Reyes de Aragón

   
 

 

 

 

 

      

 

                 ÍNDICE DE LOS REYES DE ARAGÓN

            LOS PROTAGONISTAS DE UNA ÉPOCA

Reino de Aragón

Unidad político-administrativa de la España medieval; evolucionó desde su constitución original como condado hasta su definición como reino que terminará uniéndose con el reino de Castilla para conseguir la unificación de España, durante el reinado de los Reyes Católicos.

Condado de Aragón

Su núcleo originario, que tiene su principal centro urbano en Jaca, su capital, está formado por la vertiente meridional del Pirineo central, en los valles de Hecho y Canfranc, regados por los ríos Aragón Subordán y Aragón propiamente dicho, que le dan su nombre. Tras independizarse del dominio musulmán, el territorio cayó en manos de los carolingios, que designaban para regirlo a condes ultramontanos. Tras la muerte de uno de éstos: Aureolo, accede al poder, en el año 809, una dinastía de origen local, a cuyo frente se sitúa Aznar Galindo. La historia de los primeros momentos del condado no es bien conocida por la ausencia de documentos contemporáneos y por los condicionantes legendarios que adornan la existencia de los primeros condes y la liberación del dominio carolingio. En esta época destaca la importancia de los monasterios pirenaicos (San Pedro de Siresa, de tradición carolingia y San Juan de la Peña, de cultura mozárabe) en los que se refugia la cultura pagana y cristiana, independizándose de la tutela religiosa de Toledo.

En poco tiempo, San Juan de la Peña, un centro rupestre de posible origen eremítico y mozárabe (en la proximidades de Jaca), se convierte en santuario de Aragón, recibiendo el favor del conde Galindo I, con la donación efectuada, en el año 868, del monasterio y villa de San Martín de Cillas. A principios del siglo X, Aragón, aún conservando una cierta autonomía, cayó bajo la influencia del cercano reino de Navarra a través de enlaces matrimoniales de ambas casas reinantes: el rey García Sánchez I, casado con doña Andegroto Galíndez de Aragón, incorporó al reino de Navarra el condado de Aragón, el cual se mantuvo dependiente de Pamplona, aunque conservó una cierta personalidad, hasta la muerte del rey navarro Sancho III el Mayor (1035), que lo deja a su hijo Ramiro, quien lo transforma en reino.

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Reino de Aragón - Dinastía de reyes navarros

El reino de Aragón surgió en el año 1035, al independizarse Ramiro Sánchez de una parte de las tierras heredadas de su padre Sancho III el Mayor de Navarra que coincidían con el antiguo condado de Aragón.

Ramiro, a la muerte de su hermano Gonzalo (1039), incorporó a su reino otros territorios montañeses situados más a oriente, en Sobrarbe y Ribagorza, formando así un pequeño estado limitado por el oeste con el de Pamplona y por el este con los condados catalanes de Urgel y de Barcelona. Al sur se extendían las tierras llanas del valle del Ebro, todavía en poder musulmán. Durante el sitio de Graus llevado a cabo por Ramiro I, rey de Aragón, llegan tropas castellanas y zaragozanas a defender la plaza. El 8 de mayo de 1063, en el curso de la batalla, Ramiro I muere, por lo que el título aragonés pasa a su hijo primogénito Sancho I Ramírez.

El papa Alejandro II, conocedor de la muerte de Ramiro I de Aragón, promueve una expedición de caballeros franceses en auxilio del pequeño reino pirenaico. Guillermo de Poitiers, duque de Aquitania, manda el ejército abigarrado de franceses e italianos, en que predominan los normandos, a las órdenes de Roberto Crespin, uniéndose con las huestes de Armengol III de Urgel. En agosto de 1064, la ciudad de Barbastro se rinde, pero los vencedores no respetan los términos benignos de la capitulación, recogiendo un motín inmenso. Tras la marcha de los cruzados que la habían conquistado, la situación de la ciudad de Barbastro era insostenible, y casi no puede ser defendida. En abril de 1065, el rey de Zaragoza, al-Muqtádir, con auxilio de tropas sevillanas de caballería, la cerca y la recupera, y pasa a cuchillo a toda la guarnición, quedando nuevamente bajo el control islámico.

Al incorporarse momentáneamente en el año 1076 las tierras navarras a la corona aragonesa, tras la muerte por asesinato del rey navarro Sancho IV el de Peñalen, los reyes Sancho Ramírez de Aragón y Alfonso VI de Castilla, ambos nietos de Sancho III el Mayor, invaden Navarra. El aragonés es reconocido rey en Pamplona, mientras que las tierras que en otro tiempo pertenecieron a Castilla (La Rioja, Álava, Vizcaya y parte de Guipúzcoa) se decantan por Alfonso VI. Engrandecido el reino aragonés, sus reyes Sancho Ramírez (1063-1094) y Pedro I (1094-1104) dedicaron sus esfuerzos a la conquista de Huesca, incorporando sucesivamente Graus (1083), Arguedas (1084), Monzón (1089), Huesca (1096), Barbastro (1100), y estableciendo posiciones en las proximidades de Tudela y Zaragoza, pero sin llegar a dominar la orilla izquierda del río Ebro.

En el reinado de Alfonso I el Batallador (1104-1134), Aragón pasó de ser un estado montañés a una de las potencias peninsulares; después de haber intervenido en las luchas civiles de Castilla (Alfonso I estaba casado con Urraca, hermana de Alfonso VI de Castilla, pero en 1114 la repudió), dio comienzo a sus empresas conquistadoras hacia el sur: tomó Zaragoza en el año 1118 (en pleno invierno se apodera de Almudévar, Sariñena, Gurrea y Zuera). A la llegada de un ejército de cruzados mandado por Gastón de Bearn, comenzó el asedio de Zaragoza; el ejército de Alfonso I de Aragón es internacional, sumándose, a los aragoneses y navarros, los cruzados franceses, los castellanos del señor de Vizcaya, Diego López de Haro, y los catalanes del conde de Pallars. La ciudad capitula ante el férreo cerco cristiano tras morir su defensor, Ibn Mazdalí, haciendo Alfonso I entrada solemne el 19 de diciembre de 1118. Al año siguiente toma Tudela y Tarazona, Calatayud y Daroca en el 1120; por el sudeste llegó hasta Monreal del Campo en la ribera del Jiloca y amenazó Lérida y Tortosa. Sus campañas se extendieron hasta llegar a organizare una expedición a Andalucía, de donde regresó en junio de 1126 acompañado de un gran contingente de mozárabes, entre diez y quince mil, que huyen de las posibles represalias del sultán almorávide, con los que se repuebla parte del desértico valle del Ebro: Tudela, Zaragoza, Calatayud, Tarazona, etc.

Tras un pequeño retroceso de la frontera después de la derrota de Fraga (1134), donde Alfonso es derrotado y muerto, el resto del territorio estrictamente aragonés fue conquistado en el siglo XII, reinando Ramón Bereguer IV y su hijo Alfonso II. La muerte de Alfonso I el Batallador (julio del año 1134), sin haber dejado descendencia, planteó un problema sucesorio en la corona de Aragón y en la de Navarra: los nobles aragoneses, no haciendo caso de lo establecido en el testamento del Batallador, que mandaba repartir el reino entre las Órdenes Militares, reconocen como rey a Ramiro II, el Monje, único hermano del rey difunto, que había sido abad de Sahagún, obispo de Burgos y Pamplona y, en estos momentos, era el abad de San Pedro el Viejo de Huesca y obispo de Barbastro.

Siguiendo el ejemplo de los aragoneses, los navarros designan rey de Pamplona a García V el Restaurador, produciéndose así la separación de ambos reinos.

El nuevo rey aragonés Ramiro II el Monje (1134-1137), de acuerdo con las normas del derecho feudal, tras el matrimonio de Petronila (niña de dos años hija de Ramiro y de Inés de Poitiers) y el conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV, celebrado con solemnes festejos el 11 de agosto de 1137, deposita en manos de su yerno la corona aragonesa con el título de rey. Ramiro II regresa a su convento de Huesca el 14 de noviembre de 1137, después de haber sometido a los díscolos nobles aragoneses.

Ya había un marido con capacidad para ejercer la autoridad regia en Aragón, aunque Ramón Berenguer no querrá nunca usar el título de rey, sino sólo el de "princeps et dominator Aragoniae": A partir de este momento quedan unidos los destinos de Cataluña y Aragón en una sola persona.

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Dinastía de la Casa de Barcelona

Unidos de esta manera los dos principales estados del oriente peninsular, con la consiguiente concentración de fuerzas, se reanudó la reconquista contra los musulmanes. El 31 de diciembre de 1147, el príncipe catalano-aragonés Ramón Berenguer IV, con la ayuda de los mismos contingentes que acudieron a la cruzada de Almería, castellanos de Alfonso VII, naves pisanas y genovesas, navarros de García Ramírez y Guillermo de Montpellier, realiza la toma de la ciudad de Tortosa, y en la capitulación y en la subsiguiente carta de población se permite a musulmanes y judíos mantener sus tierras, costumbres y religión; después inicia el asedio de Lérida, Fraga y Mequinenza, a fin de eliminar la cabeza de puente musulmana al otro lado del Ebro, rindiéndose en 1149 las tres plazas, pero se les concede una capitulación y carta de poblamiento que permite a musulmanes y judíos mantener sus tierras, costumbres y religión. Por el Tratado de Tudellén, los reyes Alfonso VII de Castilla y León, y Ramón Berenguer IV de Aragón y Cataluña, deciden combatir contra el reino pirenaico de Navarra y repartírselo, estableciendo las respectivas áreas de reconquista de ambos reinos: Alfonso VII reconoce a Ramón Berenguer y sus sucesores el derecho de conquista sobre los reinos de Valencia, Denia y Murcia, aunque sujetos a vasallaje castellano.

