Reyes de León

   
 

 

 

 

 

         

 

                  ÍNDICE DE LOS REYES DE LEÓN

                LOS PROTAGONISTAS DE UNA ÉPOCA

García I 910-914

Hijo primogénito de Alfonso III y la princesa navarra Jimena, García I sucederá a su padre gracias a ponerse al frente de una revuelta nobiliaria. Desconocemos cuáles serían las razones de este movimiento rebelde que pronto trasladará la corte de Oviedo a la ciudad de León. El reino de Asturias dejará paso al de León. Los condes castellanos gozarán de cierta autonomía -no en balde habían apoyado la rebelión- al igual que las regiones de Galicia y Asturias, gobernadas por los hermanos menores de García, Ordoño y Fruela, respectivamente. La política repobladora en el valle del Duero será continuada, ocupándose las plazas de Roa, Osma, Aza o San Esteban de Gormaz. En la zona de La Rioja conseguirá una importante victoria sobre los musulmanes en Arnedo. De manera súbita e inesperada fallece García en Zamora (914) siendo sucedido por su hermano Ordoño II.

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Ordoño II 914-924

La muerte de manera inesperada en Zamora de García I motivará que la corona leonesa pasara a manos de su hermano Ordoño II, ambos hijos de Alfonso III. La política expansiva de reinados anteriores continuará en dos frentes. En la zona occidental se llegará a Evora y Mérida, saqueando ambas ciudades. El gobernador musulmán de la zona tuvo que comprar la retirada de las fuerzas leonesas. El frente oriental verá como los esfuerzos se concentran en la zona riojana, apoyando al rey Sancho Garcés de Navarra. Los musulmanes serán derrotados en San Esteban de Gormaz (917) provocando que las plazas de Arnedo y Calahorra fueran tomadas al año siguiente. Las campañas cristianas provocaron la rápida reacción de Abd al-Rahman III quien en el año 920 ponía en marcha un potente ejército que recuperó Osma y San Esteban, penetrando en Navarra para derrotar a los cristianos en el valle de Junquera. La contraofensiva cristiana fue inminente y La Rioja sería ocupada, incorporando Navarra las zonas de Nájera y Viguera. La estrecha relación entre los reinos de León y Navarra se fortaleció con el matrimonio de Ordoño II con Sancha, hija de Sancho Garcés. En la zona castellana se empezarán a vivir conatos independentistas lo que motivará la intervención de Ordoño, encarcelando a cuatro condes castellanos. Fallecería Ordoño en el año 924 sin sucesión, recayendo la corona en su hermano Fruela II.

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Fruela II 924-925

Fruela II sucederá a su hermano Ordoño II no sin complicaciones ya que las ansias autonomistas de los territorios que formaban el Imperio Leonés estaban empezando a manifestarse. El hijo de Alfonso III se impuso concierta facilidad como sucesor pero pronto se enfrentó a la nobleza leonesa. Su fallecimiento al año de hacerse con la corona motivará el estallido de la guerra civil entre los partidarios de su hijo Alfonso Froilaz y los que apoyaban a los tres hijos de Ordoño II -Sancho, Alfonso y Ramiro.

Alfonso IV 925-931

Hijo de Jaime II y de Blanca de Anjou, alcanzó el trono en 1327 por la renuncia del primogénito Jaime. Como infante, emprendió la campaña de conquista de Cerdeña (1323-1325). Casado con Teresa de Entenza, nieta del conde de Urgel, de éste matrimonio nació su sucesor Pedro IV el Ceremonioso. Por su segundo matrimonio, con Leonor de Castilla, hija de Fernando IV, donó numerosas posesiones del reino de Valencia a su hijo Fernando, provocando las protestas de su primer hijo, Pedro, y de una mayoría de la nobleza aragonesa y de la población valenciana. Debido a esto, hubo de revocar su decisión y reafirmar la ordenanza de su padre, declarando el reino indivisible. La mala gestión de los funcionarios catalanes provocó revueltas en Cerdeña (1329), instigadas por Génova, que supusieron un enfrentamiento económico y militar nunca solventado por lo corto de su mandato. En el ámbito peninsular, intentó emprender una cruzada conjunta con Castilla contra los musulmanes, que nunca se llevó a cabo por los problemas con Cerdeña y por el acuerdo firmado entre Alfonso XI y Mohamed IV de Granada.

