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ÍNDICE DE LOS REYES DE LEÓN
LOS PROTAGONISTAS DE UNA
ÉPOCA
García I 910-914
Hijo
primogénito de Alfonso III y la princesa navarra Jimena, García I
sucederá a su padre gracias a ponerse al frente de una revuelta
nobiliaria. Desconocemos cuáles serían las razones de este movimiento
rebelde que pronto trasladará la corte de Oviedo a la ciudad de León. El
reino de Asturias dejará paso al de León. Los condes castellanos gozarán
de cierta autonomía -no en balde habían apoyado la rebelión- al igual
que las regiones de Galicia y Asturias, gobernadas por los hermanos
menores de García, Ordoño y Fruela, respectivamente. La política
repobladora en el valle del Duero será continuada, ocupándose las plazas
de Roa, Osma, Aza o San Esteban de Gormaz. En la zona de La Rioja
conseguirá una importante victoria sobre los musulmanes en Arnedo. De
manera súbita e inesperada fallece García en Zamora (914) siendo
sucedido por su hermano Ordoño II.
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León
Ordoño II 914-924
La muerte
de manera inesperada en Zamora de García I motivará que la corona
leonesa pasara a manos de su hermano Ordoño II, ambos hijos de Alfonso
III. La política expansiva de reinados anteriores continuará en dos
frentes. En la zona occidental se llegará a Evora y Mérida, saqueando
ambas ciudades. El gobernador musulmán de la zona tuvo que comprar la
retirada de las fuerzas leonesas. El frente oriental verá como los
esfuerzos se concentran en la zona riojana, apoyando al rey Sancho
Garcés de Navarra. Los musulmanes serán derrotados en San Esteban de
Gormaz (917) provocando que las plazas de Arnedo y Calahorra fueran
tomadas al año siguiente. Las campañas cristianas provocaron la rápida
reacción de Abd al-Rahman III quien en el año 920 ponía en marcha un
potente ejército que recuperó Osma y San Esteban, penetrando en Navarra
para derrotar a los cristianos en el valle de Junquera. La
contraofensiva cristiana fue inminente y La Rioja sería ocupada,
incorporando Navarra las zonas de Nájera y Viguera. La estrecha relación
entre los reinos de León y Navarra se fortaleció con el matrimonio de
Ordoño II con Sancha, hija de Sancho Garcés. En la zona castellana se
empezarán a vivir conatos independentistas lo que motivará la
intervención de Ordoño, encarcelando a cuatro condes castellanos.
Fallecería Ordoño en el año 924 sin sucesión, recayendo la corona en su
hermano Fruela II.
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Fruela II 924-925
Fruela II sucederá a su hermano Ordoño II no sin complicaciones ya que
las ansias autonomistas de los territorios que formaban el Imperio
Leonés estaban empezando a manifestarse. El hijo de Alfonso III se
impuso concierta facilidad como sucesor pero pronto se enfrentó a la
nobleza leonesa. Su fallecimiento al año de hacerse con la corona
motivará el estallido de la guerra civil entre los partidarios de su
hijo Alfonso Froilaz y los que apoyaban a los tres hijos de Ordoño II
-Sancho, Alfonso y Ramiro.
Alfonso IV 925-931
Hijo de Jaime II y de Blanca
de Anjou, alcanzó el trono en 1327 por la renuncia del primogénito
Jaime. Como infante, emprendió la campaña de conquista de Cerdeña
(1323-1325). Casado con Teresa de Entenza, nieta del conde de Urgel, de
éste matrimonio nació su sucesor Pedro IV el Ceremonioso. Por su segundo
matrimonio, con Leonor de Castilla, hija de Fernando IV, donó numerosas
posesiones del reino de Valencia a su hijo Fernando, provocando las
protestas de su primer hijo, Pedro, y de una mayoría de la nobleza
aragonesa y de la población valenciana. Debido a esto, hubo de revocar
su decisión y reafirmar la ordenanza de su padre, declarando el reino
indivisible. La mala gestión de los funcionarios catalanes provocó
revueltas en Cerdeña (1329), instigadas por Génova, que supusieron un
enfrentamiento económico y militar nunca solventado por lo corto de su
mandato. En el ámbito peninsular, intentó emprender una cruzada conjunta
con Castilla contra los musulmanes, que nunca se llevó a cabo por los
problemas con Cerdeña y por el acuerdo firmado entre Alfonso XI y
Mohamed IV de Granada.