Su hijo Alfonso II (1162-1196), en 1172, tras la conquista de todo el valle de la Alfambra, funda la ciudad de Teruel, dándole un fuero propio y asentando población aragonesa. Esta plaza se convierte en la principal base de operaciones ante los bandoleros de Albarracín. En el sur de Francia, el rey adquirió por herencia el Rosellón y la Provenza, ya que habían pertenecido a su abuelo Ramón Berenguer III, y son reconocidos sus derechos al condado de Tolosa. Los condados de Bearn y Bigorra, al norte de los Pirineos, le ofrecieron vasallaje, formándose un estado que tenía a la cordillera pirenaica como eje. En el año 1179, Alfonso II de Aragón y Alfonso VIII de Castilla se entrevistan en Cazorla, lugar cercano a Ariza, donde fijan un nuevo reparto de las zonas de reconquista futura, estableciendo sus respectivos límites en el puerto de Biar y Játiva, lo cual deja el Reino de Murcia del lado castellano.

En el reinado de su hijo Pedro II (1196-1213), los planes de preponderancia ultrapirenaica se vieron amenazados por la difusión de la herejía albigense, aprovechada por los franceses del norte para obtener la unidad territorial de su país. El papa Inocencio III había predicado esta cruzada para acabar con la herejía cátara o albigense que tan fuertemente había infectado el sur de Francia. En esta cruzada, con Simón de Monfort a la cabeza, habían tenido más fuerza los intereses económicos y políticos que los religiosos, frente a los cuales se había situado el rey de Aragón Pedro II que aglutinaba a los señores de la zona: Raimundo VI de Tolosa, el conde de Foix, el vizconde de Béziers, etc. De nada le sirvió al rey aragonés la infeudación de sus reinos al Papa. Un año después de haber combatido al Islam en la batalla de las Navas (1212), junto al rey Alfonso VIII, habiendo agotado todas las posibilidades por vía política y diplomática, Pedro II de Aragón en Tolosa se enfrenta, con el apoyo de sus vasallos languedocianos (pero sin el soporte económico de Cataluña), a los cruzados de Simón de Monfort. La batalla se desarrolla en Muret, el 14 de septiembre de 1213, donde el rey, con un ejército muy pequeño, es derrotado y muerto.

Eliminadas las aspiraciones francesas de Aragón con la muerte en Muret de Pedro II, su hijo y sucesor Jaime I el Conquistador (1213-1276) orienta sus esfuerzos a la Reconquista y formación de un estado marítimo fuerte en el Mediterráneo. Apaciguada la anarquía que imperó en su infancia, Jaime I se dirigió a Mallorca (1229) con una flota catalana, la ayuda de sus nobles y el apoyo de las Cortes de Barcelona. Llegados a la isla, los catalanes derrotan fácilmente a los musulmanes bloqueando la capital mallorquina por mar y por tierra. Palma resiste durante tres meses, hasta que es conquistada al asalto el 31 de diciembre de 1229. Jaime I instituye el reino de Mallorca y procede al reparto de las tierras de la isla entre los conquistadores y los musulmanes pacificados, repoblándola con contingentes traídos de Cataluña y Occitania. Se establece el catalán como lengua y los Usatges como código de ordenamiento jurídico. Dos años después, en un nuevo viaje a la isla, el rey Jaime I de Aragón completa el dominio del archipiélago logrando la sumisión de Menorca en el Tratado de Cap de Pera, en el que el alcaide árabe de la isla le ofrece su homenaje sin lucha alguna. En 1235, un ejército mandado por el arzobispo de Tarragona, Guillermo de Montegrí, conquista la isla de Ibiza, repoblándola con campesinos catalanes del sur del Llobregat y de la región de Tarragona. La isla es incorporada a los usos jurídicos y dominio del Reino de Mallorca.

Prosiguió el monarca su actividad reconquistadora y dirigió sus esfuerzos contra el reino valenciano; una serie de victoriosas campañas culminaron con la toma de Valencia en el año 1238, a cuyos territorios se les otorga el fuero de Aragón, que la mayoría de los repobladores, o por lo menos el sector más activo, el catalán, no aceptó de buena gana; por eso en el año 1240, Jaime I de Aragón impone un nuevo fuero independiente al nuevo Reino de Valencia que se suma a la Corona de Aragón, formada ahora por cuatro unidades políticas: Reino de Aragón, Reino de Mallorca, Reino de Valencia y Principado de Cataluña.

Las conquistas de Jaime I llegan hasta Játiva, Alcira y hasta los límites señalados por el tratado de Almizra (1244, Campo de Mirra, Alicante, en las cercanías del valle de Biar), firmado entre Jaime I y el Infante don Alfonso, en nombre de Fernando III de Castilla. En él se establece la frontera entre ambos reinos en una línea que, partiendo del puerto de Biar, en el interior, alcanza la costa entre Altea y Villajoyosa. Alicante queda en territorio castellano: los aragoneses se retiran de Villena y Alfonso abandona Morguente y Enguera tras la anexión de Murcia. Este tratado deja a la Corona de Aragón sin frontera con el Islam, quedando la Reconquista en manos casi exclusivamente castellanas. Pese a que Murcia había quedado asignada a Castilla, cuando los murcianos se sublevan contra Alfonso X, en 1266, Jaime I, desinteresadamente, sometió a los rebeldes a la autoridad del rey castellano. Por el Tratado de Corbeil (1258), negociado con San Luis, renunció de manera formal a sus derechos en el sur de Francia, conservando únicamente el señorío de Montpellier; en compensación el rey francés desistió de los anacrónicos derechos que, como sucesor de Carlomagno, poseía sobre la antigua Marca Hispánica. Al morir Jaime I, repartió sus dominios entre sus hijos: al primogénito Pedro le cedió Aragón, Cataluña y Valencia; a Jaime las Baleares, el Rosellón y la Cerdeña junto con el señorío de Montpellier.

Con el reinado de Pedro III (1276-1285) se entra de nuevo en una nueva etapa, durante la cual, cerrados para Aragón los caminos naturales para la expansión por la Península, será el Mediterráneo el centro de gravedad de su política expansiva. La brillante expansión internacional la inició, en competencia con Carlos de Anjou, Pedro III el Grande, con la conquista de Sicilia a la que tenía derechos por su matrimonio con un princesa de la dinastía reinante en Sicilia. Tras la muerte de Manfredo de Sicilia, suegro de Pedro III, el Papa impuso en la isla a la dinastía de Carlos de Anjou. En el año 1282, tuvo lugar en Palermo una matanza general de franceses a manos de sicilianos, conocida con el nombre de "Vísperas Sicilianas"; Carlos de Anjou, desde Nápoles, intentó vengarse, y los sicilianos pidieron ayuda al rey aragonés, el cual con una armada catalano-aragonesa al mando de Roger de Lauria se apoderó de Sicilia y de otras plazas en Calabria. La fácil ocupación de la isla causó graves problemas para Aragón: por una parte Pedro III es excomulgado por el Papa Martín IV y sus reinos adjudicados a Carlos de Valois, hijo segundo del rey de Francia; por otra parte, Cataluña es invadida por los ejércitos franceses que al son de Cruzada entran en Cataluña apoderándose del Ampurdán y llegando hasta Gerona. De nuevo la acción de la flota de Roger de Lauria y la acometividad de los almogávares hizo que las intenciones francesas fracasaran y los planes angevinos de dominar el Mediterráneo occidental fueran deshechos. En el plano interior, la situación precaria de Pedro III ocasionó que sus vasallos, temerosos de tener que enfrentarse al Papado y Francia, se negaran a admitir la autoridad real y, sobre todo, a financiar con nuevos tributos los planes bélicos del monarca, por lo que Pedro III se vio obligado a otorgar a los nobles aragoneses el "Privilegio General", que era una confirmación de los antiguos privilegios señoriales que limitaban la autoridad del rey.

Los sucesores de Pedro el Grande procuraron solucionar sus enfrentamientos con el Papado de forma que no afectase a la política general de expansión mediterránea; aún así Alfonso III (1285-1291) fue rey de Aragón y su hermano Jaime II ciñó la corona de Sicilia, incumpliendo la promesa de su padre que al morir prometió devolver Sicilia al Papa. Después, por los tratados de Anagni (1259) y Caltabellota (1302) lograron que una rama lateral aragonesa (la de Federico) permaneciera en Sicilia, y que el Papado les concediese la soberanía sobre Córcega y Cerdeña. Durante la primera mitad del siglo XIV la Corona de Aragón cimentó su dominio en el Mediterráneo occidental con la conquista de Cerdeña (1323-1324): El 12 de junio de 1323, parte del puerto de Portfangós la expedición catalano-aragonesa en la que Jaime II (1291-1327) ha invertido todas las posibilidades económicas de la Corona.

Su objetivo era la conquista definitiva de Cerdeña. Previamente se creó en la isla un grupo, encabezado por Bracalone Doria y Hugo II de Arbórea, favorable a la intervención. La conquista de Cerdeña posibilitó a Aragón disponer de un núcleo comercial de gran importancia en el centro del Mediterráneo. Una extraordinaria expedición militar de mercenarios catalano-aragoneses, los almogávares de Roger de Flor, Berenguer de Rocafort y Berenguer de Entenza, se dirigieron al imperio bizantino amenazado por los turcos. Culminó con la creación de un estado vasallático de la corona de Aragón en Atenas Neopatria (1311-1391). El dominio militar alcanzó su máxima potencia con la reincorporación de las Baleares-Rosellón, de Sicilia (1936), y la conquista de Nápoles, ya en el siglo XV. El reinado de Alfonso IV el Benigno (1327-1336) careció de relieve, no siendo así el de su hijo Pedro IV el Ceremonioso (1336-1387), monarca culto, que fue uno de los fecundos en acontecimientos de toda clase.

