994-1000
Nacionalidad: Navarra
La política
de sumisión a Córdoba inaugurada por Sancho Garcés II será cambiada
por su sucesor, García Sánchez II. Este cambio de actitud motivará
la intervención de Almanzor que saqueará el monasterio de San Millán
de la Cogolla en el año 1002. Le sucederá Sancho Garcés III el Mayor
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Sancho III el Mayor -
también llamado de Sancho Garcés III 1000-1035
(Sancho Garcés) Rey de
Pamplona que unificó temporalmente la España cristiana (?, h. 992 -
?, Navarra, 1035). Era hijo de García Sánchez, el Trémulo, a
quien sucedió en el Trono en el año 1000, inicialmente bajo un
consejo de regencia. Aprovechando la desintegración del Califato de
Córdoba, dirigió toda su atención hacia la unificación de los
principados cristianos de la península Ibérica y algunos del otro
lado de los Pirineos: siguiendo las ideas feudales dominantes en la
Europa del siglo xi, estableció una red de relaciones de vasallaje y
parentesco que le hizo rey -teóricamente- de un extenso territorio
que iba «desde Zamora hasta Barcelona», incluyendo Gascuña. Se casó
con la hija del conde de Castilla en 1010, lo cual facilitó un
acuerdo favorable sobre las fronteras entre ambos estados (1016).
Anexionó a su reino los condados de Sobrarbe y Ribagorza, alegando
derechos dinásticos para intervenir en sus conflictos internos
contra las pretensiones del conde de Barcelona (1019). Más tarde
sometió también a este último a vasallaje, a cambio de la ayuda
prestada en el conflicto contra su propia madre (hacia 1023). Por
las mismas fechas, el apoyo al conde de Gascuña en su lucha contra
el Condado de Toulouse, le proporcionó al rey de Pamplona el
vizcondado del Labourd y el vasallaje de Gascuña (que teóricamente
heredó Sancho al morir el conde, que era su tío). Su parentesco con
la familia condal castellana le permitió igualmente intervenir en
aquel estado, apoyando la autoridad de su cuñado (el conde niño don
García) frente a los nobles y a la intromisión del rey de León;
Sancho casó a su hermana Urraca con el rey leonés para pacificar las
relaciones con él y poder así ejercer libremente su influencia sobre
Castilla. Al morir asesinado el conde don García durante un viaje a
León (1029), Sancho ocupó Castilla alegando los derechos sucesorios
de su mujer, a pesar de que existían herederos masculinos con más
derechos para regir aquel Condado. Esto hizo estallar la guerra con
el rey de León, que también ambicionaba la anexión de Castilla; la
suerte de la guerra entre los dos reyes favoreció al de Pamplona,
que ocupó León, Zamora y Astorga (1034). De ese momento data una
acuñación de moneda en la que Sancho se titula emperador. Sin
embargo, su «imperio» fue efímero: en 1035 el rey leonés
reconquistaba su capital (que era la ciudad que daba derecho a usar
el título imperial). Y en aquel mismo año moría Sancho, dejando sus
estados repartidos entre sus hijos: Pamplona, las Vascongadas y la
Bureba para García; Castilla para Fernando; Sobrarbe y Ribagorza
para Gonzalo; y Aragón para Ramiro.
Sancho Garcés
III el de Nájera 1035-1054
Nacido en Nájera, La
Rioja, hacia el año 1010. Hijo primogénito de Sancho Garcés III el
Mayor, de quien heredó el título de rey de Pamplona y de Nájera, el
18 de octubre del 1035, reinó desde el año 1035 al 1054. Estaba
casado con doña Estefanía Berenguer de Foix, hija de los condes de
Barcelona, con la que tuvo diez hijos de los que seis fueron
varones. Acudió en ayuda de su hermano, el rey Fernando I, en sus
luchas territoriales con el rey de León, Bermudo III; Fernando, en
agradecimiento hacia su hermano, le cedió desde la bahía de
Santander hasta los Montes de Oca, incluyendo las tierras de Álava,
Guipúzcoa y Vizcaya.
Considerado como un gran guerrero, firme caballero y noble
campeador, conquistó definitivamente Calahorra a los árabes, en
abril de 1045. Desde Calahorra asoló las tierras aragonesas aliadas
de su hermano Fernando, lo que les enemistó. Fue conocido como el de
Nájera porque fundó en esa villa el monasterio de Santa María la
Real, pues según la tradición, encontró un día de caza en una cueva
una imagen de la Virgen con una campana y una paloma a sus pies.
El reparto del antiguo condado de Castilla, llevó a los dos hermanos
al enfrentamiento por las fronteras de ambos reinos, y fue vencido y
muerto en la batalla de Atapuerca, Burgos, el 1 de septiembre de
1054, en el mismo día que fue proclamado sucesor su hijo Sancho
Garcés IV. Su cuerpo fue trasladado y enterrado en el panteón de
reyes de Santa María de Nájera, que él mismo había mandado construir
dos años antes. Su esposa Doña Estefanía, desempeñó un importante
papel, porque calmó los ánimos de los reyes cristianos, con lo que
evitó las posibles luchas intestinas hasta su muerte.
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Sancho IV el de Peñalén
1054-1076
(c. 1039-1076) Rey
de Pamplona (1054-1076). Hijo y sucesor de García IV Sánchez III el
de Nájera. Las pretensiones expansionistas de Sancho II el Fuerte de
Castilla provocaron la llamada guerra de los Tres Sanchos (1067), en
la que el rey de Pamplona contó con la ayuda de Sancho I Ramírez de
Aragón. Fue asesinado por sus hermanos (1076), lo que originó la
invasión de Navarra por Alfonso VI de Castilla, que ocupó La Rioja,
y por Sancho I Ramírez de Aragón, que fue proclamado rey de
Pamplona.
Sancho V 1076-1094
También llamado Sancho Ramírez I de Aragón
Rey de Aragón desde el año
1063 hasta 1094, hijo y sucesor de Ramiro I, también rey de Navarra
desde el año 1076-1094, cuando los navarros le ofrecieron la corona
de su reino al morir Sancho el Despeñado.
Se declaró vasallo del papa para que las fuerzas de la Santa Sede le
ayudaran a defender su reino de las ambiciones conquistadoras de los
reinos vecinos. A cambio, hubo de acudir a la Cruzada emprendida
desde Roma en 1064 por Alejandro II.
Sancho Garcés IV fue asesinado en 1076; los navarros prefirieron
nombrar un nuevo rey antes que crear un vacío de poder con el hijo
heredero, de muy corta edad. Elegieron a Sancho Ramírez, titulado
como Sancho V de Aragón, y el rey leonés Alfonso VI, no tardó en
penetrar en Navarra y tomar varias plazas perdidas años atrás. Ambos
reyes acordaron que Sancho sería rey de Navarra y rendiría vasallaje
a Castilla; además, establecieron nuevos límites fronterizos, en los
que Castilla alcanzaba Guipuzcoa.
Durante su reinado, Aragón aumentó su territorio con la
incorporación de Monzón, Albalate de Cinca, Zaidín, Almenar, Graus,
etc. Combatió contra los árabes; en 1094 sitió la ciudad de Huesca
que estaba en poder del rey de Zaragoza, Mostaín II, pero fue herido
por una flecha. Antes de morir hizo jurar a sus hijos, Pedro y
Alfonso, que no abandonarían el sitio hasta que se rindiese la
plaza, lo cual consiguió Pedro I.
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Pedro I - 1094-1104
(?, c. 1070-?, 1104) Rey de Aragón y Navarra (1094-1104). Hijo y
sucesor de Sancho I Ramírez. Conquistó Huesca (1095), después de
derrotar a Mustain de Zaragoza en Alcoraz. Luchó al lado del Cid en
la batalla de Bairén (1097), tomó Barbastro (1101) e intentó la
conquista de Zaragoza. Sitió Tamarite de Litera (1104). Reglamentó
el fuero de los infanzones.