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Ramiro II 931-951

El reinado de Ramiro II será considerado como el de mayor trascendencia de la época imperial leonesa, destacando el avance territorial que se va a producir. Ramiro II se hizo con la corona leonesa tras la guerra civil que vivió el reino a la muerte de Fruela II, su tío. La nobleza asturiana apoyó en este conflicto al hijo del fallecido rey, Alfonso Froilaz, mientras que los nobles galaico-portugueses brindaban su colaboración a los hijos de Ordoño II: Sancho, Alfonso y Ramiro. En el conflicto también participó Sancho Garcés I de Navarra apoyando a este segundo grupo que se alzó con la victoria. Pero el reino se dividió al corresponder a Alfonso el gobierno de León -titulado Alfonso IV- mientras Sancho gobernaba Galicia con título de rey y Ramiro se hacía fuerte entre los ríos Miño y Mondego. El fallecimiento de Sancho (929) y el retiro de Alfonso al monasterio de Sahagún tras el fallecimiento de su esposa Onneca de Navarra (931) permitirán a Ramiro reunir bajo su mando las diferentes zonas del Imperio, ostentando los títulos de "imperator" y "rex magnus". La ayuda del conde castellano Fernán González y del rey navarro Sancho Garcés I serán fundamentales para Ramiro. No en balde, con objeto de ratificar el apoyo navarro, Ramiro casará con una hija de los reyes Sancho y Toda, la princesa Urraca, naciendo Sancho el Craso de esa unión. Dos etapas forman el reinado de Ramiro, trazándose una línea divisoria en el año 940. En el primer periodo nos encontramos con continuos enfrentamientos con al-Andalus. La zona de la Rioja se mantendrá segura gracias a la alianza navarra por lo que Ramiro tomaba Madrid de manera coyuntural y vencía espectacularmente a Abd al-Rahman III en Osma (934). Esta derrota motivaría que el califa organizara un potente ejército cinco años más tarde para hacer reconocer la supremacía andalusí sobre los reinos del norte. Tras cruzar el río Duero sufrieron una nueva derrota en Simancas a manos de una alianza de leoneses, castellanos y navarros, aniquilando al resto del ejército musulmán en Alhandega. La línea del Duero quedaba asegurada definitivamente al tiempo que se creaba una zona defensiva entre este río y la sierra de Guadarrama, zona denominada "Extrema Durii". El siguiente paso será poner en marcha un plan de repoblación que alcanzó las plazas fuertes de Salamanca, Peña Ausende, Ledesma o Sepúlveda. Si estos primeros diez años del reinado de Ramiro son de esplendor exterior, los diez siguientes se caracterizan por los problemas internos provocados por los deseos de los nobles castellanos por conseguir autonomía. Hacia 943 el conde Fernán González se declaraba en rebeldía frente a Ramiro, recibiendo el apoyo del conde de Saldaña. El rey leonés impondrá su autoridad encarcelando a ambos nobles. Pero la presión musulmana motivó que Ramiro restaurara en su condado a Fernán González (947) y casara a su hijo Ordoño con la hija del conde, para estrechar los lazos entre ambas familias y atraerse al díscolo noble hacia su órbita. Aparentemente solucionado el problema castellano se abría un nuevo foco de conflicto, ahora en la zona gallega. Algunos nobles encendieron la antorcha de la rebeldía, complicándose la situación con el ataque andalusí a la frontera, ataque que alcanzó a la ciudad de Lugo. Ramiro superó estos problemas y se encaminó a una acción punitiva en la zona del Tajo, a cuyo regreso falleció dejando como heredero a su hijo Ordoño III.

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Ordoño III 951-956

El fallecimiento de Ramiro II provocará una grave crisis sucesoria que enfrentará al heredero de la corona Ordoño III y a su hermano Sancho. Los rebeldes contaron con la colaboración de la reina Toda de Navarra, de nobles gallegos y del conde Fernán González, lo que indica que las zonas periféricas con mayores deseos de independencia no deseaban la línea sucesoria. El vencedor de este enfrentamiento dinástico será Ordoño aunque su victoria no sirviera para descabezar a los líderes, especialmente al conde castellano. Quizá para calmar las ansias guerreras de la nobleza realizó un saqueo a la ciudad de Lisboa pero rápidamente cambio de política y selló una alianza pacífica con Abd al-Rahman III. Al año siguiente de este acuerdo fallecía Ordoño III sin hijos legítimos, quedando como sucesor su hermano Sancho conocido como el Craso.

