En el devenir histórico de la Península Ibérica,
multitud de pueblos asentaron en ella sus
instituciones políticas. Algunas desaparecieron y
otras evolucionaron, de forma que hoy es difícil
saber a ciencia cierta el momento exacto de la
creación del pais-estado que conocemos como España.
En este artículo se pretende exponer las teorías más
difundidas. Estas teorías pueden ser contradictorias
entre sí, por lo que se recomienda una lectura
crítica de este artículo.
Este artículo recoge los diferentes significados
etimológicos del nombre de España, así como los
diferentes matices del concepto tanto geográfico
como político que se ha ido asociando con España a
lo largo de su historia en la Península Ibérica.
Debido a que no hay una fecha de "fundación" de
España, existen diferencias en cuándo considerar
dicho momento. Hay quién considera que es con los
visigodos, otros con la unión de Coronas a partir de
los Reyes Católicos, o el primer monarca común
Carlos I. Otros consideran dicho momento a partir de
un cambio organizativo o político como el
centralismo impuesto por Felipe V o la constitución
de Cádiz. Y otros piensan que no se puede poner tal
fecha, sino que España es fruto de un proceso e
historia común. La concepción de España en ocasiones
varía según el lugar o el contexto histórico y
recientemente se trata de un tema controvertido con
implicaciones políticas, por eso también se trata la
génesis de la actual España. El artículo pretende
proporcionar argumentos al lector para que pueda
establecer desde cuando España se puede considerar
como un Estado (Forma de organización política,
dotada de poder soberano e independiente, que
integra la población de un territorio).
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España
Etimología de España
El
origen del nombre de la península en la que se encuentran
actualmente España y Portugal, Iberia, es de origen griego,
probablemente en alusión al río Iber, actual Ebro.
Cuando los romanos ocupan Iberia, la denominan Hispania, un vocablo
derivado del púnico que posiblemente significa "tierra de conejos".
La nueva denominación pervivió más allá del fin del Imperio Romano y
por evolución lingüística fue transformándose, primero en Spania o
Spanna y finalmente, en España. Durante el Imperio Romano, la
diócesis de Hispania (dependiente de la prefectura de las Galias)
fue dividida administrativamente en diferentes provincias, que
fueron variando en número y delimitaciones, y sobrepasaron los
límites geográficos de la península ibérica.
Ninguna de esas provincias coincide con las actuales fronteras entre
Portugal y España más allá de la frontera natural del río Guadiana.
Sin embargo, para los portugueses, Portugal y Lusitania son
sinónimos, y consideran que sus raíces están en la antigua
Lusitania, que, según Estrabón, ocupaba el actual Portugal y la
actual Galicia.
Existen pruebas documentales de la época de que en algunos casos se
identifican como "hispanos" a las personas originarias de la
península con ciudadanía romana, mientras que a la población
autóctona sin ciudadanía romana se les denominaban por el nombre de
la tribu íbera o celta a la que pertenecían (ilercavones, edetanos,
contestanos, etc...), mientras que en otros casos, se emplea la
denominación de "hispanos" para todos los habitantes de la Hispania
romana, como en el famoso dicho para ridiculizar su pronunciación de
b y v: "Beati Hispani quibus vivere bibere est".
Aunque las fronteras geográficas de estas divisiones administrativas
fueron algo parecidas a las que hay hoy entre España y Portugal, e
influyeron en la génesis de los futuros Estados, está claro que las
Hispanias romanas no son un antecedente del actual Estado español.
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La Hispania visigoda
Reino visigodo 500 d.C.Con la invasión de los visigodos para
proteger Hispania de ataques Bárbaros, se establece una unidad
política que abarca a toda la península y a parte del sur de
Francia, se excepciona el reino de Suevia (actual Galicia), donde
los Suevos fueron confinados. Llega a abarcar a toda la península
Ibérica, y hay algunas referencias a la Hispania romana, que, en
general, se pueden considerar como geográficas, ya que el nombre
adoptado para el reino es Reino de los Godos y de los Suevos.
Algunos consideran que éste fue el primer Estado Hispano. Muchos
historiadores consideran la conversión de Recaredo al cristianismo
como la primera españolización de un rey y la fusión de la España
federal romana y la central visigoda.
Al Andalus
Durante
el Califato de Córdoba la parte de la península ocupada por los
musulmanes formó un único Estado.
Desde los reinos cristianos europeos en el principio de la conquista
musulmana se hace referencia a Spania como la tierra ocupada por los
musulmanes, y no curiosamente a los reinos cristianos de la
península que ganarán posteriormente el nombre de españoles conforme
avance la reconquista. Se consideraba entonces que la capital de
Spania era Córdoba. Por su parte los musulmanes en la mayoría de los
casos se refieren a la antigua Hispania romana como Al Andalus, pero
en ocasiones este término se restringe a la parte que ocupan ellos
(el cual va variando en función de la reconquista) y usan el término
Isbaniya para referirse a los territorios cristianos.
Así pues para referirse a España prima la geografía, esté ocupada
por romanos (Hispania), visigodos, musulmanes (Spania) o los reinos
cristianos (España).