Alfonso I, el
Batallador 1104-1134
Rey de Aragón y de Navarra
(?, 1073 - Poleñino, Huesca, 1134). Accedió al trono de ambos reinos
en 1104, al morir sin descendencia su hermano Pedro I. Intentó un
acercamiento a Castilla, materializado en su casamiento con doña
Urraca, por consejo de Alfonso VI (1109); pero dicho matrimonio,
contestado por algunos grupos privilegiados, estuvo lleno de
desavenencias, que terminaron con su anulación (1114). Más tarde
llegaría a tener enfrentamientos con su hijastro, Alfonso VII de
Castilla, a propósito de territorios fronterizos en disputa (toma de
Burgos, que permanecía en poder de Aragón); las Paces de Támara
(1127) pusieron fin al conflicto, obligando a Alfonso I a renunciar
al título imperial.
Alfonso dio un impulso definitivo a la reconquista del valle del
Ebro: tras tomar Egea de los Caballeros, Tauste (1106), Tamarite
(1107) y Morella (1117), y detener una ofensiva musulmana en la
Batalla de Valtierra (1110), concentró sus fuerzas sobre Zaragoza;
para ello obtuvo del Concilio de Toulouse los beneficios de Cruzada,
consiguió ayuda económica del obispo de Huesca y concentró en Ayerbe
un ejército expedicionario en el que predominaban los francos,
mandado por Gastón de Bearne; con él puso sitio a Zaragoza durante
siete meses, hasta que se la entregaron los almorávides (1118). El
empuje reconquistador prosiguió en los años siguientes con la toma
de Tudela, Tarazona, Borja, Épila y Ricla (1119), la repoblación de
Soria (1120) y la derrota de la contraofensiva almorávide en la
Batalla de Cutanda (1120). Su empresa más audaz fue, sin embargo,
una expedición contra Granada, en la que se adentró profundamente en
territorio musulmán, al frente de un ejército de aragoneses,
normandos y bearneses: en menos de un año (1125-26) recorrió Teruel,
Valencia, Játiva, Murcia, Baza, Granada, Motril, Málaga, Lucena,
Córdoba, Alcaraz, Cuenca y Albarracín. Aunque no hizo conquistas en
aquella ocasión, sí logró un gran botín y se le incorporaron muchos
mozárabes que, a su regreso, contribuyeron a repoblar el valle del
Ebro. Más tarde puso sitio a Valencia (1129), con la intención de
tomar un puerto desde el que poder embarcarse para proseguir la
Cruzada hacia Jerusalén; ocupó Mequinenza (1133) empleando una flota
fluvial, con la que pretendía dominar el Ebro hasta su
desembocadura; entró en conflicto con el conde Ramón Berenguer III
de Barcelona por las aspiraciones de ambos a la conquista de Lérida;
y fracasó en un largo asedio sobre Fraga (1133-34). Otras acciones
de este rey eminentemente guerrero se orientaron hacia el norte de
los Pirineos, para mantener su poder sobre sus vasallos del sur de
Francia (1131). Al morir dejó sus reinos para las órdenes militares;
pero los nobles no aceptaron dicho testamento, procediendo a dividir
la herencia entre Ramiro II el Monje (Aragón) y García V el
Restaurador (Navarra). El desorden de aquel momento fue aprovechado
por los almorávides para lanzar una gran ofensiva, en la que
recuperaron algunos territorios del valle del Ebro.
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García V Ramírez
el Restaurador 1134-1150
(?-Lorca, 1150) Rey de
Navarra (1134-1150). Fue elegido rey por los magnates y obispos
navarros a la muerte de Alfonso I de Aragón. Aliado con Alfonso I de
Portugal, en 1137 se enfrentó a Alfonso VII de Castilla, a quien
había prestado vasallaje. Posteriormente firmaron la paz (1139-1140)
y juntos tomaron Almería (1147).
Sancho VI el
Sabio
1150-1194
(?-1194) Rey de Navarra
(1150-1194). Hijo de García Ramírez, fue el primero que recibió el
título de rey de Navarra. Su reinado se caracterizó por los
enfrentamientos con Castilla y Aragón, por las importantes obras
arquitectónicas que realizó y por la fundación de numerosos
monasterios cistercienses. Las dificultades iniciales le obligaron a
llevar a cabo reformas jurídicas y administrativas tendentes a
mejorar la hacienda real; estas medidas aumentaron su popularidad y
le permitieron enfrentarse a las consecuencias del Tratado de
Tudellén (1151) y del Tratado de Carrión, ambos firmados por
Castilla y Aragón para repartirse el reino de Navarra. En 1157 casó
con Sancha de Castilla, hija de Alfonso VII. Por el Acuerdo de
Soria, Castilla conservaría sus posesiones en Navarra. Las
relaciones con Aragón fueron difíciles en vida de Ramón Berenguer
IV; a su muerte, Alfonso II de Aragón y Sancho VI firmaron un
acuerdo (1163) para repartirse las tierras conquistadas al rey Lobo
de Murcia. En 1190 firmaron un nuevo acuerdo en Borja para
protegerse mutuamente de las pretensiones expansivas de Castilla.
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Sancho VII
el Fuerte
1154-1234
Rey de Navarra, último de
la dinastía Jimena (?, 1150 - Tudela, 1234). Accedió al Trono en
1194, al morir su padre Sancho VI, el Sabio, primer monarca de
Pamplona que había asumido el título de rey de Navarra. Fue un rey
guerrero: inició su reinado luchando en Francia en apoyo de su
cuñado, Ricardo Corazón de León (1194); luego intentó sin éxito
ayudar a Alfonso VIII de Castilla en la desgraciada batalla de
Alarcos contra los almohades (1195); más tarde se alió con el rey de
León para hacer la guerra al de Castilla (1195-96); y volvió a
guerrear contra los castellanos cuando éstos le arrebataron Álava y
Guipúzcoa en busca de una comunicación directa con las tierras del
sur de Francia (1199-1207). Sin embargo, fue durante su reinado
cuando quedó constreñida Navarra a sus fronteras más o menos
definitivas, entre las dos potencias mayores que representaban
Castilla y Aragón, que le habían privado de salida al mar y de
frontera con el Islam y, por tanto, de la posibilidad de expandirse
hacia el sur de la Península participando en la reconquista
cristiana (de ahí que su política exterior se orientara más hacia el
norte de los Pirineos, sometiendo a vasallaje a varios principados
del sur de Francia entre 1196 y 1228). Sancho no tuvo reparos, por
tanto, en ponerse al servicio de los musulmanes, pasando a vivir
algún tiempo en el norte de África (hacia 1198-1200) y estableciendo
allí -según la leyenda- relaciones con una princesa almohade. El
papa Inocencio III desautorizó esta connivencia con los infieles,
haciendo que Sancho restableciera sus relaciones con Castilla y
participara en la cruzada contra los almohades que culminó en la
batalla de las Navas de Tolosa (1212). La tradición atribuye a ese
momento el origen del escudo de Navarra, por haber roto Sancho las
cadenas que protegían la tienda del caudillo musulmán. Muerto Sancho
sin descendientes directos, le sucedió su sobrino Teobaldo I, con el
que se instaló la Casa de Champaña en Navarra y el reino pasó a
moverse en la órbita francesa.