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León
Ramiro II 931-951
El reinado de Ramiro II será
considerado como el de mayor trascendencia de la época imperial leonesa,
destacando el avance territorial que se va a producir. Ramiro II se hizo
con la corona leonesa tras la guerra civil que vivió el reino a la
muerte de Fruela II, su tío. La nobleza asturiana apoyó en este
conflicto al hijo del fallecido rey, Alfonso Froilaz, mientras que los
nobles galaico-portugueses brindaban su colaboración a los hijos de
Ordoño II: Sancho, Alfonso y Ramiro. En el conflicto también participó
Sancho Garcés I de Navarra apoyando a este segundo grupo que se alzó con
la victoria. Pero el reino se dividió al corresponder a Alfonso el
gobierno de León -titulado Alfonso IV- mientras Sancho gobernaba Galicia
con título de rey y Ramiro se hacía fuerte entre los ríos Miño y
Mondego. El fallecimiento de Sancho (929) y el retiro de Alfonso al
monasterio de Sahagún tras el fallecimiento de su esposa Onneca de
Navarra (931) permitirán a Ramiro reunir bajo su mando las diferentes
zonas del Imperio, ostentando los títulos de "imperator" y "rex magnus".
La ayuda del conde castellano Fernán González y del rey navarro Sancho
Garcés I serán fundamentales para Ramiro. No en balde, con objeto de
ratificar el apoyo navarro, Ramiro casará con una hija de los reyes
Sancho y Toda, la princesa Urraca, naciendo Sancho el Craso de esa
unión. Dos etapas forman el reinado de Ramiro, trazándose una línea
divisoria en el año 940. En el primer periodo nos encontramos con
continuos enfrentamientos con al-Andalus. La zona de la Rioja se
mantendrá segura gracias a la alianza navarra por lo que Ramiro tomaba
Madrid de manera coyuntural y vencía espectacularmente a Abd al-Rahman
III en Osma (934). Esta derrota motivaría que el califa organizara un
potente ejército cinco años más tarde para hacer reconocer la supremacía
andalusí sobre los reinos del norte. Tras cruzar el río Duero sufrieron
una nueva derrota en Simancas a manos de una alianza de leoneses,
castellanos y navarros, aniquilando al resto del ejército musulmán en
Alhandega. La línea del Duero quedaba asegurada definitivamente al
tiempo que se creaba una zona defensiva entre este río y la sierra de
Guadarrama, zona denominada "Extrema Durii". El siguiente paso será
poner en marcha un plan de repoblación que alcanzó las plazas fuertes de
Salamanca, Peña Ausende, Ledesma o Sepúlveda. Si estos primeros diez
años del reinado de Ramiro son de esplendor exterior, los diez
siguientes se caracterizan por los problemas internos provocados por los
deseos de los nobles castellanos por conseguir autonomía. Hacia 943 el
conde Fernán González se declaraba en rebeldía frente a Ramiro,
recibiendo el apoyo del conde de Saldaña. El rey leonés impondrá su
autoridad encarcelando a ambos nobles. Pero la presión musulmana motivó
que Ramiro restaurara en su condado a Fernán González (947) y casara a
su hijo Ordoño con la hija del conde, para estrechar los lazos entre
ambas familias y atraerse al díscolo noble hacia su órbita.
Aparentemente solucionado el problema castellano se abría un nuevo foco
de conflicto, ahora en la zona gallega. Algunos nobles encendieron la
antorcha de la rebeldía, complicándose la situación con el ataque
andalusí a la frontera, ataque que alcanzó a la ciudad de Lugo. Ramiro
superó estos problemas y se encaminó a una acción punitiva en la zona
del Tajo, a cuyo regreso falleció dejando como heredero a su hijo Ordoño
III.
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León
Ordoño III 951-956
El fallecimiento de Ramiro II
provocará una grave crisis sucesoria que enfrentará al heredero de la
corona Ordoño III y a su hermano Sancho. Los rebeldes contaron con la
colaboración de la reina Toda de Navarra, de nobles gallegos y del conde
Fernán González, lo que indica que las zonas periféricas con mayores
deseos de independencia no deseaban la línea sucesoria. El vencedor de
este enfrentamiento dinástico será Ordoño aunque su victoria no sirviera
para descabezar a los líderes, especialmente al conde castellano. Quizá
para calmar las ansias guerreras de la nobleza realizó un saqueo a la
ciudad de Lisboa pero rápidamente cambio de política y selló una alianza
pacífica con Abd al-Rahman III. Al año siguiente de este acuerdo
fallecía Ordoño III sin hijos legítimos, quedando como sucesor su
hermano Sancho conocido como el Craso.