Reinos cristianos
Reinos cristianos y Al-Andalus (Reinos de Taifas) año 1030
Reinos cristianos y Al-Andalus (Almohades) año 1210La islamización
de España
D. Rodrigo es el último rey visigodo, derrotado en Guadalete. Desde
entonces todos los reinos cristianos se considerarán herederos del
reino godo y con derecho a recuperarlo mediante la reconquista. P
Tomich (S. XV) sobre la reconquista:
Perderem, oh dolor, la Espanya [...] les comtes e reys ab lurs
inmortals virtuts la recobraran
A la victoria de Covadonga en el 722 se le comienza a conocer en su
tiempo como la salus Hispaniae (la salvación de España).
La Reconquista
Ya en el año 906 Alfonso III de Asturias encabeza una carta con el
texto In Dei nomine Adefonsus pro Chisti natu atque patentia
Hispaniae rex. , autodenominándose rey de España.
La Marca Hispánica se constituye a principios del siglo IX para
evitar la penetración de los musulmanes en el territorio del Reino
de los Francos. Ramón Berenguer I, Conde de Barcelona era conocido
como Hispaniae subjugator.
Los reinos de León, Castilla, Navarra, Aragón y Portugal se
consideraban reinos hispanos (de Hispania, en castellano España) y
todos sus reyes se consideraban españoles, lo que no les impedía
aliarse en ocasiones con los reinos de la España musulmana para
guerrear entre ellos.
Cuando por razones dinásticas o de conquista uno de ellos conseguía
tener bajo su cetro la mayor parte de la España cristiana, se
autotitulaba Imperator Totus Hispaniae, como fue el caso de Sancho
el Mayor de Navarra, o de Alfonso VI y Alfonso VII de
Castilla y León. Como se puede apreciar, existía un espíritu de
unidad entre los diferentes reinos cristianos, apoyado en un
concepto unitario de España heredado de Godos y Romanos. Sin
embargo, no se puede considerar que hubiese un único Estado, ni
siquiera en el caso de Sancho el Mayor, ya que en sus testamentos,
repartían ese conjunto de reinos que habían dominado entre sus
hijos.
En el S. XIII, con Alfonso X el Sabio aparece la Estoria de España:
Entre todas las tierras del mundo Espanna a una estremança de
abondamiento et de bondad más que otra tierra ninguna.
¡Ay Espanna! non a lengua ni engenno que pueda contar tu bien
Y en el prólogo de las Partidas, dice Éste es el libro de las leyes
que fizo el muy noble rey don Alfonso, ... , bisnieto de don
Alfonso, Emperador de España...
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España
Cambios fonéticos
Palatalización de la /n/ en /ñ/ antes del diptongo ia.
Pérdida de la H inicial aspirada junto con la /i/ (mecanismo similar
a la Ley de Grassmann de las consonantes aspiradas) y posterior
epéntesis con una /e/ inicial.
De acuerdo con las leyes de Grimm y Verner estos cambios deberían
ser uniformes en todo el idioma. En concreto, hay un buen ejemplo
del segundo que es la Estoria de España de Alfonso X. Esto nos
permite saber que en esa época ya se habían producido los dos
cambios y que la palabra Historia en su forma actual ha sido
reintroducida posteriormente en el lenguaje.
El fonema /ñ/ se ha escrito con distintas grafías en la edad media,
incluyendo ny y nn, aunque su existencia fonética es lógicamente
anterior a la escrita.
Cambios semánticos
Perdida del sentido geográfico de la palabra
Desde
la caída del reino visigodo la palabra Hispania/España no vuelve a
usarse con su significado de península ibérica. En su lugar, los
reinos de la reconquista comienzan a usarla para referirse a la
parte cristiana de la península. Por ejemplo, en tiempos del rey
Mauregato fue compuesto el himno O Dei Verbum en el que se califica
al apóstol de "áurea cabeza de España"
Identificación con las coronas de Castilla y Aragón
A medida que avanza la reconquista varios reyes se proclamaron
principes de España, tratando de reflejar la importancia de sus
reinos en la peninsula.
Tras la unión dinástica de Castilla y Aragón, se comienza a usar en
estos dos reinos el nombre de España para referirse a ambos (ver más
abajo, en Reyes católicos)
Parece ser que en Portugal siguió por un tiempo usándose para
referirse a la península.
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España
Ya
desde temprano se comienza a hablar de España en el exterior. La
palabra español es un término provenzal que se comienza a usar en el
S. XI. Antes de que aparezca el concepto de español entre los reinos
peninsulares cristianos, en Europa ya se habla de España en términos
adulatorios o despectivos cuando sus reinos comienzan a extenderse.
Giucciardini y Castiglioni en el S. XVI se refieren a una nación
española. Los territorios italianos extienden los tópicos negativos
que tenían hacia los catalanes desde el S. XIII al resto de
españoles (hispani semibarbari).
El francés Rober Gauguin en 1468 se refiere despectivamente a los
españoles (Españoles, negados para artes e ignorantes), y le seguirá
la leyenda negra alimentada desde Inglaterra con ejemplos como
Apología (Orange, 1581) o Antiespañol (Arnauld, 1590) . Esta crítica
externa tendrá como respuesta una mayor unidad interna, una
conciencia unitaria y una defensa de los caracteres españoles. Juan
Pablo Mártir (1626):
Los españoles son ejemplo que no parece excepción, pues siendo
generalmente de estatura pequeña, la grandeza del corazón es tan
grande que les da aliento, de forma que con su propio valor se han
hecho dueños del mundo.