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Sancho I 956-958 Primer Reinado

Sancho el Craso era hijo de Ramiro II y de la princesa Urraca de Navarra, nieto por lo tanto de la reina Toda y de Sancho Garcés I. Se le denomina el Craso por su deforme obesidad que curó en una visita a la corte de Abd al-Rahman III, según narra Angeles de Irisari en su libro "El viaje de la reina". Al subir al trono su hermano Ordoño III encabezó una rebelión que contó con el apoyo de su abuela, el conde Fernán González y diferentes nobles gallegos, rebelión que acabó en fracaso. Sin embargo, la muerte de Ordoño sin herederos legítimos motivó que Sancho se alzara con la corona. Su reinado puede dividirse en dos periodos, quebrantado por el breve reinado de Ordoño IV. La primera etapa se desarrolla entre los años 956-958 y en ella se pone de manifiesto la fuerte presión de Navarra y el conde Fernán González hacia el monarca leonés. Para soportar esta presión debía granjearse la amistad de los nobles gallegos y astur-leoneses, empresa que el rey no realizó satisfactoriamente. Para afianzarse en el poder recurrió a la iniciativa militar contra Córdoba de la que salió mal parado. Los magnates leoneses y Fernán González conspiraron para aupar en el trono a Ordoño IV, renunciando Sancho a su corona y refugiándose en Pamplona. Sería en estos momentos en los que Sancho viajó a Córdoba para seguir un duro tratamiento adelgazante. En la capital andalusí firmaría un convenio con el califa por el que Sancho se comprometía a entregar diez fortalezas del Duero a cambio de colaboración militar. Recuperada la forma física, Sancho se puso al frente de un potente ejército cordobés que cruzaba la línea del Duero. Las tropas navarras atacaban al mismo tiempo al conde Fernán González y los nobles leoneses brindaban su apoyo al legítimo rey. En el año 960 Sancho recuperaba su trono y Ordoño IV huía a Burgos. De esta manera se iniciaba el segundo reinado de Sancho I, negándose a entregar las fortalezas prometidas al califa y poniéndose al frente de una gran alianza anti-cordobesa formada por Fernán González, García Sánchez I de Navarra y los condes de Barcelona Borrell y Mirón. La reacción cordobesa no se hizo esperar y provocaron la petición de una tregua por parte de los cristianos, afianzándose la supremacía islámica sobre los reinos del norte. Si la situación exterior no había sido favorable a Sancho, en el interior volvieron a abrirse las ansias independentistas de castellanos y gallegos, dirigidos por Fernán González y el conde Gonzalo Menéndez, respectivamente. La muerte sorprendió a Sancho sin resolver el conflicto, posiblemente envenenado por una manzana ponzoñosa suministrada por el conde Gonzalo.

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Ordoño IV 958-960  el Malo o el Jorobado

(Córdoba, 960) Rey de León (958-960). Hijo de Alfonso Froilaz, fue proclamado rey por los nobles que no reconocieron a Sancho I el Craso como a su rey. Sin embargo, la poderosa reina Toda de Navarra, abuela de Sancho, solicitó el apoyo de su primo Abd al-Rahman III, califa de Córdoba, a cambio de diez fortalezas. El califa envió un ejército que sitió Zamora y obligó a Ordoño IV a huir a Asturias. Sancho I entró triunfante en León (960) y Ordoño, abandonado de todos, murió poco después.