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León
Sancho I 956-958 Primer Reinado
Sancho el Craso era hijo de
Ramiro II y de la princesa Urraca de Navarra, nieto por lo tanto de la
reina Toda y de Sancho Garcés I. Se le denomina el Craso por su deforme
obesidad que curó en una visita a la corte de Abd al-Rahman III, según
narra Angeles de Irisari en su libro "El viaje de la reina". Al subir al
trono su hermano Ordoño III encabezó una rebelión que contó con el apoyo
de su abuela, el conde Fernán González y diferentes nobles gallegos,
rebelión que acabó en fracaso. Sin embargo, la muerte de Ordoño sin
herederos legítimos motivó que Sancho se alzara con la corona. Su
reinado puede dividirse en dos periodos, quebrantado por el breve
reinado de Ordoño IV. La primera etapa se desarrolla entre los años
956-958 y en ella se pone de manifiesto la fuerte presión de Navarra y
el conde Fernán González hacia el monarca leonés. Para soportar esta
presión debía granjearse la amistad de los nobles gallegos y
astur-leoneses, empresa que el rey no realizó satisfactoriamente. Para
afianzarse en el poder recurrió a la iniciativa militar contra Córdoba
de la que salió mal parado. Los magnates leoneses y Fernán González
conspiraron para aupar en el trono a Ordoño IV, renunciando Sancho a su
corona y refugiándose en Pamplona. Sería en estos momentos en los que
Sancho viajó a Córdoba para seguir un duro tratamiento adelgazante. En
la capital andalusí firmaría un convenio con el califa por el que Sancho
se comprometía a entregar diez fortalezas del Duero a cambio de
colaboración militar. Recuperada la forma física, Sancho se puso al
frente de un potente ejército cordobés que cruzaba la línea del Duero.
Las tropas navarras atacaban al mismo tiempo al conde Fernán González y
los nobles leoneses brindaban su apoyo al legítimo rey. En el año 960
Sancho recuperaba su trono y Ordoño IV huía a Burgos. De esta manera se
iniciaba el segundo reinado de Sancho I, negándose a entregar las
fortalezas prometidas al califa y poniéndose al frente de una gran
alianza anti-cordobesa formada por Fernán González, García Sánchez I de
Navarra y los condes de Barcelona Borrell y Mirón. La reacción cordobesa
no se hizo esperar y provocaron la petición de una tregua por parte de
los cristianos, afianzándose la supremacía islámica sobre los reinos del
norte. Si la situación exterior no había sido favorable a Sancho, en el
interior volvieron a abrirse las ansias independentistas de castellanos
y gallegos, dirigidos por Fernán González y el conde Gonzalo Menéndez,
respectivamente. La muerte sorprendió a Sancho sin resolver el
conflicto, posiblemente envenenado por una manzana ponzoñosa
suministrada por el conde Gonzalo.
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León
Ordoño IV 958-960
el Malo o el
Jorobado
(Córdoba, 960) Rey de León (958-960). Hijo de Alfonso Froilaz, fue
proclamado rey por los nobles que no reconocieron a Sancho I el
Craso como a su rey. Sin embargo, la poderosa reina Toda de Navarra,
abuela de Sancho, solicitó el apoyo de su primo Abd al-Rahman III,
califa de Córdoba, a cambio de diez fortalezas. El califa envió un
ejército que sitió Zamora y obligó a Ordoño IV a huir a Asturias.
Sancho I entró triunfante en León (960) y Ordoño, abandonado de
todos, murió poco después.
