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ÍNDICE DE LOS REYES
VISIGODOS
LOS PROTAGONISTAS DE UNA
ÉPOCA
Fritigerio 350
Su rivalidad con
Alarico fue explotada por los romanos. Después de una victoria
romana en 332, se llegó a un pacto de alianza. En 376, Fritigerio, a
la cabeza de la mayoría de los visigodos, fue acogido en el Imperio
y se estableció en Tracia. Se sublevó en 377 y venció a Valente en
Andrinópolis en 378. En 380 invadió la Macedonia y la Tesalia.
Atanarico 381
Rival pagano de
Fritigerio, remontó el Danubio con los visigodos que no entraron en el
Imperio Romano y se estableció en los Cárpatos y en Moldavia bajo la
protección de los hunos.
Atanarico
(fallecido en el 381), rey de los visigodos (366-380) establecidos en
Dacia, al norte del bajo Danubio. Su breve reinado se caracterizó
por la feroz persecución de los cristianos. Resistió a los ejércitos de
Roma, pero se vio obligado a capitular ante el emperador romano
Valente
en el 369. Los invasores
hunos
le derrotaron en el 376 y avanzaron con gran fuerza sobre las llanuras
de Dacia. Ese año los visigodos se aliaron con los romanos, pero él se
excluyó de la alianza y se trasladó con parte de su pueblo a occidente,
probablemente a Transilvania,
donde se instaló. Sin embargo, en el 380, desterrado por sus seguidores,
aceptó la hospitalidad del Imperio romano y se fue a Constantinopla,
donde el emperador romano Teodosio I
le recibió honorablemente, pero murió poco después.
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Alarico I 396-410
En 395 rompió el
foedus que le había impuesto Estilicón en 392. Devastó Macedonia y
Grecia, invadió Italia en 400 y conquistó Roma, pero fue vencido en
Pollenza (402). Nueva invasión y toma de Roma en 408. Hizo proclamar
emperador a Flavio Atalo. Murió en Cosenza (Calabria), en 410, cuando
proyectaba la invasión de Sicilia y de Africa
La figura de Alarico será crucial en el proceso de
descomposición del
Imperio Romano
de Occidente. Este jefe visigodo
dirigía las tropas visigodas mercenarias que integraban el débil
ejército romano, aprovechando la debilidad que se produjo a la muerte de
Teodosio
y el enfrentamiento entre sus hijos.
Arcadio
le ofreció la dirección militar de Iliria lo que aprovechó Alarico para
arrasar Tracia y Panonia y entrar en Italia, donde fue derrotado por
Estilicón.
A la muerte de Estilicón, Alarico de nuevo entró en Italia para
dirigirse a Roma, poniendo sitio en la ciudad.
Honorio
se refugió en Rávena y Alarico entró en Roma, saqueando la ciudad el 24
de agosto del año 410. En una posición de fuerza, Alarico continuó su
marcha hacia el sur con el fin de pasar a Africa, pero falleció en
Cosenza de forma repentina.
Ataufo 410-415
Ataúlfo
(fallecido en el 415), rey visigodo (410-415), durante su gobierno
el pueblo godo llegó a Hispania. Ascendió al trono de los visigodos
al ser elegido tras el fallecimiento en el 410 de su cuñado, el rey Alarico I. Dado que su pretensión de lograr cruzar desde la
península Itálica al continente africano fracasó, dos años más tarde
marchó sobre la Galia y consiguió conquistar algunas de las más
importantes ciudades meridionales de dicha provincia. En el 413
alcanzó el territorio hispano. El emperador romano de Occidente,
Flavio Honorio, cuya hermana Gala Placidia era prisionera de los
godos, trató de llegar a un acuerdo con él, pero Ataúlfo se casó en
el mes de enero del 414 con aquélla en la ciudad gala donde residía
su corte, Narbona. Acosado por las tropas romanas, invadió la
Tarraconense y se asentó en Barcelona. Falleció en esa ciudad
hispana en agosto del año 415, como consecuencia de una conjura
tramada por el que sería su sucesor, Sigerico, el cual había
mostrado su oposición a la política de Ataúlfo, cada vez más
proclive al establecimiento de relaciones amistosas con el Imperio
romano de Occidente.
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Sigerico 415
El reinado de Sigerico fue efímero ya que sólo gobernó durante los
días que transcurrieron entre la muerte de
Ataulfo, en
la que participó, y su asesinato a manos de Walia.
Walia 419
Rey de
los visigodos. Perteneciente a la familia de los baltingos, aunque
no era familiar de Ataúlfo, fue elegido rey para suceder a Sigerico
en el año 415.
Walia
empezó a gobernar, manifestándose enemigo de los romanos. Luchó, a
la vez, contra las fuerzas imperiales, contra los vándalos y contra
los suevos. Conquistó buena parte de España. Ante la escasez de
alimentos, intentó atravesar el Mediterráneo para asegurarse el
suministro de grano en el norte de África. Al no conseguirlo, se vio
obligado a firmar la paz con los romanos.