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Teobaldo I el Trovador
1234-1253
(Troyes, 1201-Pamplona,
1253) Rey de Navarra (1234-1253) y conde de Champagne y Brie como
Teobaldo IV (1201-1253). Hijo del conde Teobaldo III de Champagne y
de Blanca de Navarra. En 1234 sucedió a Sancho VII en el trono
navarro, pero se hubo de enfrentar a Jaime I de Aragón, a quien
correspondía el trono según un acuerdo entre éste y el anterior
monarca. Estableció sus leyes por escrito, elaborando un Cartulario
Magno con todas ellas y el inicio del Fuero General de Navarra. En
1239 marchó a combatir a Tierra Santa, en una cruzada que resultó un
fracaso. A su muerte fue sucedido por su hijo Teobaldo II.
Teobaldo II
1253-1270
(?, 1235-Trápani, 1270)
Rey de Navarra (1253-1270) y conde de Champagne y Brie como Teobaldo
V. Hijo de Teobaldo I, inició su reinado bajo la regencia de su
madre, Margarita de Borbón, y la tutela de Jaime I de Aragón. Este
último intervino en 1256 para defender Navarra de Alfonso X de
Castilla. Teobaldo casó con Isabel, hija de Luis IX de Francia, pero
no tuvo hijos, por lo que dejó el gobierno de Navarra a su hermano y
en 1270 marchó como cruzado a Túnez. Murió durante el viaje de
regreso.
Enrique I el
Gordo
1270-1274
(1238-1274) Rey de Navarra
(1270-1274). Hijo de Teobaldo I. Su reinado supuso un intento de
mantener la paz a toda costa, lo que le llevó a desechar las
pretensiones del infante de Castilla, Felipe, sublevado contra
Alfonso X.
Juana I de Navarra
(Bar-sur-Seine, 1273-Vincennes, 1305) Reina de Navarra y condesa de
Champagne y de Brie (1273-1305) y reina de Francia por su casamiento
con el futuro Felipe V de Francia (1284).
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Juana I de
Navarra
1274-1305
(Bar-sur-Seine, 1273-Vincennes,
1305) Reina de Navarra y condesa de Champagne y de Brie (1273-1305)
y reina de Francia por su casamiento con el futuro Felipe V de
Francia (1284).
Felipe I de
Navarra 1305-1307
También llamado Felipe IV de Francia el Hermoso
Felipe IV de Francia, el
Hermoso (Fontainebleau, 1268 - 1314) Rey de Francia, perteneciente a
la dinastía Capeto. Era hijo de Felipe III el Atrevido, a
quien sucedió en 1285. Un año antes ya era rey de Navarra y duque de
Champaña, por su matrimonio con Juana I de Navarra (1284).
Fue un rey piadoso, aficionado a la caza y celoso de la grandeza de
su linaje (hizo canonizar a su abuelo Luis IX); pero apenas se ocupó
de los asuntos de gobierno, que dejó en manos de sus consejeros. No
obstante, esa política hizo evolucionar a la Monarquía en un sentido
moderno, que fortaleció a la Corona, sobre todo en el aspecto
financiero, con la institución de un tribunal de cuentas y la
sustitución de las prestaciones militares personales de los vasallos
por impuestos en dinero destinados a contratar mercenarios; la
expulsión de los judíos en 1306 respondía también a móviles
económicos.
Cuando Felipe quiso completar el saneamiento de la Hacienda Real
imponiendo tributos a la Iglesia, se encontró con la oposición del
papa Bonifacio VIII, con quien entró en conflicto a raíz del proceso
que la justicia del rey emprendió contra un clérigo francés (1301).
El papa respondió afirmando la supremacía pontificia contra el poder
temporal de los reyes (bula Unam Sanctam). Felipe reunió un concilio
nacional para juzgar al papa y éste fue hecho prisionero por el
canciller francés Guillermo de Nogaret («atentado de Anagni», 1302).
La muerte de Bonifacio, poco después, permitió a Felipe hacer elegir
a papas franceses (Benedicto XI en 1303 y Clemente V en 1305), de
quienes obtuvo todo cuanto pidió (por ejemplo, la supresión de la
Orden del Temple en 1307). El dominio francés sobre la Iglesia quedó
plasmado en el traslado de la sede pontificia de Roma a Aviñón
(1309).
La política exterior de Felipe IV abrió una nueva etapa de la
historia de Francia, marcada por el largo enfrentamiento con
Inglaterra conocido como la Guerra de los Cien Años (1339-1453):
desde el comienzo de su reinado liquidó el conflicto con Aragón por
el Tratado de Anagni (1295) e hizo invadir el Ducado de Guyena,
posesión continental del monarca inglés (1294-99). Este
enfrentamiento anglo-francés se reavivó a propósito de las luchas
civiles de Flandes, en las que Francia apoyó la rebelión del
patriciado urbano contra el conde aliado de Inglaterra. Felipe hizo
ocupar Flandes (1297), pero sus tropas fueron expulsadas por una
sublevación de las ciudades, que culminó con la derrota francesa en
la batalla de Courtrai o de «las espuelas de oro» (1302). Aunque
nominalmente Flandes siguió siendo un feudo francés (Tratado de
Athis, 1305), las posteriores campañas de Felipe el Hermoso
(1312-14) no consiguieron su completa incorporación a la Corona. Más
eficaz fue la acción expansiva de la Monarquía hacia el este, con la
aceptación de la soberanía francesa en el Franco Condado (1295-1301)
y la incorporación a la Corona de Lyon (1312) y Champaña (1314).
Felipe IV fracasó en su candidatura al Imperio en 1308. Al morir le
sucedió su hijo Luis X, el Testarudo.
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CASA DE FRANCIA
Luis I de
Navarra 1305-1307 - También llamado
el Luís Obstinado / Luís el Hutin
Rey de Francia y Navarra,
llamado el Obstinado, hijo de Felipe IV, y de Juana I de Navarra,
nacido en París el 4 de octubre de 1289 y muerto en Vincennes el 5
de junio de 1316.
En 1305, a la muerte de su madre, los navarros pidieron a Felipe IV
que les diera a Luis como rey, a lo que el monarca francés
consistió. Ese mismo año, adoptó los títulos franceses de su madre,
conde de Champaña y de Brie. Con su figura comenzó el reinado de la
casa de Francia en Navarra. En 1307 fue coronado en Pamplona como
Luis I de Navarra. Su política inmediata consistió en encarcelar y
exiliar a los nobles navarros y rodearse de consejeros franceses de
su confianza. Permaneció en Navarra hasta 1314, fecha en la que
falleció su padre, por lo que tuvo que viajar a París para ser
coronado como rey de Francia. Entre la muerte de Felipe IV y la
llegada de Luis a París, el trono de Francia estuvo ocupado por el
regente Carlos de Valois, tío de Luis.
Juan I 1316
Juan I de Navarra "el
Póstumo" (15-19 de noviembre de 1316). Rey de Francia y de Navarra.
Hijo póstumo de Luix X "el Obcecado" y de Clemencia de Hungría,
murió a los cinco días de su nacimiento, probablemente asesinado por
orden de su tío, el regente Felipe de Poitou, que le sucedió en el
trono.
Felipe II 1316-1322
- Tammbién llamado Felipe V el Largo o Felipe I el Largo
Felipe II de Navarra (Longchamp
c. 1294- † 1322), rey de Navarra y, como Felipe V "el Largo", de
Francia. (1316-1322). Segundo hijo de Felipe IV y Juana I de
Navarra.
Se convirtió en regente por la minoría de edad de su sobrino Juan I,
soberano de Francia. Tras la muerte de éste, se proclamó rey.
Adquirió en 1320 algunos territorios flamencos a la conclusión de la
guerra con Flandes, iniciada en el reinado de Felipe IV. Luchó
contra las ambiciones de la nobleza y sometió a Luis de Nevers
(1317). Convocó frecuentemente los Estados Generales. Realizó
reformas en la administración e intentó unificar las acuñaciones y
los sistemas de pesos y medidas, pero encontró fuerte resistencia en
los Estados Generales. Desarrolló las milicias urbanas. Impuso
elevados impuestos a los judíos continuando la política de su padre.