Anexionó el reino de Mallorca (el 25 de mayo de 1343, las tropas expedicionarias catalanas armadas por Pedro IV el Ceremonioso para someter a Jaime III, desembarcaron en Santa Ponça, ocupando la capital mallorquina y la isla sin apenas resistencia. Jaime III huyó a sus posesiones del Rosellón, mientras que Pedro IV, tras ser coronado solemnemente en la Seo, declaraba que, en el futuro, el reino de Mallorca no se separaría de la Corona de Aragón); sometió y deshizo a la poderosa "Unión Aragonesa", que reunía a la nobleza de Aragón, en la batalla de Epila, el 21 de julio de 1348, anulando todos sus privilegios y su nombre, sometiendo a la nobleza aragonesa al principio de su autoridad, rompiendo con ello la tradicional política pactista que regía en Aragón. En política exterior Pedro IV intervino en los conflictos civiles de Castilla a favor de Enrique de Trastámara. A finales de su reinado la isla de Sicilia se unió a la Corona de Aragón, lo mismo que los lejanos ducados de Neopatria y Atenas. Su hijo Juan I (1387-1395), muy distinto de su padre, se ocupó más de las diversiones cultas que de la política. El acontecimiento más destacado de su tiempo fue la ruptura de la unidad eclesial producida por el "Cisma de Occidente": el 28 de septiembre de 1394, después del fallecimiento del antipapa Clemente VII, los cardenales de Aviñón eligen como nuevo papa a Pedro de Luna, que adopta el nombre de Benedicto XIII. A esta elección no son ajenos los intereses políticos de la Corona de Aragón, que desea colocar a un hombre de confianza en la curia papal de Aviñón. Le sucedió su hermano Martín I el Humano (1395-1410) con el que se extinguió la dinastía de la casa de Barcelona. Después de su muerte, y tras un período de dos años de incertidumbre, se llegó a un acuerdo (Compromiso de Caspe), en el que en Aragón se instaura la dinastía castellana de Trastámara en la persona del rey Fernando I, el de Antequera.

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Dinastía de la Casa de Trastámara

El 31 de mayo de 1410 muere, sin descendencia y sin haber dejado solucionado el problema de su sucesión, el rey aragonés Martín el Humano. A la pregunta que Ferrer de Gualbes le dirige en nombre de la ciudad de Barcelona, sobre si quería que la corona fuese a parar a manos de quien en justicia debiese, el rey responde "sí". Casi dos años después, el 15 de febrero de 1412, Cataluña y Aragón firman la concordia de Alcañiz, por la que acordaban constituir una comisión formada por nueve compromisarios, tres por cada reino, los cuales investigarían los derechos de cada candidato al trono aragonés. Seis votos serán suficientes para la elección, al menos uno de cada tercio. Se invita a Valencia a participar, siempre que previamente convoque un Parlamento único. Según lo expresado en la concordia de Alcañiz, los nueve compromisarios de los reinos de la Corona de Aragón, se reúnen en Caspe. El día 24 de junio de 1412, después de dos meses de deliberaciones, los compromisarios proceden a una votación secreta, siendo elegido rey el regente de Castilla, don Fernando de Antequera.

La influencia de san Vicente Ferrer y del papa Benedicto XIII en la decisión es tan grande, que es aceptada irregularmente por los tres reinos. El nuevo rey aragonés hace su entrada en Zaragoza el 5 de agosto de 1412 y es calurosamente acogido. Las Cortes lo juran y le ofrecen 55.000 florines. Pero tuvo que someter al conde de Urgell, pretendiente a la corona que se negó a aceptar el fallo de la comisión.

Alfonso V (1416-1458) continuó la política mediterránea de la Corona de Aragón. Conquistó Nápoles en el año 1442, y en este reino pasó la mayor parte de su vida, en una corte fastuosa, sucediéndole su hermano Juan II (1458-1479).

Este rey lo era también, como consorte, en Navarra y en Nápoles. Las divergencias entre el rey aragonés y su hijo el Príncipe Carlos de Viana (heredero de la corona), motivaron una guerra civil complicada con los conflictos sociales de la remensa catalana: a principios del 1462 se produce un levantamiento general de los remensas del principado de Cataluña, pronto extendido; los bigaires denuncian un supuesto complot realista y alzan sus tropas para someter a los campesinos en febrero. El 11 de abril, después de que la reina Juana Enríquez y el príncipe Fernando se refugiaran en Gerona, los principales buscaires de Barcelona son detenidos y algunos ejecutados. El Principado se halla en plena revuelta. La lucha contra las instituciones tradicionales catalanas duró varios años, llegando a empeñar el rey Juan II de Aragón los condados del Rosellón y Cerdeña al rey francés, Luis XI, en tanto que los catalanes adversos a Juan II, y muerto ya el Príncipe de Viana, aclamaban a otros reyes extranjeros.

A su muerte, le sucedió en la corona aragonesa Fernando II, casado con Isabel de Castilla. Con el reinado de ambos desde el año 1474 se llegó a la unidad nacional.

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Ramiro I (1035-1063).

Hijo ilegitimo de Sancho III, el Mayor, rey de Navarra, Ramiro I heredó (en 1035), el condado de Aragón, que erigio en reino. Poco despues, aprovechandose de la ausencia de su hermano García, a quien habia tocado la corona de Navarra, y que a la sazon se hallaba en Roma, intentó apoderarse de sus estados; mas frustróse su plan con el pronto regreso de García, el cual logró no solo salvar su reino, sino derrotar completamente a Ramiro hasta obligarle a refugiarse en las montañas del suyo. En 1038 su hermano Gonzalo, rey de Sobrarbe y Ribagorza, fué alevosamente asesinado en el puente de Monclús por su vasallo Ramonet de Gascuña, y los Estados de Sobrarbe y de Ribagorza se agregaron, por acuerdo de sus moradores, al reino de Aragón.  

Ramiro I murió el día 8 de mayo de 1063 de resultas de una herida que recibio peleando contra los moros de Zaragoza.  

Casado en 1036 con Gisberga, llamada también Ermesinda, hija de Bernardo Roger, conde de Bigorra, tuvo en ella cuatro hijos: Sancho, que le sucesio; Garcia, que fué obispo de Jaca; Teresa y Sancha, que casaron con los condes de Provenza y de Tolosa. Fuera de matrimonio tuvo un hijo natural llamado también Sancho, que heredó el señorio de Aybar, Javierre y Latre, con el título de conde y el de Ribagorza.  

La reina Ermesinda murio el 1 de septiembre de 1049, y fué enterrada en el monasterio de San Juan de la Peña. 

Sancho Ramirez (1063-1094).

Sucedio a su padre a la edad de 18 años. Tomó Barbastro a los musulmanes (en 1065) en unión con Armengol, conde Urgel, que pereció en la reyerta. El rey de Navarra, Sancho Garcés, primo de Sancho Ramirez, fué asesinado por su propio hermano Ramón, que en una partida de caza le precipitó de una elevada roca. Los navarros, no queriendo ser gobernados por el fratricida, eligieron por su rey a Sancho Ramirez, el cual incorporo la corona de Navarra a la de Aragón. En 1078 taló los campos de Zaragoza, construyó la fortaleza de Castellar, mas tarde hizo tributario al rey arabe de aquella ciudad. Se apoderó del castillo de Graus y de Piedra Tajada, y en el año 1086, habiendo ganado Monzón, dió esta plaza con titulo de rey a su hijo Don Pedro, que ya lo era de Sobrarbe y Ribagorza.  

Murió el 4 de junio del año 1094 de un flechazo que recibio sitiando Huesca. Su cuerpo fué llevado al monasterio de Monte-Aragón, fundado por él, y despues de ganada la ciudad, trasladado al de San Juan de La Peña.  

Dejó de su primera mujer, Doña Feliciana, tres hijos, que se sucedieron uno despues de otro, a saber: Don Pedro, Don Alfonso y Don Ramiro.

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Pedro I (1094-1104).

Dos años duró todavía el sitio de Huesca despues de la muerte de Don Sancho Ramirez, y el día 25 de noviembre de 1096 entró en ella triunfante el rey Don Pedro I (1).  

Este monarca ganó a los musulmanes los castillos de Calasanz y de Pertusa (en 1099), la plaza de Barbastro (1100), y otras varias.

En el año 1102 espulsó sin dificultad de sus últimos asilos a los arabes fronterizos de Cataluña, despues de haber invadido y talado los campos de Zaragoza.  

Retirado a Huesca, desde que fallecio (1104) su hijo único Don Pedro, habido en su esposa Berta, sintió por esta pérdida un dolor tan inmenso que le llevó en pocos meses al sepulcro, adonde descendió el 28 de septiembre de aquel mismo año.

Alfonso I. (1104-1134) El Batallador.

Sucedio a su hermano por haber fallecido aquel sin sucesión. En 1109 se casó con Doña Urraca, hija única y heredera de Alfonso VI de Castilla y de Constanza de Borgoña, de suerte que el Batallador tuvo en sus manos los dos reinos de Aragón y Castilla, pero la discordia que no tardó en estallar entre los consortes, fué origen entre aragoneses y castellanos de continuos combates que duraron hasta la muerte de Doña Urraca, acaecida en el año 1126. Alfonso vencio a los musulmanes en mas de cien batallas o combates, les tomó sucesivamente Tudela, Zaragoza (1118), en donde establecio corte, Calatayud (1120), Bubierca, Alhama, Ariza y Daroca, despues de la batalla de Cutanda.  

En el año 1125 emprendió con éxito una atrevida espedición a Andalucia: llego hasta Motril. Volvio a sus tierras habiendo batido a todos los reyezuelos que se oponian a su marcha, y llevó consigo al reino de Aragón, donde se establecieron mas de diez mil mozárabes.  

Esto sucedio en el año de 1126, el mismo en que fallecio Doña Urraca y en que fué proclamado rey de Castilla su hijo con el nombre de Alfonso VII. El Batallador quiso hacer prevalecer sus pretendidos derechos sobre Castilla, y al efecto se adelantó hasta Palencia, donde encontró el ejercito de su hijo político; pero la batalla no se dió por la intervención de los prelados de los dos reinos. La tregua que entonces se concerto (1127) se convirtio en paz definitiva dos años despues (1129), y desde entonces el Batallador no entro mas en Castilla. Se apodero de Bayona, en Francia, en el año 1131, y en el 1133 del castillo de Mequinenza, situado en las confluencias de los rios Segre y Ebro. El año siguiente sitió Fraga, y pereció en una gran batalla que se dio al pié de los muros de esta plaza.  

Viendose sin hijos, Alfonso I habia hecho en el año 1131, estando delante de Bayona, un testamento, que ratificó dos años despues en Sariñena, en el cual declaró herederos y sucesores de todos sus reinos y señorios, por partes iguales, al Santo Sepulcro y a los caballeros del Temple, y a los hospitalarios de Jerusalen. Pero esta disposición quedó sin efecto. Muerto él, volvieron a separarse las coronas de Navarra y aragón, reunidas por espacio de ciuncuenta años. Los navarros eligieron por rey a don García Ramirez, hijo del infante Don Ramiro, que casó con la hija del Cid, y los aragoneses a Don Ramiro, hermano de Alfonso I y monje en el monasterio de Saint pons de Thomieres, cerca de Narbona.