Walia devolvió a Honorio a cambio de 600.000 modios de trigo, y
firmó con el general romano Constancio un foedus o pacto de
federación al Imperio, que incluía, entre las provincias cedidas,
las que formaban la Península Ibérica. Por este pacto, el pueblo
visigodo se comprometió a la defensa del territorio del Imperio
frente a otros bárbaros.
Inició
la expulsión de éstos, del oeste y del sur de Hispania: los vándalos
fueron acosados en la Bética, y los alanos, dispersados por la
Cartaginense y la Lusitania. Dos años más tarde, en el 418, el rey
visigodo volvió a firmar otro pacto con los romanos, por el que
consiguió el permiso definitivo para el asentamiento de su pueblo,
en régimen de hospitalitas, en la Aquitania II, la Novempopulania y
parte de la Narbonense I, donde formaron un reino con capital en
Tolosa.
Murió poco después, en el año 419, y, al no dejar sucesor, los
visigodos eligieron a Teodorico.
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Teodorico I 418-451
Teodorico I era hijo del rey
Alarico y
continuó el pacto de federación que tenía suscrito su padre con los
romanos. De esta manera los visigodos podían asentarse en una tierra
a cambio de formar parte del ejército. No en balde, Teodorico
participó en la lucha contra los hunos de
Atila,
muriendo en el campo de batalla colaborando con sus aliados romanos.
Turismundo 451-453
(?-453) Rey de los
visigodos (451-453), hijo y sucesor de Teodorico I. A la muerte de
su padre en la batalla del Campus Mauriacus (451) fue elegido
rey. Se enfrentó a Roma, en un intento expansionista hacia la Galia,
en la batalla de Arles (453), pero fracasó. Fue asesinado por sus
hermanos Federico y el futuro Teodorico II, comprados por los
romanos.
Teodorico II 453-466
La
mayor parte de la provincia de Hispania fue tomada por el rey
visigodo Teodorico, quien conquistó el trono en el año 453 tras
asesinar a su hermano, la misma suerte que le corrió a él trece años
más tarde.
Eurico 466-484
A
partir del año 458 Eurico será el responsable del asentamiento
definitivo de los visigodos en la
Península Ibérica,
ocupando con sus ejércitos Pamplona, Zaragoza y Tarragona. Continuó
la política de intervención en las luchas civiles que se libraban
aún en el Imperio. Aprovechando la anarquía que se vive en estos
momentos se adueña de las regiones de Berry y Auvernia, así como las
ciudades de Arles, Aviñón y Orange. Será el primer rey visigodo
independiente, autor del primer cuerpo legal -el llamado "Código de
Eurico"- que sustituye el viejo derecho consuetudinario germánico.
Su actividad legisladora será continuada por su sucesor,
Alarico II.
Alarico
II 484 - 507
Alarico II extendió los
dominios visigodos
por el sur de Francia y estableció su capital en Tolosa, dentro del
llamado reino visigodo de Tolosa. Proporcionó un código legal a sus
súbditos y murió en la batalla de Vouillé frente al rey franco
Clodoveo, a
pesar del apoyo brindado por el ostrogodo
Teodorico.
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Gesaleico 507-510
Amalarico (502-531), rey visigodo (526-531). Hijo de Alarico II,
tras la muerte de éste en el 507 (derrotado por francos y burgundios
en el transcurso de la batalla de Vouillé) se convirtió en su
sucesor, si bien, dado que era todavía un niño, hasta el 510 fue su
hermanastro Gesaleico quien, aclamado por la
nobleza y ante la amenaza invasora, ocupó de hecho el trono. Ese
último año, el abuelo de Amalarico, el rey ostrogodo Teodorico I el
Grande, acudió en ayuda del reino visigodo, acosado por los
burgundios, y tras contener a éstos depuso a Gesaleico y se
convirtió en regente de su nieto. Fallecido en el 526 Teodorico I el
Grande, Amalarico subió definitivamente al trono, aunque su reino se
vio privado del territorio de Provenza, que pasó a manos de los
francos. Estableció su corte en Narbona (en el sur de la actual
Francia) y contrajo matrimonio con Clotilde, hija del rey franco
Clodoveo I, pero el acercamiento que pretendía lograr con sus
poderosos vecinos cristianos se frustró cuando obligó a su esposa a
convertirse al arrianismo. Childeberto, hermano de Clotilde, derrotó
a sus tropas cerca de Narbona en el 531, por lo que Amalarico se
trasladó a Barcelona, donde en diciembre de ese año murió asesinado
por un franco, instigado probablemente por Teudis, quien habría de
convertirse en su sucesor al frente de los visigodos.
Teodorico I El grande
510-526
Teodorico I el Grande, también llamado el Joven o el Amalo (c.
454-526), rey de los ostrogodos (474-526), regente visigodo
(510-526) y fundador del reino ostrogodo en Italia. Perteneciente a
la distinguida familia ostrogoda de los Amalos, nació en la
provincia romana de Panonia. Fue desde los siete hasta los
diecisiete años rehén de la corte constantinopolitana de León I el
Grande, emperador bizantino.