Murió sin dejar heredero varón.
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Carlos I de Navarra
1322-1328 - También llamado Carlos I el Hermoso
Carlos I de Navarra, (n.
Clermont, 1294 - † Vincennes, 1 de febrero de 1328), rey de Navarra
y de Francia como Carlos IV "el Hermoso". (1322-1328). Sucedió en el
trono a su hermano Felipe V, que no había tenido hijos varones.
Intentó afianzar el poder real frente a la nobleza, para lo cual
recuperó ciertos territorios. Saneó la hacienda y la administración.
Los tributos sufrieron un fuerte aumento, impuso gravosos impuestos,
devaluó la moneda y confiscó muchos bienes. En el año 1327 apoyó a
su hermana Isabel en su intento de destronar a su marido, el rey
Eduardo II de Inglaterra. Murió sin dejar hijos varones, por lo que
se aplicó la Ley Sálica, acabando con él la línea directa de la
dinastía de los Capetos, lo que motivó la entronización de los
Valois en Francia.
CASA DE ÉVREUX
Juana II 1328-1349
(¤ 1311 - † Conflans,
1349) Reina de Navarra (1328-1349). Hija de Luis X de Francia "el
Obstinado" "El Hutin", fue proclamada reina en 1328 a la muerte de
su tío Carlos I "el Calvo", y despojada del trono de Francia por
Felipe V y reconocida reina de Navarra. Casada con Felipe conde de
Évreux (III como rey de Navarra), introdujo la dinastía de los
Évreux en Navarra. Enviudó en 1343, haciéndose cargo del reino hasta
la mayoridad de su hijo: Carlos II "el Malo".
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Felipe III de Évreux el Noble
1328-1343
(?, 1305-Jerez de la
Frontera, 1343) Rey de Navarra (1328-1343). Casado con Juana, hija
de Luis X de Francia, proclamada reina de Navarra por las cortes de
Pamplona (1328), prestó juramento como rey junto a su esposa en
1329. Durante su gobierno, mantuvo una breve guerra contra Castilla
(1334-1335), con la que posteriormente se alió en una campaña contra
los musulmanes
Carlos II 1349-1387
«el Malo» (n. 1332 - † 1 de enero de
1387), rey de Navarra (1350-1387)
Hijo y sucesor de Juana II
de Navarra y de Felipe de Évreux.
Su reinado osciló entre una ambiciosa proyección sobre el conflicto
anglo-francés y un proceso de organización y centralización interior
en un contexto de crisis económica. Pretendió recuperar los condados
de Champaña y Brie que, hasta 1274, habían pertenecido a los reyes
de Navarra. Se alió con Inglaterra y apoyó la rebelión de Étienne
Marcel (1358) para obtener el trono de Francia. Residió en Francia
durante diez años, volviendo a Navarra en 1361.
Abordó un programa de reformas que incluyó el saneamiento de la
administración, el reforzamiento de la nobleza como principal
soporte de la monarquía y la reorganización de los recursos fiscales
mediante la creación de la Cámara de Comptos (1364) como órgano
financiero.
En el exterior, fue protagonista de una desmedida política
internacional que desbordó los limitados recursos del reino.
Actuó como mediador en las luchas entre Pedro I de Castilla "el
Cruel" y Pedro "el Ceremonioso" de Aragón, luchas que tenían por
objeto determinar cuál de los dos reinos se alzaba con la supremacía
en la Península. El panorama se complicó al verse envuelta Castilla
en una guerra civil por el enfrentamiento de Pedro I con sus
hermanos bastardos, dirigidos por Enrique de Trastámara. Mercenarios
ingleses y franceses acudieron en apoyo de ambos contendientes.
Carlos II intentó sacar provecho de la situación aliándose
sucesivamente con ambos bandos mediante complejas maniobras
diplomáticas que terminaronn por enemistarle con todos. En 1369
Pedro fue apuñalado en Montiel por su hermano Enrique, quien,
reconocido como Enrique II, inicia la dinastía de Trastámara en
Castilla.
Este hecho marca el retroceso de Carlos II en todos los frentes.
Tuvo que renunciar a algunas posesiones en el norte de Francia a
cambio de un fugaz señorío sobre Montpellier (1372), así como
devolver las plazas ocupadas en Castilla, obteniendo solo la entrega
del Monasterio de Fitero (1373). Cuando intentó reaccionar en
Francia, su hijo Carlos fue apresado y le fueron confiscadas todas
sus posesiones (1378). El ejército castellano cerca Pamplona
viéndose Carlos obligado a firmar el Tratado de Briones (1373 y
1379) que permite a Castilla retener durante casi una década una
quincena de plazas navarras que había conquistado en la guerra, lo
que supuso el final de las ambiciones políticas de Carlos.
Esta política oscilante e incoherente se explica por la necesidad de
mantener un precario equilibrio con las potencias que rodeaban
Navarra -Castilla, Gascuña inglesa (salidas al mar), Aragón y
Francia-, todas y cada una capaces por sí mismas de anexionarse el
pequeño reino de Navarra.
El sobrenombre de "el Malo" le fue puesto por cronistas franceses. A
pesar de tener que convivir con sucesivas oleadas de la peste negra,
extrajo abunndantes recursos del reino para financiar sus campañas
militares, fortaleció la administración y modernizó el sistema
fiscal. Durante su reinado emergió una nueva nobleza, en la que los
linajes de Ultrapuertos tuvieron un protagonismo especial.
Mandó erigir la iglesia gótica de Ujué y rodear la iglesia de pasos
de ronda y torres almenadas. También pensó en dotar a Ujué de una
universidad o Estudio General. Con este fin se iniciaron las obras
que posteriormente se abandonarían por falta de recursos económicos.
Su muerte se produjo en el palacio de San Pedro o del Obispo, en
Pamplona, estando ensombrecida por legendarias circunstancias
dramáticas. El infante se encontraba en Castilla, quedando de
gobernadores el obispo de Bayona, García de Eugui y el alférez de
Navarra, Carlos de Beaumont.
Cumpliendo su voluntad, su cadáver fue confíado a Samuel Trigo,
judío de Zaragoza, quien extrajo su corazón e intestinos y embalsamó
su cuerpo. Las vísceras fueron puestas en dos picheles de estaño
soldados por Juan "el estañero". Su cuerpo recibió sepultura en la
catedral de Pamplona, las entrañas en Roncesvalles, y el pichel con
el corazón fue llevado a Ujué, donde se celebraron solemnes exequias
en mayo. Mirando al altar, en una oquedad de la pared de la
izquierda se encuentra en una pequeña arqueta con el corazón de este
rey.
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Carlos III
de Navarra 1387-1425, "el Noble". (Nantes,
1361 - † Olite, 1425), rey de Navarra (1387-1425)
Hijo y sucesor de Carlos II. Su matrimonio con Eleonor de Trastamara,
hija del rey Enrique II de Castilla, en 1375 puso fin a los
conflictos entre ambos reinos y creó una relación de amistad que
continuó en tiempos de los reyes de Castilla Juan I y Enrique III.
En un contexto de crisis económica, pacifismo exterior y creciente
aristocratización de la sociedad (paralela a la de Aragón), Carlos
III abordó una política acorde con las posibilidades y recursos de
Navarra.