Sancho II 960-966

Hijo de Fernando I, a la muerte de éste le correspondió el dominio de Castilla y las parias del reino de Zaragoza. Tomó el trono de Castilla en 1066, y su primera acción fue enfrentarse en la llamada "Guerra de los Tres Sanchos" con Sancho IV de Navarra Y Sancho Ramírez de Aragón, disputa en la que obtuvo los montes de Oca, la Bureba y Pancorbo. Más tarde, intentó restablecer la integridad del antiguo reino asturleonés-castellano, con predominio de Castilla. Así, en 1068 combatió contra su hermano Alfonso de León, uniéndose ambos en 1071 para derrotar a su hermano García de Galicia e invadir su territorio. La unión de Sancho y Alfonso se deshizo posteriormente en la batalla de la Golpejera, en 1072, en donde los leoneses fueron derrotados y su rey hecho prisionero. De esta manera, Sancho II se coronó también rey de León en 1072, si bien la resistencia de los nobles leoneses a tener un monarca castellano fue canalizada por la infanta Urraca, a quien Alfonso había encomendado la ciudad de Zamora. Asediada esta ciudad por las tropas castellanas, con el rey Sancho al frente, éste fue asesinado por el noble zamorano Bellido Dolfos.

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Ramiro III 966-984

A los cinco años de edad heredó la corona leonesa Ramiro III, tras la muerte de su padre Sancho I el Craso. Sería su tía, la monja Elvira Ramirez quien tutele al pequeño hasta su mayoría de edad. La monarquía leonesa se convierte en hereditaria gracias a las gestiones de esta mujer. Su muerte en el año 975 hará que Teresa, la madre de Ramiro, se haga cargo de la regencia, teniendo que hacer frente a las campañas de Almanzor. Los problemas de reinados anteriores se repetirán en este largo periodo. Los nobles siguieron gozando de gran autonomía, ampliada gracias a que los linajes importantes vinculaban a través de la herencia sus cargos públicos así como a la fuerza conseguida gracias al aumento de los lazos de dependencia hacia la población campesina. Este aumento de poder nobiliario se pondrá de manifiesto con motivo de los ataques vikingos a las costas gallegas (966-968) que serán respondidos por los poderes locales sin apelar a la ayuda real. Los diferentes ámbitos locales buscan alcanzar la paz con el califa Al-Hakam II lo que indica la fragmentación del poder monárquico. La supremacía del califato cordobés marcará la política exterior desarrollada por Ramiro III. Si las relaciones fueron en un primer momento pacíficas, se vieron alteradas por una coalición anticordobesa formada por los reyes de Navarra y León junto a los condes de Castilla, Saldaña y Monzón. Córdoba reaccionó y venció en las batallas de Gormaz. Langa y Estercuel, antes de que Almanzor venciera en Rueda y recuperara las plazas de Sepúlveda, Zamora y Atienza. La debilidad militar que Ramiro había exhibido sirvió para provocar la elección de un nuevo rey, por parte de los nobles gallegos. Vermudo II el Gotoso, hijo ilegítimo de Ordoño III, será elegido nuevo monarca en el año 982. La guerra civil no se hizo esperar y Vermudo vencerá a Ramiro en la batalla de Portilla de Arenas. Ramiro se retiró a León donde fallecía el 26 de junio de 985. La guerra finalizaba y Vermudo se hacía con el trono.

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Vermudo II 984-999

Vermudo el Gotoso era hijo ilegítimo de Ordoño III. Se hizo con la corona leonesa gracias a una rebelión contra Ramiro III, apoyado por los nobles gallegos y portugueses. Quizá por eso sus primeros años de reinado sean confusos, al oponerse los nobles leoneses a su reconocimiento. Teresa, la madre del difunto rey Ramiro, apeló a la ayuda de Almanzor para recuperar la corona para su familia pero el caudillo amirí apoyó a Vermudo. La plaza de Zamora volvió a manos leonesas a cambio de la sumisión a Córdoba y del pago de un fuerte tributo anual. La sumisión militar se pone de manifiesto con la presencia de tropas cordobesas en el interior del reino leonés. La ruptura de esta alianza motivó la intervención de Almanzor, lanzando sendas campañas contra León en los años 987 y 988, tomando Coimbra y saqueando la plaza de León y la región de Zamora. Nobles gallegos y leoneses aprovecharon el momento de zozobra para unirse al caudillo cordobés. Astorga caía en manos de Almanzor en 995 y Vermudo solicitó la paz. Pero Almanzor no reaccionó ante esta solicitud y con la ayuda de la nobleza galaico-portuguesa realizó una serie de campañas por tierras leonesas, llegando a Santiago de Compostela (999). Vermudo vuelve a solicitar la paz y entrega una hija a Almanzor como esposa, pero no consigue frenar al cordobés, falleciendo en septiembre del año 999. La corona queda en manos de Alfonso V.