En el año 474 Teodorico fue elegido rey de los ostrogodos (godos de
oriente o del este), tras la muerte de su padre, y, a lo largo de
los catorce años siguientes, mantuvo con el emperador bizantino
Zenón una situación alternativa de guerra y de alianza. En el 488,
bajo los auspicios del Emperador, invadió Italia. Derrotó a Odoacro,
primer gobernante germano de Italia, en tres decisivas batallas y le
cercó a partir del 490 en Ravena. En el 493 sometió al resto de
Italia. Odoacro se rindió en marzo de ese año y fue asesinado a
traición por Teodorico, quien a continuación asumió el liderazgo de
Italia y fijó su capital en Ravena.
El reinado de Teodorico estuvo dedicado básicamente a la
consolidación y desarrollo del nuevo reino. Fue un periodo de paz y
prosperidad en Italia. Promovió la agricultura y el comercio. Aunque
profesaba el arrianismo, exhibió una inusual tolerancia hacia los
demás grupos cristianos. La administración del reino estuvo en manos
de romanos o de familias romanas. Se aplicaron códigos legales
distintos para los romanos y para los godos. Entre los romanos que
ocuparon altos cargos con Teodorico destacan los consejeros
políticos Boecio y Casiodoro. Sin embargo, el primero suscitó la
sospecha del monarca al final de su reinado y fue ejecutado por
traición en el 524. En el 510 intervino en el reino visigodo para
favorecer el acceso al trono de su nieto, Amalarico, de quien actuó
como regente a partir de entonces. Los últimos años del reinado de
Teodorico estuvieron marcados por una tensión creciente con el
emperador bizantino y declarado antiarriano, Justino I, cuyo reinado
había dado comienzo en el 518. Teodorico, que falleció en Ravena en
el 526, fue sucedido por su hija Amalasunta, quien actuó como
regente en nombre de Atalarico, nieto de aquél e hijo de ésta. El
magnífico mausoleo de Teodorico todavía se conserva en Ravena.
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Amalarico
526-531
Amalarico (502-531), rey visigodo (526-531). Hijo de Alarico II,
tras la muerte de éste en el 507 (derrotado por francos y burgundios
en el transcurso de la batalla de Vouillé) se convirtió en su
sucesor, si bien, dado que era todavía un niño, hasta el 510 fue su
hermanastro Gesaleico quien, aclamado por la nobleza y ante la
amenaza invasora, ocupó de hecho el trono. Ese último año, el abuelo
de Amalarico, el rey ostrogodo Teodorico I el Grande, acudió en
ayuda del reino visigodo, acosado por los burgundios, y tras
contener a éstos depuso a Gesaleico y se convirtió en regente de su
nieto. Fallecido en el 526 Teodorico I el Grande, Amalarico subió
definitivamente al trono, aunque su reino se vio privado del
territorio de Provenza, que pasó a manos de los francos. Estableció
su corte en Narbona (en el sur de la actual Francia) y contrajo
matrimonio con Clotilde, hija del rey franco Clodoveo I, pero el
acercamiento que pretendía lograr con sus poderosos vecinos
cristianos se frustró cuando obligó a su esposa a convertirse al
arrianismo. Childeberto, hermano de Clotilde, derrotó a sus tropas
cerca de Narbona en el 531, por lo que Amalarico se trasladó a
Barcelona, donde en diciembre de ese año murió asesinado por un
franco, instigado probablemente por Teudis, quien habría de
convertirse en su sucesor al frente de los visigodos.
Teudis 531-548
Son pocos los datos que disponemos del reinado de Teudis. De origen
ostrogodo,
sucedió a
Amalarico a
la muerte de éste en el año 531. En su gobierno podemos manifestar
que se produce una creciente hispanización del reino,
identificándose con las clases predominantes hispano-romanas y
visigodas.
Los reyes francos
empiezan sus penetraciones en territorio hispano, saqueando la
provincia de la Tarraconense. La ciudad de Toledo se convirtió en la
corte del monarca. Como solía ocurrir entre
los godos,
Teudis murió asesinado, posiblemente debido a una conjura nobiliaria
por hacerse con el poder. Su sucesor será
Teudisclo.
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Teudiselo - Teudisclo
548-549
(?-Sevilla, 549) Rey de
los visigodos (548-549). En 541 expulsó a los francos del NE de la
Península. Sucedió a Teudis e intentó imponer su poder en la Bética,
pero al poco tiempo fue asesinado en un banquete.
Agila 549-555
Los inicios del
reinado de
Agila fueron tumultuosos. Se hizo con el poder tras el asesinato de
Teudisclo y
sufrió un rápido levantamiento en Córdoba -¿quizá en apoyo del rey
depuesto?- del que salió derrotado. Agila perdió a su hijo y su
tesoro personal en la revuelta, refugiándose en Mérida. Sin resolver
el estallido cordobés se produjo una nueva sublevación, esta vez en
Sevilla donde el noble
Atanagildo
derrotó al ejército real. La guerra civil que vive Hispania parece
resolverse a favor de Atanagildo, quien cuenta con el apoyo
bizantino tras el desembarco de tropas en la península con este fin.