Procuró la distensión de relaciones con Castilla, Aragón, Francia e
Inglaterra mediante una política de colaboración, apoyo al papado de
Aviñón y relaciones matrimoniales. Con Castilla colaboró en
las guerras contra Granada y propició los matrimonios del infante
Juan, hijo de Fernando de Antequera, con las infantas Isabel y
Blanca (1412). También buscó la paz con Aragón mediante el
matrimonio de la infanta Blanca con Martín el Joven (1402). Lo mismo
sucedió respecto a Francia e Inglaterra. La vinculación de
Navarra con la casa francesa de Foix fue obra suya. Entre sus
reformas políticas sobresale la creación de la "Cort" o tribunal
supremo (1413). El abandono del expansionismo de su padre le
permitió personalizar un proceso de alejamiento de Francia y de
navarrización de la dinastía de Evreux. Por el Tratado de París
(1404) se solucionaron las diferencias con Carlos IV de Francia
renunciando a los feudos franceses de su casa -Champagne, Brie-
(1404) y el nombramiento de navarros para los puestos principales de
gobierno.
Instituyó el título de Príncipe de Viana (1423) para los herederos
al trono del reino navarro, siendo el primero su hijo Carlos.
Destacó como impulsor de las artes, pues concluyó la catedral gótica
de Pamplona e hizo edificar los palacios reales de Tafalla y de
Olite, donde murió en 1425.
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Blanca I
1425-1441
Blanca I de Navarra,
(Castilla, 1386 - † Santa María de Nieva, 1441), reina de Navarra
(1425-1441) y condesa de Nemours.
Hija de Carlos III "el Noble" y Leonor de Trastámara. Perteneciente
a la Casa de Évreux. Heredera del trono de Navarra desde la muerte
de su hermana mayor Juana (1413). En 1402 contrajo matrimonio con
Martín "el Joven", rey de Sicilia y heredero de la Corona de Aragón.
Muerto éste en 1409 pasó a gobernar la isla, regresó a Navarra y
contrajo matrimonio en segundas nupcias con el futuro Juan II, hijo
de Fernando de Antequera y hermano de Alfonso V "el Magnánimo".
La abulia que le caracterizaba permitió que Navarra quedara sometida
en todo al rey aragonés y a sus intereses, perdiendo el reino
territorios fronterizos como consecuencia de la intervención armada
de Juan II en los asuntos de Castilla (1428-29). De la unión con
Juan II nació Carlos, príncipe de Viana, quien -según las
capitulaciones matrimoniales de 1419- debía heredar el reino a la
muerte de su madre. Pero al morir doña Blanca, su esposo usurpó el
trono navarro, alegando entre otras razones el testamento en el que
la reina recomendaba a Carlos que no se hiciese coronar sin
consentimiento de su padre. El resultado fue una guerra civil que
enfrentó a los partidarios de Juan II (los agramonteses,
especialmente fuertes en el norte montañoso) y los del príncipe de
Viana (los beaumonteses, apoyados por Castilla y fuertes en la
Ribera) entre 1451 y 1455 (con un rebrote tras la ejecución de
Carlos en Barcelona, en 1460).
Hijos:
Leonor (1426 - † 1479), sucesora al trono de Navarra, casada con
Gastón IV de Foix, Conde de Foix y Vizconde de Bearn.
Carlos (1421 - † 1461), Príncipe de Viana, casado con Inés de Cleves,
sobrina de Felipe, Duque de Borgoña.
Juana († 1425).
Blanca († 1464), casada con Enrique IV, rey de Castilla y León.
Juan II 1425-1479 de Aragón y II de
Navarra (Medina del Campo, 1398 - Barcelona, 1479), duque de
Peñafiel, rey de Aragón (1458-1479) y de Navarra (1425-1479).
Hijo de Fernando I de
Antequera y de Leonor de Alburquerque.
De 1415 a 1416 representó a su padre en el gobierno de Sicilia y
Cerdeña como lugarteniente general. De regreso a España ayudó a su
hermano, el rey Alfonso V "el Magnánimo", en los problemas habidos
en Castilla con Álvaro de Luna, valido del rey castellano Juan II.
En 1419 contrajo matrimonio con Blanca de Navarra, hija de Carlos
III "el Noble" y viuda de Martín el Joven, siendo proclamado rey de
Navarra en 1425. De esta unión nacieron cuatro hijos, Carlos de
Viana, Juana de Aragón, Blanca de Aragón y Leonor de Navarra. No
obstante, Juan vivió ajeno a los asuntos de Navarra, gobernada por
su esposa, y entregado plenamente a los castellanos. Así, y para
ayudar a su hermano, Alfonso V, participó en la fracasada campaña
por la conquista de Nápoles en 1435. Enfrentado de nuevo en guerra
contra Castilla, fue derrotado en Olmedo en 1445, con lo que se puso
fin a la influencia aragonesa en los asuntos castellanos. A la
muerte de Blanca de Navarra en 1441 casó en segundas nupcias con
Juana Enríquez en 1444, hija de Fadrique Enríquez, Almirante de
Castilla y rival de Álvaro de Luna. Su intervención política motivó
el enfrentamiento entre el rey y su hijo Carlos de Viana,
primogénito de su anterior matrimonio. Juan incumplió el testamento
y no le entregó la corona a su hijo Carlos, príncipe de Viana, sino
sólo la lugartenencia de Navarra lo que provocó el descontento en
dicho reino. El descontento de Carlos de Viana y las cada vez más
agravadas diferencias con su padre, desembocaron en una guerra civil
entre los beaumonteses, partidarios de Carlos, y los agramonteses,
defensores de la causa de Juan. Ambos se enfrentaron en 1452 en
Aybar, donde Carlos fue derrotado y hecho prisionero y desheredado.
Juana Enríquez, en avanzado estado de gestación, abandonó Estella y
se trasladó a Sos (Aragón), donde dio a luz a su hijo Fernando.
Decidida a que su hijo fuera el futuro rey de Aragón, mostró toda su
aversión hacia Carlos que una vez liberado, a petición de las Cortes
de Lérida, marchó a Nápoles en busca de la protección de su tío
Alfonso V. En 1454, Juan II, fue nombrado por su hermano Alfonso V
lugarteniente de los reinos de Aragón y Cataluña. Cuatro años más
tarde se produjo la muerte de Alfonso. Juan accedió al trono de
Aragón, si bien se vio obligado a entregar a su hijo Carlos el
gobierno de Cataluña. Las Cortes, reunidas en Lérida en 1460,
pidieron a Juan II que liberara a su hijo y le obligaron a acatar en
1462 la Capitulación de Villafranca del Penedés, donde se le
prohibió entrar en Cataluña sin permiso y se le limitaba
notablemente la autoridad del rey.
Carlos muere el 23 de septiembre de 1461 a consecuencia de una
enfermedad pulmonar o envenenamiento, como se llegó a especular,
señalando a su madrasta Juana Enríquez. Su muerte y el
incumplimiento de lo pactado en Villafranca del Penedés desencadenó
la guerra civil catalana, que coincidió con el levantamiento
campesino iniciado en febrero de 1462 -conocido como la revuelta de
los payeses de remensa. El rey logró mantener la fidelidad de
Aragón, Valencia y Sicilia frente a la revuelta de Cataluña, donde
se le consideró desposeído de la Corona.