Sancho II 960-966
Hijo de Fernando I, a la
muerte de éste le correspondió el dominio de Castilla y las parias del
reino de Zaragoza. Tomó el trono de Castilla en 1066, y su primera
acción fue enfrentarse en la llamada "Guerra de los Tres Sanchos" con
Sancho IV de Navarra Y Sancho Ramírez de Aragón, disputa en la que
obtuvo los montes de Oca, la Bureba y Pancorbo. Más tarde, intentó
restablecer la integridad del antiguo reino asturleonés-castellano, con
predominio de Castilla. Así, en 1068 combatió contra su hermano Alfonso
de León, uniéndose ambos en 1071 para derrotar a su hermano García de
Galicia e invadir su territorio. La unión de Sancho y Alfonso se deshizo
posteriormente en la batalla de la Golpejera, en 1072, en donde los
leoneses fueron derrotados y su rey hecho prisionero. De esta manera,
Sancho II se coronó también rey de León en 1072, si bien la resistencia
de los nobles leoneses a tener un monarca castellano fue canalizada por
la infanta Urraca, a quien Alfonso había encomendado la ciudad de
Zamora. Asediada esta ciudad por las tropas castellanas, con el rey
Sancho al frente, éste fue asesinado por el noble zamorano Bellido
Dolfos.
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León
Ramiro III 966-984
A los cinco
años de edad heredó la corona leonesa Ramiro III, tras la muerte de su
padre Sancho I el Craso. Sería su tía, la monja Elvira Ramirez quien
tutele al pequeño hasta su mayoría de edad. La monarquía leonesa se
convierte en hereditaria gracias a las gestiones de esta mujer. Su
muerte en el año 975 hará que Teresa, la madre de Ramiro, se haga cargo
de la regencia, teniendo que hacer frente a las campañas de Almanzor.
Los problemas de reinados anteriores se repetirán en este largo periodo.
Los nobles siguieron gozando de gran autonomía, ampliada gracias a que
los linajes importantes vinculaban a través de la herencia sus cargos
públicos así como a la fuerza conseguida gracias al aumento de los lazos
de dependencia hacia la población campesina. Este aumento de poder
nobiliario se pondrá de manifiesto con motivo de los ataques vikingos a
las costas gallegas (966-968) que serán respondidos por los poderes
locales sin apelar a la ayuda real. Los diferentes ámbitos locales
buscan alcanzar la paz con el califa Al-Hakam II lo que indica la
fragmentación del poder monárquico. La supremacía del califato cordobés
marcará la política exterior desarrollada por Ramiro III. Si las
relaciones fueron en un primer momento pacíficas, se vieron alteradas
por una coalición anticordobesa formada por los reyes de Navarra y León
junto a los condes de Castilla, Saldaña y Monzón. Córdoba reaccionó y
venció en las batallas de Gormaz. Langa y Estercuel, antes de que
Almanzor venciera en Rueda y recuperara las plazas de Sepúlveda, Zamora
y Atienza. La debilidad militar que Ramiro había exhibido sirvió para
provocar la elección de un nuevo rey, por parte de los nobles gallegos.
Vermudo II el Gotoso, hijo ilegítimo de Ordoño III, será elegido nuevo
monarca en el año 982. La guerra civil no se hizo esperar y Vermudo
vencerá a Ramiro en la batalla de Portilla de Arenas. Ramiro se retiró a
León donde fallecía el 26 de junio de 985. La guerra finalizaba y
Vermudo se hacía con el trono.
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León
Vermudo II
984-999
Vermudo el
Gotoso era hijo ilegítimo de Ordoño III. Se hizo con la corona leonesa
gracias a una rebelión contra Ramiro III, apoyado por los nobles
gallegos y portugueses. Quizá por eso sus primeros años de reinado sean
confusos, al oponerse los nobles leoneses a su reconocimiento. Teresa,
la madre del difunto rey Ramiro, apeló a la ayuda de Almanzor para
recuperar la corona para su familia pero el caudillo amirí apoyó a
Vermudo. La plaza de Zamora volvió a manos leonesas a cambio de la
sumisión a Córdoba y del pago de un fuerte tributo anual. La sumisión
militar se pone de manifiesto con la presencia de tropas cordobesas en
el interior del reino leonés. La ruptura de esta alianza motivó la
intervención de Almanzor, lanzando sendas campañas contra León en los
años 987 y 988, tomando Coimbra y saqueando la plaza de León y la región
de Zamora. Nobles gallegos y leoneses aprovecharon el momento de zozobra
para unirse al caudillo cordobés. Astorga caía en manos de Almanzor en
995 y Vermudo solicitó la paz. Pero Almanzor no reaccionó ante esta
solicitud y con la ayuda de la nobleza galaico-portuguesa realizó una
serie de campañas por tierras leonesas, llegando a Santiago de
Compostela (999). Vermudo vuelve a solicitar la paz y entrega una hija a
Almanzor como esposa, pero no consigue frenar al cordobés, falleciendo
en septiembre del año 999. La corona queda en manos de Alfonso V.