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Ramiro II El Monje (1134-1137).

Con dispensa del Pontifice, Don Ramiro, monje desde hacía cuarenta años, se casó con Doña Ines, hija de los condes de Poitiers y hermana del duque de Aquitania Guillermo IX, de la cual tuvo una hija llamada Doña Petronila, en cuyo favor abdicó la Corona de Aragón, despues de haberla desposado con el conde de Barcelona, Don Ramón Berenguer, para retirarse a San Pedro el viejo de Huesca, donde se cree que vivió hasta el año de 1154. En el primer año de reinado cedió Don Ramiro II a Don Alfonso VII de Castilla, la ciudad de Zaragoza con todo el territorio hasta el Ebro, reconociéndose feudatario y prestándole pleito Homenaje.  

De esta manera, este reino, que en tiempos de Alfonso el Batallador parecia que iba a absorber en si todos los Estados cristianos de España, comenzó por sufrir con Ramiro el monje la desmembración de Navarra, continuó por hacerse feudatario de Castilla, acabando así la línea masculina de los vigorosos monarcas aragoneses, a los ciento y cuatro años de haber comenzado a reinar el primer Ramiro, todo por haber puesto la corona en la cabeza de un monje, que en el espacio de tres años trocó el sayal y la cogulla por el manto y la diadema, cambio el sacerdocio por el matrimonio, tuvo una hija, la desposó, enagenó el reino y se volvio al retiro de donde no debia haber salido nunca.

Petronila y Ramón Berenguer (1137-1162).

Dos años contaba Doña Petronila cuando heredó de su padre la corona de Aragón y se desposó con Don Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona, que gobernó en nombre de su mujer con solo el título de principe de Aragón.  

El matrimonio se efectuó en 1151, Don Ramón, en unión con el emperador Alfonso VII de Castilla, guerreó, pero sin provecho, contra el rey de Navarra, que acabo por casarse en 1144 con Doña Urraca la asturiana, hija bastarda del emperador.  

Despues de haber tomado muchas plazas a los musulmanes como las de Tortosa, Lérida, Fraga, y de haberles ganado infinidad de batallas en Aragón y Cataluña, Don Ramon murió en el pueblecito de San Dalmacio, cerca de Gerona, el día 7 de agosto de 1161. Dejó a su primogenito Don Ramon todos sus reinos y señoríos, a escepción de los de Cerdeña, Carcasona y Narbona, que legó a su hijo segundo Pedro, y dió a su esposa las villas de Besalú y Ribas.  

La reina convocó Córtes Generales en Huesca (1162), aprobó en un todo las disposiciones de su difunto esposo y abdicó sus derechos en su hijo Don Ramon, a quien hizo llamar en adelante ALFONSO.  

Doña Petronila murió en Barcelona en el año de 1172, dejando además de a Don Alfonso, a Don Pedro, Don Sancho y a Doña Dulce.

Alfonso II (1162-1196).

Heredó de su madre el reino de Aragón, de su padre el condado de Barcelona, despues el de Provenza, año de 1166, por haber muerto sin hijos su primo el último conde Don Ramon Berenguer, mas tarde el de Rosellon (1187), como sucesor de su poseedor el conde Gerardo, y falleció en Perpiñan el día 25 de abril de 1196.  

Su cuerpo fué trasladado al monasterio de Poblet, legándole su corona con el señorio de Vinaroz. Desde entonces fué este monasterio el panteon de los reyes de Aragón, como antes lo habia sido el de San Juan de la Peña.  

De su segunda mujer Doña Sancha, hija de Alfonso VII de Castilla y fundadora del monasterio de Sigena en año 1188, dejó a Don Pedro, que le sucedió, a Don Alfonso, a quien señaló los condados de Provenza, Ancillá, Gavalda y Roda, y a Don Fernando, que fué monje en Poblet.  Doña Sancha murió en 1208.

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Pedro II (1196-1213).

Uno de los primeros actos de su reinado fué pasar a Roma a coronarse por mano del Papa Inocencio III, ceremonia que tubo lugar el día 3 de noviembre de 1204, haciendo su reino tributario de la Santa Sede, con obligación de entregarle doscienta cincuenta maravedises de oro anuales.  

Los reyes de Aragón no se coronavan antes con la pompa y solemnedidad que lo hicieron desde Pedro II. Con solo armarse caballeros cuando eran de edad de veinte años, o al tiempo que se casaban, tomaban el título de reyes y entraban a entender en el regimiento del reino con consejo y parecer de los ricos hombres de la tierra... el Papa le otorgo el privilegio de que los reyes de Aragón pudiesen en lo sucesivo coronarse en Zaragoza por manos del metropolitano de Tarragona.  

De vuelta a Aragón, Don Pedro II, para cubrir los gastos de su viaje a Roma, estableció en todo su reino un nuevo impuesto llamado monedaje, que era un derecho de un tanto para cada moneda. Novedades y tributos que ocasionaron algunos disgustos algunos disturbios entre el rey y sus súbditos.  

En el año de 1212 Don Pedro II tomó parte en la célebre batalla de las Navas.  

El año siguiente se fué con sus tropas en auxilio de los condes de Tolosa, de Bearne y de Foix, jefes de los albigenses, que tenia muy apurados el jefe de la cruzada católica Simon de Montfort. El 13 de septiembre los aragoneses, en unión con los albigenses, sitiaron Muret, plaza a orillas del Garona, cuando los de Simon de Montfort, aunque en pequeño número, acudieron al socorro de los sitiados, dieron una batalla en que pereció el monarca aragonés con veinte mil de los que le acompañaban.  

De su matrimonio con Doña María, hija y heredera del señor de Montpeller, dejo a Don Jaime, que le sucedio.  

El año mismo de su coronación se casó Don Pedro II con Doña María de Montpeller, hija única del conde Guillermo y de Eudoxia, la hija del emperador Manuel de Constantinopla. Apenas casado, ceso de vivir conyugalmente con ella, y sin recato nínguno se distraia con otras damas allí mismo en Montpeller, donde la reina vivia, con desvio manifiesto de su legitima esposa. Los cónsules y pro-hombres de Montpeller que veían con sentimiento y disgusto esta conducta del monarca y la falta de sucesión de la reina su condesa, celosos al propio tiempo de la honra y decoro de su señora, de acuerdo con un rico hombre de Aragón nombrado Guillen de Alcalá, discurrieron emplear una ingeniosa y estraña estratagema para que se realizase la unión, siquiera momentanea, de los dos separados ... Hé aquí cómo lo refiere Montaner ... "Con arreglo al plan combinado, cuando todo el mundo dormia en el palació, veinticuatro pro-hombres, abades, priores, el oficial del obispo y varios religiosos, doce damas y otras tantas doncellas con cirios en la mano fueron al palacio real con dos notarios y llegaron hasta la puerta de la cámara del rey. Entro la reina ... Los demas se quedaron fuera arrodillados y en oración toda la noche ... El rey creia tener a su lado a la dama de quien era servidor. Las iglesias de Montpeller estuvieron abiertas, y todo el pueblo se hallaba en ellas reunido y orando según lo acordado. Al amanecer los notables, los religiosos y todas las damas, cada una con una antorcha en la mano, entraron en la real camara. El rey saltó de la cama asustado y echó mano a la espada: entonces se arrodillaron todos, y enternecidos exclamaron: "¡Por Dios señor, mirad con quién estais acostado!" Reconocio el Rey a la reina y le esplicaron el plan y objeto de aquel suceso. "Pues que así es, exclamó el rey, quiera el cielo cumplir vuestros votos" En aquel mismo día montó el rey a caballo y salio de Montpeller ... Así fué concebido el que se llamó mas tarde Don Jáime el Conquistador.  

Fué sepultado en el monasterio de Sijena al lado de su madre Doña Sancha. La reina Doña María murió en Roma el año de 1219.

Jaime I (1213-1276).

 

 

A la muerte de su padre, hallábase Don Jaime en poder de Simon de Montfort, su ayo y tutor, que no le entregó a los aragoneses hasta despues de un año de reclamaciones y por mandato del Papa Inocencio III.  

Tenia unos seis años cuando fué jurado en las Córtes de Lérida de 1214. En septiembre de 1218 se celebraron por primera vez en Lérida unas Córtes generales de aragoneses y catalanes, en las cuales se confirmó la moneda jaquesa que Don Pedro II habia labrado, declárandose no consentir que se labrase otra de nuevo, ni que bajase ni subiese de ley ni de peso. Heredó el señorío de Montpeller a la muerte de su madre (1219).  

En el mes de febrero de 1221 se desposó con Leonor de Castilla, hermana de Doña Berenguela y tía de Fernando III, y se apodero de Mallorca el último día del año de 1228.  

Anulado su primer casamiento por razón de parentesco, contrajo segundo matrimonio con la princesa Yoland o Violante, hija de Andrés II, rey de Hungría (septiembre 1235), tres años despues, el día 28 de septiembre de 1238, hizo su entrada triunfal en Valencia, que ganó a los musulmanes, y muy pronto quedó el reino entero de este nombre agregado al de Aragón.  

Por el testamento de su primo Nuño Sanchez, heredó los condados de Rosellón y Cerdaña., y el vizcondado de Fenolledas en Francia (1241).  

El reino de Murcia se entregó en febrero de 1266 a Don Jaime I, que lo cedió a su yerno Alfonso X de Castilla.  

En septiembre de 1269 salió de Barcelona con su armada para una espedición a Tierra Santa, pero dispersadas sus naves por las tormentas, tuvo que desembarcar en Aguas Muertas, en Francia, y hubo de renunciar a aquella empresa.  

Murió en Valencia el 27 de julio de 1276 despues de un reinado de sesenta y tres años.  

De su primera mujer tuvo a Don Alfonso, que fallecio en 1260.