A Francia se le responde sus ataques aduciendo la riqueza geográfica
de España, su industriosidad (lanas y telas) y su riqueza cultural e
histórica, como muestra los siguientes términos:
Tú Francia, fuiste sujeta por Césare, antes de 3 años, Hispania lo
fue por Catones, Escipiones, Sertorios, Pompeyos y Césares no antes
de 200 [...] Si amas poetas oradores a Séneca, Quintiliano, Lucano,
Marcial, Trogo, Pompeyo.
Corona
de Castilla, Corona de Aragón, Reinos de Navarra y Granada (1360)El
historiador de la época Hernando del Pulgar comenta como en 1479 se
plantea en el Consejo Real si designar a los Reyes Católicos como
Reyes de España, finalmente se acordó no usar dicha titulación:
Como quiera que los votos de algunos de su consejo eran que se
intitulasen reyes o señores de España, pues sucediendo en aquellos
reinos del rey de Aragón, eran señores de toda la mayor parte de
ella. Pero entendieron de lo no hacer.
Aunque los Reyes Católicos no quisieron tomar el título de Reyes de
España, ya que preferían utilizar todos sus títulos:
Don fernando é dona ysabel, por la graçia de dios Rey é Reyna de
castilla, de león, de aragón, de seçilia, de granada, de toledo, de
valençia, de gallizia, de mallorcas, de sevilla, [de çerdeña], de
córdova, de corçega, de murçia, de jahén, de los algarbes, de
algezira, de gibraltar é de las yslas de canaria, conde é condesa de
barçelona, é señores de vizcaya é de molina, duques de atenas é de
neopatria, condes de Rusellón é de cerdania, é marqueses de oristán
ó de goçiano aceptaban que sus súbditos les diesen dicho
tratamiento.
En 1485, Fray Ambrosio Montesino, compone a petición de la reina
Isabel unas coplas In Honore Sancti Johanis Evangelista que dice
realizadas por mandado de la reyna de españa nuestra señora . En
1493 el gobierno municipal de Barcelona se refirió a don Fernando
como el rey de Spanya, nostre senyor.
En El recebimiento que se fizo al rey don Fernando en Valladolid
también se le cita como Rey de España:
Esto digo porque en todas las çibdadese e villas de nuestra spaña
lean e vean el reçebimiento de la muy noble e muy leal villa hecho
al muy alto e muy poderoso don Fernando Cathólico, rey despaña. rey
de las dos Cecilias e de Iherusalen. Porque leyendo sepan lo que en
ella se fizo e uiendo a su alteza nos ymiten con seruiyios muy más
altos: pues no son para el más alto prinçipe de los que hauemos
leydo ni visto. Martes a teynta días de enero día tan alegre e
sereno que bien se mostró el rey del cielo servido en que
síruiessemos al rey de la tierra: año de quinientos e nueve entre la
una e las dos su alteza llegó a media legua de la villa donde la
fiesta se començo.
Los Reyes Católicos unificaron la política exterior, la hacienda
real y el ejército, respetando los fueros y privilegios de sus
reinos. Reservan para la Corona los temas políticos, y actúan
conjuntamente en política interior, si bien ninguno fue realmente
"propietario" de la parte aportada por el cónyuge, en el testamento
de Isabel la Católica nombra heredera a su hija Juana, nombrando
regente a Fernando en caso de que Juana no quisiere o pudiere
entender en la gobernación de ellos (Isabel ya sabía acerca de la
locura de su hija).
Aunque no quisieron adoptar el título de Reyes de España, tenían de
hecho ese título, y se puede considerar al conjunto de reinos que
gobernaban el primer esbozo de la España que hoy conocemos.
En el poder que Fernando II de Aragón da a su esposa, Isabel I de
Castilla dice Podáis en todo caso, cualesquier castillos y
fortalezas, incluso aunque se tangan al uso y costumbre de España,
pedirlos a sus alcaldes, castellanos, vicecastellanos y guardianes,
y en vuestras manos haberlos, tenerlos y encomendarlos a ellos o a
otros, a quien quisierais.
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Llegada
de los Habsburgo: Carlos I
Reinos españoles y sus dominios europeos bajo Carlos I
El rey extranjero
Carlos I a su llegada fue recibido con hostilidad: apenas sabía
castellano y los puestos importantes fueron ocupados por flamencos.
Al comienzo de su reinado se encuentra con la oposición de las
Cortes castellanas, le niegan subsidios, y cuando soborna
representantes, éstos son atacados por el pueblo. La Castilla del
momento era una de las regiones más ricas y dinámicas de Europa, y
Carlos I tenía claro que tenía que someter las cortes para acceder a
la riqueza castellana. La derrota de los comuneros sería la excusa
perfecta y Carlos I reduce las Cortes de Castilla a mero órgano
consultivo.
A los pocos años de su nombramiento como rey de España, recibe el de
emperador (bajo Carlos V), España se ve inmersa en una idea imperial
por el que no estaba entusiasmada y que a la larga sería la
principal causa de la profunda crisis castellana del S. XVII. La
Guerra de las Comunidades de Castilla y las Germanías son muestra de
su oposición al imperio tanto desde la corona de Castilla como de la
de Aragón respectivamente.