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Alfonso V 999-1028
La
monarquía leonesa quedaba en una delicada situación a la muerte de
Vermudo II. Su hijo Alfonso V heredaba la corona con solo tres años,
ejerciendo la regencia el conde gallego Menendo González. Esta tutela
gallega motivará los recelos del conde castellano Sancho García, quien
intentará atraerse a los nobles leoneses a su causa. Para ello liderará
un potente ejército contra Almanzor, sufriendo una contundente derrota
en Medinaceli (1000). La lucha entre los condes por la tutela del
pequeño rey continúa, ejerciendo de mediador en el conflicto el nuevo
caudillo cordobés, Abd al-Malik. Menendo González saldrá favorecido lo
que motivó un ataque de Sancho a los valles altos leoneses y una nueva
alianza entre leoneses, castellanos y navarros contra el cordobés. La
victoria sonrió de nuevo del lado musulmán. Cuando Alfonso V alcance la
mayoría de edad impondrá prudencia en los actos de la corona, realizando
una importante labor restauradora de la legalidad que culminará con los
decretos del año 1017.
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León
Vermudo III 1028-1037
Sucedió a su padre Alfonso V
'ElNoble', cuando éste perdió la vida en lucha contra los musulmanes en
el asalto a Viseo. Al ser menor de edad al ascender al trono, la
regencia suscitó una lucha cruel entre el rey navarro, Sancho 'El Mayor'
y el integrante linaje de 'Los Velas', cabeza de la aristocracia
leonesa.
Sancho Garcés III, Sancho 'El Mayor', reforzando la regencia, concertó
el matrimonio de su hijo García Sánchez con doña Sancha, hermana de
Bermudo III.
Los aristócratas leoneses de 'Los Velas', en el año 1029, a la puerta de
la iglesia donde se iba a celebrar el matrimonio asesinaron al infante
García Sánchez. El asesinato provocó una represión castellano-navarra.
En el año 1032, Bermudo III alcanzaba la mayoría de edad, año en el que
expulsaba a los delegados navarros de su corte. El conflicto esta
servido, Sancho 'El Mayor' conquistó Astorga, Zamora y León en el año
1034, Bermudo III tuvo que huir hacia Galicia. Desde Galicia, Bermudo
III preparó un considerable ejército, reforzado con tropas de los nobles
gallegos. En el año 1035, el monarca navarro Sancho 'El Mayor'
sufrió una fuerte derrota a orillas del Pisuerga, muriendo a
consecuencia de las heridas recibidas en el combate. Bermudo III,
después de la muerte de Don Sancho 'El Mayor', tuvo que hacer frente a
las pretensiones de Fernando I 'El Magno', hijo del monarca navarro. Más
tarde, Fernando I sería Rey de León por su matrimonio con doña Sancha,
hermana de Bermudo III. En junio de 1037 la coalición
navarro-castellana, tras la victoria en la batalla de Llantada, acababa
con la vida de Bermudo III. Con Bermudo III desaparecía la línea directa
de los sucesores del rey Don Pelayo.
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León
Fernando I el Magno Rey
de Castilla (1035-1065) y de León (1037-1065)
Fue el segundo hijo de
Sancho III de Navarra y doña Mayor de Castilla. Designado por su padre
para regir el condado castellano con el título de rey. Con él comienza
en el año 1035 el reino de Castilla. El título real soportó una
importante merma del territorio, al engrandecer Sancho III Navarra con
una amplia franja del este de Castilla en la que se incluían tierras
cántabras, burgalesas y alavesas. A cambio, recibió las tierras situadas
entre el Cea y el Pisuerga. Contrajo matrimonio en 1032 con la infanta
Sancha, hermana de Vermudo III de León, lo que le posibilitaría el
acceso al trono leonés. Rivalidades fronterizas con León fueron la causa
de su enfrentamiento con Vermudo III, que fue derrotado y muerto en la
batalla de Tamarón (1037). La victoria le permitió hacer valer los
derechos de su mujer sobre León. Se proclamó rey de León y Galicia y fue
ungido como tal en la iglesia de Santa María de León en junio de 1038.