El ejército de la Generalitat, bajo el mando de Roger Pallarés,
sitió a Juana y a su hijo en su fortaleza de Gerona. Pero la reina
supo defenderse, durante cuatro meses, hasta que llegaron las tropas
del rey que, apoyadas por tropas del rey francés, obligaron a
levantar el cerco. El precio que se pactó por la ayuda francesa de
Luis XI fue de 200.000 doblas de oro, a pagar en el plazo de un año;
como garantía de pago se ofrecieron la Cerdaña y el Rosellón que
pasarían al reino francés en caso de no efectuarse el pago, como así
fue. A lo largo de esta larga guerra los catalanes ofrecieron el
trono a quien mejor ayuda quisiera ofrecerles. Enrique IV de
Castilla fue nombrado conde de Barcelona y señor del Principado,
pero la nobleza castellana le forzó a abandonar Cataluña. La misma
oferta recibió el rey Pedro de Portugal (1463) y fue Fernando quien,
con trece años y al mando del ejército, venció en Calaf al
portugués, que moría poco después. Posteriormente, los catalanes
ofrecerían la corona a Renato de Anjou (1466). Juan II continuó su
acoso, ciego y con setenta años, ayudado por su hijo y en 1472
consiguió entrar en Barcelona, obligando a los rebeldes a rendirle
obediencia. Juan, por razones de Estado, se mostró clemente con los
vencidos, renunció a la venganza y concedió el perdón. En octubre de
ese mismo año la guerra acababa con la Capitulación de Pedralbes
(1472). Su última última fue el intento inútil de querer recuperar
el Rosellón y Cerdeña, territorios de los que se había apoderado
Luis XI de Francia durante la guerra de Cataluña a cambio de su
ayuda militar. Murió por vejez en Barcelona, el 19 de enero de 1479,
siendo enterrado en Poblet. En 1469, Juan II concertó el matrimonio
de su hijo y heredero Fernando con Isabel, heredera, a su vez, del
trono de Castilla. Su hija Leonor, hija de su primer matrimonio,
heredó el reino de Navarra y Fernando, hijo de su segunda unión, que
ya era rey de Castilla por su matrimonio con Isabel I la Católica en
1469, heredó el reino de Aragón y los condados catalanes
Casa de Foix
Blanca II 1461-1464
(¤ Olite, 1424 - † Lescar, 1464) Reina de Navarra
(1461-1464). Hija de Juan II de Aragón y de Blanca I de Navarra.
Tras la muerte de Blanca I (1441), reclamó a su padre sus derechos a
la corona, junto con su hermano Carlos de Viana. Juan II desheredó a
ambos (1455) en favor de una hermana menor, Leonor, casada con
Gastón IV de Foix. Prisionera de Juan II, Blanca donó sus derechos a
la corona a Enrique IV de Castilla.
Agramonteses-Beaumonteses
Ya se ha dicho que Blanca
I (1425-1441), estuvo casada con Juan II de Aragón, quien se
enfrentó a su hijo Carlos, príncipe de Viana, por regir los destinos
de Navarra. Este enfrentamiento derivó en lucha entre los
principales linajes navarros: los agramonteses, que apoyaron a Juan
II, y los beaumonteses, que apoyaron a Carlos. Durante ese período
Juan II fue el rey efectivo de Navarra hasta su muerte en 1479.
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Leonor de Foix
1479
(¤ c. 1420 - † Tudela,
1479). Reina de Navarra, hija de Juan II, rey de Aragón y de Blanca
de Navarra. Nació alrededor de 1420. Se casó en 1436 con Gastón IV,
conde de Foix. A instigación de éste, Juan II desheredó en 1455 a su
hijo Carlos, príncipe de Viana y a Blanca de Evreux, su hija, mayor
que Leonor pero a la que llamó al trono. Carlos y Blanca reclamaron,
con razones y con las armas, la herencia de su madre, pero Juan,
ayudado de su yerno los venció. El desdichado Carlos murió
envenenado, según dicen, por orden de su mismo padre, y Blanca,
entregada a Carlos y Leonor, fue encerrada en el castillo de Orthez,
donde murió poco después Leonor fue proclamada reina a la muerte de
su padre en 1479, pero murió en Tudela al mes de su coronación.
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Francisco I
de Fox 1479-1483 también llamado Francisco
Febo
(¤ c. 1469 - † 1483) Rey
de Navarra (1479-1483) y conde de Foix (1472). Durante su breve
reinado se hizo cargo de la regencia su madre, que debió enfrentarse
a las luchas entre agramonteses y beaumonteses.
Catalina de Foix 1483-1513
Catalina de Foix, (1468 -
† 1518), reina de Navarra (1483-1513), Duquesa de Gandía, Condesa de
Foix, Bigorre y Ribagorza, Duquesa de Montblanc, Duquesa de
Peñafiel, Vizcondesa de Béarn.
Hija menor del conde Gaston de Foix y de Magdalena de Francia,
hermana del rey Luis XI. Se casó con Juan III de Albret (1484),
Duque de Gause al cumplir los dieciséis años. De esta unión nacieron
11 hijos.
La prematura muerte de su hermano mayor Francisco Febus (1483) la
convirtió en la reina de Navarra bajo la tutela de su madre
Magdalena de Francia. Su tío Juan de Foix, segundo en orden de su
sucesión, amparándose en la Ley Sálica, le disputó el trono entre
1483 a 1492, reanudándose la "guerra civil" en Navarra entre
beaumonteses y agromonteses. La muerte en Medina del Campo de su
hija Madeleine, rehén de Fernando el Católico (1504), provocó nuevas
guerras entre los monarcas navarros y el conde de Lerín,
(1506-1508). La inclinación que sentían los reyes navarros por la
política francesa y las negociaciones para casar a su primogénito
Enrique, príncipe de Viana, con una hija de Luis XII de Francia,
fueron los argumentos que esgrimió Fernando el Católico para enviar
al Duque de Alba a conquistar Pamplona en 1512. El 25 de julio de
1512 Fadrique de Toledo, duque de Alba, ocupó Pamplona. La familia
Real tuvo que huir y buscar refugio en Francia.
El 23 de marzo de 1513, las Cortes de Navarra, reunidas en Pamplona,
proclamaron al Fernando el Católico "Rey de Navarra". Desde entonces
la Alta Navarra quedó integrada dentro de España. Todos los intentos
posteriores por parte de Catalina y Juan de Albret por recuperar el
reino fue inútil. A partir de 1513, hasta el momento de su muerte
(1518), Catalina fue reina de la Navarra ultra pirenaica o Baja
Navarra.
Juan III de Albret 1483-1513
(?-Moneins, 1517) Rey de
Navarra (1484-1517). Casado con Catalina de Navarra, que había
accedido al trono navarro a la muerte de Francisco Febo (1483). Por
su apoyo a Luis XII de Francia, en su lucha contra la Liga Santa,
fue excomulgado. Fernando II el Católico aprovechó esta
circunstancia para invadir Navarra (1512) e incorporarla a sus
dominios.
Navarra Francesa
Enrique II de Albret
1512-1555
(¤ 1503 - † 1555) Rey de
Navarra (1518-1555). Hijo de Catalina y de Juan de Albret. Heredó la
Baja Navarra (o francesa) y los derechos sobre la parte anexionada
por Fernando II el Católico en 1512. Intentó en vano rehacer la
unidad de su reino.
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Antonio de Borbon 1555-1562
Hijo de Carlos de
Borbón y padre de Enrique IV, era duque de Vendôme; su matrimonio en
1548 con Juana III de Albret, que le entregó en dote el principado
de Bearne y el título de rey de Navarra; nombrado lugarteniente
general de Francia a la muerte de Francisco II, hizo con éxito la
guerra a los protestantes, y murió de resultas de una herida
recibida en el sitio de Ruan en el año 1562. Había nacido
protestante, y se convirtió al catolicismo al abrazar su mujer la
religión reformada.
Juana III de
Albret 1555-1572
(¤ Saint-Germain-en-Laye,
1528 - † París, 1572) Reina de Navarra (1555-1572). Hija de Enrique
II de Navarra y Margarita de Angulema. Casó con Antonio de Borbón
(1548), con quien tuvo al futuro Enrique IV de Francia. Defendió la
independencia de su reino frente a Francia y España. Con Enrique IV
la Baja Navarra quedó definitivamente unida a Francia.