Tras sofocar un levantamiento con motivos similares de los
comuneros, las Germanías valencianas, muestra una actitud más
respetuosa con los fueros de los reinos de la Corona de Aragón, con
tal de evitar que la crisis valenciana se extienda a Cataluña,
habiéndose ya extendido a Mallorca. Al contrario que en Castilla,
mantiene la división de poderes de las Cortes de cada reino, en los
cuales le correspondía un tercio de la cámara como "brazo real",
siendo necesaria la aprobación de las Cortes para disponer de sus
recursos económicos y humanos.
Los españoles querían un rey que se ocupase de las necesidades e
intereses de sus respectivos reinos y no un emperador que utilizase
sus recursos económicos y ejércitos en guerras que les eran ajenas a
sus intereses.
El rey español
Carlos
I debe demostrar su españolidad, aprende de la revuelta de los
comuneros y tras ella, pasa 7 años en España, el idioma que comienza
a usar el monarca y la corte es el castellano y se casa con Isabel
de Portugal para satisfacer a sus súbditos españoles, con todo lo
cual acaba ganando la lealtad de los españoles.
Sus súbditos se dirigían a él como Rey de España, como se puede
comprobar en las Actas de las Cortes de Santiago y La Coruña de 1520
donde, entre otras muchas menciones a España, dice y nuestro Rey de
España es fecho par la gracia de Dios, Rey de Romanos y Emperador
del mundo. Junto con su madre Juana emite monedas con la leyenda
CAROLUS ET JOHANA REGES HISPANIARUM ET INDIARUM.
Hay unanimidad en referirse a Carlos I como Rey de España o Rey de
las Españas, ya que:
Lope de Vega le cita como rey de España, en Los Reales alcázares de
Sevilla en la Puerta del Privilegio se puede ver el escudo imperial
con el águila bicéfala y una cinta roja con la inscripción: "CAROLUS
V IMPERATOR HISPANIARI REX". [16],
en 1994 la Universidad de Granada establece el diseño de su Medalla
de Oro, en la que inscribe la leyenda "CAROLUS ROMANUS IMPERATOR
SEMPER AUGUSTUS HISPANIARUM REX FUNDATOR UNIVERSITATIS GRANATENSIS".
En 1520
reconoce como "Grandes de España" a los 25 poseedores de los más
antiguos y principales títulos nobiliarios españoles de aquella
época. A partir de Carlos I, todos los demás reyes de España adoptan
el título de Rey de las Españas como título abreviado, empleando
todos sus títulos en las ocasiones solemnes.
Con Carlos I, España es un Estado independiente, al que su pueblo y
sus reyes llaman así, que engloba a los demás reinos de la
Península, excepto Portugal, y que impone a los mismos la Política
Exterior, respetando sus fueros. Y que España no es parte del Sacro
Imperio Romano Germánico, sino que apoya a su Rey en sus guerras
imperiales.
Felipe II
Desde
su nacimiento, Felipe II es denominado Príncipe de España. Sus
títulos oficiales son Príncipe de Asturias y de Gerona y Primogénito
de los reinos de Castilla, Aragón, etc... Se sigue utilizando, como
Carlos I, el título abreviado de Rey de las Españas, como puede
comprobarse en las acuñaciones de monedas durante sus reinados. En
los documentos oficiales utilizan todos sus títulos, desde Rey de
Castilla hasta Señor de Molina.
Felipe II es un rey criado y educado en España e intenta dedicarse
principalmente a los intereses de sus reinos, a diferencia de su
padre Carlos I que gobernó España como un emperador y viendo España
(mayormente Castilla) como una fuente de recursos para su proyecto
imperial y sus inacabables guerras europeas. Felipe II debía de
considerar las particularidades de sus reinos y provincias, así su
padre le deja escrito acerca de la mayor dificultad de gobernar la
corona de Aragón, como muestra, el siguiente consejo:
He ordenado aquí el Consejo de Aragón, y también se os harán
instrucciones sobre la gobernación de los reinos de la Corona y
sobre la manera del firmar, a lo cual me remito, y usaréis conforme
a lo contenido en ellas y a lo susodicho. Salvo os aviso que es
necesario que en ello seáis muy sobre aviso, porque más presto
podríades errar en esta gobernación que en la de Castilla, así por
ser los fueros y constituciones tales, como porque sus pasiones no
son menores que las de otros, y ósenlas más mostrar y tienen más
disculpas, y hay menos maneras de poderlas averiguar y castigar.
En 1572, el escritor Luís de Camões después de más de 25 años de
trabajo, termina su obra Os Lusíadas (Los de Lusitania), canto épico
sobre la hazaña de Vasco de Gama. En ella dice, en su canto tercero:
Tem o Tarragonês, que se fez claro
Sujeitando Parténope inquieta;
O Navarro, as Astúrias, que reparo
Já foram contra a gente Mahometa;
Tem o Galego cauto, e o grande e raro
Castelhano, a quem fez o seu Planeta
Restituidor de Espanha e senhor dela,
Bétis, Lião, Granada, com Castela.
