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ÍNDICE DE LOS REYES DE
ASTURIAS
LOS PROTAGONISTAS DE UNA
ÉPOCA
Pelayo 737
La figura de don Pelayo está rodeada de un halo legendario que dota
al personaje de gran atractivo. Los especialistas ponen en duda que
se tratara de un miembro de la familia real, situándole más bien en
el cargo de espatario de
Don Rodrigo
o alguien vinculado a los círculos de poder de la comarca del Sella.
Ante el cada vez más amenazante avance musulmán, un buen número de
nobles y eclesiásticos vinculados al último rey visigodo buscó
refugio en los montes de los Picos de Europa y en el valle del
Sella. Las crónicas hablan de una reunión tribal celebrada en el año
718 en la que Pelayo consigue que se alcance un acuerdo entre su
grupo nobiliario y los astures para orientar la tradicional
hostilidad de los montañeses contra los musulmanes. Si bien en un
primer momento estas acciones no tuvieron ninguna repercusión
respecto al gobernador andalusí, en el año 722 el gobernador Anbasa
envía contra los rebeldes una expedición de castigo dirigida por
Alqama. Las tropas islámicas no serían tan numerosas como narran las
crónicas cristianas -que las cifran en unos 50.000 hombres-,
saliendo mejor paradas de los primeros choques. Esta inicial
victoria musulmana motivaría la retirada de los rebeldes a los
desfiladeros de los Picos de Europa donde tendrá lugar la famosa
batalla de Covadonga (722) en la que -de nuevo según las crónicas
cristianas- intervino la Virgen María en ayuda de sus devotos. Esta
es la razón por la que años más tarde se levantaría el santuario
mariano de Covadonga. La primera victoria motivó que el gobernador
árabe de Gijón se retirara, permitiendo que Pelayo y sus fieles
fueran ganando terreno y controlando parte del territorio astur.
Tras una nueva victoria en Olalíes -la actual Proaza- Pelayo se
asentó en Cangas de Onís, cambiando las montañas por el valle, y
fomentó un proceso de cristianización de los astures. Poco más
sabemos de los rebeldes, quienes para las autoridades islámicas no
tenían importancia, aludiendo a ellos como "treinta asnos salvajes".
Debemos advertir que Pelayo nunca se consideró rey por lo que este
honor quedaría reservado para su yerno
Alfonso I.
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Fafila 737 - 739
(?-739) Rey
de Asturias (737-739). Sucedió en el trono a Pelayo, su padre. Se le
debe la construcción de la basílica de Santa Cruz en Cangas de Onís.
Murió despedazado por un oso durante una cacería.
Alfonso I 739 - 757
El
primer rey de Asturias será Alfonso I. Era hijo de don Pedro, duque de
Cantabria, y se refugió en las montañas astures ante la presión
musulmana. Allí se puso en contacto con el grupo de rebeldes liderado
por Pelayo y se casó
con una hija de éste llamada Ermesinda. A la muerte de
Fafila fue
elegido su sucesor y en un momento desconocido se tituló rey. Quizá la
ascendencia nobiliaria de Alfonso motivó este cambio de titulación ya
que sus antecesores no habían utilizado este nombre. Podemos imaginar
que estableció en la capital -Cangas de Onís- unos hábitos y costumbres
más estructurados que los existentes hasta ese momento en una sociedad
localista, reivindicando el pasado visigodo. Y es que Alfonso I puso en
marcha un auténtico plan de expansión de su territorio, aprovechando la
crisis política que vivía al-Andalus.
La mayoría de las tierras entre la Cordillera Cantábrica y el Sistema
Central quedaron vacías ante la huida de sus habitantes hacia el sur
debido a las rebeliones beréberes y la terrible sequía que asoló la
península en aquellos años, provocando la "desertización de la meseta
del Duero" como refiere Sánchez Albornoz. Este abandono demográfico
permitió que Alfonso realizara una serie de victoriosas expediciones por
Galicia, el valle del Duero y el alto Ebro, ocupando la Cornisa
Cantábrica desde el Atlántico hasta las tierras vasconas a la vez que se
exyendía hacia el sur al apoderarse de León, Astorga o Simancas. La
actual Tierra de Campos quedaría como una zona de nadie para dificultar
los ataques musulmanes, trasladándose buena parte de esa población al
norte. De esta manera Alfonso dotaba a su reino de importantes
contingentes militares y demográficos con los que llevar a cabo la
paulatina repoblación de estas tierras. El reino de Asturias se
extendería por las actuales Galicia, Asturias, Cantabria, Alava, La
Bureba y La Rioja, levantando fortalezas en las fronteras. Será su hijo
Fruela quien
herede la corona a su muerte en el año 757.