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Alfonso V 999-1028

La monarquía leonesa quedaba en una delicada situación a la muerte de Vermudo II. Su hijo Alfonso V heredaba la corona con solo tres años, ejerciendo la regencia el conde gallego Menendo González. Esta tutela gallega motivará los recelos del conde castellano Sancho García, quien intentará atraerse a los nobles leoneses a su causa. Para ello liderará un potente ejército contra Almanzor, sufriendo una contundente derrota en Medinaceli (1000). La lucha entre los condes por la tutela del pequeño rey continúa, ejerciendo de mediador en el conflicto el nuevo caudillo cordobés, Abd al-Malik. Menendo González saldrá favorecido lo que motivó un ataque de Sancho a los valles altos leoneses y una nueva alianza entre leoneses, castellanos y navarros contra el cordobés. La victoria sonrió de nuevo del lado musulmán. Cuando Alfonso V alcance la mayoría de edad impondrá prudencia en los actos de la corona, realizando una importante labor restauradora de la legalidad que culminará con los decretos del año 1017.

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Vermudo III 1028-1037

Sucedió a su padre Alfonso V 'ElNoble', cuando éste perdió la vida en lucha contra los musulmanes en el asalto a Viseo. Al ser menor de edad al ascender al trono, la regencia suscitó una lucha cruel entre el rey navarro, Sancho 'El Mayor' y el integrante linaje de 'Los Velas', cabeza de la aristocracia leonesa.
Sancho Garcés III, Sancho 'El Mayor', reforzando la regencia, concertó el matrimonio de su hijo García Sánchez con doña Sancha, hermana de Bermudo III.
Los aristócratas leoneses de 'Los Velas', en el año 1029, a la puerta de la iglesia donde se iba a celebrar el matrimonio asesinaron al infante García Sánchez. El asesinato provocó una represión castellano-navarra.
En el año 1032, Bermudo III alcanzaba la mayoría de edad, año en el que expulsaba a los delegados navarros de su corte. El conflicto esta servido, Sancho 'El Mayor' conquistó Astorga, Zamora y León en el año 1034, Bermudo III tuvo que huir hacia Galicia. Desde Galicia, Bermudo III preparó un considerable ejército, reforzado con tropas de los nobles gallegos.  En el año 1035, el monarca navarro Sancho 'El Mayor' sufrió una fuerte derrota a orillas del Pisuerga, muriendo a consecuencia de las heridas recibidas en el combate. Bermudo III, después de la muerte de Don Sancho 'El Mayor', tuvo que hacer frente a las pretensiones de Fernando I 'El Magno', hijo del monarca navarro. Más tarde, Fernando I sería Rey de León por su matrimonio con doña Sancha, hermana de Bermudo III. En junio de 1037 la coalición navarro-castellana, tras la victoria en la batalla de Llantada, acababa con la vida de Bermudo III. Con Bermudo III desaparecía la línea directa de los sucesores del rey Don Pelayo.

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Fernando I el Magno  Rey de Castilla (1035-1065) y de León (1037-1065)