Algunos
consideran que en esa época los portugueses se consideraban
españoles pese a ser un reino independiente, y ven en esta cita una
señal de que empiezan a percibir como un peligro para su lusidad los
intereses castellanos con y para la península. Sin embargo, la cita
menciona a todos los reinos de la península salvo al lusitano, del
que habla a continuación, diciendo:
Eis aqui, quase cume da cabeça
De Europa toda, o Reino Lusitano,
Onde a terra se acaba e o mar começa,
E onde Febo repousa no Oceano.
Este quis o Céu justo que floresça
Nas armas contra o torpe Mauritano,
Deitando-o de si fora, e lá na ardente
África estar quieto o não consente.
En
tiempos de Felipe II, por un exceso de celo en la aplicación de los
fueros, y discrepancias sobre ests aplicación entre el rey y el
Justicia Mayor, se produjeron las Turbaciones de Aragón (1590 a
1591).
Anexión de Portugal
En
1580, con Felipe II, los Austria extienden su dominio a la totalidad
de la península, al acceder Felipe II al trono de Reino de Portugal.
Felipe II mantiene la separación de los reinos de España y Portugal,
utilizando en sus sellos el título de PHILIPPUS DEI GRATIA REX
HISPANIARVM VTRIVSQVE SICILIAE HIERVSALEM ET PORTVGALLIAE
De Felipe III a Carlos II: Intentos centralizadores y sublevaciones
independentistas
En la España de los Austrias, los reinos disponían de sus propias
leyes y particularidades constitucionales e incluso existían
fronteras entre los diversos territorios, Gracián escribe en la
Monarquía de España, donde las provincias son muchas, las naciones
diferentes, las lenguas varias, las inclinaciones opuestas, los
climas encontrados, así como es menester gran capacidad para
conservar, así mucha para unir.
Otro ejemplo lo tenemos en Francisco de Gilabert:
La monarquía de España, por ser tan extendida, se forma de diversos
temperamentos de tierras, cuyas calidades dan diversas inclinaciones
a sus habitadores.
El
poder real era más absoluto en Castilla, debiendo el rey
respetar los fueros de Aragón y las provincias vascas, así como
de Portugal, Flandes, etc... por ello desde la monarquía se
perseguirán medidas homogeneizadores a semejanza de las leyes
castellanas, aunque desde de Castilla no se contempla una
homogeneización legislativa ni fronteriza como atestigua el
siguiente extracto del Consejo de Finanzas (1622), solo se
solicita equidad fiscal:
El mayor beneficio de las fronteras son las provincias mismas, y
por ello, es razonable el mantenerlas, si bien Castilla no debe
llevar en solitario la carga fiscal [...] los castellanos están
oprimidos y ahogados en tributos.
Pues
existía una asimetría en cuanto las cargas del imperio, así Castilla
cargaba exclusivamente con el peso de los enormes gastos de defensa.
Por ello desde la corona de Castilla se considera que hay una
disfunción fiscal y se busca un reparto de cargas, así lo atestigua
el siguiente extracto de las Cortes castellanas de 1622:
La mejor solución sería un acuerdo mediante el cual los reinos y
provincias de Aragón, Portugal, Navarra, Vizcaya y Guipúzcoa hagan
una contribución equivalente de tropas, pues aunque todas se
benefician de la defensa y conservación de la monarquía es un hecho
que han escapado a sus costes. No hay justificiación para la
exención. Por justicia natural, todos los que se benefician de algo
común deben realizar sus apropiadas contribuciones. Es más, no
poseen fueros o leyes que les conceda esa exención, y si el caso
fuera, no sería justo invocarlas.
Pero,
además, las desigualdades y diferencias no eran únicamente fiscales,
sino también en cuanto a derechos y deberes de los ciudadanos con
respecto a las instituciones a las que dependen. De hecho, los
ciudadanos de un reino eran considerados extranjeros en otro, como
por ejemplo los castellanos y portugueses para cargos
institucionales, políticos y administrativos de la Corona de Aragón,
lo cual no estaba permitido por sus constituciones. La naturalidad
local fue un freno a la construcción de un Estado-nación español.
Pero hubo nombramientos de castellanos eclesiásticos en Cataluña en
el S. XVI lo que dio lugar a argumentos como menjar el pa de nostres
fills, beure la sang de nostres pares los cans de Castella.
Como consecuencia, el Conde Duque de Olivares Gaspar Guzmán, intenta
llevar a cabo una serie de proyectos de homogeneización y
centralización de todos los reinos hispánicos emulando el
absolutismo monárquico predominante en la época, su proyecto
principal para alcanzar dicho objertivo será la Unión de Armas.
Así mismo, Gaspar de Guzmán escribe sus Papeles dados a Felipe IV
sobre materias de gobierno de España y sus agregados (año 1625)[8],
en el que, entre otras, y después de unas consideraciones previas
sobre la importancia de que todos sus súbditos tengan los mismos
derechos que los castellanos, para que estos dejen de ser vistos con
celos y rencores en los demás reinos de España, Italia y Flandes, le
hace llegar al rey la siguiente reflexión:
Tenga V. M. por el negocio más importante de su Monarquía, el
hacerse Rey de España; quiero decir, Señor, que no se contente V. M.
con ser Rey de Portugal, de Aragón, de Valencia, Conde de Barcelona
sino que trabaje y piense con consejo mudado y secreto, por reducir
'estos reinos de que se compone España, al estilo y leyes de
Castilla sin ninguna diferencia, que si V. M. lo alcanza será el
Príncipe más poderoso del mundo.