Se autotituló imperator, dignidad que le fue reconocida por sus hermanos
los reyes de Navarra y Aragón. Convocó un concilio en Coyanza (Valencia
de don Juan), donde se abordaron cuestiones civiles y eclesiásticas. Los
conflictos fronterizos también se suscitaron con Navarra, enfrentándole
a su hermano García Sánchez en la famosa batalla de Atapuerca (1054), en
la que murió el navarro. Ocupó el noroeste de la Bureba recibiendo el
vasallaje de su sobrino Sancho IV, pero después consiguió avanzar la
frontera castellana hasta Castro Urdiales, Valpuesta, Lantarón,
Cellórigo y Pazuengos. En sus relaciones políticas con los musulmanes
alternó las conquistas militares con la explotación económica mediante
la imposición de tributos. Reconquistó en el norte de Portugal las
plazas de Viseo, Lamego y Coimbra, obligando a los musulmanes a
retirarse al sur del Mondego. En el año 1063, sus tropas capitaneadas
por su hijo Sancho, se pusieron al servicio de al-Muqtadir de Zaragoza.
La alianza consiguió la victoria frente al rey de Aragón Ramiro I, que
intentaba conquistar Graus. A los demás reinos taifas se les exigió el
reconocimiento de la soberanía de Castilla en forma de parias. Por este
método se logró el vasallaje de Zaragoza, Toledo, Badajoz y Sevilla.
En 1063 diseñó el reparto de sus reinos. Su hijo mayor, Sancho,
heredaría Castilla y las parias de Zaragoza; León sería para su hijo
Alfonso junto con las parias de Toledo, y García recibiría Galicia y las
parias de Badajoz y Sevilla. Falleció el 27 de diciembre de 1065.
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León
Alfonso VI 1069-1109
Nieto de Sancho de Navarra,
heredó de su padre Fernando I el trono leonés en 1065 y de su hermano
Sancho el castellano en 1072. En un principio, de afrontar luchas
intestinas por el mantenimiento del trono, pues le es disputado por su
hermano mayor Sancho II de Castilla, quien logra derrotarle en las
batallas de Llantada (1068) y Golpejera (1072). Como consecuencia de
ello, Alfonso es encarcelado en Burgos y posteriormente desterrado a la
ciudad musulmana de Toledo. El asesinato de Sancho, posiblemente por
encargo de Alfonso, en la ciudad de Zamora le convierte de nuevo en rey
de León y le permite reclamar el trono castellano como heredero, con el
apodo incondicional de su hermana Urraca. La relación entre ambos
hermanos nunca ha sido debidamente aclarada, promoviéndose los rumores
ya en la época de un posible incesto. Resuelta la posible competencia de
García, su hermano pequeño, mediante el su puesta en prisión, durante su
mandato Alfonso VI se dedicó a consolidar los territorios heredados y a
extender las fronteras a costa de los musulmanes. Así, el primer
objetivo fue la conquista del reino de Toledo, lo que se consiguió en
1085. De esta manera lograba controlar los pasos serranos principales
del sistema montañoso Central y las guarniciones que los custodiaban,
extendiendo su dominio y área de influencia sobre los reinos taifas
limítrofes. El hostigamiento sobre el reino de Murcia organizado por
García Jiménez desde el castillo de Aledo y el excesivo tributo, exigido
con dureza a los señores musulmanes, obliga a estos a solicitar ayuda de
los imperios africanos, lo que significa el principio de la intervención
almorávide en la Península. El desembarco de tropas culmina con la
derrota de los ejércitos de Alfonso en la batalla de Sagrajas (1086) a
manos de los almorávides de Yusuf, lo que significa un fuerte retroceso
en las aspiraciones cristianas. La derrota orienta un cambio de política
de Alfonso hacia los reyes taifas, mostrándose más conciliador y
tolerante hacia el Islam y retomando el título con que se autoproclamó
antes de la caída de Toledo de "Emperador de las dos religiones". Sin
embargo, los almorávides han descubierto la debilidad del poder
cristiano y la posibilidad de establecerse definitivamente en territorio
peninsular. Así, desembarcan otra vez en 1088 y asedian Aledo, siendo
ahora derrotados. Un tercer intento en 1091 culmina con la ocupación de
los reinos taifas y con el asentamiento definitivo del poder almorávide.
Se inicia así una etapa expansiva que pasa por las batallas de Consuegra
(1097) y Uclés (1108), que significan grandes pérdidas para Alfonso VI,
tanto territoriales (Uclés, Ocaña, Cuenca, Huete), como humanas (el
infante Sancho, heredero al trono, el conde García Ordóñez). Las únicas
victorias cristianas no logran parar el empuje musulmán, a pesar de la
defensa de Toledo en 1090 y las expediciones del Cid (Valencia, 1094).