Fue el segundo hijo de Sancho III de Navarra y doña Mayor de Castilla. Designado por su padre para regir el condado castellano con el título de rey. Con él comienza en el año 1035 el reino de Castilla. El título real soportó una importante merma del territorio, al engrandecer Sancho III Navarra con una amplia franja del este de Castilla en la que se incluían tierras cántabras, burgalesas y alavesas. A cambio, recibió las tierras situadas entre el Cea y el Pisuerga. Contrajo matrimonio en 1032 con la infanta Sancha, hermana de Vermudo III de León, lo que le posibilitaría el acceso al trono leonés. Rivalidades fronterizas con León fueron la causa de su enfrentamiento con Vermudo III, que fue derrotado y muerto en la batalla de Tamarón (1037). La victoria le permitió hacer valer los derechos de su mujer sobre León. Se proclamó rey de León y Galicia y fue ungido como tal en la iglesia de Santa María de León en junio de 1038. Se autotituló imperator, dignidad que le fue reconocida por sus hermanos los reyes de Navarra y Aragón. Convocó un concilio en Coyanza (Valencia de don Juan), donde se abordaron cuestiones civiles y eclesiásticas. Los conflictos fronterizos también se suscitaron con Navarra, enfrentándole a su hermano García Sánchez en la famosa batalla de Atapuerca (1054), en la que murió el navarro. Ocupó el noroeste de la Bureba recibiendo el vasallaje de su sobrino Sancho IV, pero después consiguió avanzar la frontera castellana hasta Castro Urdiales, Valpuesta, Lantarón, Cellórigo y Pazuengos. En sus relaciones políticas con los musulmanes alternó las conquistas militares con la explotación económica mediante la imposición de tributos. Reconquistó en el norte de Portugal las plazas de Viseo, Lamego y Coimbra, obligando a los musulmanes a retirarse al sur del Mondego. En el año 1063, sus tropas capitaneadas por su hijo Sancho, se pusieron al servicio de al-Muqtadir de Zaragoza. La alianza consiguió la victoria frente al rey de Aragón Ramiro I, que intentaba conquistar Graus. A los demás reinos taifas se les exigió el reconocimiento de la soberanía de Castilla en forma de parias. Por este método se logró el vasallaje de Zaragoza, Toledo, Badajoz y Sevilla.
En 1063 diseñó el reparto de sus reinos. Su hijo mayor, Sancho, heredaría Castilla y las parias de Zaragoza; León sería para su hijo Alfonso junto con las parias de Toledo, y García recibiría Galicia y las parias de Badajoz y Sevilla. Falleció el 27 de diciembre de 1065.

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Alfonso VI 1069-1109

Nieto de Sancho de Navarra, heredó de su padre Fernando I el trono leonés en 1065 y de su hermano Sancho el castellano en 1072. En un principio, de afrontar luchas intestinas por el mantenimiento del trono, pues le es disputado por su hermano mayor Sancho II de Castilla, quien logra derrotarle en las batallas de Llantada (1068) y Golpejera (1072). Como consecuencia de ello, Alfonso es encarcelado en Burgos y posteriormente desterrado a la ciudad musulmana de Toledo. El asesinato de Sancho, posiblemente por encargo de Alfonso, en la ciudad de Zamora le convierte de nuevo en rey de León y le permite reclamar el trono castellano como heredero, con el apodo incondicional de su hermana Urraca. La relación entre ambos hermanos nunca ha sido debidamente aclarada, promoviéndose los rumores ya en la época de un posible incesto. Resuelta la posible competencia de García, su hermano pequeño, mediante el su puesta en prisión, durante su mandato Alfonso VI se dedicó a consolidar los territorios heredados y a extender las fronteras a costa de los musulmanes. Así, el primer objetivo fue la conquista del reino de Toledo, lo que se consiguió en 1085. De esta manera lograba controlar los pasos serranos principales del sistema montañoso Central y las guarniciones que los custodiaban, extendiendo su dominio y área de influencia sobre los reinos taifas limítrofes. El hostigamiento sobre el reino de Murcia organizado por García Jiménez desde el castillo de Aledo y el excesivo tributo, exigido con dureza a los señores musulmanes, obliga a estos a solicitar ayuda de los imperios africanos, lo que significa el principio de la intervención almorávide en la Península. El desembarco de tropas culmina con la derrota de los ejércitos de Alfonso en la batalla de Sagrajas (1086) a manos de los almorávides de Yusuf, lo que significa un fuerte retroceso en las aspiraciones cristianas. La derrota orienta un cambio de política de Alfonso hacia los reyes taifas, mostrándose más conciliador y tolerante hacia el Islam y retomando el título con que se autoproclamó antes de la caída de Toledo de "Emperador de las dos religiones". Sin embargo, los almorávides han descubierto la debilidad del poder cristiano y la posibilidad de establecerse definitivamente en territorio peninsular. Así, desembarcan otra vez en 1088 y asedian Aledo, siendo ahora derrotados. Un tercer intento en 1091 culmina con la ocupación de los reinos taifas y con el asentamiento definitivo del poder almorávide. Se inicia así una etapa expansiva que pasa por las batallas de Consuegra (1097) y Uclés (1108), que significan grandes pérdidas para Alfonso VI, tanto territoriales (Uclés, Ocaña, Cuenca, Huete), como humanas (el infante Sancho, heredero al trono, el conde García Ordóñez). Las únicas victorias cristianas no logran parar el empuje musulmán, a pesar de la defensa de Toledo en 1090 y las expediciones del Cid (Valencia, 1094). Durante su mandato, además, se produjo una profunda reestructuración interna del reino, que se plasmó en el terreno político en los fueros de Burgos (1073), Sepúlveda (1076) o Logroño (1095) y, en el ámbito religioso-administrativo, en la reasignación de sedes episcopales a Ávila (1087), Salamanca (1102) y Burgos (1075). Además, debido a la influencia de sus esposa francesas, continuó la política de asimilación de las ideas europeas emprendida por Sancho III, promoviendo la integración de los monasterios en la reforma cluniacense, nombrando obispos franceses para las sedes eclesiásticas principales y fomentando la peregrinación a Santiago de Compostela, en cuyos principales puntos del camino surgieron barrios franceses. Además, se produjeron profundos cambios en el terreno de la liturgia, al sustituirse el rito mozárabe o visigodo local por el romano, imperante en el resto de Europa, a pesar de la oposición popular. Sustituyó también la escritura visigótica por la carolina. El 30 de junio de 1109 muere Alfonso VI y se plantea entonces un fuerte problema sucesorio, tras la muerte de su hijo Sancho en la batalla de Uclés. A los graves problemas fronterizos se suma ahora una guerra civil, que se resolverá en favor de su yerno Alfonso I de Aragón.