Sin
embargo, desde el resto de los reinos hispánicos se perciben los
planes del Conde Duque como una pretensión de Castilla de dominar
toda la península, es decir, España.
Los intentos absolutistas homegenizadores de los Austrias tuvieron
como respuestas las dos grandes sublevaciones que tendrían lugar en
1640, la Guerra de Restauración por la que Portugal cambia de rey
para reforzar su independencia, la frustrada Guerra de los segadores
catalana (de esta última Francia se quedó con el Rosellón), así como
el intento de secesión de Andalucía liderado por el Duque de Medina
Sidonia.
El año 1674, cuando se intenta en Cádiz que, para comerciar con
Indias, los catalanes tengan consulado propio, al igual que
franceses, genoveses y demás extranjeros, el representante de los
marinos catalanes escribe a la Reina en los siguientes términos:
Tener cónsul en una parte y tierra es por las naciones, que son
propiamente naciones, pero no por aquellas que son inmediatas
vasallas de una Corona, como lo son las cathalanas de la Real Corona
de S. M. (q.D.g.), los quales como a propios vasallos son y se
nombran españoles, siendo como es indubitable que Cathaluña es
España» (...) «No ha sido ni es de quitar a los cathalanes al ser
tenidos por españoles, como lo son, y no por naciones...
Se
puede concluir que el nacionalismo español con los Austrias estaba
profundamene vinculado a la monarquía. La organización era compleja
pues cada territorio continuaba con leyes propias y organización
medievales. Esto último chocaría en ocasiones con una monarquía cada
vez más influida por el creciente absolutismo en Europa.
Volver al inicio de Hispania a
España
La
Guerra de Sucesión no comienza en territorio español hasta 1704,
pues hasta ese momento no se discute la legitimidad de Felipe V al
trono español (al que accede en 1700 por el testamento de Carlos
II). La oposición al nuevo rey se produce tras la alianza
antifrancesa que en 1702 unen a Inglaterra, Holanda, Austria y
Portugal para defender sus propios intereses. El mayor problema que
se le ve al delfín es que es francés y se le contempla con recelo
desde sectores de las dos coronas, existe un recelo hacia Francia y
se teme por España:
Franceses y más franceses
se ven por todas las calles y nos dice cata Francia
España que ya acabaste
Si bien
la mayor hostilidad la encontrará Felipe V en la corona de Aragón,
pero ni aún cuando la propaganda proborbónica hace alusión al origen
carolingio de la marca hispánica consigue convencer de la
naturalidad de un rey francés para Cataluña:
Felipe V no es extraño sino patricio, natural y buen catalán cuando
la real sangre que alimenta sus venas ha salido de los cristales
transparentes de este prerenne y claro frente de nobleza del
Principado de Cataluña [...] El rey de Francia, Pepino (sic), hijo
de Carlos Martel y padre de Carlomagno envió a Cataluña para
gobernar a su sobrino Wilfredo.
E
incluso en el Reino de Valencia, la animadversión no sólo se debía
por su origen francés, sino también por el apoyo que éste brinda a
los intereses de la nobleza castellana, del que recientemente se
tuvo conflictos sobre la propiedad agraria en la Segunda Germanía
(1690). Así lo atestiguaba el grito de los cuarenta y siete soldados
de la Relación de Miqueletes de Villarreal que partían a luchar en
el bando austriacista:
Ni França ni Espanya, sinó visca la terra y muyra malgovern
Como transfondo de este conflicto dinástico también estaba el choque
de intereses en el comercio con América, entre la monarquía francesa
y española, por un lado, y la monarquía inglesa y holandesa por otro
lado.
Todo se lo llevarían los ingleses y los holandeses y no serviría de
nada aquel vasto mundo a los españoles a quienes ha costado tantos
trabajos, tanta sangre y tantas vidas.
Otra
muestra es este extracto de La locura holandesa:
Todos saben que los holandeses no desean sino enflaquecer la
Monarquía de España, pues de ciento y cuarenta años a esta parte, su
aplicación principal ha sido trabajar en su abatimientos.
El tratado de Utrecht daría la razón a ambas posturas, los dominios
europeos de la Corona española se reducirían en gran medida,
repartiéndose entre los diferentes contendientes los dominios
extrapeninsulares: Menorca y Gibraltar (a Inglaterra), Sicilia (a
Francia), el Milasenado, Nápoles y Cerdeña (a Austria), Gueldres del
Norte (a Brandenburgo) y la barrera flamenca (a los Países Bajos),
además de la pérdida del monopolio comercial con América. La
concepción territorial actual de España ya se asemeja con el nuevo
conjunto de dominios territoriales bajo una misma soberanía,
depositaria en el rey Felipe V, a excepción de Menorca y de las
colonias americanas.