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Fruela 757 - 768
El
hijo de
Alfonso I
se convertirá en su sucesor como rey de Asturias. Fruela se encontrará
con una situación bastante diferente a la vivida por su antecesor ya que los Omeyas
se habían afianzado en al-Andalus
con Abd al-Rahman
I. Pero no sólo tuvo que
enfrentarse Fruela a problemas de índole externa sino que tuvo que hacer
frente a una serie de cuestiones internas debido a la heterogeneidad de
las regiones que controlaba. Galicia y Vasconia se rebelarán contra el
poder central demandando mayor autonomía. Para establecer lazos con las
aristocracias indígenas y poner fin a los intentos autonomistas, Fruela
se casó con la alavesa Munia, madre del futuro Alfonso II el
Casto. Estos deseos autonomistas
-tanto de la nobleza como de la jerarquía eclesiástica- chocarán con la
política centralista del rey, que sería calificado como "áspero". No en
balde, estos poderosos enemigos acabarían con su vida al asesinarle en
Cangas de Onís, siendo sucedido por su primo
Aurelio.
El peligro exterior procedente de al-Andalus se concretó en una
expedición de castigo a tierras alavesas hacia el año 766 y en diversos
ataques por la zona gallega, solventados con una victoria de Fruela. Los
objetivos cordobeses serán las zonas extremas del reino asturiano,
evitando en lo posible la tierra del Duero. Esta victoria sobre las
huestes cordobesas permitirá a Fruela alcanzar la línea del medio y alto
Miño, avance que se consolidará con la construcción de nuevos edificios
religiosos.
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Aurelio 768 - 774
El
asesinato de
Fruela I
en Cangas de Onís a manos de algunos de sus clientes motivó que el
linaje de
Alfonso I
estuviera a punto de abandonar el trono astur. Pero esto se evitó al ser
designado sucesor Aurelio, hijo de Fruela, hermano y uno de los más
estrechos colaboradores de Alfonso. Las relaciones con el emir cordobés Abd al-Rahman
I fueron pacíficas ya que el
monarca
cordobés
estaba más interesado en controlar los focos de resistencia
aristocrática que habían surgido que en luchar contra los cristianos.
Aurelio se enfrentó a una rebelión de esclavos, muestra de la aguda
tensión social que vive el reino debido al intenso proceso de
señorialización que se estaba produciendo. La revuelta será sofocada
antes del fin del reinado, siendo sucedido Aurelio por
Silo.
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Silo 774 - 783
Silo
será el sucesor de
Aurelio
en el trono asturiano. Los especialistas consideran que podría tratarse
de un miembro de la aristocracia indígena -debido a su nombre-
emparentado con el linaje alfonsino gracias a su matrimonio con Adosinda,
una hija de
Alfonso I.
Vivió un periodo de paz con
los cordobeses
debido a los duros conflictos internos que tuvo que solventar Abd al-Rahman
I, involucrando en ellos hasta
el propio
Carlomagno.
Los deseos independentistas de la región de Galicia se manifiestan en
una rebelión, sofocada al derrotar Silo a los sublevados en la batalla
del Monte Cupeiro (Lugo). La corte se traslada de Cangas de Onís a
Pravia, suponiendo el incremento de la importancia de la zona central
respecto a las montañas, indicando también el aumento de la seguridad en
el reino. Mauregato
será su sucesor.
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Mauregato 783-788
Tras
el fallecimiento de
Silo,
su viuda Adosinda intenta elevar al trono a un miembro de su linaje. El
elegido es el joven
Alfonso II,
hijo de Fruela I.
Sin embargo, la inexperiencia del joven rey motivaría que Mauregato -hijo
natural de
Alfonso I-
liderara una fuerte oposición, provocando la retirada del monarca a
tierras alavesas bajo la protección de su familia materna. Mauregato se
hace con el trono aunque las fuentes apenas hacen referencia a su
reinado. Los graves enfrentamientos en las fronteras y el desarrollo de
la querella adopcionista serán los hechos más destacables de este corto
reinado. Con la querella adopcionista
Carlomagno
deseaba separar sus dominios peninsulares de la obediencia de Toledo.
Elipando,
el metropolitano de Toledo, para evitar la separación, aceptó la
doctrina adopcionista -basada en que Cristo, en cuanto a hombre, sería
sólo hijo adoptivo del Padre, de ahí su nombre-. Cuando la noticia llegó
a Asturias el monje Beato de Liébana y el obispo de Osma atacaron las
tesis del metropolitano de Toledo y afirmaron la independencia de la
Iglesia asturiana frente a Toledo. Vermudo
será el sucesor de Mauregato.
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Vermudo I 788-791
El
fallecimiento de Mauregato
provocó al elección de Vermudo I como rey. El nuevo monarca era diácono
y hermano de
Aurelio,
sobrino por tanto de
Alfonso I.