Durante su mandato, además, se produjo una profunda reestructuración
interna del reino, que se plasmó en el terreno político en los fueros de
Burgos (1073), Sepúlveda (1076) o Logroño (1095) y, en el ámbito
religioso-administrativo, en la reasignación de sedes episcopales a
Ávila (1087), Salamanca (1102) y Burgos (1075). Además, debido a la
influencia de sus esposa francesas, continuó la política de asimilación
de las ideas europeas emprendida por Sancho III, promoviendo la
integración de los monasterios en la reforma cluniacense, nombrando
obispos franceses para las sedes eclesiásticas principales y fomentando
la peregrinación a Santiago de Compostela, en cuyos principales puntos
del camino surgieron barrios franceses. Además, se produjeron profundos
cambios en el terreno de la liturgia, al sustituirse el rito mozárabe o
visigodo local por el romano, imperante en el resto de Europa, a pesar
de la oposición popular. Sustituyó también la escritura visigótica por
la carolina. El 30 de junio de 1109 muere Alfonso VI y se plantea
entonces un fuerte problema sucesorio, tras la muerte de su hijo Sancho
en la batalla de Uclés. A los graves problemas fronterizos se suma ahora
una guerra civil, que se resolverá en favor de su yerno Alfonso I de
Aragón.
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León
Alfonso IV 1069-1109
Hijo de Jaime II y de Blanca
de Anjou, alcanzó el trono en 1327 por la renuncia del primogénito
Jaime. Como infante, emprendió la campaña de conquista de Cerdeña
(1323-1325). Casado con Teresa de Entenza, nieta del conde de Urgel, de
éste matrimonio nació su sucesor Pedro IV el Ceremonioso. Por su segundo
matrimonio, con Leonor de Castilla, hija de Fernando IV, donó numerosas
posesiones del reino de Valencia a su hijo Fernando, provocando las
protestas de su primer hijo, Pedro, y de una mayoría de la nobleza
aragonesa y de la población valenciana. Debido a esto, hubo de revocar
su decisión y reafirmar la ordenanza de su padre, declarando el reino
indivisible. La mala gestión de los funcionarios catalanes provocó
revueltas en Cerdeña (1329), instigadas por Génova, que supusieron un
enfrentamiento económico y militar nunca solventado por lo corto de su
mandato. En el ámbito peninsular, intentó emprender una cruzada conjunta
con Castilla contra los musulmanes, que nunca se llevó a cabo por los
problemas con Cerdeña y por el acuerdo firmado entre Alfonso XI y
Mohamed IV de Granada.
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León
Urraca 1109-1126
Heredó de su padre -Fernando
I- derechos sobre los monasterios zamoranos. Se alzó en Zamora en contra
de su hermano Sancho II, a quien intentó desbancar del poder, y en cuyo
asedio murió asesinado. Algunas fuentes historiográficas la califican de
reina de Castilla y de León en compañía de su hermano Alfonso VI.
Retirada a un convento, pasó allí el resto de sus días.
Alfonso VII 1126-1157
Hijo de la reina Urraca y del
conde Raimundo de Borgoña, su primer marido, en 1111 sus partidarios le
proclaman rey de Galicia y en 1126 hereda de su madre el trono
castellano-leonés. Su primera preocupación será solventar las tendencias
secesionistas que se vienen produciendo desde la muerte de Alfonso VI,
en especial a cargo del condado de Portugal, y recuperar los territorios
entre Burgos y Carrión, dominados por Alfonso I el Batallador de Aragón
tras la separación de la reina Urraca. Muerto éste, la debilidad
producida por la separación de los reinos de Navarra y Aragón le
permiten acrecentar su poder tanto territorial como político,
anexionando Nájera y La Rioja y ocupando Zaragoza y el margen derecho
del Ebro. Además, establece su dominio sobre Navarra al hacerse prestar
vasallaje por el rey García Ramírez y emprende victoriosas campañas
contra los musulmanes que le llevan a tomar Jerez en 1133 y asolar las
campiñas de Córdoba y Sevilla. En la cúspide de su poder, es coronado
emperador en la catedral de León el 26 de mayo de 1135. A partir de este
momento, emprende una fuerte campaña de ataque a los territorios
musulmanes y logra tomar Oreja (1137), Coria (1142) y Calatrava (1146).