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Alfonso IV 1069-1109

Hijo de Jaime II y de Blanca de Anjou, alcanzó el trono en 1327 por la renuncia del primogénito Jaime. Como infante, emprendió la campaña de conquista de Cerdeña (1323-1325). Casado con Teresa de Entenza, nieta del conde de Urgel, de éste matrimonio nació su sucesor Pedro IV el Ceremonioso. Por su segundo matrimonio, con Leonor de Castilla, hija de Fernando IV, donó numerosas posesiones del reino de Valencia a su hijo Fernando, provocando las protestas de su primer hijo, Pedro, y de una mayoría de la nobleza aragonesa y de la población valenciana. Debido a esto, hubo de revocar su decisión y reafirmar la ordenanza de su padre, declarando el reino indivisible. La mala gestión de los funcionarios catalanes provocó revueltas en Cerdeña (1329), instigadas por Génova, que supusieron un enfrentamiento económico y militar nunca solventado por lo corto de su mandato. En el ámbito peninsular, intentó emprender una cruzada conjunta con Castilla contra los musulmanes, que nunca se llevó a cabo por los problemas con Cerdeña y por el acuerdo firmado entre Alfonso XI y Mohamed IV de Granada.

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Urraca 1109-1126

Heredó de su padre -Fernando I- derechos sobre los monasterios zamoranos. Se alzó en Zamora en contra de su hermano Sancho II, a quien intentó desbancar del poder, y en cuyo asedio murió asesinado. Algunas fuentes historiográficas la califican de reina de Castilla y de León en compañía de su hermano Alfonso VI. Retirada a un convento, pasó allí el resto de sus días.