De la degunda a Don Pedro, que le sucedió en el reino de Aragón; a Don Jaime, que heredó el de Mallorca, los Estados de Rosellón y Montpeller; a Don Fernando, que murio niño; a Don Sancho, que fué arzobispo de Toledo; a Doña Violante, mujer de Alfonso el Sábio; a Doña Constanza, esposa del infante Don Manuel, hermano del rey Don Alfonso; a Doña Sancha, que se hizo monja y murió en Jerusalen; A Doña María, religiosa también, y a Doña Isabel, esposa de Felipe III, el Atrevido, hijo de San Luis de Francia.  

Fuera de matrimonio tuvo: en Doña Teresa Gil de Vidaure a Don Jaime, señor de Exerica, y a don Pedro, señor de Ayerbe; de una señora de la casa de Antillon, cuyo nombre se ignora, a Don Fernan Sanchez, a quien dió la baronia de Castro; y de Doña Berenguela a Don Pedro Fernandez de Hijar, a quien hizo merced de la baronía de este nombre.   

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Pedro III "El Grande" (1276-1285).

Se hizo coronar solemnemente en Zaragoza, con su mujer Doña Constanza, el 16 de noviembre de 1276 por el arzobispo de Tarragona.  

En 1282, despues de las Visperas Sicilianas, se apodero del reino de Sicilia, al cual tenia derechos por su casamiento (1262) con Constanza, hija de Manfredo, rey de Sicilia, y de Beatriz de Saboya. El Papa Martin IV, adicto a Carlos de Anjou, contra quien se habian sublevado los sicilianos, escomulgó a Don Pedro III, declaró su reino vacante y lo dió a Carlos de Francia, hermano de Felipe el Atrevido. Este, ayudado por Don Jáime de Mallorca, hermano de Don Pedro III, invadió (año de 1285) Cataluña con cien mil hombres, pero despues de haber tomado Gerona y varias plazas, tuvo que retirarse con su ejército diezmado por una epidemia, de la cual murió en Perpiñan el 5 de octubre de 1285.  

El rey Don Pedro III preparaba una espedición a Mallorca para vengarse de su hermano Don Jáime, cuando le arrebató la muerte el día 10 de noviembre del mismo año: murió en Villafranca del Panadés, a la edad de 46 años y fué enterrado en el monasterio de Santas Creus.  

Dejó de Constanza a Don Alfonso, que le sucedió en Aragón, Cataluña, Valencia, Mallorca, Rosellón y Cerdaña. A Don Jáime que heredó Sicilia, a don Fadrique y a Don Pedro, a los cuales debia pasar el trono de Sicilia en caso de que Don Jáime muriese sin sucesión. A Doña Isabel, que caso con el rey de Portugal, y a Doña Violante, que lo efectuo con el de Napoles.

Fuera de matrimonio tuvo de Doña María a Jáime Perez, Juan y Beatriz, y de Doña Inés Zapata a Fernando, Pedro, Sancho y Teresa. En fin, se cree que tuvo otra hija llamada Blanca, casada con el vizconde de Cardona, Don Hugo Ramón Folch, el viejo.  

La reina Doña Constanza murió en Barcelona el año de 1302, y yace en el convento de Padres menores de esta ciudad.

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Alfonso III (1285-1291).

En 9 de abril de 1286 recibió en Zaragoza la corona de rey de mano del obispo de Huesca, en ausencia del arzobispo de Tarragona.  

En el mismo año conquisto a los musulmanes la isla de Menorca.  

En 1288, el 29 de octubre puso en libertad al principe de Salerno, que luego fué Carlos II de Anjou, apellidado el Cojo, que renunció a todos sus derechos sobre Sicilia en Don Jáime, hermano de Alfonso de Aragón, dejando a sus dos hijos Luis y Roberto de rehenes en Barcelona.  

También puso en libertad a los infantes de la Cerda, e hizo proclamar en Jaca al mayor de estos como rey de Castilla y León, y ya estaba a punto de efectuar su matrimonio con Eleonor, hija del rey de Inglaterra, cuando le acometio una enfermedad, de la cual murió en tres días el 18 de junio de 1291 en Barcelona, a los 27 años de edad.  

Muerto sin hijos, heredóle su hermano Don Jaime, rey de Sicilia.

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Jaime II (1291-1327).

Dejó a su hermano Don Fadrique como su lugarteniente en Sicilia, y vino a coronarse rey de Aragón en Zaragoza.  

Caso el 1 de noviembre de 1295 con Doña Blanca, hija de Carlos II el Cojo, rey de Nápoles, cediendo a su suegro la isla de Sicilia a cambio de las islas de Corcega y Cerdeña, de que le hizo donación el Papa Bonifacio VIII, pero Don Fadrique no consintio en esta desmembración y se hizo proclamar rey de Sicilia (15 de enero de 1296).  

Don Jaime II pasó a Italia con una armada de ochenta galeras, fué a ver al Papa, el cual le invistió con el titulo de Almirante y gran Golfalonero de la Iglesia, embarcándose de nuevo despues de una campaña desastrosa, volvió a Aragón a preparar otra, en la cual venció por completo a su hermano Don Fadrique, cerca del cabo de Orlanda, y desde allí hizo otra vez rumbo a Aragón sin sacar ningún partido de su victoria.  

Mandó en 1323 a su hijo Alfonso a que se apoderase de Córcega y de Cerdeña, que estaban en poder de los pisanos, de las cuales le habia hecho donación el Papa. El 19 de junio de 1324 cedieron los pisanos la isla de Cerdeña, y poco despues pasó también la de Corcega al dominio de Aragón.  

Don Jáime murió en Barcelona el día 3 de noviembre de 1327 a la edad de sesenta y seis años, y fué enterrado en el monasterio de Santas Creus, al lado de su padre Don Pedro III y de su esposa Doña Blanca.  

Cuatro veces casó este rey:

Primero, con Doña Isabel de Castilla, hija de Sancho IV y de María de Molina; unión declarada nula por razón de parentesco.

Segundo, con Doña Blanca de Nápoles.

Tercero, con Doña María de Chipre.

Cuarto, con Doña Elisenda de Moncada.

Solo de Doña Blanca de Nápoles tuvo hijos, y fueron estos:

1º Don Jáime, que profesó en la órden de San Juan de Jerusalen.

2º Don Alfonso, que le sucedió en el reino,

3º Don Juan, que fué sucesivamente arzobispo de Toledo y de Tarragona, y patriarca de Alejandría.

4º Don Pedro, que poseyó los condados de Ribagorza y Ampurias, y casó con Blanca, hija del príncipe de Tarento.

5º Don Ramon Berenguer, conde de Prades, cuyos Estados permutó con Don Pedro por los de Ampurias.

6º Doña María, que casó con el infante Don Pedro de Castilla, hijo de Sancho el Bravo, y muerto su esposo, se retiró al monasterio de Sixena (Sijena), donde acabó sus días.

7º Doña Constanza, que casó con el infante Don Juan Manuel de Castilla

8º Doña Isabel, casada con Federico III, duque de Austria y de Siria.

9º Doña Blanca, religiosa y priora en el monasterio de Sixena.

y 10º Doña Violante, que casó en 1337 con Don Felipe, déspota de Romanía.

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Alfonso IV (1327-1335). Reyes de Aragón

Fué coronado con inusitada pompa el dia primero de la Pascua de Resurrección del año 1328.  

En el mes de enero de 1329, Alfonso IV, viudo desde 1327 de Doña Teresa de Entenza y Antillon, sobrino del conde de Urgel, casó con Doña Leonor, hermana del rey de Castilla Alfonso XI.  

En 1331 declaró guerra a los genoveses, y antes de que esta terminase, murio Don Alfonso IV en Barcelona el 24 de enero de 1335.  

De su primera esposa tuvo cinco hijos y dos hijas: Don Alonso, que murió niño; Don Pedro, que le sucedio; Don Jáime, que heredó los Estado de Enteza y de Antillon; Don Fadrique, que murió tambien niño; Don Sancho, que ocasiono al nacer la muerte de su madre, a la cual sobrevivio solo algunos días; Doña Constanza, que casó con Don Jáime, último rey de Mallorca, y Doña Isabel, que falleció de niña.  

De Doña Leonor tuvo a Fernando, marqués de Tortosa, y a Don Juan.  

Doña Leonor de Castilla murió en 1350, a la edad de cincuenta y un años, a manos de su sobrino Don Pedro el Cruel, el cual el año anterior habia hecho matar a su primo Don Juan, hijo segundo de Doña Leonor. Su primogénito el marqués de Tortosa fué asesinado por su hermano paterno, Don Pedro IV de Aragón, en Burriana el 16 de julio de 1363.

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Pedro IV El Ceremonioso (1336-1387).

Este monarca fué bajo de estatura, de genio violento u harto colérico, pero siempre atento, político, curioso y valiente, de ideas caballerescas, muy dado a las letras, gran astrólogo y alquimista, y uno de los mejores trovadores de su siglo. Dejó escritas varias poesias, su crónica, las ordenaciones para la conservación y arreglo de su real archivo diplomático, que conserva las actas de sus ascendientes y descencientes, la famosa ordenanza que promulgó en las Cortes de Perpiñan el 15 de diciembre de 1350, para que en adelante se datase por los días del mes y años de la Natividad, las leyes y ordenanzas de la caballeria de mossen San Jordi, y las de la casa real apostilladas de puño propio en que fijo la etiqueta, destinos, atribuciones y demas de su córte, con todo el ceremonial de la coronación de los reyes y reinas de Aragón ...  

El sobrenombre de el Ceremonioso le fué dado por su aficción a la etiqueta de palacio: hizo un ordenamiento general titulado "ORDENACIONS FETES PER LE MOLT ALT SENYOR EN PERE TERZ (como conde de Barcelona y IV como rey de Aragón) REY DARAGÓ SOBRE LO REGIMENT DE TOTS LOS OFICIALS DE LA SUA CORT." En este reglamento, dividido en cuatro partes, prescribia los deberes de todos loa oficios, desde el mayordomo general hasta el aguador que surtia la cocina, así en sus servicios ordinarios, como en todas las fiestas y ceremonias.  

Don Pedro IV destronó a su primo Don Jáime de Mallorca, el cual tuvo despues que refugiarse cerca del conde de Foix, y el 29 de marzo de 1344 hizo proclamar solemnemente que el reino de Mallorca con sus islas, los condados de Rosellón, Cerdaña, Conflent y demas Estados que habian pertenecido a Jaime II de Mallorca, quedaban perpétuamente incorporados a la corona de Aragón.  