Enrique III 1572-1610 de Navarra,
también llamado Enrique IV de Francia
Rey de Francia, llamado el
Grande, nacido en el castillo de Pau, en Bern, el 14 de diciembre de
1553 y muerto en París el 14 de mayo de 1610. Fue hijo del duque de
Vendôme, Antonio de Borbón, y de Juana III de Albret. Su padre
era el jefe de una rama menor de los borbones, descendía
directamente de Roberto de Clermont, el sexto hijo de san Luis (Luis
IX), por lo que tenía ciertos derechos a la corona de Francia. Su
madre era la hija de Enrique II rey de Navarra y de Margarita de
Angulema la hermana de Francisco I, por lo que le correspondía el
trono de Navarra y volvía a estar ligado a la sucesión del trono de
Francia. Siguiendo las tradiciones de Navarra recibió el título de
príncipe de Viana. En 1555 Juana de Albret subió al trono de Navarra
por la muerte de su padre y concedió a su esposo el título de rey de
Navarra. La muerte en 1562 de Antonio de Borbón hizo que Juana fuese
la reina en solitario y la encargada de la educación del joven
príncipe. Esto marcó decisivamente a Enrique ya que su madre era
calvinista convencida por lo que el príncipe fue educado en esta
nueva doctrina. Durante las Guerras de Religión que asolaron
Francia, en concreto a lo largo de la tercera, tanto Juana como su
hijo se unieron a los protestantes hugonotes en La Rochela, y tras
la muerte en 1569 del príncipe de Condé, Enrique fue aclamado como
jefe de la causa protestante, pero debido a que el príncipe de Viana
tenía apenas 16 años, el mando del ejército recayó directamente en
el almirante Coligny. Por la paz de Sint-Germain-en-Laye del 8 de
agosto de 1570 se acordó el matrimonio entre Enrique, príncipe de
Viana, y Margarita de Valois, hermana de Carlos IX. En junio
de 1572, tras el fallecimiento de Juana de Albert, Enrique se
convirtió en rey de Navarra bajo el nombre de Enrique III, ese mismo
año, el 18 de agosto, se celebró la boda entre las protestas
generales de católicos y protestantes. La noche del 23 al 24 de
agosto se produjo en toda Francia una sangrienta represión contra
los protestantes, conocida por su crueldad como la Matanza del día
de San Bartolomé. La matanza fue ordenada por el rey Carlos IX y por
la reina madre Catalina de Médicis, y estuvo dirigida por Enrique de
Lorena, duque de Guisa. La represión se saldó con la muerte de diez
mil personas en toda Francia y en ella el movimiento protestante
francés perdió a muchos de sus líderes, pese a lo cual no
desapareció y Philippe de Mornay se convirtió en su jefe. Enrique
III de Navarra tuvo que elegir entre la abjuración y la muerte,
eligió abjurar de su fe, y durante tres años permaneció en la corte
francesa prisionero. En febrero de 1576 logró escapar y llegó a
Gascuña, territorio donde los hugonotes eran más fuertes. Cuando
Enrique de Navarra se halló seguro en Gascuña negó su abjuración
alegando que había sido forzado a realizarla bajo pena de muerte y
se puso de nuevo al frente de los protestantes. Ese mismo año, en
julio, los protestantes lograron un importante tratado de paz que le
concedía ciertas ventajas y sobre todo tiempo para organizar sus
defensas. En 1576 los católicos franceses se habían reunido en torno
al duque de Guisa y habían constituido la Liga Católica. En
1584 falleció sin herederos el último hermano que le quedaba al rey
francés Enrique III, Francisco, duque de Alençon y Anjou. Debido a
que Enrique III tampoco tenía herederos varones de su matrimonio con
Luisa de Lorena, y según la Ley Sálica, la corona correspondía a
Enrique III de Navarra que era el pariente más cercano. Entonces fue
cuando la cada vez más poderosa Liga se movilizó para evitar que un
hugonote se elevase sobre el trono de Francia, y para defender los
derechos (menos legítimos) del duque de Guisa al trono. Enrique III
de Francia realizó entonces un intento fallido de que Enrique de
Borbón renunciase a sus derechos al trono o de que se convirtiese al
catolicismo. En julio de 1585 Enrique III promulgó el edicto Nemours
por el que el protestantismo era declarado ilegal en Francia. La
respuesta protestante fue inmediata, declararon la guerra al rey de
Francia. A este enfrentamiento se le conoce como Guerra de los Tres
Enriques debido a que sus protagonistas fueron: Enrique III como
jefe nominal de los católicos; Enrique de Guisa como auténtico líder
católico y Enrique de Borbón como representante de los protestantes.
El reino quedó dividido en dos bandos: de un lado, el partido
calvinista, que dominaba el suroeste con el apoyo de Inglaterra y de
varios príncipes alemanes; y de otro, el católico, cuyo principal
bastión era la corte parisiense dominada por los Guisa, y apoyado
por los subsidios de Felipe II de España. Los Guisa tenían también
de su parte a las ciudades, agitadas por la profunda crisis
socioeconómica que vivía el reino. Entretanto, el pretendiente al
trono se convirtió en líder del partido hugonote y recibió el apoyo
de Isabel I de Inglaterra y del príncipe elector del Palatinado. La
victoria de los protestantes en Coutras el 20 de octubre de 1587
puso fin al enfrentamiento. En 1588 Enrique III, temeroso del poder
de los Guisas hizo asesinar a las dos cabezas de la familia, el
Cardenal Lorena y el Duque de Guisa. Esta acción restó al rey los
pocos aliados que aún mantenía con lo que tuvo que pedir ayuda, para
salvar su vida, a su enemigo Enrique de Borbón. Juntos ambos
monarcas sitiaron París en agosto de 1589. En dicha acción el
dominico Jacobo Clément asesinó al rey de Francia, por lo que
quedaba como único candidato al trono Enrique III rey de Navarra.
Enrique de Borbón contaba con el apoyo de los protestantes, con el
del personal de la corte y con el de muchos católicos que le pedían
que se convirtiese al catolicismo; frente a él se hallaba la aún
poderosa familia Guisa que encabezaba la Liga, el rey de España
Felipe II y el papa Gregorio XIV; su antecesor Sixto V le había
excomulgado y le había declarado no apto para llevar la corona de
Francia ni la de Navarra. Por último, algunos de los católicos que
en un principio apoyaron a Enrique con la condición de que se
convirtiese al catolicismo, al ver que este no tenía ningún interés
en tal conversión formaron el denominado Tercer Partido, el cual
proponía la elección del anciano cardenal Carlos de Borbón, hijo de
Luis I príncipe de Condé, y como lugarteniente de esta al duque de
Mayenne; máxime cuando Enrique de Borbón había repetido en numerosas
ocasiones que no cambiaría de religión por motivos políticos. Debido
que la situación se encontraba en un callejón sin salida, Enrique
tomó una decisión, se retiró a Normandía con la intención de
reclutar tropas y obtener el apoyo de Inglaterra, Alemania y de la
cada vez más dividida Liga. La victoria de Enrique de Borbón en
Arqués en septiembre de 1589 le dio el apoyo que necesitaba para
presentarse de nuevo en París y reclamar el trono. Pero en ese
momento apareció la figura de Mayenne, que protegía los intereses de
un sector de la Liga y del cardenal Borbón. Enrique de Navarra logró
un decisiva victoria sobre Mayenne en Ivry en marzo de 1590, pero
entonces, cuando parecía que todos sus enemigos estaba acabados, uno
más poderoso que todos los anteriores juntos apareció para complicar
aún más las cosas. Las tropas de Felipe II, ante la posibilidad cada
vez más probable de que un protestante se sentase en el trono de
Francia, y ante la petición de ayuda de la Liga, intervinieron en el
conflicto. Los ingleses apoyaron a Enrique IV y enviaron un ejército
al mando del conde de Essex y a la flota del corsario Frobisher.