Aunque Felipe V gozó de apoyos en ambas coronas, al igual que la
apuesta por el archiduque Carlos, el pueblo castellano se decide
mayormente por el candidato francés y la corona aragonesa por el
archiduque Carlos. El objetivo de la apuesta aragonesa (catalana
mayormente) era conseguir una mayor influencia sobre el conjunto de
España a través de la corona, en un principio la apuesta con más
probabilidades de éxito parecía ser la del archiduque Carlos y la
alianza. A lo que hay que añadir la experiencia negativa del yugo
francés en el periodo 1641-52, debido a que la Generalidad, vista la
inviabilidad de su recientemente proclamada República Catalana
independiente, nombra a Luis XIII Conde de Barcelona. Castilla por
su parte, aparte de considerar a Felipe V como la opción legítima,
no había tenido una buena experiencia con los Austrias en el aspecto
económico y fiscal.
Tras la derrota del pretendiente austriaco a la sucesión del trono,
Felipe V de España se van publicando decretos de Nueva Planta,
diferentas para Aragón y Valencia (1707), Aragón (1711), Baleares
(1715), y Cataluña (1716). En ellos, como castigo por su rebelión,
deroga parte de los fueros y derechos de los territorios de la
Corona de Aragón sobre los que considera tener derecho de conquista.
Algunos interpretan que, de esta manera, con el nuevo rey Borbón, se
sientan las bases fundamentales del proceso de unificación política,
administrativa y jurídica de España, con la aplicación de las
Cortes, Leyes, y Costumbres del Reino de Castilla a la Corona de
Aragón. Sin embargo, los decretos tenían matices y efectos
diferentes según el territorio histórico (por ejemplo, Valencia, y
Aragón mantienen su derecho civil y parte de sus fueros e
instituciones, mientras que Catalunya no, y es duramente reprimida)
y, además, no afectaron al Valle de Arán, Navarra y las Provincias
Vascongadas, los cuales mantienen sus fueros por haber sido leales a
Felipe de Anjou.
Volver al inicio de Hispania a
España
En
1802, mediante el Tratado de Amiens se incorpora a España Menorca
quedando por primera vez todo el territorio actual de España
gobernado por las mismas cortes.
Hasta Isabel II, los reyes siguen utilizando normalmente todos sus
títulos, y la forma abreviada de Rey de las Españas y de las Indias.
La constitución de 1808
La
constitución de 1808 es la primera Constitución promulgada en
España, aunque muchos no la consideran Constitución, sino Carta
Otorgada.
Pese a que aboga por la supresión de las aduanas interiores, deja
este aspecto para más adelante, al decir
Art. 144. Los fueros particulares de las provincias de Navarra,
Vizcaya, Guipúzcoa y Alava se examinarán en las primeras Cortes,
para determinar lo que se juzgue más conveniente al interés de las
mismas provincias y al de la nación
Por primera vez en la historia de España, establece que el Rey solo
utilizará el título abreviado.
Art. 4. En todos los edictos, leyes y reglamentos, los títulos del
Rey de las Españas serán: D. N..., por la gracia de Dios y por la
Constitución del Estado, Rey de las Españas y de las Indias.
La Constitución de 1812
En la
La Constitución de 1812, referente a la organización territorial, se
reconocía la integración del Estado en comarcas y provincias con
cierta descentralización incipiente de carácter administrativo. El
gobierno se articulaba a través de Diputaciones y Ayuntamientos y se
preveía la figura del Jefe Superior, nombrado por el Rey, al que se
le confería el gobierno político de las provincias y presidencia de
los Ayuntamientos (donde hubiere). Es una excepción al principio
electivo, interferencia del poder central en las instituciones
locales y un precedente de la institución del Gobernador civil.
En las Cortes de Cádiz participan representantes de las provincias
españolas y también de los territorios americanos y de Filipinas. Se
derogan los señoríos jurisdiccionales, desapareciendo así la
división entre señorío y realengo.
Fernando VII e Isabel II
Artículos relacioandos: Ilustración en España y Reinado de Isabel II
de España
Fernando VII vuelve a usar todos sus títulos, manteniendo la forma
de Rey de la Españas y de las Indias como forma abreviada.
Su hija Isabel II, bajo la regencia de su madre, también utiliza
todos sus títulos hasta la Constitución de 1837 en cuyo preámbulo
dice:
Doña Isabel II, por la gracia de Dios y la Constitución de la
Monarquía española, Reina de las Españas; y en su Real nombre, y
durante su menor edad, la Reina viuda su madre Doña María Cristina
de Borbón, Gobernadora del Reino;
La división provincial de Javier de Burgos
Se sustituyen la organización de reinos y principados de hasta
entonces por una organización únicamente provincial.
Del Real Decreto de 30 de noviembre de 1833. Art. 2º:
"La Andalucía, que comprende los reinos de Córdoba, Granada, Jaén y
Sevilla, se divide en las ocho provincias siguientes: Córdoba, Jaén,
Granada, Almería, Málaga, Sevilla, Cádiz y Huelva.
El de Aragón se divide en tres provincias, a saber: Zaragoza, Huesca
y Teruel.
El principado de Asturias forma la provincia de Oviedo.
Castilla la Nueva continúa dividida en la cinco provincias de
Madrid, Toledo, Ciudad Real, Cuenca y Guadalajara.