Pereció Don Jáime en Mallorca el 25 de octubre de 1349, en un último esfuerzo que hizo para recobrar sus Estados.  

Desde que empezo a reinar, hizo Don Pedro cuanto pudo para destruir a su suegra Doña Leonor de Castilla, a sus cuñados y a sus hermanos; pero uniendose estos le obligaron a jurar, en las Córtes de Zaragoza, el privilegio de la unión. Esto sucedió el 6 de septiembre de 1347.  

Al año siguiente derrotó a los unionistas, y en la misma Zaragoza, en otras Córtes celebradas en octubre, anuló dicho privilegio.  

Se cuenta que Don Pedro, queriendo romper por su propia mano uno de los privilegios de la unión, al rasgar el pergamino con el puñal que llevaba siempre consigo, se hirio en una mano y exclamo: "¡Privilegio que tanta sangre ha costado, no se debe romper sino derramando sangre!", de lo que le quedó el nombre de Pere del punyalet, Don Pedro el del puñal.  

Empezó de nuevo la guerra contra los genoveses, los cuales aunque ayudados por los pisanos, los venecianos y el emperador de Constantinopla Juan Paleólogo, fueron desbaratados por completo en el Bósforo de Tracia el día 13 de febrero de 1352, y en 1354 cerca de Alguer. Al año siguiente (1355), se hicieron las paces.  

En 1356 estalló entre Castilla y Aragón una sangrienta guerra que duró diez años. Don Pedro IV murió en Barcelona el 5 de enero de 1387 a la edad de setenta años.  

Casó cuatro veces:

Primera, en 1338, con Doña María de Navarra, que murio en 1347, y en quien tuvo a Don Pedro, que vivio pocas horas; Doña Constanza, que contrajo matrimonio con Don Fadrique de Sicilia; Doña Juana, que fué mujer de Don Juan, Conde de Ampurias, y Doña María, que murio niña.

Segunda, en 1347, con Doña Leonor de Portugal, que murió sin sucesión en 1348.

Tercera, en 1349, con Doña Eleonor de Sicilia, en la cual tuvo a Don Juan y a Don Martin, que reinaron sucesivamente; a Don Alfonso, que murió muy niño, y a Doña Leonor, que casó con Don Juan I de Castilla. Doña Leonor de Sicilia murió en 1375.

Cuarta, en 1380, con Doña Sibilia de Forcia, viuda de Don Artal de Foces, e hija de un caballero particular del Ampurdan, llamado Bernardo. Tuvo de esta unión a Don Alfonso, conde de Morella; otro cuyo nombre se ignora, y a Doña Isabel, que caso en Valencia con Don Jaime, hijo primogénito de Don Pedro, conde de Urgel, y de Doña Margarita, hija de los marqueses de Montferrat. La reina Doña Sibilia de Forcia falleció en el covento de religiosas de San Francisco de Barcelona el día 24 de noviembre de 1406.

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Juan I (1387-1396).

Empezó su reinado persiguiendo a su madre politica la reina Sibilia de Forcia, acusándola de haberle hechizado siendo principe, obligandola a ceder todos los bienes que le habia dado su marido, y mandó degollar a veintinueve de los partidarios de la reina viuda.  

Hizo espediciones a Cerdeña contra los genoveses, y a Sicilia contra las facciones que se habían levantado (1393-1394), y murió el día 19 de mayo de 1396 de una caida de caballo que dío cazando en los bosques de Foixa.  

De su primer matrimonio, en 1370, con Doña Juana de Valois, hija de Felipe VI de Francia, no tuvo hijos.  

Del segundo, (1372), con Doña Marta, hija del conde de Armagnac, tuvo a Don Jáime, que vivió pocos meses, y a Doña Juana, que caso con Mateo, conde de Foix, y pretendio la sucesión del reino.  

Del tercero y último (1373), con Doña Violante, sobrina de Cárlos V de Francia, tuvo a Don Fernando, Doña Violante y Doña Juana, de los cuales sobrevivió solo Doña Violante, que caso con Luis II, duque de Anjou, que se tituló rey de Nápoles, Jerusalen y Sicilia.  

La reina viuda Doña Violante sobrevivió a su marido hasta el 13 de julio de 1431 que murió en Barcelona, donde se habia retirado.

Martín I (1396-1410). Reyes de Aragón

A Don Juan I, no habiendo dejado varones, sucedió su hermano Don Martín, duque de Monblanch, que a la sazón se hallaba en Sicilia, ocupado en reducir esta isla a la obediencia de su hijo el infante Don Martín.  

El conde Mateo de Foix, casado con Doña Juana, hija mayor de Don Juan I, reclamo la corona de Aragón y entró en este reino a mano armada, pero la reina Maria, en ausencia de su marido, le rechazó, causándole grandes pérdidas (1396).  

El 13 de octubre de 1397, Don Martín juró en Zaragoza los fueros establecidos por su padre Don Pedro IV, y wn 13 de abril de 1399 fué coronado en la misma ciudad.

Con la victoria de San Luis (1409), acabó de someter la isla de Cerdeña su hijo Don Martín de Sicilia, el cual falleció de repente, y sin dejar hijos legítimos, al mes escaso de esta batalla, el 25 de julio de 1409.  

El rey Don Martín le sobrevivió poco, y acabó sus días en Barcelona a 31 de mayo de 1410, sin dejar hijos y sin haber querido designar sucesor.  

De aquí un interregno de dos años, durante los cuales se disputaron el reino cinco pretendientes:

Don Jáime de Aragón, conde de Urgel, visnieto por línea masculina de Alfonso IV de Aragón, casado con la infanta Doña Isabel, hija de Pedro IV y hermana del mismo Martín.

El anciano Don Alfonso, duque de Gandía, conde de Ribagorza y Denia, hijo de Don Pedro, conde de Ampurias y nieto de Don Jáime II, que fué hermano de Don Alfonso IV.

El infante Don Fernando de Castilla, hijo segundo de la reina Doña Leonor, que era hija de Don Pedro IV de Aragón y hermana de Don Martín.

Don Luis, duque de Calabría, hijo de Doña Violante, hija de Don Juan I de Aragón, casada con el duque de Anjou, que se titulaba rey de Nápoles.

Don Fadrique, hijo natural de Don Martín de Sicilia y legitimado por Benedicto XIII, a instancias de su abuelo el rey Don Martín de Aragón.  

Tuvo Don Martín de la reina Doña María a Don Martin, Don Jáime, Don Juan y Doña Margarita, que murieron todos antes de su padre: Doña María casó en 1379 y murio el 29 de diciembre de 1407. El 17 de septiembre contrajo Don Martín segundas nupcias con Doña Margarita de Prados, de la cual no tuvo sucesión, y que le sobrevivió unos trece años.  

Don Martín fué el último rey de la línea varonil de los condes de Barcelona, que reinaron en Aragón 273 años.

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Interregno (1410-1412).

Antes de morir no quiso Don Martín designar su sucesor: se limitó, el día antes de su fallecimiento en Valldonzella, a declarar y mandar delante de los conselleres de Barcelona y su protonotario y escribano que se hallaron presentes, "que le sucediere en la corona aquel que constase debérsele legítimamente," y esta irresolución en un asunto de tanta consecuencia, se atribuye generalmente a su aversión al conde de Urgel, y al deseo e idea que llevaba de que le sucediese su nieto bastardo Don Fadrique, a quien mandaba educar con estraordinario esmero. (Bofarul, tomo XI, pág. 297). Mucha sangre y dos años de guerra civil costó la irresolución de Don Martín, hasta que pudiesen entenderse los Parlamentos de Aragón, Cataluña y Valencia, para poner fin a las pretensiones de los diferentes aspirantes a la sucesión del difunto monarca.  

Se nombraron nueve diputados, tres por cada Estado, que se reunieron en Caspe con el objeto de examinar los derechos de los pretendientes y de declarar y nombrar la persona a quien, según justicia, se debía reconocer por rey.  

Los diputados de Aragón, fueron:  

1º Don Domingo Ram, obispo de Huesca, doctor en Cánones.

2º Fr. Francisco Aranda, donado del monasterio de padres Cartujos de Porta-celi, natural de Teruel.

3º Berenguer de Bardaxi, letrado.  

Por Cataluña y Mallorca:  

1º Don Pedro de Zagarriga, licenciado en Sagrados Cánones y arzobispo de Tarragona.

2º Guillelmo del Vallseca, doctor en Leyes.

3º Don Bernardo de Gualbes y Gualbis, doctor en ambos derechos.  

Por Valencia:  

1º Don Bonifacio Ferrer, prior general de la Cartuja, doctor en Cánones.

2º Fr. Vicente Ferrer, del Orden de Predicadores, maestro de Teología.

3º Ginés Rabassa, doctor en Leyes, y por su trastorno de razón fué nombrado Pedro Bertran, doctor en Derecho, de la ciudad de Valencia.  

El sábado 25 de junio, en el castillo de Caspe, este célebre Congreso dió su sentencia a favor de Don Fernando de Antequera, infante de Castilla, nieto de Don Pedro IV de Aragón e hijo segundo de Doña leonor, casada con Don Juan I de Castilla.  

Esta sentencia fué leida y publicada en la iglesia mayor de la villa de Caspe el día 28 de junio de 1412, con la mayor solemnidad, por San Vicente Ferrer, asistiendo a la ceremonia los nueve jueces, los diputados de los Parlamentos de las tres provincias, los embajadores de los pretendientes y varios otros personajes, y en seguida se notificó por escrito a los interesados.  

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Fernando I. (1412-1416)

La decisión del Congreso de Caspe fué respetada por los competidores de Fernando I, a escepción de Don Jaime conde de Urgel, que se rebeló. Fernando I logró sujetarle, le confisco todos sus bienes y le condenó a cárcel perpétua: este desdichado conde murió en el castillo de Játiva el día 1º de junio de 1435, asesinado por los infantes hermanos de Alfonso V, despues de veinte años de prisión y sufrimientos.  