La zona sur de la Bética y el sudeste de la Cartaginense caen en
manos bizantinas, haciéndose fuertes en Málaga y Cartagena. Esta
invasión formaba parte de los planes de
Justiniano
para restaurar el Imperio Romano y la ayuda solicitada por
Atanagildo no fue más que una vulgar excusa para intervenir en
Hispania. Agila salió mal parado del enfrentamiento al ser asesinado
por sus partidarios, quienes entregaron el poder a Atanagildo
Atanagildo 555-567
Atanagildo resultó vencedor de la guerra fratricida que vivió
Hispania en la década de los 50 de la sexta centuria.
Agila vio
como sus partidarios acababan con su vida para unirse a Atanagildo,
quien sufrirá nuevas revueltas en la Bética. La ciudad de Sevilla
caerá en sus manos y Córdoba será atacada, al tiempo que
los bizantinos,
establecidos en la franja sudeste, fueron combatidos sin un
resultado positivo para
los visigodos.
En el año 567 estableció la corte en Toledo, lugar céntrico debido a
la necesidad de seguridad manifestada por el monarca. Las relaciones
con
los reinos francos
fueron estables y pacíficas, fruto de las cuales dos de las hijas de
Atanagildo casaron con príncipes merovingios. Al contrario que sus
antecesores, murió de muerte natural en Toledo, dejando como sucesor
a
Leovigildo.
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Liuva 567-572
(?- c. 573) Rey
visigodo (c. 567- c. 573). Sucesor de Atanagildo, fue
dux de Septimania antes de ser elegido rey por los narbonenses. Para
evitar conflictos con los magnates hispanogodos, asoció al trono a
su hermano Leovigildo, dux de Toledo.
Leovigildo 568-586
Al morir
Atanagildo en
el año 567 Liuva I se hizo con el poder en la ciudad de Narbona.
Liuva delegó en su hermano Leovigildo el gobierno de Hispania
mientras él se reservaba el de la Galia Gótica. Tras el
fallecimiento de Liuva en el año 572 será Leovigildo monarca de
ambos territorios. Su reinado marca el apogeo del
reino visigodo,
intentando unificar el territorio peninsular, procurando alcanzar un
acuerdo religioso entre arrianos y católicos y poniendo en marcha un
importante programa legislativo. El reino suevo -que ocupaba algo
más del territorio de la actual Galicia y el norte de Portugal- cayó
en manos visigodas definitivamente en el año 585. Algunos años antes
Leovigildo sometió la provincia de Cantabria donde ocupó Amaya y
tomó parte de Vasconia, fundando Victoriaco. Ambas fortalezas
quedaran como centros desde donde lanzar futuras expediciones, ya
que vascones y cántabros seguirán manteniendo su independencia.
Ocupado el territorio norte, Leovigildo se dirigió al sur para
expulsar a los invasores
bizantinos
que ocupaban la franja sudeste. Las ciudades de Medina-Sidonia y
Córdoba fueron tomadas pero no se consiguió acabar con la empresa.
Una de las causas será la rebelión encabezada por su hijo
Hermenegildo,
gobernador de Sevilla y casado con una princesa merovingia de
religión católica llamada Ingunda. Hermenegildo abjuró del
arrianismo y se convirtió al catolicismo, tomando el nombre de Juan,
rebelándose contra su padre. Desde Sevilla la revuelta se extendió
como el aceite, solicitando la ayuda bizantina y extendiendo la
rebelión hasta Mérida. Leovigildo utilizó la vía diplomática para
apartar a los bizantinos de la lucha, comprando su neutralidad. Acto
seguido atacó Mérida y Sevilla, tomando ambas ciudades tras largo
asedio. Hermenegildo huyó a Córdoba donde fue apresado por su padre.
El rebelde fue enviado a Valencia desde donde fue trasladado a
Tarragona para ser ejecutado en el año 585, siendo elevado a los
altares por la curia católica. Las relaciones con
los reinos francos
fueron bastante estrechas, potenciando los enlaces matrimoniales.
También encontramos enfrentamientos como el provocado por Gontrán de
Orleans al invadir la Narbonense en el año 585. El príncipe
Recaredo
rechazó a los invasores y tomó algunas plazas francas. Uno de los
objetivos del reinado de Leovigildo sería el fortalecimiento del
estado visigodo por lo que se enfrentó con la prestigiosa nobleza ,
confiscando sus bienes. Estableció definitivamente la capital en
Toledo, acuñó moneda propia y puso en marcha una importante labor
legislativa heredera del código de
Eurico. En la
primavera del año 586 fallecía en Toledo, siendo sucedido por su
hijo Recaredo sin dificultades.