Castilla la Vieja se divide en ocho provincias, a saber: Burgos,
Valladolid, Palencia, Ávila, Segovia, Soria, Logroño y Santander.
Cataluña se divide en cuatro provincias, a saber: Barcelona,
Tarragona, Lérida y Gerona.
Extremadura se divide en las de Badajoz y Cáceres.
El Reino de León en las de León, Salamanca y Zamora.
El de Murcia en las de Murcia y Albacete.
El de Valencia en las de Valencia, Alicante y Castellón de la Plana.
Pamplona, Vitoria, Bilbao y San Sebastián son las capitales de las
provincias de Navarra, Álava, Vizcaya y Guipúzcoa.
Palma la de las Islas Baleares.
Santa Cruz de Tenerife la de las Islas Canarias".
La ley paccionada
Al
finalizar la Primera Guerra Carlista (1839), en el Convenio de
Vergara el General Espartero se compromete a que los fueros de
Navarra se mantendrían o modificarían, pero no se suprimirían.
El resultado final de este compromiso es la Ley Paccionada, por la
que Navarra pasa a ser provincia en vez de reino, pero mantiene
algunos de sus privilegios.
Como se puede apreciar en el mapa de la derecha, extraído de la
publicación Cartografía hispano-científica o sea los mapas españoles
: en que se representa a España bajo todas sus diferentes fases de
D. Francisco Jorge Torres Villegas editada en Madrid en 1852 y 1857.
España, según el régimen especial común de sus provincias, se podía
considerar compuesta por una España Uniforme o Puramente
Constitucional, que corresponde a los antiguos territorios del Reino
de Castilla y León, una España Incorporada o Asimilada, que
corresponde a los antiguos reinos de la Corona de Aragón, y una
España Foral, formada por Navarra y las Provincias Vascongadas.
Revolución de 1868
Tras la
revolución de septiembre de 1868 que supuso el destronamiento de la
reina Isabel II, se empieza a utilizar oficialmente la denominación
España, en singular. Las monedas emitidas en esa época llevan la
leyenda España.
Amadeo de Saboya
Es el
primero en denominarse Rey de España. A partir de él, todos los
demás reyes de España mantienen esa denominación.
El
1975 se descoloniza el Sahara Occidental, adquiriendo España la
extensión territorial que ha perdurado hasta la actualidad.
Por la constitución de 1978 se crean las Comunidades Autónomas.
El estado se irá descentralizando progresivamente, relegando
competencias a las comunidades autónomas.
Referencias
-
Saint James's Catapult: The Life and Times of Diego Gelmírez of
Santiago de Compostela R. A. Fletcher
-
"Oh
verdaderamente digno y más Santo Apóstol que refulge como áurea
cabeza de España, nuestro protector y patrono nacional, evitando
la peste, se del cielo salvación, aleja toda enfermedad,
calamidad y crimen. Muéstrate piadoso, protegiendo al rebaño a
ti encomendado, se manso pastor para el rey, el clero y el
pueblo, que con tu ayuda disfrutemos de los gozos de lo alto,
que nos revistamos de la gloria del reino conquistado, que por
ti nos libremos del infierno eterno."
-
Saint James's Catapult: The Life and Times of Diego Gelmírez of
Santiago de Compostela R. A. Fletcher
-
Fita Colomé, Fidel. "Carta-puebla de Monterreal en la provincia
de Pontevedra. Diploma inédito de los Reyes Católicos". Boletín
de la Real Academia de la Historia, tomo 19 (1891), pp. 457-475.
Publicación electrónica en 2005 de la Biblioteca Virtual Miguel
de Cervantes, Universidad de Alicante. Dirección web:
-
Instrucciones de Carlos V a Felipe II (Palamós, 4 de mayo de
1543)
-
http://asv.vatican.va/es/doc/1556-1598.htm Sello de
Felipe II de España del Archivo Secreto Vaticano
-
Intervención de José Antonio Labordeta en el Debate de
investidura de Aznar.
-
Páginas 18, 19 y 20 de Martín Sanz, Francisco. "La Política
Internacional de Felipe IV", Segovia 1998, Depósito Legal
SG-42/1.998. Versión web:
http://latindex.com/cultura/FelipeIV/index.htm
-
Página 18, penúltimo párrafo de El fet Català. Pierre Vilar.1983
-
Gil, Vicent. "Rectors, maultes i militars", Mayo de 2000,
Villarreal.
-
Revista de Vila-real "CADAFAL".
-
Dirección web:
-
http://vila-real.com/cadafal/maig00/rectors.htm
-
Fuente:
wikpedia.org
He
recopilado estas fotos y estos artículos de Internet desde hace tiempo. Cuando engendré
esta página, ya no me acordaba de qué sitios me los había recopilado y
al publicarlos creía que los autores me iban a encontrar y pedirme que
les hiciera referencia, o que retirara las imágenes y los artículos, por esto pongo
el siguiente anuncio: Si eres autor de alguna de estas imágenes o
artículos
te pido que me disculpes si la fuente no aparece debidamente citada
aquí, es que tras haber hecho tantas recopilaciones, puede que
me haya olvidado de alguna fuente. De ser así te pido que me avises
de la autoría de los mismos para ponerla en el menor plazo posible.
esf@espanolsinfronteras.com