Don Fernando I se habia casado en Madrid el año de 1393 con su tía Doña Leonor Urraca de Castilla, llamada la rica hembra, y a sus títulos de señor de Lara, duque de Peñafiel y conde de Mayorga, añadio el de conde de Alburquerque, Ledesma y señor de Castro de Haro. Despues de un reinado de cuatro años no cumplidos, Don Fernando I murió en Igualada el 2 de abril de 1416, y su cadáver fué llevado al monasterio de Santa María de Poblet.  

De Doña Leonor de Alburquerque, hija y heredera de Don Sancho, hermano entero de Enrique II, tubo cinco hijos y dos hijas, que son:

Don Alfonso, que nació en 1394 en Medina del Campo, y que le sucedió.

Don Juan, señor de Lara y duque de Peñafiel y Montblanch, que nacio también en Medina del Campo el 29 de junio de 1398,

Don Enrique, que fué maestre de la Orden de Santiago, y conde de Alburquerque y señor de Ledesma, que murio en Calatayud en 1445 de resultas de las heridas que recibió en la batalla de Olmedo,

Don Sancho, maestre de Calatrava y Alcántara, que feneció en Medina del Campo en marzo de 1417,

Don Pedro, que fué duque de Notho en Italia, y murió en el sitio de Nápoles estando con su hermano mayor, ya rey Don Alfonso V, en la conquista de esta ciudad (1438),

Doña María, que casó con su primo hermano Don Juan II de Castilla, y murió en Villacastin en 1445 con sospechas de haber sido envenenada por Don Alvaro de Luna,

Otra, Doña María que caso en 1428 con Duarte o Eduardo, rey de Portugal, y murió en Santo Domingo el Real de Toledo, también con indicios de veneno, el día 18 de febrero de 1445.

Alfonso V. (1416-1458)

El mismo día en que murió Don Fernando I, fué aclamado rey de Aragón, de Valencia, de Mallorca, de Sicilia y de Cerdeña, y conde de Barcelona, su hijo primogénito Don Alfonso V, nacido el año de 1394 en Medina del Campo. La reina Doña Juana de Nápoles, sitiada en su capital por Luis III de Anjou, hizo ofrecer la sucesión al trono de Nápoles, reconociéndole como hijo y heredero suyo, a Don Alfonso V, el cual, pasando a Nápoles con una armada, obligó a los enemigos de Doña Juana a levantar el cerco.  

La adopción de Don Alfonso, ratificada entonces por Doña Juana, fué confirmada por bula del Papa Martin V. En el año 1423 revocó públicamente aquella princesa su adopción, y la trasfirió a Luis de Anjou, al cual, juntamente con el duque de Milan y señor de Génova, obligó Don Alfonso a salir de Nápoles (octubre de 1423).  

Antes de regresar a Cataluña Don Alfonso V, tomó y quemó Marsella, que pertenecia a su enemigo Luis de Anjou, apoderandose allí de las reliquias de San Luis, obispo de Tolosa, que depositó mas tarde en la catedral de Valencia.  

Salió victorioso en una empresa que hizo en 1432 a africa contra el rey de Tunez.  

En noviembre de 1434 murió Luis de Anjou, y el 2 de febrero de 1435 falleció también en Nápoles la reina doña Juana, despues de haber nombrado heredero de todos sus reinos a Renato, duque de Anjou y de Provenza, hermano de Luis, muerto sin hijos.  

Alfonso sitió con su escuadra la plaza de Gaeta, pero cayó prisionero de los genoveses que acudieron a socorrerla, con sus dos hermanos y lo mas escogido de su nobleza.  

Pronto logro su libertad por el duque de Milan, señor de Génova, con quien hizo alianza (1436).  

Emprendió de nuevo la guerra de Nápoles, de cuya capital se apoderó el 2 de junio de 1442, sometió a su obediencia al Abruzzo, la Pulia y la Calabria, obligó al duque de Anjou a refugiarse en Florencia, y el 26 de febrero de 1443 entro triunfalmente en Nápoles, donde se hizo reconocer como heredero de aquella corona a Don Fernando, su hijo natural, que había sido antes reconocido por el Papa.  

Murió en Nápoles el 28 de junio de 1458 a los sesenta y cuatro años de edad, sin dejar sucesión de su mujer Doña María, hija de Enrique III, con la cual se habia casado el 12 de junio de 1415. Esta princesa, nacida en Segovia el 14 de noviembre de 1401, sobrevivió dos meses a su marido, y falleció en Valencia el 7 de septiembre de 1458.

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Don Pedro. Condestable de Portugal (1464-1466).

Despues de muerto el principe de Viana el 23 de septiembre de 1461, envenenado según parece, por su madrasta la reina Doña Juana, segunda esposa del rey Don Juan II, fué jurado Don Fernando, (más tarde el Catolico), como primogénito y sucesor en Aragón y Barcelona, pero los grandes y el clero se sublevaron, obligaron a Juan II a levantar el sitio de Barcelona que habia empezado para salvar a su hijo, declarado enemigo del principado y dieron la corona de los condes de Barcelona a Enrique IV de Castilla, que les ayudó con 2.500 caballos.  

Este desistió dos años despues, en 1464, y los catalanes llamaron a Don Pedro, condestable de Portugal, nieto del conde de Urgel y descendiente de la antigua dinastia de los condes de Barcelona.  

Don Pedro, a la sazon en Ceuta, se puso inmediatamente en camino para Barcelona, donde desembarco el 21 de enero de 1464, y recibió el juramento de los catalanes como conde de Barcelona y rey de Aragón y Sicilia.  

En febrero de 1465 fué derrotado por el infante de Aragón Din Fernando, y obligado a huir disfrazado por enmedio de sus enemigos.  

Murió en Granollers, cerca de Barcelona, el día 29 de junio de 1466, y fué enterrado en la iglesia de Santa María del Mar. 

En el testamento que hizo aquel mismo día instituyo por heredero de Aragón, Sicilia y Cataluña al principe Don Juan, su sobrino, primogénito del rey Don Alfonso V de Portugal.

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Renato de Anjou. (1467-1470)

Los catalanes, a la muerte del condestable, ofrecieron la corona a Renato el Bueno, duque de Anjou, antiguo pretendiente a la corona de Nápoles, y hermano de Luis de Anjou, uno de los competidores al trono de Aragón despues de muerto el rey Don Martín.  

Su madre era la infanta Doña Violante de Aragón, hija segunda de Don Juan I, rey de Aragón y conde de Barcelona.  

Renato, de setenta años entonces y ciego, envió a su hijo Juan, duque de Lorena y caballero de gran fama a Barcelona, donde entro el 31 de agosto de 1467, y recibió la investidura en nombre de su padre.  

El principe Juan de Lorena murió el 16 de diciembre de 1470 en Barcelona, y fue enterrado en la catedral de Santa Cruz.  

Los catalanes se rindieron por fin a su legitimo rey Don Juan II el 16 de octubre de 1472. Renato de Anjou sobrevivio a su hijo Don Juan de Lorena, duque de Calabria, hasta el año de 1480.

Juan II (1458-1479). Reyes de Aragón

Nació en Medina del Campo el 29 de julio de 1398, era rey de Navarra desde 1425 cuando sucedió a su hermano Alfonso V, muerto sin sucesión.  

Dominado por su segunda mujer Doña Juana Enriquez, hija de almirante de Castilla, maltrató de una manera horriblé a los hijos habidos de su primer matrimonio con Doña Blanca de Navarra, hija y heredera de Carlos el noble, rey de Navarra. Indignados los catalanes de esta conducta, ofrecieron sucesivamente la corona del principado a Luis XI, rey de Francia, que la rehusó, a Don Enrique IV de Castilla, que la conservó un año (1462 a 1463), a Don Pedro, condestable de Portugal, nieto del conde de Urgel, que tomó posesión del condado el 21 de enero de 1464, y que fallecio en Barcelona de muerte sospechosa el 29 de junio de 1466, a Renato de Anjou, antiguo pretendiente a la corona de Nápoles, y hermano de Luis de Anjou, uno de los competidores a la sucesión de Don Martín, Renato a pesar de sus setenta años y de hallarse ciego, aceptó aquel cargo, y mandó a su hijo, Juan de Lorena, a Barcelona para tomar posesión del principado en su nombre como su lugarteniente general (31 de agosto de 1467).  

El 13 de febrero de 1468 murió en Zaragoza la reina Doña Juana, y en diciembre de 1469 el duque de Lorena en Barcelona. Los catalanes se resistieron a reconocer a Don Juan II hasta el 22 de diciembre de 1472, en que hizo su entrada en Barcelona, donde juró y confirmo solemnemente los fueros de Cataluña. El 19 de enero de 1479 murió el rey Don Juan II, a los ochenta y dos años de edad.  

Tuvo de su primera esposa Doña Blanca de Navarra tres hijos:

Don Carlos, principe de Viana, que, cruelmente atormentado por su padre, murió en Barcelona el 23 de diciembre de 1461, a los cuarenta años de edad,

Doña Blanca, que murió envenenada, y Doña Leonor, condesa de Foix, que fué quien la envenenó, y que sucedió a su padre en el reino de Navarra  

En su segunda mujer, Doña Juana Enriquez tuvó:

Don Fernando, que le sucedio, Doña Leonor, que murió niña.

Doña María, que murió niña. Doña Juana, que casó con Don Fernando I, rey de Nápoles.  

Fuera de matrimonio tuvo varios hijos. De Leonor de Escobar nació Don Alfonso de Aragón, que gozó injustamente por algun tiempo del maestrazgo de Calatrava.  

De una señora castellana llamada Doña N .Avellaneda tuvo a Don Juan, que fué obispo de Zaragoza, y de otra manceba natural de Navarra, de la familia de los Ansas, le nacieron tres hijos, que fueron:

Don Fernando y Doña María, que murieron niños, y Doña Leonor de Aragón, que caso en 1468 con Luis de Beaumont, conde de Lerin y condestable de Navarra.

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Fernando II El Católico. (1479-1516)

Sucedio a su padre Juan II en la Corona de Aragón.  

En 1469 se habia casado con Isabel de Castilla con la que compartió gobierno en ambos reinos.  