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Recaredo 586-601
A la muerte de
Leovigildo
sería elegido como sucesor su hijo Recaredo. Para evitar un choque
con la esposa de su padre, la poderosa Goswinta, la adoptó como
madre y siguió su consejo de alcanzar una paz con los francos. Su
siguiente medida traerá controversia: la abjuración del arrianismo y
su conversión al catolicismo, instando a los clérigos arrianos a
seguir su ejemplo. Esta conversión al catolicismo motivó el
estallido de revueltas que se intentaron sofocar con la convocatoria
del III Concilio de Toledo en el año 589. En este concilio el rey y
los obispos renunciaron públicamente al arrianismo, unificándose de
esta manera el pueblo hispánico bajo una sola fe: el catolicismo.
Las revueltas que motivó esta decisión fueron fácilmente sofocadas.
La hostilidad con
los bizantinos
continuó durante su reinado, aunque no existieron oscilaciones
territoriales sino más bien escaramuzas fronterizas. No fue tan
hostil Recaredo con la nobleza ya que restituyó numerosos bienes
confiscados por sus predecesores. La Iglesia también se benefició de
la política real al contemplar como los fondos públicos dotaban
iglesias y monasterios. Su sucesor será su hijo
Liuva II
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Liuva II 601-603
Liuva II será el
cuarto miembro de la dinastía que se mantuvo en el trono, pero su
reinado será
efímero. Liuva I,
Leovigildo y
Recaredo
habían sido sus antecesores y los nobles parecían dispuestos a
acabar con la familia reinante.
Viterico, uno
de los más poderosos nobles, encabezó una revuelta que depuso y
asesinó a Liuva
Viterico 603-610
(?-610) Rey de los
visigodos (603-610). Apoyado por el partido arriano, encabezó una
conspiración contra Liuva II, a quien depuso y asesinó en 603. Luchó
sin éxito contra los bizantinos de la Bética. Intentó una
restauración germanoarriana, pero los católicos reunidos en torno a
Gundemaro le dieron muerte
Sisebuto 612-621
Durante los nueve
años que duró el reinado de Sisebuto se manifiesta en Hispania un
importante florecimiento cultural, llegando el propio monarca a
cultivar las letras. La política religiosa de Sisebuto vendrá
marcada por la promulgación de diversas leyes antijudías, forzando a
su conversión al cristianismo.
San Isidoro de Sevilla
criticó estas medidas lo que prueba que no todos los católicos eran
partidarios de la política real. Sisebuto continuó las campañas
contra los
bizantinos,
llegando a someter ciudades costeras entre las que destaca Málaga.
La situación se volvió favorable al monarca por lo que el gobernador
bizantino solicitó la paz, limitándose el territorio controlado por
el Imperio a Cartagena y algunos puntos costeros. Sisebuto fue
sucedido por su hijo Recaredo II que permaneció sólo un mes en el
trono al sucumbir ante una revuelta nobiliaria encabezada por
Suintila
Recaredo II 621
(?-621) Rey de los
visigodos. Sucedió a su padre Sisebuto y permaneció sólo un mes en
el trono. A su muerte le sucedió Suintila.
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Suintila 621-631
El
reinado de
Suintila estará determinado por las acciones militares. Realizará
una campaña contra los vascones en la que intervino personalmente.
Fueron sometidos y obligados a construir la fortaleza de Olite para
frenar sus incursiones por el valle del Ebro. El
poder bizantino
en la península será derrotado definitivamente tras la destrucción
de Cartagena en el año 624 y la captura de dos altos funcionarios
del Imperio. Bizancio abandonó sus posesiones hispanas. Para evitar
que se repitieran los luctuosos hechos que le llevaron al poder,
Suintila asoció a su hijo Recimero al trono con el fin de que le
sucediera. Sin embargo, una conjura nobiliaria encabezada por
Sisenando y
apoyada por el rey franco
Dagoberto
acabó con las vidas del rey y de su futuro sucesor. Los
especialistas apuntan a un cambio de actitud en Suintila respecto a
nobles e Iglesia -que se vieron perseguidos y sus bienes confiscados
- como la causa de esta conjura
Sisenando 631-636
Una conjura apoyada por el monarca franco
Dagoberto
motivó el ascenso al trono de Sisenando, tras acabar con la vida de
Suintila y su
hijo Recimero. El ejército franco procedente de Toulouse llegó hasta
Zaragoza para proclamar rey a Sisenando. De esta manera la Iglesia y
la nobleza demostraban su fuerza frente al fortalecimiento
monárquico que se venía produciendo en
reinados anteriores.