Desde Flandes los poderosos tercios de Alejandro Farnesio invadieron
el norte de Francia arrasando a cuantos enemigos se encontraba,
derrotó a Enrique en las batallas de Ligny y Aumale, y regresó a
Flandes, ya que tenía serios problemas de salud, que nunca había
sido partidario de la invasión y que sus tropas estaban exhaustas.
Pero no bien había llegado a Flandes cuando recibió de nuevo la
orden de internarse en Francia. En esta segunda ocasión, y pese a su
delicado estado de salud, alcanzó con sus tercios las puertas de
París. España también tenía su candidato al trono de Francia en la
persona de la infanta Isabel Clara Eugenia, ya que esta era hija de
Isabel de Valois y por tanto nieta de Enrique II y de Catalina de
Médicis, la candidatura española era débil ya que la ley Sálica
prohibía el gobierno de las mujeres, pero la fuerza de las tropas
españolas estuvo cerca de lograrlo. No tardaron en surgir las
divisiones dentro de la Liga Católica. Por un lado apareció una
facción, los Dieciséis, radicales del catolicismo que se negaban a
cualquier tipo de acuerdo con Enrique IV y que eran apoyados
militarmente y económicamente por España. De otro lado, aquellos que
veían en la actitud expansionista de Felipe II un peligro mayor que
en el protestantismo del rey francés. Esto no hizo sino debilitar a
la coalición y permitir un respiro al hostigado Enrique IV. Enrique
de Borbón, con su país invadido por las tropas españolas, con los
católicos apremiándole para convertirse al catolicismo y con su
ejército en fuga y vencido, decidió hacer caso a su consejero De
Rosny, posteriormente duque de Sully, y convertirse al catolicismo.
Una leyenda sin documentación histórica que la avale atribuye a
Enrique la frase: París bien valía una misa, que según la leyenda
fue la expresión del soberano cuando ante las dificultades en las
que se encontraba decidió hacer pública su conversión al
catolicismo. Dicha leyenda convierte la conversión del rey en un
acto vacío motivado por aspectos políticos y carente de sinceridad.
Sea como fuese, la conversión real tuvo lugar el 27 de julio de 1593
ante el arzobispo de Bourges y tuvo un efecto instantáneo sobre la
revuelta, ya que a medida que los católicos fueron enterándose de la
misma fueron rindiendo las plazas que tenían en su poder y uniéndose
a la causa real. El 27 de febrero de 1594 Enrique IV fue consagrado
como rey de Francia en la catedral de Chartres. Ese mismo año, en
marzo, París abrió sus puertas al rey lo que obligó a retirarse a
las tropas españolas. No obstante la guerra contra la Liga se
prolongó hasta 1596 y con España no se firmó la paz hasta el 2 de
mayo de 1598, en el conocido como Tratado de Vervins, y tras un duro
enfrentamiento bélico entre ambas monarquías. Felipe II, ante el
giro que habían dado los acontecimientos tuvo que renunciar a sus
aspiraciones dinásticas sobre el trono francés, pese a lo cual
mantuvo la esperanza de anexionar, con el beneplácito de la Liga
Católica, algunos de los territorios que en suelo francés habían
conquistado los tercios. Fue por este motivo por el que Enrique IV
declaró la guerra a Felipe II. El monarca español invadió Francia
desde todas sus fronteras. Enrique IV perdió en 1597 Amiens y Calais,
mientras veía como los ejércitos españoles recorrían Francia de un
extremo a otro. Tanto Inglaterra como las Provincias Unidas se
unieron a Francia en una coalición ante el poderío y expansionismo
español, el acuerdo se firmó el 24 de mayo de 1596. Pese a ello, los
ejércitos aliados seguían sin lograr detener el avance de los
tercios. Solo las dificultades financieras de la Hacienda de Felipe
II, que declaró una suspensión de pagos en 1596, obligaron al rey
español a buscar la paz. El 13 de abril de 1598 se publicó el Edicto
de Nantes que restablecía la tolerancia religiosa en Francia y por
el que concedía libertad religiosa a los hugonotes, con limitadas
restricciones. El 2 de mayo se firmaba la paz de Vervins con España,
por la que Felipe II reconocía a Enrique como rey de Francia y le
devolvía los territorios conquistados. Enrique IV, una vez asegurada
su posición en el trono, se dedicó a reorganizar un país
completamente asolado por la guerra. Las provincias se encontraban a
merced de los abusos de los gobernadores y bajo el poder absoluto de
los grandes nobles que se comportaban como señores feudales en sus
dominios. La primera labor del rey fue acabar con este tipo de
abusos y recortar el poder de la nobleza. Para remediar la situación
de ruina de la Hacienda y solventar los problemas económicos de la
ciudadanía emprendió una serie de obras tendentes a mejorar las
infraestructuras al tiempo que tomaba medidas para facilitar
legalmente el comercio, todo ello con el objetivo de crear nuevas
fuentes de riqueza y reactivar las transacciones comerciales.
Impulsó el desarrollo de la actividad agrícola, la industria y el
comercio, produciéndose un espectacular crecimiento que llevará a la
colonización de Canadá; en este nuevo territorio en explorador
francés Champlain fundó la ciudad de Québec. Colocó al frente de la
Hacienda pública al duque de Sully, al cual dio carta blanca para su
ambicioso programa de reformas. Sully logró reducir la deuda
exterior de Francia de forma muy considerable. Durante diez años
Francia vivió un proceso de crecimiento no conocido hasta entonces.
Tras poner los cimientos del resurgimiento interior de Francia,
Enrique IV volvió su atención hacia el exterior, en concreto hacia
Saboya, donde logró apoderarse, en 1601, de los distritos de Bresse,
Bugey y Volromey. Pero el objetivo del monarca francés era la
constitución de una alianza internacional contra la Casa de Austria,
el enemigo secular de la monarquía francesa. La sucesión de los
ducados de Jülich y Cléveris fue el motivo que buscaba Enrique IV
para iniciar las hostilidades. Con anterioridad Enrique IV había
entrado en negociaciones con la Unión Protestante de Alemania, a los
que solicitó ayuda en esta ocasión. En 1610 firmó el Tratado de
Bruzzolo con el duque Carlos Manuel de Saboya. Este acuerdo ponía
las bases para la colaboración de ambos estados contra el dominio
español de la península itálica. Pero cuando el monarca francés iba
a tomar las armas contra los Austrias, el jesuita Ravaillac le
apuñaló causándole la muerte el 14 de mayo de 1610, el día anterior
se había producido la consagración del heredero en Reims, a
instancias de la reina María de Médicis, que fue nombrada regente
durante la minoría del delfín, esta coincidencia de hechos levantó
muchas sospechas y se supuso que María podría tener alguna
complicidad en el fallecimiento del monarca, pero nadie pudo
probarlo. Con anterioridad Enrique IV había salido airoso de varios
atentados, uno de ellos protagonizado por Carlos de Gontaud, duque
de Birón. Enrique IV acabó por ser uno de los reyes más queridos por
el pueblo francés; tuvo fama de gran militar y de poseer un valor
extraordinario. Tuvo numerosas amantes, entre las que destacan
Gabriela d’Estress, Enriqueta de Entragues y ya en su vejez, la
joven Carlota de Essarts, posteriormente princesa de Condé. Estuvo
casado en dos ocasiones, la primera con Margarita de Valois (la
famosa reina Margot), de la cual se separó, sin haber tenido ningún
hijo, tras los numerosos escándalos que protagonizó, y contrajo
matrimonio con María de Médicis con la que tuvo al futuro Luis XIII,
su sucesor; un príncipe que murió en 1611; Gastón duque de Orleans;
Isabel, posteriormente reina de España por su matrimonio con Felipe
IV; Cristina, casada con Víctor Amadeo, duque de Saboya, y
Enriqueta, mujer de Carlos I, rey de Inglaterra
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