Muchas veces se ha dicho que ellos realizaron la unidad de España, pero ésto no es totalmente cierto. La unión fue personal, ya que Fernando al ser rey de Aragón e Isabel reina de Castilla, se unieron los dos reinos en las personas de los Reyes Católicos, pero la unidad política no se consiguió después de su matrimonio, porque cada reino continuo como hasta entonces, aunque todos ellos los reconocían como reyes. Aragón era uno de esos reinos, con sus leyes, instituciones, autoridades, moneda y fronteras propias, que le daban una gran personalidad, distinta de los demás territorios. Sus habitantes se sentían orgullosos de ser y de llamarse aragoneses.       

El reinado de los Reyes Católicos no favoreció especialmente a Aragón. Expulsaron a los judíos e introdujeron la Inquisición.  

A pesar del desinterés de estos monarcas y de sus sucesores por el reino aragonés, éste tubo en el siglo XVI una época de prosperidad: aumentó su población, mejoró la agricultura con obras de regadío, desarrollo su industria, sobre todo la de tejidos, y extendio su comercio que se dirigía especialmente a Francia.  

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Los reyes abajo mencionados también fueron reyes de Valencia

Carlos I 1516 - 1556

El 24 de febrero de 1500 nacía en Gante Carlos I de España y V de Alemania. Sus padres eran Felipe de Habsburgo, conocido como El Hermoso, archiduque de Austria, duque de Borgoña, de Luxemburgo, de Brabante, de Güeldres y Limburgo y conde de Tirol, Artois y Flandes, y doña Juana de Castilla, heredera de la corona castellana y de la aragonesa. Sus abuelos maternos eran nada menos que los Reyes Católicos y los paternos el Emperador Maximiliano I y doña María de Borgoña. Como heredero de todos ellos al ser el primogénito, Carlos obtendrá uno de los mayores imperios del Renacimiento, siendo uno de los primeros impulsores de la idea de unificación en Europa, tomando la religión católica como el instrumento unificador. La educación del joven príncipe corrió a cargo de su tía Margarita de Austria, mujer de gran cultura que inculcará en Carlos el amor por las artes y la cultura. Como preceptor se hizo cargo del muchacho el cardenal Adriano de Utrecht, futuro papa Adriano VI. Desde los nueve años encontramos a otro personaje en el círculo de Carlos: Guillermo de Croy, señor de Chievres, hombre de gran codicia que se ganó la confianza del príncipe, durmiendo incluso en la misma habitación que él con la excusa de que si el príncipe se despertaba, tendría alguien con quien hablar. Aunque esta relación no parece aparentemente positiva, el contacto de Carlos con Guillermo de Croy le convertirá en un hombre de estado, acercándole a los secretos del gobierno. En 1516 fallece don Fernando el Católico, dejando vacante la corona de Aragón, mientras que la corona castellana estaba en manos de doña Juana, recluida en Tordesillas debido a su enajenación mental. Esto convertía a Carlos en regente del reino de Castilla aunque en realidad todo el poder quedaba en sus manos. Carlos embarcó en Flandes con destino a la península ibérica, llegando a las playas de Asturias en septiembre de 1517. El cardenal Cisneros, regente de Castilla, acudió al encuentro con el nuevo rey, pero falleció en Roa antes de que se produjera. El cardenal no sufrió la humillación de ver como el monarca le entregaba la dimisión, ingrata recompensa para un hombre que tanto había dado al reino. La camarilla de flamencos que rodeaba al inexperto rey (tenía 17 años y no sabía hablar castellano, por lo que no se podía comunicar con sus súbditos) acaparó rápidamente todos los puestos de confianza, iniciando una auténtica caza y captura de los caudales del reino que salían de las fronteras para la financiación de los asuntos en los Países Bajos. Lo primero que hizo Carlos en tierras españolas fue visitar a su madre, encerrada en Tordesillas desde hacía más de siete años. El encuentro entre madre e hijos (a Carlos le acompañaba su hermana Leonor, futura esposa de Manuel I de Portugal) fue emotivo ya que hacía más de doce años que no se veían. Posiblemente el motivo de la visita sería la legitimación de la decisión de coronarse rey (lo que había hecho en Bruselas el 14 de marzo de 1516) cuando la legítima propietaria de Castilla no había fallecido. Para solucionar este problema legal y político, desde este momento en todos los documentos oficiales figurarán el nombre de ambos soberanos, siempre el de la reina en primer lugar. Otro problema le surge a la camarilla flamenca con don Fernando, el hermano menor de Carlos, nacido en Alcalá de Henares, criado y educado en Castilla, con un amplio número de partidarios dispuestos a coronarle. Incluso los Guzmán pensaron en llevar a Fernando a Aragón donde sería coronado rey con el apoyo de doña Germana de Foix, segunda esposa del Católico. Con el fin de eliminar problemas, Chievres decidió enviar a don Fernando a Bruselas. Sin embargo, las Cortes reunidas en Valladolid se opusieron a dicha medida, exigiendo que Fernando permaneciera en España al menos hasta que Carlos tuviera descendencia. Pero Chievres consiguió su objetivo y envió al infante a Bruselas, saltándose la decisión de la asamblea. Los ánimos estaban bastante encendidos ya que los procuradores a Cortes (encabezados por el representante de Burgos, Juan de Zumel) no admitían que la presidencia estuviera en manos de un extranjero, Jean de Sauvage, ni los desmanes cometidos por los flamencos. Por eso se realizaron una serie de exigencias al rey como el respeto a las leyes de Castilla, el inmediato despido de los extranjeros que tuviera a su servicio, el aprendizaje del castellano y la ubicación de castellanos en los cargos más importantes. Carlos juró respeto a las leyes castellanas y consiguió un crédito de 600.000 ducados por un plazo de tres años. Superado el escollo castellano, Carlos pone rumbo a Aragón donde las complicaciones también estaban a la orden del día. En las Cortes aragonesas existía un amplio grupo que quería nombrar príncipe-heredero a Fernando. Tras meses de duros debates, las Cortes reconocieron a Carlos como rey y le otorgaron un empréstito de 200.000 ducados. Después pondría rumbo a Cataluña donde los tratos también se prolongaron en el tiempo. Un año tuvo que estar el rey entre sus súbditos catalanes. En Barcelona recibe la noticia de su elección como Emperador, el 28 de junio de 1519. Este nombramiento encenderá los ánimos en Castilla, al considerar que los gastos de Carlos aumentarían considerablemente. Rápidamente se extendieron las protestas desde Toledo a las otras ciudades del reino, exigiendo la convocatoria de una reunión de Cortes donde se recomendase al monarca que no se marchara del país, que no permitiese el saqueo de las arcas castellanas por los flamencos y que éstos abandonasen los cargos que ocupaban. Las Cortes fueron convocadas en Santiago de Compostela, pero con unos propósitos absolutamente diferentes. Los procuradores eran reacios a las propuestas que les hacían los consejeros de Carlos por lo que Gattinara decidió unilateralmente trasladar la reunión a La Coruña, donde se concedió el ansiado subsidio con el que Carlos se trasladaba a Alemania. El cardenal Adriano de Utrecht quedaba como regente de un país en rebeldía. Desde que Carlos marchó a Alemania (mayo de 1520) hasta su regreso a Castilla (julio de 1522) se sucederán en España dos de los episodios más destacables del siglo XVI: la revuelta de las comunidades en Castilla y la rebelión de las germanías en Valencia. Camino de Alemania, Carlos hizo escala en Inglaterra, llegando a Aquisgran donde sería coronado Rey de Romanos en octubre de 1520. Al recibir el nombramiento, el nuevo emperador se compromete a mantener los derechos de los príncipes, mantener el orden imperial, emplear oficiales alemanes en el interior de las fronteras, restaurar el Consejo de Regencia y convocar una Asamblea de los Estados. Dicha asamblea, denominadas Dietas, tiene lugar en Worms en 1521. En esta reunión Fernando es nombrado regente del Imperio y elevado al rango de archiduque. Lutero es declarado proscrito, iniciándose el enfrentamiento religioso que implica la expansión del luteranismo. En la primavera de 1522 Carlos pone rumbo a España, haciendo una escala en Inglaterra para firmar un acuerdo con Enrique VIII con el fin de establecer la defensa de ambos países contra Francia. En julio desembarcaba en Santander y desde ese momento van a primar los asuntos exteriores sobre la política interior. Y es que Carlos tendrá desde el primer momento una idea imperial en su cabeza, imaginando una comunidad supranacional de estados europeos unidos por la religión cristiana y vinculados por la común pertenencia a la dinastía de los Habsburgo. Esta es la razón por la que se considera a Carlos como uno de los primeros impulsores de la Unión Europea. Lógicamente estas ideas provocan una serie de obstáculos. El primero será Francia, cuyas fronteras estaban rodeadas por los territorios de los Habsburgo, algo similar a lo que le ocurre al Papado. Entre 1521 y 1544 Carlos va a involucrarse en cuatro guerras con Francisco I de Francia, guerras en las que el emperador saldrá victorioso en mayor medida. Esta es la razón por la que se considera a ambos personajes como los últimos caballeros medievales, llegándose a plantear el enfrentamiento mutuo en un duelo para solucionar los conflictos. Muerto Francisco I será su sucesor, Enrique II, quien continúe con el conflicto, obteniendo el francés una contundente victoria. Con el fin de fortalecer sus relaciones con Portugal, Carlos eligió como esposa a Isabel, la hija del rey Manuel I de Portugal y María de Aragón, hija de los Reyes Católicos. Los cónyuges eran primos hermanos lo que no eran una disculpa ya que en la época los matrimonios entre los miembros de las familias reales se consideraban una manera de mejorar la raza. Isabel era una mujer muy atractiva, con unos bellos y grandes ojos azules y un cuerpo esbelto, destacando por encima de su belleza su inteligencia, como tendrá oportunidad de demostrar en sus numerosas regencias del país. La boda se realizó en Sevilla el 11 de marzo de 1526, pasando los novios la luna de miel en Granada. Parece que el amor nació de manera inmediata entre los cónyuges, a pesar de que Carlos ya tenía una hija, fruto de su relación con Margarita van Gest durante su estancia en Flandes, en 1522. Margarita de Austria será el nombre de la primera hija ilegítima de don Carlos. Uno de los momentos más importantes para Carlos será su coronación como emperador que tuvo lugar en Bolonia el 24 de febrero de 1530, el mismo día de su cumplea