Quizá el episodio más importante de los cinco años de reinado de
Sisenando será la celebración del IV Concilio de Toledo en el año
634, donde
san Isidoro de Sevilla
se convertirá en el principal protagonista. Los eclesiásticos se
afanaron por evitar nuevos actos de violencia que debilitarían el
poder real y por ende, al propio reino visigodo. De esta manera se
establecía que la realeza era sagrada y que los monarcas debían
morir de manera pacífica. El rey sería elegido por el conjunto de la
nobleza y la Iglesia, recibiendo la unción de esta última. Así se
ponía de manifiesto quienes eran los poderes fácticos en la
monarquía visigoda, en detrimento del poder real. Sisenando siguió
las disposiciones del Concilio y fortaleció tanto a nobles como a
eclesiásticos, política seguida por su sucesor,
Chintila.
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Chintila 636-639
En los tres años que
Chintila, el sucesor de
Sisenando,
ocupa el poder se producen dos nuevos concilios en Toledo donde se
continúa con el fortalecimiento de la persona del rey al prohibir
atentar contra él, estableciéndose impedimentos para ocupar el cargo
real: apoderarse del trono de manera tiránica, ser tonsurado bajo
hábito religioso, decalvado vergonzosamente, pertenecer a la orden
servil o ser extranjero. Las donaciones realizadas por el rey a la
Iglesia serán mantenidas y los cargos públicos podrán ser
transmitidos por herencia. La monarquía visigoda inicia un proceso
de feudalización cada vez más acentuado. La muerte de Chintila
motivó que su hijo Tulga fuera nombrado rey pero no pudo evitar una
conjura que ahora no acabaría con su vida, pero sí le obligaría a
desarrollar una carrera clerical al recibir la tonsura.
Chindasvinto
fue elevado al trono por los conjurados.
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Tulga 639-642
A
pesar de ser nombrado rey por una revuelta nobiliaria que acabó con
el reinado de Tulga, el hijo de
Chintila,
Chindasvinto se convertirá en uno de los monarcas más enérgicos
contra la nobleza, ejecutando a unos 700 miembros de esa clase
social mientras que un elevado número era enviado al destierro. Los
especialistas se inclinan hacia la idea de una conspiración sufrida
en los primeros momentos de su reinado, lo que explicaría la purga
realizada entre los nobles, eliminando a todo el sector hostil de un
solo golpe. Además puso en marcha una sólida política de
fortalecimiento de la corona, exigiendo un juramento de fidelidad a
los altos dignatarios. También se preocupó por regular la vida
social y económica a través de un Código legal que promulgará su
hijo y sucesor
Recesvinto.
Las medidas de saneamiento fiscal completan un glorioso
reinado.
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Chindasvinto 642-653
A
pesar de ser nombrado rey por una revuelta nobiliaria que acabó con
el reinado de Tulga, el hijo de
Chintila,
Chindasvinto se convertirá en uno de los monarcas más enérgicos
contra la nobleza, ejecutando a unos 700 miembros de esa clase
social mientras que un elevado número era enviado al destierro. Los
especialistas se inclinan hacia la idea de una conspiración sufrida
en los primeros momentos de su reinado, lo que explicaría la purga
realizada entre los nobles, eliminando a todo el sector hostil de un
solo golpe. Además puso en marcha una sólida política de
fortalecimiento de la corona, exigiendo un juramento de fidelidad a
los altos dignatarios. También se preocupó por regular la vida
social y económica a través de un Código legal que promulgará su
hijo y sucesor
Recesvinto.
Las medidas de saneamiento fiscal completan un glorioso
reinado.
Recesvinto 653-672
Recesvinto continuó con la política de fortalecimiento monárquico
iniciada por su padre,
Chindasvinto.
En los primeros momentos del reinado hizo frente a una rebelión
encabezada por un noble llamado Froya, apoyado por los vascones. Los
rebeldes realizaron una expedición devastadora por el valle del Ebro
y pusieron sitio a Zaragoza, consiguiendo un cuantioso botín. La
llegada de Recesvinto a la capital aragonesa significó la derrota de
los rebeldes y la ejecución de Froya. Consciente del aviso lanzado
por Froya, el monarca estrechó sus relaciones con la nobleza y la
Iglesia para evitar nuevas revueltas, restituyendo confiscaciones
anteriores y haciendo sustanciosas donaciones a ambos estamentos,
separando claramente los bienes personales y los que formaban parte
del patrimonio regio. La labor legislativa iniciada por Chindasvinto
tendrá continuidad durante el reinado de Recesvinto al promulgar el
"Liber Iudiciorum", cuya versión en lengua romance es el famoso "Fuero
Juzgo". Se promulgó después del año 654 y era de obligado
cumplimiento para todas las personas bajo la potestad regia. Las
leyes antiguas quedaban derogadas y se prohibía la costumbre y el
libre criterio del juez, siguiendo pautas del derecho romano. Su
sucesor, Wamba,
continuó su línea política.
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Wamba 672-680
El
reinado de
Wamba es de los más conocidos entre los monarcas visigodos de
Hispania. Sucedió a
Recesvinto y
sufrió en sus primeros años de reinado una revuelta nobiliaria
encabezada por Ilderico. En esta ocasión sería la región de
Septimania, el sudeste de la actual Francia, donde se encendió la
rebelión, siendo enviado el dux Paulo para sofocarla. Pero el dux se
unió a la rebelión, atrayendo a un importante número de nobles de la
Narbonense que proclamaron rey de Narbona a Ilderico. Estos hechos
se producían mientras Wamba combatía a los vascones en los valles de
Cantabria, por lo que tras su victoria en el norte del país, Wamba
se dirigió al sur de Francia para acabar con los focos rebeldes.