Alfonso VII 1126-1157

Hijo de la reina Urraca y del conde Raimundo de Borgoña, su primer marido, en 1111 sus partidarios le proclaman rey de Galicia y en 1126 hereda de su madre el trono castellano-leonés. Su primera preocupación será solventar las tendencias secesionistas que se vienen produciendo desde la muerte de Alfonso VI, en especial a cargo del condado de Portugal, y recuperar los territorios entre Burgos y Carrión, dominados por Alfonso I el Batallador de Aragón tras la separación de la reina Urraca. Muerto éste, la debilidad producida por la separación de los reinos de Navarra y Aragón le permiten acrecentar su poder tanto territorial como político, anexionando Nájera y La Rioja y ocupando Zaragoza y el margen derecho del Ebro. Además, establece su dominio sobre Navarra al hacerse prestar vasallaje por el rey García Ramírez y emprende victoriosas campañas contra los musulmanes que le llevan a tomar Jerez en 1133 y asolar las campiñas de Córdoba y Sevilla. En la cúspide de su poder, es coronado emperador en la catedral de León el 26 de mayo de 1135. A partir de este momento, emprende una fuerte campaña de ataque a los territorios musulmanes y logra tomar Oreja (1137), Coria (1142) y Calatrava (1146). En 1147 inicia una fuerte expedición de conquista hacia Almería, que se verá favorecida por el debilitamiento que el Imperio Almorávide sufre desde 1142. La plaza no será abandonada sino hasta diez años después, ante el empuje almohade. Entre tanto, dos episodios puntuales debilitarán la posición del monarca y de sus reinos: la independencia de Portugal y la alianza de Aragón y Cataluña. El afán independentista portugués se vio momentáneamente solventado con la concesión a Alfonso Enríquez de Portugal del señorío de Astorga y el reconocimiento del título de rey, que utilizaba desde 1140, a cambio de reconocer vasallaje a Alfonso VI como emperador. Sin embargo, más adelante el monarca portugués se proclamará vasallo a sí mismo y a su reino de la Santa Sede, con lo que la vinculación efectiva con Alfonso VII quedará definitivamente rota. Por otro lado, el matrimonio entre Petronila, hija del rey aragonés Ramiro II, con el conde Ramón Berenguer IV de Barcelona, supondrá la creación de un poderoso reino rival a partir de 1137 y la entrada en escena de un nuevo e importante elemento a tener en cuenta en el juego estratégico peninsular. Así, en 1151 ambos reinos firman el tratado de Tudellén, que establece los límites de la expansión futura de ambas coronas, cediendo a la catalano-aragonesa el derecho a tomar Valencia, Denia y Murcia a cambio del reconocimiento de vasallaje. La muerte de Alfonso VII se produce en el camino de vuelta de Almería tras la huida provocada por la toma de los almohades. Su testamento retoma la costumbre de repartir los territorios entre los herederos. Así, Sancho se hará cargo de Castilla con el título de Sancho III mientras Fernando será rey de León como Fernando II. Se finaliza de esta manera con la idea de una unidad territorial, política y religiosa de ámbito peninsular conformada como imperio.

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Fernando II 1157-1188

Hijo de Alfonso VII firmó con su hermano Sancho III de Castilla el tratado de Sahagún (1158), que confirmaba la separación de León y de Castilla. A la muerte de Sancho ese mismo año, tomó Toledo y Segovia. En 1166 logró la conquista de Extremadura, emprendiendo su repoblación, y se enfrentó por dos veces con éxito a los intentos de Alfonso I de Portugal de tomar Badajoz. Durante su mandato, se instituyeron en Cáceres las Órdenes militares de Santiago y Alcántara, a las que favoreció.

Alfonso IX -1188-1230

Alfonso IX, accedió al reino de León tras la muerte de su padre en 1188, reinando hasta su muerte en 1230. No obstante el acceso a la corona no estuvo exento de dificultades, ya que su madrastra y su hermanastro le disputaron la corona. Para afianzar su poder, Alfonso IX convocó la curia regia, con la asistencia de los obispos y nobles, invitando también a representantes de las ciudades, lo que se considera un antecedente de las cortes, sino su institución. En ellas recibe respaldo político y económico. Su reinado se vio envuelto en continuos enfrentamientos con el reino castellano, llegando a aliarse con los almohades frente a Castilla y no participando en la victoria cristiana de las Navas de Tolosa.  Contrajo matrimonio con su prima Teresa Sánchez de Portugal en 1191 primero, y con su sobrina Berenguela de Castilla en 1197, buscando alianzas y la consolidación de su poder. Sin embargo sus matrimonios, de los que tuvo hijos, fueron anulados por el Papa, debido a la consanguinidad de los cónyuges.  Llevó a cabo también varias campañas contra los árabes, recuperando la Extremadura (Mérida, en 1229, y Cáceres y Badajoz en 1230).  Muere en 1230, dejando el reino a las hijas habidas de su primer matrimonio, con Teresa Sánchez de Portugal, sin embargo, será su hijo Fernando III, habido con Berenguela de Castilla, el que se hará finalmente con el control del reino, dado su mayor poder, ya que ya era rey de Castilla tras haber recibido su madre ese reino por la muerte de su hermano Enrique I, y haber abdicado su madre Berenguela en él. Esta es la última unión de Castilla y León y el reino ya no volverá a dividirse.  Destaca, durante el reinado de Alfonso IX, la fundación, en 1219, de la Universidad de Salamanca, que se convertirá con el tiempo, en el principal centro académico peninsular.

 

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Este sitio se actualizó por última vez el 27/10/08