La paz vivida durante algunos años respecto al
reino andalusí
cambiará con el ascenso al emirato de Hisam I.
Dos expediciones serán enviadas hacia el reino asturiano, atacando las
zonas de Alava y Galicia. Con el consiguiente botín capturado, el
ejército cordobés se retiró, momento que fue aprovechado por Vermudo
para atacar. Sin embargo, los cordobeses reaccionaron triunfalmente y
derrotaron a los asturianos en el Bierzo. Ante esta derrota, Vermudo
abdicó y se retiró a un convento.
Alfonso II
se hacía de nuevo con el trono.
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Alfonso II 791-842
Alfonso II fue nombrado rey de Asturias tras la muerte de
Silo
gracias a la mediación de Adosinda, la reina viuda. Sin embargo, la
juventud del monarca motivó que un grupo de nobles encabezado por Mauregato
se hiciera con el poder, refugiándose el joven Alfonso en tierras
alavesas. A la muerte de Vermudo I
regresaba de nuevo Alfonso a escena, ahora con 32 años y mayor
experiencia, haciéndose definitivamente con el trono. El nuevo monarca
era hijo de Fruela I
y la alavesa Munia, formando parte del linaje de
Alfonso I.
Las dificultades llegaron pronto, procedentes del sur. En los veranos de
792, 793 y 794 diversos ataques
cordobeses
saqueaban la zona de Alava y el corazón de reino asturiano, llegando
hasta la capital, Oviedo. En una de las retiradas Alfonso infligirá una
severa derrota a los cordobeses, en la pantanosa zona de Lutos.
Precisamente para evitar estos continuos ataques, el rey asturiano
iniciará estrechos contactos diplomáticos con los reyes de Pamplona y
Carlomagno
y su sucesor,
Ludovico Pío.
El contacto con la corte carolingia motivará la llegada a Asturias de
influencias culturales, religiosas o políticas. Al-Hakam I
evitará en la medida de los posible que se produzcan estos contactos y
atacará la zona de Alava y Lisboa de manera contundente entre los años
798 y 803, aunque el éxito cordobés será muy limitado. Abd al-Rahman
III continuará con esta política
de campañas anuales, utilizando Galicia como frente de operaciones.
Asturias saldrá reforzada de estas campañas ya que afianzará sus
dominios en las zonas de Castilla, Galicia y León, poniendo en marcha
una intensa labor repobladora en estos territorios. La situación interna
del reinado de Alfonso II tuvo un momento de gravedad, entre los años
801 y 808, cuando el rey fue obligado a retirarse al monasterio de
Ablaña ante la presión de un grupo nobiliario. Recuperó el trono gracias
al noble Teudano, poniendo en marcha desde ese momento una importante
labor de reorganización del reino, vinculándose a la herencia visigoda
para reforzar el poder real. El anónimo autor de la "Crónica Albeldense"
manifiesta que Alfonso restauró en Oviedo "todo el orden gótico toledano,
tanto en la Iglesia como en Palacio". Construirá un nuevo palacio en
Oviedo que será su centro propagandístico y se distanció de las Iglesias
toledana y franca, creando una nueva sede metropolitana en Lugo. El
sobrenombre de "el Casto" viene motivado por su renuncia a las mujeres,
falleciendo sin descendencia, lo que motivó que la corona recayera en
Ramiro I.
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Ramiro I 842-850
Al
morir
Alfonso II
sin hijos se producirá una grave crisis en el reino asturiano. Ramiro I
había sido el elegido por el grupo nobiliario -ya que era hijo de Vermudo I-
pero en esos momentos se encontraba en Castilla preparando sus futuras
nupcias, a pesar de su edad avanzada, unos 53 años. La ausencia del
monarca provocó el estallido de una rebelión encabezada por Nepociano,
poderoso noble que era cuñado del rey y contaba con importantes apoyos
en los territorios orientales. Ramiro reclutó un importante ejército en
Galicia y combatió al rebelde, derrotándole junto al río Narcea. Estos
levantamientos nobiliarios se repetirán en otras ocasiones a lo largo de
reinado como muestra de la conflictividad social provocada por el
paulatino proceso de señorialización que estaba viviendo el reino.
Dentro de este proceso también encontramos muestras de bandolerismo que
también serán sofocadas al igual que los ataques vikingos a las costas
de Gijón y La Coruña del año 843. Esta política represiva motivará que
la "Crónica Albeldense" llame al rey "Vara de la Justicia". La paz
exterior que vivirá el reino será aprovechada para insuflar nuevos aires
al proceso de repoblación, lanzándose hacia la estratégica plaza de León
y la zona de el Bierzo. El territorio no estará definitivamente asentado
ya que sufrirá un ataque
cordobés
en el año 846. La paz será también aprovechada para desarrollar la
construcción de los importantes
monumentos
del Naranco, en las cercanías de Oviedo: el
Aula Regia
(hoy iglesia de Santa María) y la capilla de San Miguel de Lillo, o la
ermita de Santa Cristina en Pola de Lena. Ordoño I
sucederá a su padre.