Tarragona, Barcelona y Narbona caían en sus manos, alcanzando la
ciudad de Nimes donde se refugiaba Paulo, quien se rindió ante el
monarca. El obispo de Narbona intercedió por los sublevados que
vieron conmutada la pena de muerte por la prisión. Esta sublevación
nobiliaria motivó que Wamba reorganizara el ejército mediante una
ley por la que se obligaba a nobles y eclesiásticos -bajo pena de
destierro y confiscación de bienes- formar tropas en caso de
invasión o rebelión. El IX Concilio de Toledo del año 675 motivó el
establecimiento de medidas disciplinarias dirigidas a corregir
abusos y vicios eclesiásticos. Los obispos veían como se regulaban
numerosas prerrogativas anteriores lo que posiblemente motivó que el
metropolitano de Toledo, Julián, interviniese en la conjura que
acabó con el poder de Wamba. El rey fue narcotizado, tonsurado y
vestido con el hábito religioso lo que le obligaba a renunciar a la
corona. Cuando Wamba recuperó la consciencia, se retiró al
monasterio de Pampliega en la provincia de Burgos, donde murió en el
año 688.
Ervigio,
cabeza visible de la conjura, recibía la corona y la unción regia de
manos del obispo Julián
Ervigio 680-687
Una conjura nobiliaria y eclesiástica acabó con el
reinado de
Wamba.
Ervigio fue ungido por el metropolitano de Toledo, Julián, como
nuevo rey. Sus primeros pasos se encaminaron a deshacer la política
del anterior monarca, favoreciendo tanto a nobles como a clérigos,
devolviendo los bienes a los participantes en revueltas anteriores.
Medidas tributarias de carácter popular, una nueva ley militar que
obligaba al pueblo a participar en la movilización y un nuevo código
legal en el que destaca la legislación antijudía serán sus medidas
más importantes. Antes de morir nombró como sucesor a su yerno
Egica, casado
con su hija Cixilo.
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Egica 687-702
Antes de fallecer
Ervigio
designó sucesor a su yerno Egica, casado con su hija Cixilo. Al poco
tiempo de ser coronado Egica sufrió una rebelión encabezada por el
obispo de Toledo, Sisiberto, y la reina viuda Liuvigoto. La conjura
sería descubierta, siendo el obispo exiliado, excomulgado y privado
de sus bienes, recibiendo el mismo castigo los demás religiosos
implicados. Para asegurarse la fidelidad de nobles y eclesiásticos
Egica impuso una ley por la que serían declarados reos de alta
traición aquellos que quebrantaran el juramento de fidelidad.
Solventados los problemas producto de la rebelión se celebró un
concilio que tuvo como eje el tema judío, siendo sus bienes
confiscados, dispersos por las tierras de Hispania y reducidos a la
servidumbre. La razón de la dureza de estas medidas había que
buscarla en el convencimiento de un complot judaico para hacerse con
el trono. También en ese concilio se aseguró la protección para la
familia real con el fin de evitar nuevas conjuras. Siguiendo la
tradición, Ervigio asoció a su hijo
Witiza al
trono.
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Witiza 700-710
Antes de fallecer
Ervigio
designó sucesor a su yerno Egica, casado con su hija Cixilo. Al poco
tiempo de ser coronado Egica sufrió una rebelión encabezada por el
obispo de Toledo, Sisiberto, y la reina viuda Liuvigoto. La conjura
sería descubierta, siendo el obispo exiliado, excomulgado y privado
de sus bienes, recibiendo el mismo castigo los demás religiosos
implicados. Para asegurarse la fidelidad de nobles y eclesiásticos
Egica impuso una ley por la que serían declarados reos de alta
traición aquellos que quebrantaran el juramento de fidelidad.
Solventados los problemas producto de la rebelión se celebró un
concilio que tuvo como eje el tema judío, siendo sus bienes
confiscados, dispersos por las tierras de Hispania y reducidos a la
servidumbre. La razón de la dureza de estas medidas había que
buscarla en el convencimiento de un complot judaico para hacerse con
el trono. También en ese concilio se aseguró la protección para la
familia real con el fin de evitar nuevas conjuras. Siguiendo la
tradición, Ervigio asoció a su hijo
Witiza al
trono.