En 1147 inicia una fuerte expedición de conquista hacia Almería, que se
verá favorecida por el debilitamiento que el Imperio Almorávide sufre
desde 1142. La plaza no será abandonada sino hasta diez años después,
ante el empuje almohade. Entre tanto, dos episodios puntuales
debilitarán la posición del monarca y de sus reinos: la independencia de
Portugal y la alianza de Aragón y Cataluña. El afán independentista
portugués se vio momentáneamente solventado con la concesión a Alfonso
Enríquez de Portugal del señorío de Astorga y el reconocimiento del
título de rey, que utilizaba desde 1140, a cambio de reconocer vasallaje
a Alfonso VI como emperador. Sin embargo, más adelante el monarca
portugués se proclamará vasallo a sí mismo y a su reino de la Santa
Sede, con lo que la vinculación efectiva con Alfonso VII quedará
definitivamente rota. Por otro lado, el matrimonio entre Petronila, hija
del rey aragonés Ramiro II, con el conde Ramón Berenguer IV de
Barcelona, supondrá la creación de un poderoso reino rival a partir de
1137 y la entrada en escena de un nuevo e importante elemento a tener en
cuenta en el juego estratégico peninsular. Así, en 1151 ambos reinos
firman el tratado de Tudellén, que establece los límites de la expansión
futura de ambas coronas, cediendo a la catalano-aragonesa el derecho a
tomar Valencia, Denia y Murcia a cambio del reconocimiento de vasallaje.
La muerte de Alfonso VII se produce en el camino de vuelta de Almería
tras la huida provocada por la toma de los almohades. Su testamento
retoma la costumbre de repartir los territorios entre los herederos.
Así, Sancho se hará cargo de Castilla con el título de Sancho III
mientras Fernando será rey de León como Fernando II. Se finaliza de esta
manera con la idea de una unidad territorial, política y religiosa de
ámbito peninsular conformada como imperio.
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León
Fernando II 1157-1188
Hijo de
Alfonso VII firmó con su hermano Sancho III de Castilla el tratado de
Sahagún (1158), que confirmaba la separación de León y de Castilla. A la
muerte de Sancho ese mismo año, tomó Toledo y Segovia. En 1166 logró la
conquista de Extremadura, emprendiendo su repoblación, y se enfrentó por
dos veces con éxito a los intentos de Alfonso I de Portugal de tomar
Badajoz. Durante su mandato, se instituyeron en Cáceres las Órdenes
militares de Santiago y Alcántara, a las que favoreció.
Alfonso IX -1188-1230
Alfonso IX,
accedió al reino de León tras la muerte de su padre en 1188, reinando
hasta su muerte en 1230. No obstante el acceso a la corona no estuvo
exento de dificultades, ya que su madrastra y su hermanastro le
disputaron la corona. Para afianzar su poder, Alfonso IX convocó la
curia regia, con la asistencia de los obispos y nobles, invitando
también a representantes de las ciudades, lo que se considera un
antecedente de las cortes, sino su institución. En ellas recibe respaldo
político y económico. Su reinado se vio envuelto en continuos
enfrentamientos con el reino castellano, llegando a aliarse con los
almohades frente a Castilla y no participando en la victoria cristiana
de las Navas de Tolosa. Contrajo matrimonio con su prima Teresa
Sánchez de Portugal en 1191 primero, y con su sobrina Berenguela de
Castilla en 1197, buscando alianzas y la consolidación de su poder. Sin
embargo sus matrimonios, de los que tuvo hijos, fueron anulados por el
Papa, debido a la consanguinidad de los cónyuges. Llevó a cabo
también varias campañas contra los árabes, recuperando la Extremadura
(Mérida, en 1229, y Cáceres y Badajoz en 1230). Muere en 1230,
dejando el reino a las hijas habidas de su primer matrimonio, con Teresa
Sánchez de Portugal, sin embargo, será su hijo Fernando III, habido con
Berenguela de Castilla, el que se hará finalmente con el control del
reino, dado su mayor poder, ya que ya era rey de Castilla tras haber
recibido su madre ese reino por la muerte de su hermano Enrique I, y
haber abdicado su madre Berenguela en él. Esta es la última unión de
Castilla y León y el reino ya no volverá a dividirse. Destaca,
durante el reinado de Alfonso IX, la fundación, en 1219, de la
Universidad de Salamanca, que se convertirá con el tiempo, en el
principal centro académico peninsular.
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