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Ordoño I 850-866
Con
Ordoño I, hijo de
Ramiro I,
el reino de Asturias alcanzará el momento de máximo esplendor. Por
primera vez en la monarquía asturiana el monarca fallecido será sucedido
por su hijo. Las luchas internas de
al-Andalus
favorecerán la expansión territorial, repoblando Ordoño los valles altos
de León, la comarca del Bierzo o las ciudades de León, Astorga y Tuy.
Los repobladores procedían en su mayoría de las zonas musulmanas,
concretamente Toledo o Coimbra, así como gentes de la zona cántabra. La
importante victoria en la batalla de Albelda -también llamada de Clavijo-
(860) traerá consigo el fortalecimiento de la zona de Alava y Castilla,
evitando las aceifas procedentes de Zaragoza. Amaya y las plazas de
Coria y Talamanca serán ocupadas por el conde Rodrigo. Esta intensa
actividad repobladora provocará la intervención del emir
Muhammad I, derrotando al conde Rodrigo en la batalla de la
Morcuera (865) tras saquear y arrasar la ribera del Ebro y La Bureba. El
proceso repoblador sufría un importante parón con esta derrota,
falleciendo al año siguiente Ordoño I. La corona quedaba en manos de su
hijo
Alfonso III el
Magno.
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Alfonso III 866-910
El reinado de Alfonso III el Magno coincide con el momento de mayor
expansión territorial alcanzado por el reino asturiano. Los límites
de sus territorios serán el Cantábrico por el norte, el río Duero
por el sur, el Atlántico por el oeste y Navarra por el este. Alfonso
sucede a su padre
Ordoño I
cuando contaba con 18 años por lo que pronto aparecerán los
levantiscos nobles. El gallego Fruela Vermúdez encabeza una rebelión
que será sofocada gracias a los apoyos castellanos con los que
contaba Alfonso. También la zona vascona vivirá una revuelta que
acabará siendo derrotada. La debilidad de
al-Andalus
será aprovechada por el rey astur expandiéndose por el norte de
Portugal. Oporto será tomada (868) y la zona comprendida entre el
Miño y el Duero vivirá un importante proceso repoblador, alcanzando
la plaza de Coimbra (878). De esta manera Alfonso podía contener las
ansias guerreras de la nobleza gallega. La respuesta del emir
cordobés no se hizo esperar y en el año 879
Muhammad I
enviaba un potente ejército contra las plazas de León y Astorga.
Alfonso saldrá victorioso del encuentro en la batalla de Polvoraria,
lo que redundará en sus deseos de expansión. En 881 penetraba en el
sur del Tajo y avanzaba en dirección oriental, contando con el apoyo
de los Banu Qasi de Tudela y la monarquía navarra, casándose con la
princesa Jimena. Un año después el conde Diego Rodríguez fundaba la
plaza de Burgos. En 883 las tropas musulmanas eran derrotadas en
Pancorbo y Castrojeriz. El emir cordobés firmará un tratado de paz
con Alfonso lo que significa que el asturiano ha alcanzado la
culminación de su poder. La Meseta Norte se convertirá en su próximo
objetivo, llegando hasta el Duero. Zamora, Simancas y Toro serán
tomadas entre los años 893 y 900 mientras que por la zona oriental
llegará a Osma y San Esteban de Gormaz (Soria). La repoblación de
estos territorios se hará con colonos procedentes del norte
-cántabros, vascones o gallegos- y mozárabes llegados de al-Andalus.
La expansión del reino de Alfonso, el control sobre la nobleza y su
posición dominante ante los reyes de Navarra motivarán que en
algunos textos aparezca el título de "Imperator" para referirse a
Alfonso, aprovechando la idea de continuidad y herencia visigoda que
existía en el reino astur. Se redactarán un buen número de crónicas
que exaltan la supremacía asturiana. Curiosamente los últimos años
de Alfonso III están teñidos de cierta oscuridad ya que en el año
910 parece que el rey es apresado debido al triunfo de una rebelión
nobiliaria encabezada por su propio hijo
García
y el conde castellano Munio Núñez. La inminente división del reino
en cuatro espacios -Galicia, Asturias León y Castilla- será la
consecuencia de la revuelta y de la muerte de Alfonso III. Podemos
afirmar que la supremacía del reino de Asturias sobre los demás
reinos cristianos de la península ha finalizado. En adelante, sus
sucesores se titularán reyes de León.
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