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Rodrigo 710-711
Rodrigo ostentaba el cargo de dux de la Bética y era miembro de la
familia de
Chindasvinto,
enfrentada a la de
Wamba por el
poder. A la muerte de
Witiza esta
lucha se encarnizó al ser nombrado Rodrigo rey, por una parte de la
nobleza, mientras que otro grupo había nombrado a
Agila II, el
hijo de Witiza. El desgarro del
reino visigodo
se manifestaba en el reparto del territorio entre ambos rivales,
controlando Rodrigo la mayor parte del reino mientras que Agila se
hacía fuerte en la Narbonense y parte de la Tarraconense -actuales
zonas sur de Francia y norte de Cataluña-. Dentro de este contexto
de guerra civil aparecen las tropas musulmanas dirigidas por
Tarik. Los
musulmanes cruzaron el estrecho de Gibraltar en la primavera del año
711. La leyenda cuenta que el conde don Julián apoyó la entrada
islámica en la Península debido a una ofensa realizada por Rodrigo a
su hija Florinda. La bella joven fue enviada por su padre a Toledo
para completar su educación y en la capital visigoda había sido
seducida por Rodrigo. Desde ese momento la muchacha recibirá el
nombre de La Cava, que en musulmán significa la prostituta. Puede
que exista algo de verdad en esta leyenda y que don Julián,
gobernador de la plaza de Ceuta, fuera aliado de Agila y permitiese
el paso de los musulmanes para ayudar a su señor. En el momento del
desembarco Rodrigo estaba combatiendo en el norte peninsular contra
los fieros vascones y al recibir noticias del suceso se trasladó al
sur con su ejército. El encuentro entre Rodrigo y las tropas de Tarik tuvo lugar en el Wadi Lakka, lugar identificado con el río Guadalete o Barbate, en Cádiz. La "Crónica Mozárabe" cuenta que las
dos alas del ejército habían sido confiadas por Rodrigo a dos
hermanos de Witiza, Opas y Sisberto, quienes traicionaron al rey
cuando abandonaron el contingente principal. En la batalla que se
produjo
los visigodos
fueron derrotados y Rodrigo murió. El enfrentamiento se fecha entre
el 19 y el 26 de julio del año 711. El reino visigodo desaparecía de
manera inmediata.
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Agila II 710-714
Agila
II (ca. 681 - 716) fue rey de los visigodos en Hispania entre 710 y
su muerte. Su nombre se transcribe ocasionalmente también Aquila,
Achila o Akhila, de acuerdo a las diferentes ortografías empleadas
por los romanos para representar el sonido /j/, inexistente en latín.
Waqila, en las fuentes árabes.
Apenas se conservan noticias de su reinado, aunque son testimonio
del mismo diferentes monedas conservadas procedentes de las cecas de
Narbona, Gerona y Tarragona.
Hijo del rey Witiza, fue asociado al trono por su padre alrededor de
708 y nombrado monarca tras la muerte de éste en el 710 en la zona
norte del reino, las provincias romanas Tarraconense y Narbonense,
mientras que Don Rodrigo ocupaba el sur, con capital en Toledo. El
enfrentamiento entre ambos daría lugar a que su tío Oppas, obispo de
Toledo, solicitase ayuda a los musulmanes que ocupaban el norte de
África para enfrentarse a Don Rodrigo, lo que provocó la invasión
del 711. Tras la muerte de Rodrigo ese mismo año, probablemente fue
reconocido rey en Toledo.
Al parecer en el año 712 Agila, junto con sus hermanos y un extenso
séquito, viajó a Toledo, de donde el líder musulmán Tarik debió
remitirle a Musa, quien no quiso asumir ninguna responsabilidad
política de deslindar las pretensiones al trono del visigodo. Por lo
tanto, envió al monarca a Damasco, para que fuera el Califa quien
tomara la última decisión. Agila debió salir de Hispania el mismo
año 712 y la nobleza witiziana quedó temporalmente sin un líder
sobre el terreno, aunque la dirección política del partido witiziano
fue asumida probablemente por parientes u hombres de confianza de
Agila.
En el 714 debió conocerse en Hispania la renuncia fáctica al trono
de Agila, y los magnates witizianos de la Tarraconense y Narbonense
eligieron un nuevo rey, en circunstancias desconocidas: Ardón. Agila
se mantendría como rey en una zona reducida del norte hasta su
muerte en 716.
Fueron sus hermanos, hijos también de Witiza: Alamund y Artobás.
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Ardón, 714-¿720?
Fue un
rey elegido por los nobles visigodos para seguir manteniendo la
resistencia frente la invasión musulmana. Nombrado el 714, fijó su
residencia en Narbona, cambió la política de su predecesor y debió
decidir oponerse al dominio musulmán y quizás restaurar el Reino
Visigodo de Oriente, cuyos cimientos había establecido años antes el
duque Paulus, pues justamente fueron las mismas ciudades que
apoyaron a Paulus las que ahora apoyaron a Ardón. Desde Narbona se
organizaron las primeras partidas de guerreros dispuestas a hostigar
intermitentemente a los invasores, pero el 720 el valí al-Samh logró
apoderarse de la ciudad y establecer en ella un waliato islámico,
sometiendo a los condes godos de la Septimania y deponiendo a Ardón.
Referencia de internet: Wikipedia - La Enciclopedia libre y
Enciclonet
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